Archivo de Mayo 2005

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Tiempo límite (2003)

Out of Time

Out of Time

El director Carl Franklin fue, junto a Spike Lee y John Singleton, uno de los animadores del llamado cine afroamericano, tal vez el que más se ha ceñido al cine de género específicamente a cine criminal, primero en el cine independiente con el film de culto One False Move y luego con la interesante Devil in Blue Dress, film noir coherente con sus preocupaciones temáticas. Out of Time sin tener el interés de antes nos muestra a un realizador competente y hábil para moverse dentro de la industria.

En este caso nos presenta una intriga que acontece en las calenturientas costas de una comunidad de la Florida (como las de la excelente Body Heat). El plot es rápidamente instalado: el jefe de la policía de la comunidad (Denzel Washington) se ve envuelto en una investigación en el que por trampas del destino, y unas infaltables faldas, se ve con todas las pruebas apuntando o a punto de apuntar hacia él, lo que queda es una carrera contra el tiempo como la de tantos falsos culpables del cine. A partir de ahí la película se convierte en un ágil y tenso thriller, que hace más que notorias sus influencias hitchcockianas, con la contemporaneidad del caso claro esta. Lo mejor del film radica en ese ejercicio de narración en constante intensidad, Franklin opta por el entretenimiento puro y consigue su cometido. Es un deleite contemplar al protagonista tratando de taponear pruebas indicios hasta más no poder, obstruir el seguimiento de la investigación, ir en busca de las respuestas por su propia cuenta, es todo un antihéroe.

Buena opción que sin llegar a mas allá (Hitchcock hacia de estas intrigas todo un tratado del ser humano) nos ofrece entretenimiento de principio a fin.

Jorge Esponda

Star Wars III: La venganza del Sith (2005)

Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith

Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith

Con toda pompa y fanfarria como las que suenan en su ya clásica banda sonora, se ha estrenado el sexto y aparentemente final episodio de la saga cinematográfica con mayor legión de fans de los últimos tiempos, la serie de Star Wars a lo largo de sus 28 años de vida ha visto crecer su arraigo en la cultura popular como ninguna otra, pero eso es mas bien tema de un estudio más largo y extenso, lo que se puede decir acerca de Revenge of the Sith es a grandes rasgos que teniendo algunas elementos y ambiciones algo mayores a las de sus dos predecesoras en la nueva trilogía, no dice ni añade nada más que redondear la visión de la historia galáctica fabulada por George Lucas.

Supuestamente tal como lo soltaban cual bombardeo, se trata de un episodio que se pretende el más oscuro y complejo puesto que nos presenta la transformación del joven Anakin Skywalker en el temible Darth Vader, así como este ayuda a las fuerzas oscuras, representadas por los Sith, a destruir a los heroicos caballeros Jedi y con ellos a la republica. Mas allá de intrigas y generalidades políticas de bolsillo (que Lucas utiliza en esta nueva trilogía con insólito interés y provocando con su ingenuidad no poca vergüenza ajena) lo que sostiene a una cinta de este tipo es o debería ser, como en las mágicas imágenes de las originales, la acción, el sentido de la aventura, cosa que esta película por ser la enésima copia de un estilo ya asentado y que durante años a pasado por muchos cambios, se convierte en un ejercicio pobre y redundante. Siendo éste poco efectivo nos dirige la atención hacia la intriga y los personajes, pero ahí el panorama es peor: son personajes tremendamente esquemáticos y funcionales a su destino predeterminado, los actores poco pueden hacer con ellos dependiendo también de los recursos de cada uno de ellos, Anakin (Darth Vader, acaso el personajes central y más logrado de saga) con las facciones de Hayden Christensen, no pasa de ser un soso y monolítico personaje cuasi terminator al que Lucas trata de cruzar insólitamente con Hamlet a pesar de sus intentos de darle mayor densidad y complejidad, parece mas bien sacado de algún telefilm de teenagers, el canciller (Ian McDiarmid) es solo un compendio de impostación a lo british, Natalie Portman como Padmé es casi una figurante con tanto peso en el film como ese conde que interpreta Christopher Lee, Samuel L. Jackson y Ewan McGregor con más suerte solo se divierten blandiendo sus sables láser ya que sus personajes no les dejan otra, las parrafadas misticistas solo son creíbles en las facciones del infográfico Yoda.

A favor de la cinta solo podemos encontrar por ahí algún que otro momento tal vez como el enfrentamiento final, que tampoco es gran cosa, o algunas imágenes que preceden a la primera película que nos jalan mas bien el sentimiento, a quienes crecimos y vivimos la saga original y que si supo capturar en el momento preciso ese halo de irrealidad y hacérnosla tan vivida y tal vez esa sea la gran diferencia entre una y otra trilogía: la primera surge en un momento de explosión creativa, en la que se nos presenta un universo original (en su mixtura de varias referencias a la vez), casi experimental, en cambio esta nueva trilogía es solo la forzada continuación carente de la urgencia, vitalidad y frescura de un cineasta haciéndose un camino.

Jorge Esponda

Cuentos de otoño (1998)

Conte d’automne

Conte d'automne

El francés Eric Rohmer es un maestro, y esta excelente cinta de insólito estreno lo demuestra. En su cine, al menos el previo a L’Anglaise et Le Duc, el director se vale de una puesta en escena aparentemente despojada para desarrollar historias de un cierto estilo naturalista aunque muchas veces no estén exentas de ciertos tonos y giros propios de la intriga. La suya es una visión entrañable y muy cuidadosa del ser humano en su mundo o ambiente si se quiere más realista.

En Conte d’automne (capítulo final de su “Ciclo de las Estaciones”) tenemos como protagonistas a dos amigas de edad mediana: Magali (Béatrice Romand) e Isabelle (Marie Rivière, la protagonista de la también formidable Le Rayon Vert), viven en la provincia cerca de a las orillas donde fluye el Ródano, la primera es dueña de un pequeño viñedo y la segunda de una librería. Magali se siente sola y la segunda la ayudara a encontrar a alguien. Trama que dicha tal cual no tiene mucha diferencia con miles de cintas, pero que dicha tal cual tampoco dice mucho acerca de la puesta en escena ni el tratamiento ni mucho menos de la esencia del arte de Rohmer.

En sí la película se presenta como una comedia de situaciones o juega con los elementos de esta para entregarnos nuevamente un observación minuciosa de ese universo de conductas y sentimientos tan característicos en su cine. Aquí presenciamos una historia que podría ser o no artificiosa, pero la cotidianeidad con la que es revestida elimina cualquier sensación de este tipo, a Rohmer le preocupa describirnos mas bien el entorno y como este afecta de una manera u otra a sus personajes, que nuevamente son féminas, sus preferidas, son personajes desarrollados de manera muy elaborada aún dentro de esa apariencia de cierta ligereza, sueñan dentro de la rutina diaria con vivir algo nuevo, la llegada de un hombre, o los preparativos de la boda de una hija, episodios o momentos que lo trastocan todo siquiera por un breve instante en la tranquila agenda diaria, pero a pesar de ello son mujeres que saben muy bien que va y no va, que es lo que puede funcionar o no. Esa dualidad entre lo práctico de la vida diaria y sus fantasías por algo novedoso y revolucionario en sus vidas, es lo que fascina al viejo pero sabio director quien encariñado por sus personajes nos lo hace sentir con sutil pero igual de magnifica intensidad.

Relato de costumbres o juego transparente acerca de la vida afectiva, Conte d’automne tiene un poco de todo eso, no nos presenta el supuesto otoño en sus vidas o al menos no de manera grave o desencantada, nos presenta un otoño que por el contrario es solo un cambio para sus damas una muda de piel, un nuevo período de siembra y cosecha como la de los viñedos que vemos en la película, mas auténticamente francés que eso no hay.

Jorge Esponda

La guerra de las galaxias (1977)

Star Wars

Star Wars

No hace falta abundar en el significado de esta saga como fenómeno de medios, desde su aparición en 1977 la saga galáctica no ha hecho más que crecer como suceso y como realización más aun a la luz de sus recientes precuelas que al parecer ya concluyen. La fantasía creada por el joven George Lucas llegó en un momento preciso en el que los grandes estudios en plena reconstrucción optaron por los riesgos y aceptaron las ideas provenientes de un puñado de jóvenes y prometedores realizadores, es a ellos a los que Hollywood les debe su poderío actual, algo que a la gran mayoría de ellos no les ha sabido agradecer como se hubiera esperado, los nombres de Coppola, Scorsese, Altman, Bogdanovich, Ashby, Spielberg o el mismo Lucas fueron innovadores nutridos de muchísimas referencias, Star Wars fue acaso la culminación de este periodo de transición.

Para ello se dispuso de las más colosales cifras de dinero empleadas en el cine a un género como la ciencia ficción, menospreciado hasta antes de 2001: A Space Oddisey. Lucas quien ya había hecho despegar su carrera con films tan logrados como la paranoica THX 1138 y la nostálgica American Graffiti, realizó esta epopeya que se alimentó de diversas referencias: la construcción básica de salida de la obra de Tolkien ambientada como las seriales de Flash Gordon y similares de los años 40, los combates a sable en mano y toda la filosofía y ética de los caballeros salida de las ficciones japonesas en especial de Kurosawa (la palabra jedi salida del jidai japonés en alusión a sus guerreros) o las princesas salidas de alguna aventura medieval. Reciclaje de referencias más que disímiles que resultaron más que novedosas. La trama que se establece es básicamente la del enfrentamiento entre el bien y el mal, la historia de los Skywalker, familia predestinada como en la épica legendaria a cambiar el curso de las cosas. Lucas se encarga de presentárnosla de la manera más espectacular que los recursos de la época pudieron presentar basta recordar tan solo la secuencia inicial, la astronave que surge del inmenso vacío espacial seguida por otra de tamaño colosal que inunda la pantalla, la pequeña es absorbida, los soldados leales se preparan para la defensa, se tumba la compuerta, surgen los soldados imperiales y detrás de ellos acaso uno de los personajes más celebres del universo fílmico: Darth Vader, el absoluto personaje esencia de la serie, suerte de caballero oscuro con apariencia de samurai y vampiro a la vez.

La primera película se centra en esa presentación de los personajes, el aprendizaje de Luke de la mano del viejo Obi-Wan (el gran Alec Guiness), el encuentro con Han Solo, la princesa Leia y un sin fin de aliados y rivales. La frescura del conjunto es innegable aun para los que desconfían todavía de las virtudes de la película. Escenas cumbre del cine de aventura como el desenlace en el ataque a la estrella de la muerte, las jocosas como las de la cantina con los personajes más insólitos que hayan llegado en calidad de parroquianos. Tres años después llegó The Empire Strikes Back acaso el film más logrado y realmente oscuro de la serie y el que nos reveló ese lado intransferible que tuvo este universo, ya que a pesar de tener como encargado en la dirección a Irvin Kershner, todo el universo de Lucas prácticamente no se alteró en lo mas mínimo. A partir de aquí la serie toma el giro que la ha acompañado desde entonces: el enfrentamiento padre–hijo que adquiere cualidades notables. La intriga toma fuerza dejando de lado a la imaginaria visual en esta estupenda película, que además nos trae al curioso maestro Yoda otra muestra de ese original y desenfadado universo. Return of the Jedi es algo inferior a las anteriores y ya se ve en ella cierto infantilismo que se exacerbaría en la posterior carrera de Lucas incluyendo la nueva trilogía.

Pero en conjunto la trilogía original queda como un indiscutido hito, a pesar de los valores otorgados en mayor o menor medida a las cintas, que ya forma parte del imaginario del arte cinematográfico. Mayor aun si se tuvo el placer de disfrutarla con los ojos deslumbrados y el espíritu lúdico de un niño ansioso por vivir la aventura. Nada supera eso.

Jorge Esponda

Vida acuática (2004)

The Life Aquatic with Steve Zissou

The Life Aquatic with Steve Zissou

Pocos directores con un estilo tan claramente definido e interesante dentro de la más reciente generación del cine norteamericano como Wes Anderson, es un aficionado a la comedia agridulce y cínica, sus modelos mayores son los maestros de ese estilo que hicieron de las suyas teniendo como blanco a su sociedad en los años setentas como Hal Ashby, Robert Altman o Woody Allen. Desde su primera película Bottle Rocket nos ha presentado la galería de personajes más inclasificables dentro de lo que apenas se insinúa como una comedia, en sus mejores películas como Rushmore o The Royal Tennembaums no hecho sino perfeccionar esa mirada tan peculiar casi como de teatro de títeres representando sin público o acaso de payaso pintarrajeado con expresión triste o escéptica cuando menos. Su más reciente película sigue esta línea consecuentemente.

Steve Zissou es un célebre documentalista marino (parodia de Jacques-Yves Cousteau) que como otros personajes de Anderson encontramos en un momento de crisis o acaso de decadencia emocional y profesional al que arrastra a toda su pintoresca tripulación que mas parecen sacada de un show circense. Su última cinta es un fracaso y le costó la vida a su mejor amigo en las fauces de una rara especie de tiburón, al cual como nuevo capitán Ahab jura buscar y destruir. Tan extravagante trama es la que nos presentan pero de manera tan personal que la farsa funciona. Aunque hay que decir que en esta ocasión Anderson hace demasiado evidente sus recursos y la exposición de su universo, tal vez por ello la cinta no alcanza la frescura de sus mejores películas sino que se acerca más a un film artefacto compendio de un tipo de personaje que hemos visto con anterioridad, Zissou en las facciones de Bill Murray (actor fetiche e ideal de Anderson como también Owen Wilson) es un ser que no sabemos si está desencantado o está aburrido, pero aun así lucha por una nueva oportunidad para demostrar que no se consumió lo mejor de él en el pasado, asume a un extraño como hijo y se embarca en una aventura que tiene de todo incluido un rescate a lo James Bond. Anderson que en el fondo guarda optimismo, se manda a esta aventura con todo junto a su protagonista. Lo llevará a su destino y a hacerle creer que no es el único en el mundo. Extraña forma de ver la solidaridad y el compañerismo, pero igual de entrañable.

Jorge Esponda

Masacre en la cárcel 13 (2005)

Assault on Precinct 13

Assault on Precinct 13

En 1976 el joven John Carpenter realizó una cinta que habría de convertirse en un film de culto de la Serie B, poco antes de hacerse mundialmente conocido con su Halloween, Assault on Precinct 13 era una cinta tensa y que adaptaba muy bien los pocos recursos a un film de acción que tomaba claramente el modelo de muchos westerns en especial de Río Bravo cruzado con una certera planificación de cine claustrofóbico tal como Night of the Living Dead. El francés Jean Francois Richet se encarga ahora de un remake que resulta certero, bastante eficaz.

Un pequeño grupo de policías es atacado en una noche de furia invernal y completamente incomunicados no quedándoles otra opción mas que parapetarse en su penitenciaria y resistir la embestida, para lo cual tendrán que valerse de todas las manos que puedan incluyendo la de los criminales que custodian. A partir de esta premisa, la película va desarrollando con aciertos propios su ejemplar modelo. Los métodos de los hombres de la ley y los de fuera de ella se vuelven indistinguibles, la atmósfera de desconfianza enrarece cada vez mas la situación, mientras que al mismo tiempo tienen que unirse para una causa común. Tal visión inesperada del trabajo en equipo es lo que hace levantar vuelo a la cinta que aunque tributaria de un modelo preciso no se amilana ante ello y busca sus propias resoluciones. Como buena cinta de acción los personajes son definidos funcional y rápidamente para darle entrada entonces a la parte fuerte. En medio se desarrollan conflictos, desconfianzas. Acercamientos entre uno y otro, salen a relucir los defectos y virtudes (si es que las hay) de sus personajes, todos arrinconados en ese lugar tierra de nadie por algún motivo.

Propuesta que sin dárselas de ir mas allá que de entregar una sólida y eficiente película lo consigue, tal vez sea una de esas que tanto se nos pueden pasar desapercibidas pero realmente vale la pena echarle un vistazo y pasar un buen rato.

Jorge Esponda

La dama y el duque (2001)

Afiche La dama y el duqueL’anglaise et le duc
Dir. Eric Rohmer | 129 min. | Francia

Intérpretes: Lucy Russell (Grace Elliott), Jean-Claude Dreyfus (Duque de Orleans), François Marthouret, Léonard Cobiant, Caroline Morin, Alain Libolt, Héléna Dubiel, Laurent Le Doyen, Serge Wolfsperger, Daniel Tarrare, Charlotte Véry.

Guión: Erich Rohmer, basado en la novela “Ma vie sous la révolution” de Grace Elliott.

L'anglaise et le duc

Esta película es toda una sorpresa, no solo por ser según dicen (y realmente me parece increíble) la primera película de Eric Rohmer que se estrena comercialmente en el Perú, sino por las novedades y lecturas que presenta. La historia de la inglesa Grace Elliot viviendo la atroz época de La Revolucion Francesa y su relación con el duque de Orleans nos es presentada de la manera más radical que se recuerde: recurriendo al uso del video digital, Rohmer la combina con la tecnología de efectos visuales como nadie lo esperaría (a pesar de su cercanía es esta y no Attack of the Clones, la verdadera pionera en este campo). Los actores se mueven en escenarios virtuales que lejos de parecer una curiosidad están espléndidamente integrados. Pero más allá del incustionable logro de ser acaso la primera película que depura las tan buscadas cualidades expresivas de la tecnología
informática en el cine, la película vale por muchas otras razones. Como ya escribí la pelicula posee, como la obra maestra que es, muchas lecturas: puede verse como un increíblemente estilizado “cuadro” de época, como un drama interno de seres devastados y desilusionados por las circunstancias, etc.

Verdadero experimento que probablemente sea la película que de verdad inaugura el nuevo siglo, resulta inesperado y por ello mismo glorificable que sea Rohmer quien esté detras de todo esto, luego de aquellas películas naturalistas, distanciadas pero a la vez emotivas, hace de su primera película tras cumplir los 80 años todo un vuelco (un inicio desde cero) en
su radical estilización, pero conservando su toque con los actores y la emocionante y contenida narración. Resulta simbólico que haya sido elegido el período de la revolucion francesa para realizar esta cinta que dice, en palabras mayores, mucho sobre la actual era de radical cambio en todo el mundo no solo en el cine. Esa es la voz autorizada de un viejo con espiritu joven, la voz del genial Eric.

Jorge Esponda

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