Archivo de Abril 2005

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El hombre elefante (1980)

The Elephant Man

The Elephant Man

El Hombre Elefante fue nominada a ocho premios Oscar el año 1980. No se llevó ninguno. Prueba inequívoca que la Academia falla. Y feo. Pasados veinticinco años ya nadie se acuerda de la ganadora de esa noche, Ordinary People de Robert Redford, mientras que de la película de David Lynch se sigue hablando, escribiendo, discutiendo y su visionado es obligatorio cuando se habla de clásicos del cine.

La película a veces fantástica paradójicamente está basada en un hecho real. John Merrick (John Hurt), conocido como el hombre elefante, vivió en Londres entre los años 1862 y 1883. Producto de una enfermedad degenerativa, que llenó su cuerpo de tumores y deformó sus extremidades, se convirtió en una de las atracciones principales de circos londinenses. Un freak de exhibición explotado por Bytes (Freddie Jones), oscuro personaje, que tenía como única fuente de ingreso a Merrick y que no dudaba en castigarlo con la misma dureza con la que un amo trata a una fiera.

Frederick Treves (Anthony Hopkins), joven médico en busca de reconocimiento se hace cargo del hombre elefante, convenciendo a su dueño de que si no entraba al hospital moriría. Y con él también moriría su negocio. Treves, de un primer acercamiento casi mórbido pasa a una preocupación paternal y decide curarlo, cuidarlo e incorporarlo a la sociedad sin darse cuenta que también él lo vuelve un espectáculo mediático -ya no para la clase popular sino para la élite-.

La película es un manotazo inesperado contra la espalda. La esperanza de una solución siempre es interpelada por la realidad. La música circense sólo es la mórbida melodía de la negación. Y a veces todo se vuelve una farsa. Un circo escabroso. Rostros deformados contra la luna, trajes elegantes, monedas, negación del otro, sublimación del yo.
Las categorías se confunden a cada instante. Treves en una escena clave de la película le pregunta a su esposa si no es igual que el amo anterior de Merrick que lo maltrataba y lo explotaba. Quién es bueno, quién es malo. ¿Acaso él no se aprovecha también para lograr fama?

Mientras tanto Merrick construye edificios, se recrea como humano, recibe personajes de la aristocracia londinense que encuentran en la excentricidad de la visita una manera de aceptación. Mención aparte merece la actriz de teatro, la señorita Kendall (Anne Bancroft) que lo visita por primera vez y con quien interpreta una parte de Romeo y Julieta. La frescura del encuentro es interpelada otra vez por la realidad. Por una realidad que no permite que el otro se asimile, que encuentra en la burla y el aprovechamiento la única manera de hacerlo encajar en el orden del mundo.

Y lamentablemente Merrick nació condenado. Tal como el Segismundo de La Vida es sueño, Merrick re-construye una realidad paralela que lo aleja de los espejos y lo acerca a la felicidad. Se tapa los ojos y sueña. Y es feliz dentro del sueño sin duda. Baila. Fuma. Conquista chicas. Sin embargo, de pronto la escena se vuelve ridícula. La realidad otra vez interpela a Merrick, a su sueño, a todos dentro de la película, a todos dentro de la sala. Y salimos todos tristes con una expresión de pena pero también de aceptación. Cómplice aceptación. Dura aceptación.

Miguel Sánchez Flores

Los siete samurais (1954)

Shichinin no samurai

Seven Samurai

Akira Kurosawa es el nombre más famoso del cine japonés, no necesariamente visto pero famoso al fin. Fueron los años 50 los que marcaron el inicio del despegue mundial del cine extremo oriente a pesar de que su actividad se remonta al cine mudo. He aquí que gracias al éxito mundial, Kurosawa desarrolla un cine más abierto al gran público occidental pero sin perder un ápice de su identidad oriental (algo que no le reconocieron sus compatriotas en su momento) a pesar de su talentosa asimilación del cine de géneros a su trabajo, tal es el caso de esta pelicula. Con una notoria influencia del western, Kurosawa crea aquí una original cinta de aventuras brillante, hermosa y profunda a su manera. Una aldea en plena era de los shogunes es asolada por unos bandoleros, ante su desesperación los habitantes acuden en busca de ayuda y esta se manifiestará en la presencia de unos ronin que por diversos motivos (éticos en principio) responderán a su llamado.

Con un perfecto ritmo y planificación, Kurosawa construye una cinta épica en la que se suceden con maestría ejemplar los momentos de acción con los de reposo, así pasamos de la formación del grupo (destacan los grandes Takashi Shimura y Toshiro Mifune como el entrañable Kikuchiyo) a la convivencia con los aldeanos nada abierta o solidaria la mayoría del tiempo, de ahí a la planificación del combate y entonces a los climax de acción. Kurosawa eleva el lado conceptual a una genial poesía visual donde se suceden los más humanos conflictos y las coreografías en el impresionante blanco y negro, especialmente la que se sucede bajo la lluvia son acaso las imágenes mas célebres de la obra del gran Akira. Pocos han sabido darle a la guerra esa apariencia y dimensión de gran espectáculo como en esta película que reflexiona además sobre el auténtico valor de la misma, sobre si tiene valor ganar o perder.

Jorge Esponda

Cuando el cielo es azul (2005)

Dir: Sandra Wiese | 104 min. | Perú
Intérpretes:
Andrea Montenegro
Juan Pablo Gamboa
Cécica Bernasconi
Paul Martín
Sonia Oquendo

Película que marca el debut de la directora peruana Sandra Wiese (como casi todas las cintas que se han estrenado últimamente es parte de una nueva generación de realizadores). Cuando el cielo es azul es un nuevo intento en nuestro cine por salir de la impronta de los géneros (tan al uso en este medio casi siempre tratado como única alternativa), pero lástima que en este afán resulte decididamente fallida.

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Digamos en primer lugar que esta película tiene a su favor un acabado técnico decente gracias principalmente al grupo de profesionales involucrados, en especial a Juan Durán en la fotografía. Pero eso es lo más que podemos decir. A pesar de tener una premisa efectiva (en este caso una historia de deseo y pasión lleno de sugerencias incluso sobrenaturales) todo es desarrollado de manera mas bien plana.

La curadora que encarna Andrea Montenegro se encuentra obsesionada con una pintura de la que su intuición le dice será la pieza clave de una muestra que prepara y de la que se siente extrañamente atraída. Hasta aquí una premisa suficientemente atractiva, que dará pié a una fantasía misteriosa y envolvente, pero desde el saque la directora se encarga de trasladar la idea a las imágenes mas sosas y poco inspiradas que hayamos visto con historias similares. Salvo la irrupción mas bien tenue de la música incidental que nos transmite algo como preámbulo de la insólita travesía existencial que supuestamente vamos a presenciar.

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Y es así que la heroína emprende un viaje cuasi esotérico al Cusco que recuerda mucho al de Christian Meier en Un marciano llamado deseo (el mismo Antonio Fortunic figura aquí como guionista). En este viaje se verá atrapada por el exotismo mas turistiable posible (si es que cabe la palabra) con romance surrealista de por medio. No es de extrañar entonces que la película divague desde aquí entre el melodrama de apariencia casi televisiva (pero mucho más lánguida) y las referencias esotéricas como el chamanismo, la reencarnación y demás, con imágenes de Machu Picchu incluidas. Pero eso aun funcionaría si no fuera por ese desarrollo lento y redundante que por momentos intenta darle ínfulas autorales a la película. Aun así siempre es válido un primer intento y por eso esperemos que la directora Wiese se mantenga en continuidad que es lo más importante para los cineastas noveles en el Perú.

Jorge Esponda

Blade: Trinity (2004)

Blade: Trinity

Una vez más el azote de los chupasangres en acción, Blade vuelve a las rutinas que le conocemos tomando la posta al doctor Van Helsing. Blade se adapta a la época, tiene la apariencia y los modales de una ganster de altos vuelos y ha adaptado a su modus operandi las artes marciales y la tecnología de punta. Pero no hay que olvidar el detalle que lo aleja de sus antecesores: el también es un vampiro de extraña gestación y caracteristicas, el daywalker que tanto temen sus congéneres. Personaje salido de las canteras de la Marvel nos llegó, habría que decir en digna forma al cine, ahí donde las fórmulas de adaptación del comic al cine casi siempre fallan la Blade del 98 era ante todo una efectiva cinta de acción sin mayores ambiciones que trasladar el imaginario bidimensional con todas sus caracteristicas al celuloide y lo conseguía, la segunda a cargo del apreciable Guillermo del Toro resaltó la eficacia narrativa de la primera hasta lo restellante además de imprimirle esa atmósfera mórbida y detallista tan característica del director mexicano. Esos discretos pero agradables logros no los encontramos en esta tercera entrega a cargo esta vez del guionista de las anteriores David S. Goyer, con esa ineficiencia tan característica de los más recientes realizadores de cine de acción y horror en Hollywood se encarga de presentar un espectáculo trillado y reiterativo de patadas y mutilaciones sin ton ni son. La anécdota a punta de sacarle enemigos como sea al héroe nos trae al mismísimo Drácula que es encontrado por su pueblo nada menos que en Irak (ja!) y el resto ya se lo imaginarán. Esperemos que después de esto ya dejen tomarse unas vacaciones a Blade, al menos por un rato como pasó con Superman.

Jorge Esponda

Lazos de familia (2004)

Around the Bend

Around the Bend

El debutante Jordan Roberts acierta con esta sencilla y entretenida pelicula, una familia de esas que podemos ver en cantidad de cintas norteamericanas (incluyendo a los Douglas) es la protagonista, el patriarca Michael Caine deja como última voluntad a cumplir por su decendencia (Christopher Walken y Josh Lucas incluídos) un viaje en el que saldran a relucir conflictos antiguos y surgiran otros nuevos. Ciertamente nos encontramos ante una historia por demas vista pero el director se las arreglar para trabajar el motivo de la road movie de manera eficaz, con mucha frescura, aunque es cierto que nunca se atreve a ir mas allá de lo amable. Y lo mejor es eso, durante hora y media presenciamos una divertida cinta sin fisuras y suficientemente coherente y hasta entrañable como para salir del cine con un buen sabor de boca. Un buen momento de cine.

Jorge Esponda

El acorazado Potemkin (1925)

Bronenosets Potyomkin
Dir. Sergei M. Eisenstein | 80 min. | URSS

Intérpretes:
Aleksandr Antonov (Grigory Vakulinchuk)
Vladimir G. Barsky (Comandante Golikov)
Grigori Aleksandrov (Guiliarovski El segundo a bordo)
Ivan.Bobrov (El joven “azul”)
Mijail Gomorov (Matiuchenko)
Aleksandr Levshin (El contramaestre)

Durante poco más de una hora somos testigos de no solo una aventura épica sino de toda una declaración de principios. Gigantesco espectáculo el que nos presenta el gran director ruso y acaso una de esas peliculas que no se borran nunca de la memoria.

El acorazado Potemkin

El cine realizado inmediatamente después de la revolución bolchevique tuvo importante repercusión gracias al estilo impuesto por Sergei Mijailovich Eisenstein. Esta película, su obra magna acaso (difícil elección dentro de su escasa pero apasionante filmografía), es muy representativa de ese contexto. Eisenstein puso de manifiesto su interés por las representaciones visuales como estímulos potenciados a partir del uso del montaje, sus imágenes fracturadas revolucionarias en todo sentido abrieron nuevos panoramas al cine entonces emenrgiendo y creando y volviendo cada vez mas complejos sus códigos.

Pero la grandeza de esta película no proviene solo de la realización de estos conceptos sino lo que ellos representan en su sentido mas humano.
Luego de la no menos brillante Stachka, el director ofreció en mayor alcance sus ideas y pasiones acerca de la idelogía socialista. En este caso la historia de la revuelta ocurrida en 1905 por los marineros del navío que da nombre a la cinta. No existen acá el naturalismo y se impone el maniqueísmo pero potenciado por la fuerza visual de sus imágenes. Aunque el marino que gesta la revuelta aparece incialmente como un cierto protagonista desaparece rápidamente entre la multitud, la mancha humana que se convierte en la absoluta dueña de la escena desde los marinos hasta el pueblo del´puerto de Odessa que se solidariza con ellos en contra de la sociedad Zarista, en contra de la injusticia, un canto a la unidad popular.
Eisenstein es un convencido, un sincero creyente de la utopía (la cual lo castigaría toda su vida por ello) y es imposible estar indiferente o completamente descreído ante el poder hipnótico de su epopeya.

Surgen en sentido básico el enfrentamiento de buenos y malos solo que ambos representas una colectividad indistinguible, llegan las tropas opresoras, caen muchos de entre la muchedumbre, los coches de bebé ruedan de las escalinatas y las flotas van a la caza de los revoltosos. Durante poco más de una hora somos testigos de no solo una aventura épica sino de toda una declaración de principios. Gigantesco espectáculo el que nos presenta el gran director y acaso una de esas peliculas que no se borran nunca de la memoria, ni siquiera le hacen falta sonidos, ¡genial!

Jorge Esponda

Juego macabro (2004)

SawSaw
Dir: James Wan | 100 min. | EE.UU.

Intérpretes:
Tobin Bell (John)
Cary Elwes (Dr. Lawrence Gordon)
Danny Glover (Detective David Tapp)
Ken Leung (Detective Steven Sing)
Monica Potter (Alison Gordon)
Leigh Whannell (Adam)

Estreno en Perú: 21 de abril del 2005

Curiosa cinta de horror esta que nos presenta el desconocido director australiano James Wan. Dos hombres se encuentran encadenados en un baño sucio en algún lugar abandonado. Ellos no lo saben pero forman parte de un juego, una estrategia elaborada por uno de esos engendros tan característicos de las cintas del género. Aquí se resucita la mitología del genio malévolo dispuesto a comprobar o simplemente jugar con sus teorías a costa de sus semejantes. Historia sobre la megalomanía sin control, de los sueños desbocados de quien se atreve a ir mas allá de lo permitido.

Saw

Así contemplamos a los dos protagonistas de la partida maldiciendo la suerte de haber sido elegidos y él por qué. Tal vez entre estos pensamientos encuentren la salida. Todo ello lo irán descubriendo poco a poco como el mismo espectador. Pistas y armas dejadas por aquí y allá les dejarán saber que siempre hay alguien por encima de ello como un gigantesco ojo que todo lo observa y una mente que todo controla.

Lo mejor es el planteamiento de la película que se concentra principalmente en los dos cautivos y la manera como interaccionan ante esta situación. Uno de ellos tratará de mantener la racionalidad y el otro será la desesperación encarnada. Poco a poco se darán cuenta que tienen mucho en común y sus roles se irán invirtiendo. Morbosidad total que cautivará al espectador desde el inicio (heredada de Darío Argento) con todo y sus aberrantes atmósferas.

SawEl lado débil es la manera como se empalma el plot con lo que ocurre afuera (los flashbacks entre ellos) que resultan muy convencionales creando un marcado desbalance, acentuado por el efectismo con que los realiza. Como la historia paralela del investigador que interpreta Danny Glover involucrado poco a poco en este juego macabro. Es de esas películas que intentan ser novedosas a como de lugar y logrando ser peculiar dentro de lo último visto Saw peca de ser disparatada incluso.

Por supuesto los sacudones están garantizados así como también algunos momentos de humor involuntario. El director Wan puede ser todavía inexperto pero entusiasmo y habilidad no le faltan, Saw resulta una alternativa bastante aceptable en comparación a otros congéneres suyos, vale la pena echarle un vistazo.

Jorge Esponda

Enlace relacionado:

Mujeres infieles (2004)

Mujeres infieles

El cine chileno arremete tras el boom argentino con una serie de cintas que se proyectan a ser sendos taquillazos como lo ha sido esta producción. La anécdota se resume en una serie de enredos extramaritales que intentan alcanzar algo del cinismo Alleniano pero muchísimo mas light como comedia de situaciones y personajes contemporáneos que le dan esa apariencia tan cosmopolita que se intenta dar del desarrollo del país del sur. La película se queda únicamente en el lado frívolo del tema que trata (incluyendo cierta crítica al arribismo pero que no pasa de frívola). Los hombres solo tienen en su cabeza sus tontos intereses que no les permiten satisfacer las necesidades (realizadas via terceros o no de sus parejas), ellas solo responden a la ausencia o la venganza. Y así se diseminan toda clase de conclusiones pero sin mayor inspiración.
A su favor tiene el hecho que es más entretenida de lo que se pudiera pensar y por lo menos funciona como eso, como divertimento. Además que suelta sin verguenza la sentencia de que son el país con mas cornudos del orbe.

Jorge Esponda

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