Archivo de Julio 2005

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Scanners (1981)

Scanners

El canadiense David Cronenberg ha creado uno de los imaginarios más peculiares y oscuros del cine contemporáneo, desde sus primeras filiaciones dentro del cine de horror siempre demuestra una originalidad y un espíritu provocador que desemboca en una especial filosofía, una visión total del mundo, el arte que se inspira de el y la manera monstruosa a veces en la que se manifiesta.

Scanners es acaso su primer filme realmente logrado en el se luce ya un estilo e intereses definidos. Los seres a los que alude el título son producto de un experimento (que como siempre resulta fallido en la obra de Cronenberg) son parias hasta inocentes del estigma que cargan. Solo uno de ellos, con extraordinarios poderes mentales (Michael Ironside) se rebela a su manera provocando el horror apenas disimulado por las autoridades que intentan controlarlos, su creador entre ellos. La contraparte de esta historia será uno de los scanners (Stephen Lack) quien desconoce su origen y solo deambula quien será adiestrado por sus siniestros padres para repeler la amenaza.

Aquí Cronenberg se ciñe a un concepto de thriller clásico y sin fisuras, como Shivers, o algunas otras de sus cintas anteriores trabaja bajo las reglas del cine de género, pero en una versión más acabada. Pero el talento del director ya nos deja en claro una personalidad que lo diferencia de otros cultores del terror. Sus filmes son alegorías sobre la monstruosidad del ser humano, su ambición de control por sobre las manifestaciones más sencillas y complejas de la existencia, contemporáneo como pocos, nos presenta aquí como en varias otras, ficciones alrededor de la manipulación del comportamiento del organismo, vuelve a presentarnos la historia del doctor Frankenstein, su pretensión de suplantar a Dios, y el castigo que recibirá por la osadía mayor (aunque poco a poco se este perfeccionando en este afán). El precio que hay que pagar por ello son la esquizofrenia moderna, el cáncer, el sida. No hay algo que fascine mas en Cronenberg que esa observación alrededor de sus criaturas, el desarrollo de la convivencia con lo insólito, con aquello que para bien o mal se ha instalado en la vida diaria del hombre. El sexo, la alimentación, o la deposición, son tan fundamentales en su observación como los modales, las ideas y los sentimientos o acaso actúan sobre ellos como elementos reguladores.

Pero a pesar de esa frialdad que supone observar cual entomólogo, el canadiense no deja de arrastrarnos en ese sentimiento de gran tragedia que se derrama de la cabeza a los pies de sus personajes, para ellos no hay vuelta atrás, culpables o no deberán cargar y ser testigos a la vez de cómo ese terrible e inasible castigo se apodera de ellos, aun así hay lugar para la esperanza, la inquietante posibilidad de que todo tan solo sea un cambio, el desarrollo de algo nuevo por venir, acaso lo que le hacía falta a la vida. No exactamente la alegoría de la oruga que se transforma en mariposa, pero siempre el futuro será una gran interrogante.

Jorge Esponda

Mañana te cuento (2005)

Mañana te cuentoDir. Eduardo Mendoza | 90 min. | Perú

Intérpretes:
Melania Urbina, Milene Vásquez, Angie Jibaja, Bruno Ascenzo, Oscar Beltrán, Jason Day, José Manuel Peláez

Estreno en Perú: 2 de junio de 2005

Las correrías sexuales de un grupo de chicos de la clase alta limeña son la materia prima del debut en el largometraje de Eduardo Mendoza de Echave. La comedia de situaciones y aprendizaje es aplicada aquí por el director con la suficiente solvencia como para divertir sin presiones de otro tipo.

La manzana (1998)

SibSib
Dir. Samira Makhmalbaf | 86 min. | Irán - Francia

Intérpretes:
Massoumeh Naderi (Massoumeh)
Zahra Naderi (Zahra)
Ghorban Ali Naderi (Padre)
Azizeh Mohamadi (Azizeh)
Zahra Saghrisaz

La joven directora de apenas dieciocho años, hija de unos de los directores iraníes más prestigiosos y reconocidos Mohsen Makhmalbaf, para su primera película se ha basado en un hecho real. En un barrio de Teherán dos niñas permanecen encerradas en su casa desde que nacieron. Sus vecinos denuncian el caso y una asistente social se encarga de investigarlo teniendo que enfrentarse a la resistencia del padre, que asegura protegerlas así del mundo exterior, y la ceguera de la madre impide su normal educación. Las dos pequeñas, apenas franquean la puerta de su casa, inician una rara experiencia en donde todo las sorprende.

La manzana

La ópera prima de la directora Samira Makhmalbaf (hija de Mohsen, uno de los nombres fundamentales de la no menos sorprendente cinematografía iraní), quien realizó esta cinta a los dieciocho años, es una revelación incuestionable. Siguiendo la tradición casi rosselliniana impuesta por su cine, nos narra con talento una historia que como siempre se nos presenta como una crónica mínima. Dos niñas son recogidas por las autoridades debido al perpetuo encierro al que las han sometido sus padres, uno casi mendigo y la otra ciega. Ambas son regresadas a casa a condición de que las suelten quieran o no a conocer el mundo detrás de las paredes. Tal como se puede ver se trata básicamente de una cinta en apariencia de aprendizaje, las niñas poco a poco nos irán descubriendo un universo de tradiciones, taras e ignorancia, pero no exentas de bondad y solidaridad.

La manzana

Hay adentro toda una visión poética y a la vez social que la directora maneja con tal frescura y ludismo como sus protagonistas, en esta película la joven cineasta demuestra ya toda una personalidad e interés que nos hacen desear conocer sus siguientes trabajos. La manzana actuando como en las fantasías occidentales es el punto de partida de toda la curiosidad, y a su vez del conocimiento. Las niñas salen de la oscuridad detrás de objetivos tan sencillos como los helados, los niños, los animales, el sol o las calles. Es el camino de la luz y las sonrisas a cara descubierta, lejos de los miedos y las caras tapadas. No creamos que la cinta peca de ingenua pues hay algo enigmático aun en sus pequeñas criaturas que nos dejan con varias incertidumbres.

La manzana

Ejercicio logrado, casi puede hacer recordar los vagabundeos parisinos de Godard salvando diferencias de varios tipos. Bella exposición de un arte en apariencia sencillo pero con mucho que transmitir, esta película es un disfrute imperdible para los que aman el buen cine sea de donde fuere.

Jorge Esponda

El cielo gira (2004)

Dir. Merces Álvarez | 115 min. | España

Con la participación de :
Elías Álvarez, Mercedes Álvarez, Peio Azketa, Hicham Chate, Cirilo Fernández, José Fernández , Josefa García, Román García, Silvano García, Valentina García, Alfredo Jimeno, Crispina Lamata, Antonino Martínez, Blanca Martínez, Áurea Mingo, Milagros Monje, Salah Rafia.

Dicen que en la ficción el director es un dios, mientras que en el documental Dios es el director. El cielo gira demuestra que en el cine nada puede ser tan absoluto, y que hasta Dios no es suficiente para tener una película interesante entre manos.

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Vi El cielo gira y conocí a su autora, Mercedes Álvarez (en cuyos créditos destaca el haber tenido a su cargo el montaje de En construcción) este año en enero, en el Festival de Rotterdam, donde su primera película estaba compitiendo en la Sección Oficial. Y después de verla, no le pude quitar los ojos de encima a su autora, preguntándome “cómo esta chica tan tímida y calladita puede haber creado este documental que dice tanto (sin decirlo) y expresa tanto y de manera tan bella y tan simple?”

El cielo gira ganó el premio de Mejor Película en el Festival de Rotterdam, y después el de Mejor Película en el Festival de Paris Cinema du Reel. Hoy es un fenómeno como documental, siendo pasado en festivales a diestra y siniestra y con posibles estrenos en muchas partes del mundo.

Gracias a Dios, en esa oportunidad tuve a Mercedes Álvarez en persona para preguntarle cómo pudo poner en escena un documental que tiene momentos realmente preciosos y donde los personajes se manejan con una naturalidad tan absoluta que uno queda verdaderamente alucinado, personajes que si mal no recuerdo sólo suman 14, pues son sólo 14 los que habitan este pueblo, un pueblo abandonado, inclusive por la cineasta misma, quien fue una de las últimas personas en nacer ahí, para luego emigrar a una gran ciudad.

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Si hubiera sabido que algún día terminaría escribiendo estas líneas, por supuesto que hubiera conseguido una grabadora y me hubiera puesto a grabar una entrevista con Mercedes. Pero siendo invidente del futuro, sólo puedo decir los recuerdos que me quedan de la película y lo contundente del trabajo de Mercedes.

De la película, recuerdo sobre todo una secuencia inicial donde algunos de los personajes están sentados en la plaza, comentando la desafortunada información que el panadero ya no vendrá tan seguido, pues no hay suficientes personas que le compren pan para que le salga a cuenta el viaje, estando en igual situación todos los demás vendedores que aparecen por el pueblo. Recuerdo otra secuencia más, donde se juntan un marroquí y un español, y conversan sobre los orígenes reales de la tierra que pisan.

Y recuerdo entrañablemente las largas secuencias de los dos amigos ancianos que hablan y hablan sobre la vida, sobre recuerdos, sobre las plantas, sobre el clima, etc., etc., etc.

Conversando con Mercedes, me di cuenta de la genialidad del director documentalista, del director que tiene la capacidad de intervenir lo suficiente como para generar una situación, pero también como para no manipularla demasiado y dejar que fluya y “exista” de modo que sea filmablemente real. Es el director-catalizador, el director que se apoya en Dios, pero que ni hablar lo deja todo completamente en sus manos, ¡porque se queda sin documental! Mercedes transmitió estas ideas muy claramente, dejando en claro también que su trabajo consistió precisamente en eso, en manipular, en convocar, en poner todo y a todos en el lugar correcto, para después simplemente dejar las cámaras registrando las situaciones que se van generando.

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Lo único que me costó esfuerzo como espectador de El cielo gira fue la duración del mismo (un poco largo me pareció) y el formato visual, un 3:4 sinceramente feo que no le hace ningún favor visual a la película. Es claro, El cielo gira es siempre una bella película de personajes, pero nunca un punto de vista estético sobre un paraje o una villa.

Josué Méndez

Matar a un ruiseñor (1962)

To Kill a Mockingbird

“Matar a un ruiseñor es un pecado”, sentencia Atticus Finch (Gregory Peck), abogado de las buenas causas, padre de dos niños, de andar erguido y de modales impecables. La hija menor, Scout, nos narra sus pequeñas aventuras durante los veranos calurosos de Alabama, junto con su hermano Jem y un curioso pequeño, vecino de vacaciones. Como en todo vecindario, existe la casa oscura y misteriosa aquella que oculta algo que tarde o temprano desbordará la curiosidad de los niños.

Con esta mirada inocente de la vida apacible de un pueblo del sur americano, nos preparamos para el juicio central, uno donde los inocentes son acusados de crímenes que no cometieron y los acusadores se salen con la suya. La víctima, un negro acusado de violación, compartirá la misma suerte que un perro rabioso, al que hay que liberar de su miseria y mala fortuna.

Pero como muestra que quiza exista eso llamado justicia divina, un ruiseñor (debut de Robert Duvall), suerte de angel vengador, logra sin haberselo propuesto repartir sentencias más justas, precisamente lo que Atticus y sus dotes de abogado no pudieron lograr en la corte.
Esta es pues una muestra de la gran presencia que es y seguirá siendo Gregory Peck en el cine clásico americano. Nos deja una actuación entrañable y para el recuerdo.

Laslo Rojas

Charlie y la fábrica de chocolate (2005)

Charlie and the Chocolate Factory

Tim Burton regresa para presentarnos una vez más su universo de coloridas fantasías con este remake del clásico infantil de 1971, el asombro ante lo maravilloso a través de los ojos de un niño nuevamente, en este caso el pequeño Charlie el hijo de una pobre familia de una innominada ciudad que convive con la presencia de la fábrica del siempre mentado pero nunca visto Wlly Wonka (Johnny Depp en su salsa con pinta entre duende y Oscar Wilde), el amo y señor de la industria del chocolate, quien le brindará la oportunidad de cumplir sus más anhelados deseos a Charlie y otros niños al abrirles (a ellos y a nosotros) las puertas de la fantasía.

Pero hay algo que más que lúdico, se siente bastante cerebral en esta película, no tanto por el lado de que complazca los gustos mayoritarios con una cinta de mero entretenimiento, si no por el hecho de que a Burton se le siente muy conciente para poder disfrutar a plenitud de su galería de golosinas y maravillas como lo hacen sus protagonistas. Algo así ya se podía sentir en Big Fish sin que eso afecte el buen recuerdo de la película, y es que el mundo infantil y siniestro a la vez del fabulador se le siente menos convincente como que da la impresión que esta bajando de sus mágicas nubes y está poniendo los pies en la tierra, la paternidad está cambiando a su melancólico mundo.

Pero vale decir que Charlie and the Chocolate Factory es una película disfrutable y para nada un traspiés, la imaginería burtoniana es efectiva aún, aunque habrá a muchos que les moleste esa apariencia que ya no se aleja tanto de las mas ñoñas e impersonales cintas familiares. Burton no olvida su malicioso espíritu pero este se reduce a algunos momentos como las fantasías de Wlly Wonka (especialmente aquellas sarcásticas secuencias con su padre interpretado por Christopher Lee) o la de algunos de los niños competidores. Gracias a ello podemos decir que el arte de Tim esta vivo, a pesar de lucir algo disminuido.

Jorge Esponda

Un crimen inconfesable (2004)

The Woodsman

Esta cinta debut de la directora Nicole Kassell, resulta una nueva y agradable revelación dentro del cine norteamericano. En esta película nos presenta la historia de Walter, un hombre que sale de prisión luego de purgar condena por abusar de niñas y que intentará reanudar su vida a pesar de los conflictos que esto puede conllevar ya sea con los demás o con él mismo.

Pero no se crea que este es un film sobre la pedofilia, al menos no es el punto central de la película, aquí mas bien se nos muestra a un personaje en pos de reencontrar su “normalidad” como el mismo la llama. Kevin Bacon interpreta sentidamente a este personaje que nos lleva a las profundidades más bien de su insatisfacción. Se empleará en una ebanistería, trabajo con el que tan solo disimulará su lado siniestro pero rechazado como tal con todas sus fuerzas. Esta es una película sobre la reintegración o el intento de ello, Walter teme la vuelta de su sórdido pasado apenas insinuado por una pelota de juegos infantiles, o el bosque en el que alguna vez acechó como lobo.

Tal vez hay un aspecto demasiado transmitido a lo verbal que reduce algo las sugerencias y el suspenso interior que nos transmite el entrañable protagonista. Aunque hay una secuencia notable: la conversación con su posible victima, rica en su concentración y variación de tonos. La pequeña cuasi caperucita tiene su propio lobo, y el pobre Walter acaso si tendrá el valor de pasar de fiera a heroico leñador. La sumisión y la cabeza baja ante una sociedad que discrimina y hace diferencias entre los pecados públicos y privados es el único rito que sobrevive a los tiempos.

Inteligente, funcional y sin mayores alardes la directora Kassell entrega una película de interés que no requiere de mayor show sensacionalista sino todo lo contrario se mantiene sobria y contenida, y es que como en el caso de Walter casi siempre la procesión se lleva por dentro.

Jorge Esponda

La casa de los cuchillos voladores (2004)

Shi mian mai fu

Tras el éxito de Hero, el chino Zhang Yimou ya parece insertado dentro del cine de géneros abundante en el oriente pero aun terreno desconocido en él, quien mas bien a labrado su fama a base de cintas dramáticas circundantes en festivales por todo el mundo, aunque con toda la estilización visual extrema que apreciamos en esta nueva cinta como en la anterior.

Nuevamente nos encontramos en una época legendaria donde las fantasías de la guerra y la pasión se confunden hasta la irrealidad. Aquí el clan que le da nombre a la película le declara la guerra al gobierno actuando cuales Robin Hood de las junglas de bambú, un par de oficiales emprenden una misión para encontrarlos a partir de la captura de una de sus integrantes (la siempre bella Zhang Ziyi). A partir de acá Yimou con mucho criterio aplica la dinámica de la aventura, deja de lado las conceptualidades de Hero para darle prioridad a la acción, disemina un juego de giros argumentales que sin nada de original resultan bastante efectivos. Aquí se pierden de vista las definiciones de héroes o villanos, todos son hormigas para los lideres es lo que dice uno de los protagonistas.

Las rivalidades políticas o amorosas son lo menos importante, acá el director se complace con presenta un relato espectacular, siguiendo claro esta la línea impuesta por Ang Lee en Crouching Tiger, Hidden Dragon, que a su vez era la exageración o versión limite de las fantasías del cine de artes marciales y sables que nos presentaron los cineastas de Hong Kong y Taiwán hace varias décadas y que desde entonces no han dejado de tener presencia constante en el cine mundial, ya sea por reciclaje o asimilación (The Matrix o Kill Bill). Es la estética del combate cuerpo a cuerpo, de la coreografía bélica que es asumida por el autor con efectividad y hasta personalidad.

Jorge Esponda

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