Archivo de Julio 2005

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Paris, Texas (1984)

Paris, TexasDir. Wim Wenders | 147 min. | Francia - Alemania Occidental
Guión: Sam Shepard

Intérpretes:
Harry Dean Stanton (Travis)
Nastassja Kinski (Jane)
Aurore Clément (Anne)
Dean Stockwell (Walt)
Hunter Carson (Hunter)

Paris, Texas, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1984 y nominada a los Premios Oscar el año 1985, filmada en los Estados Unidos es quizá una de las cumbres de Wenders, el modélico road movie y que al alemán le viene como anillo al dedo. Travis, el protagonista es la versión extrema de su cine. No sabe quien es, ni adonde va, se encuentra a sí mismo deambulando en el desierto cual Adán recién moldeado y puesto a andar, poco a poco de manera tan aparentemente sencilla como ejemplar comenzará a tomar su rumbo y a descubrir lo que tiene que hacer.

Paris, Texas

Wim Wenders ha desarrollado toda una carrera como itinerante de lugar en lugar casi como buscando algo perdido, la esencia misma de su cine se nutre de esa errancia, sus personajes deambulan en el mundo moderno buscando la brújula que ellos y toda la sociedad han perdido quien sabe en que momento. En sus mejores películas se condensa ese sentido de la aventura y la improvisación de manera lírica y entrañable a pesar de su cierta formalidad.

Paris, Texas, realizada en Estados Unidos es acaso una de sus cumbres, el modélico road movie y que al alemán Wenders le viene como anillo al dedo. Travis, el protagonista es la versión extrema de su cine. No sabe quien es, ni adonde va, se encuentra a sí mismo deambulando en el desierto cual Adán recién moldeado y puesto a andar (mucho mas que el enamorado ángel Damiel de Der himmel uber Berlin, esa otra obra maestra), poco a poco de manera tan aparentemente sencilla como ejemplar comenzará a tomar su rumbo y a descubrir lo que tiene que hacer. El director maneja el nivel conceptual con absoluta genialidad, la estancia de Travis primero en el desierto y luego en casa de su hermano (una ciudad de Los Ángeles nunca percibida como tal en la periferia) el descubrimiento de Hunter y la búsqueda que inician ambos tiene la cualidad casi de reinvención de una narración que tiene de esencia de lo ya visto en el clásico pero que no deja de impregnarnos esa apariencia novedosa de verdadera expectativa por lo que vendrá. Esa doble dimensión de ludismo y a la vez reflexión sobre los mecanismos a poner en marcha no resultaría tan brillante si no fuera por el sentimiento que impregna cada una de sus imágenes. Cual poeta de la errancia como los cantantes blues que tanto admira, Wenders nos entrega ante todo una bella y emotiva balada, nos muestra una aparentemente sencilla historia pero que de sencilla no tiene nada, reflexión a si mismo de una forma o intención de narrar que en cierta manera se ha perdido con el tiempo.

Pero he ahí un momento más intencionalmente deslumbrante: la confesión en la cabina del club, punto culminante en el que Travis se convierte en el paradigma de todos los conceptos de Wenders, se develan los misterios, a pesar de no ver o tocarse, no habrá tiempo para ello. Ahora todo ha vuelto a su lugar. Trovador del camino como pocos así es el inolvidable Travis en las facciones de Harry Dean Stanton y con la conjunción de la visión del europeo hacen de Paris, Texas una experiencia difícil de olvidar, en la retina quedan esas arenas doradas, hasta las duras vías de concreto a sus extremos paisaje iniciatico por excelencia.

Jorge Esponda

Los 4 fantásticos (2005)

Fantastic Four
Dir. Tim Story | 106 min. | EE. UU.
Intérpretes:
Ioan Gruffudd (Reed Richards)
Jessica Alba (Sue Storm)
Chris Evans (Johnny Storm)
Michael Chiklis (Ben Grimm)
Julian McMahon (Victor Von Doom)

Estreno en Perú: 14 de julio de 2005

Esta película basada en los populares personajes de la Marvel Comics, se complace en dedicarse a una historia y contarla con ritmo ágil, con el placer sencillo y muchas veces saludable de divertir sin mayor problema.

Fantastic Four

La moda continúa, los héroes bidimensionales continúan llegando a la acción viva. Ahora es el turno de estos recordados cuatro superdotados, precedentes de los X-Men. La película que tiene a su cargo el desconocido Tim Story (EE. UU. 1970) tiene la virtud de entregarse a la diversión pura y no agregar más a sus intenciones que una divertida sesión, más deliberadamente cómica que el original. Ahí están puestos ante nosotros con todas las virtudes tecnológicas el estirado (y estirante) Reed Richards, la transparente Sue Storm, su hermano el impulsivo Johnny y el duro Ben Grimm envuelto en su capa de roca.

Quienes desconocen a los cuatro fantásticos por el cómic o los dibujos animados no tendrán mayores problemas tanto para ingresar al mundo imaginario fabulado (una vez más) por Stan Lee, como tampoco para seguirla con atención. La película va de broma en broma y de pelea en pelea, he ahí donde se concentra lo más sano de un film de este tipo pero a la vez lo que la limita. Aquí no encontraremos las ínfulas expresionistas de Burton o los jugueteos de Raimi o el criterio y coherencia de Nolan recientemente demostradas en Batman inicia, nada de esto se halla en Fantastic Four.

Estaría demás extenderse en estas comparaciones, la película se complace en dedicarse a una historia y contarla con ritmo ágil, con el placer sencillo y muchas veces saludable de divertir sin mayor problema. Tal es el caso y lo consigue.

Jorge Esponda

La guía del viajero intergaláctico (2005)

The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy

The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy

Esta película mayoritariamente británica llama la atención principalmente por el best seller en el que se inspira, pero más allá de las imaginativas referencias que se desprenden del original, hay una reinterpretación bastante interesante en el trabajo del director Garth Jennings.

La estrambótica anécdota de un común y silvestre terrestre que se convierte en la única esperanza para la raza humana, o algo parecido, levanta de cualquier fantasía debido al ingenio visual que se aplica, algunas referencias lejanas o cercanas al humor de Monty Phyton como me dijeron. Su absoluta desfachatez es su mejor arma para aplicar ese bombardeo de referencias de toda índole, pasando por la infaltable parodia con (Star Wars a la cabeza). El héroe de turno se enfrenta a los peligros del universo en compañía de seres tan extravagantes como un viajero intergaláctico aficionado a la cerveza, un presidente galáctico con pinta de gigoló y hasta una versión depre de R2D2.

La propia lógica interna que la cinta se crea resulta sumamente efectiva y para nada desdeñable de su aparente banalidad. Habría que repetir que a pesar de que mucho de ese ingenio provenga del libro la resolución de la misma a imágenes posee de por si sus propios meritos. Película que sin mucha bulla de muchas otras últimamente consigue su cometido y hasta se nos presenta con argumentos realmente interesantes como para convertirse en una de las incursiones mas curiosas que se han visto últimamente en el cine fantástico. No se la pierdan.

Jorge Esponda

Un tranvía llamado deseo (1951)

A Streetcar Named Desire

A Streetcar Named Desire

Elia Kazan ha pasado a la historia del cine norteamericano como una de sus figuras más celebres y a la vez controvertidas, como innovador en las escuelas y la tradición misma del teatro a su notable obra cinematográfica de carácter social mayormente. Fue en si uno de los gestores de esa visión inconforme y desencantada que tiño a la América de la posguerra y que se presento en los rostros de jóvenes rebeldes como Marlon Brando, James Dean o Montgomery Clift.

A Streetcar Named Desire es acaso su mayor éxito y un impecable film en el que se apodera del universo crudo de Tennessee Williams (figurando éste también como guionista), nos muestra un drama siniestro y cargado al que su talento dota de una personalidad muy particular. La turbada Blanche (Vivien Leigh) llega de su decadente tierra de ancestral aristocracia para toparse con la crudeza de la urbe, de los barrios bajos de New Orleans donde es acogida por su hermana Stella y su esposo el rudo y descarado Stanley (Marlon Brando en la expansión de su estrellato). A partir de esto se desenvuelve el rico material de Williams lleno de violencia física y psicológica el cual Kazan retrabaja en una narración notable. La tensión crece a cada minuto entre Blanche y Stanley, las insalvables diferencias son la carne de la que se alimenta el rencor y el odio si apenas disimulado, acaso los resentimientos entre una clase de tradición y pretensiones casi extintas y la clase mas rebajada a humillaciones y desaires como la que puede representar el descendiente de inmigrantes. La película hace todo un tratado social a través de estos extraordinarios personajes moldeados por una mano convulsa pero maestra.

Kazan hace de en esta película el prototipo de toda su obra desde todo el tratado de los actores del método, con Brando como primer exponente, muy ajenos a los glamorosos galanes de años antes. Todo aquí tiene esa apariencia de lo desgastado, de lo ruinoso, de lo mísero si se quiere todo ello le aporta una no poca cuota de sordidez al asunto para su tiempo. Verdadero tratado sobre la contracara de la bonanza americana, A Streetcar Named Desire permanece como una de las cintas más emblemáticas de los años cincuenta y una de las joyas mas perdurables de la obra de Kazan.

Jorge Esponda

La ventana de enfrente (2003)

La finestra di fronte

La finestra di fronte

Esta cinta italiana dirigida por el turco Ferzan Ozpetek nos presenta la historia de una joven mujer enfrentando una crisis, por un lado las de sus relaciones afectivas, su vida matrimonial y por otro sus frustraciones personales, la manera de intentar desahogar tan desequilibrante momento será un interés no muy asumido como tal por un atractivo vecino, el de la ventana de enfrente. Pero no se crea que la película es un tratado riguroso, o un melodrama distanciado y crítico, para nada, aquí lo que se dedican a presentarnos durante todo el metraje es un folletín que parece salido de las páginas de Corin Tellado. Aquí el otrora prometedor Ozpetek arremete con todos los recursos propios de una telenovela, el gran tema del amor es tomado de manera trillada y hasta decorativa. Giovanna Mezzogiorno (la bella actriz de L’ultimo bacio) es una presencia que hay que agradecer, su carisma es lo que permite soportar la sucesión de convenciones y tópicos en los que cae una y otra vez la película.

Hay una subtrama que resulta más que impostada alrededor del anciano que interpreta Massimo Girotti (en su última aparición en la pantalla) en un inicio dado que la anécdota alrededor de él es fuerte se convierte en lo tal vez más prometedor de la cinta, pero al injertársele a la película cuando ya esta se ha ido por otro lado resulta mas que ridícula.

En todo caso como anécdota ligera bien puede verse, pero en verdad que el melodrama como todos los géneros, ha entregado cosas mucho mejores aun en sus versiones más deformadas.

Jorge Esponda

Rompiendo las olas (1996)

Breaking the Waves

Breaking the Waves

El danés Lars von Trier es sin duda alguna una de las figuras centrales del cine de los últimos años, su estilo barroco y duro en extremo han sido de los mas renovadores que se hayan visto, aunque a muchos les causen desconfianza sus artificios todavía. Desde sus primeras cintas de corte mucho más experimental, hasta llegar a la culminación de sus obsesiones en esta magnifica, viceral, y furiosamente pasional película.

Bess (formidable Emily Watson) es una inocente y aparentemente tranquila mujer que experimenta el momento más glorioso de su vida al casarse con Jan (Stellan Skarsgård) un trabajador de una plataforma marina, ambos viven en las costas frías de la presbiteriana Escocia en una comunidad en la que no se perdonan las imperfecciones y cualquier cosas que salga de lo normal es visto con recelo. Una inesperado accidente convertirá el trayecto de Bess en un calvario, o más exactamente en una aventura que bordea la irrealidad, el masoquismo, la locura o la autentica pureza. Lo que hace grande a este film es su intensidad, que se mueve en una dualidad maestra entre lo espiritual y lo físico, la ejecución de las ideas de Von Trier son extremas, extenuantes en esto el papel de la protagonista es fundamental, nos hace sentir en cada gesto o en cada baile a un ser extraordinario, a una criatura celestial enfrentada a la maldad (¿o a si misma acaso?), las influencias de las obsesivas fantasías de Carl Theodor Dreyer son indudables.

Bess es una heroína absoluta, capaz de luchar hasta el sacrificio, iluminada o guiada a ciegas por una fuerza desconocida ella seguirá su camino, no se detendrá hasta que se abran los cielos y le concedan su deseo. Von Trier ejecuta con rigor y talento este espectáculo casi celebratorio, un golpe a la incredulidad una fantasía que roza lo ingenuo y lo perverso a partes iguales. Película de equilibrista casi salto mortal al vacío Breaking the Waves es un grito a voz en cuello, un golpe capaz de romperlo todo lo concreto y lo intangible.

Jorge Esponda

Los ríos de color púrpura II: Los ángeles del apocalipsis (2004)

Les rivières pourpres II - Les anges de l’apocalypse

Les rivières pourpres II

Síndrome típico del mainstream norteamericano que ahora se aprecia en esta película, secuela del relativo éxito que fue la dirigida por Mathieu Kassovitz. Un policial hecho con el molde y ritmo de Hollywood con toda una parafernalia audiovisual que exhibe el mayor presupuesto que se contó para esta segunda película dirigida en este caso por Olivier Dahan.

Nuevamente tenemos en frente las andanzas del detective que interpreta Jean Reno, esta vez acompañado de Benoit Magimel (La pianiste) ambos en medio de una intriga de apariencia sobrenatural. Mas allá de eso no se puede esperar más que aparatosidad visual y algún que otro momento de explosiones y persecuciones como la tradición del thriller lo exige. Pero si la primera al menos en su parte inicial era más o menos sugestiva, esta solo se dedica a un programa realizado prácticamente de recetario importado. Los villanos se dedicarán a sembrar, al menos en idea, incertidumbre hasta el último rollo de film, los héroes serán nuestros guías los cuales nos transmitirán todo su desconcierto, en fin pura rutina como dicen.

Solo habría que resaltar la presencia de Christopher Lee quien parece requerido últimamente para todo tipo de papeles que tienen que ver con grandes y ominosas conspiraciones, de estas la única digna de recordarse es la de Saruman.

Jorge Esponda

Batalla en el cielo (2005)

Batalla en el cielo

Podría decir que me gustó Batalla en el cielo y pasar juicio con la facilidad que se pasa juicio a la gran mayoría de películas.
También podría decir que no me gustó Batalla en el cielo y juzgarla con igual facilidad.
Pero si hay algo que Batalla en el cielo no te permite, es ahorrar tiempo al momento de analizarla. Cualquier análisis queda incompleto, cualquier crítica te deja con cosas que decir, cualquier comentario viene con cola, y te deja la cola en la lengua.
De la misma manera veo mi percepción de su autor, el mexicano Carlos Reygadas. Podría decir que me parece un pedante, pretencioso y condescendiente “auteur”. Pero podría decir también que es el tipo de mayor talento visual (ojo, visual, no narrativo ni dramático) que he experimentado en el cine latinoamericano de los últimos años.

Batalla en el cielo muestra cosas que yo nunca había visto en una pantalla. No me refiero, por supuesto, a la escena inicial, que mas bien peca de simplista y pone en manifiesto la falta de oficio del realizador. Me refiero al México que muestra y a los mexicanos que presenta. En el último Festival de Cannes, donde la película se mostró en Competencia Oficial, no recuerdo a ningún mexicano que no haya odiado la película. No sólo no les gustó, sino que odiaron la película. ¿Por qué será? No lo sé. Pero cuando yo la vi, me di cuenta que si alguien odia esa película, es porque algo trae, porque hay algo que te afecta de una manera tan directa y cruda, que no puedes permanecer indiferente. Y esa fue mi experiencia. Dentro de las películas en competencia en Cannes este año, Batalla fue la primera que me pegó, que me dio un golpe bajo, que me movió el piso. Después, claro, vinieron otras que la terminaron por opacar, pero igual había sido la única película latinoamericana en competencia y el hecho de que te mueva el piso, creo que es importante.

Batalla en el cielo

Y para mí eso es Batalla: una película importante de ver. Por lo menos para aprender qué es lo que un tipo con talento visual debe hacer para llegar a poner una película en competencia en el Festival de Cannes. Porque Reygadas no es ningún adolescente inocentón que la achuntó. Reygadas es un tipo con estrategia, con mundo, y con muy buenos productores. Tal vez Reygadas pagó derecho de piso con Batalla, teniendo un estreno muy pequeño, más pequeño de lo usual en Cannes (sólo tuvo una proyección, domingo, ¡a las 4 de la tarde!), pero la pura verdad es que ya es mundialmente famoso y que todos los latinoamericanos, nos guste o no, tuvimos a uno más de los nuestros entre los grandes del cine de este año.

Lo que me queda de Batalla en el cielo es la música, los planos casi operáticos, los movimientos de cámara impecables, los ángulos memorables y no pocas tomas que dudo olvidaré por mucho tiempo. Lo que quisiera olvidar, sí, de Batalla, es la torpeza narrativa de Reygadas, su discurso condescendiente hacia su audiencia y su trato casi de explotación hacia sus “actores” (todos no profesionales). Se podría decir que Reygadas es casi un desalmado con sus modelos, los explota, los humilla, no los quiere. Se podría decir, inclusive, que Reygadas no tiene humanidad, comentario que lo escuché a un buen amigo el otro día. ¿Pero todo esto no es acaso algo que podría sonar demasiado familiar por este lado del mundo?

Carlos Reygadas

Entre Batalla en el cielo y Japón, su premiada opera prima, yo me quedo con Japón, por ser, creo yo, una película más lograda. Pero igual ambas películas explotan a sus personajes y muestran escenas chocantes por el puro gusto de chocar y provocar una reacción “al vacío” del espectador, lo cual también disminuye el interés que uno pudiera tener en su autor.
En cuanto a lo puramente económico y casi anecdótico, es interesante saber que el presupuesto de Batalla fue de un millón de dólares, dinero con el que muy difícilmente cuenta un cineasta latinoamericano para hacer una película. Lamentablemente, si vemos la película, no podremos encontrar ese millón por ninguna parte y se vuelve un misterio la razón por la cual necesitaron tantos recursos.

Como anécdota también, queda el hecho de que Batalla fue presentada al comité de selección del Festival de Cannes el año 2004 y fue rechazada para la Competencia Oficial, ofreciéndosele la Sección Un Certain Regard. Los productores decidieron mas bien esperar y volver a presentarla este año, un año mucho más bajo en cuanto a oferta de cine latinoamericano de calidad (no lo digo yo, lo dicen las selecciones en los festivales latinoamericanos de cine) y logró la selección.
Siempre pienso que el día que Reygadas tenga un gran guión entre manos, el cielo será el límite. Sólo esperemos todos los latinoamericanos que su ego y su estrategia no se interpongan en el camino.

Josué Méndez

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