Archivo de Agosto 2005

Páginas: 1 2 3 4

Sumas y restas (2004)

Estamos en Medellín del año 1984, en pleno apogeo del cartel de esa ciudad, manejado por el infame Pablo Escobar. Un ingeniero, hijo de buena familia, ha logrado construir una nueva y próspera vida luego de haber sido un adicto a la cocaína. Sin embargo no se podrá sacudir tan fácilmente de su oscuro pasado.

El director Víctor Gaviria, natural de Medellín, dedicó mucho tiempo en investigar la época en que ocurre la historia, utilizando actores amateurs para diferentes personajes, dándole así un especial toque de realismo a su película, demostrado sobretodo el lenguaje coloquial, donde predomina la jerga y los diálogos en tono agresivo. Quizá tome un poco de tiempo acostumbrarse a este exagerado uso del lenguaje de la calle.

El respetado ingeniero Santiago quiere comenzar un nuevo proyecto inmobiliario, para el cual necesita dinero, y rápido. Es así que a través de un viejo amigo, conoce a Gerardo quien tras su pequeño negocio de taller mecánico en la ciudad esconde todo un laboratorio artesanal de drogas en la selva, una “cocina” como la llaman. Santiago invierte en este lucrativo negocio, siendo absorbido rápidamente por el mundo del narcotráfico.
Como se sabe el tema de las drogas y la violencia es recurrente cuando se habla de Colombia, Sumas y restas logra apenas zafarse de este cliché, intentando mostrar las historias humanas detrás de las movidas ilegales. Sin descollar demasiado a nivel actoral, la película logra mantener el interés hasta el final, convirtiéndose en una buena opción para darle una mirada a la filmografía colombiana.

Laslo Rojas

Alta tensión (2003)

Haute tension

Una versión bizarra e interesante del clásico tema de los asesinos en serie nos presenta el joven director francés Alexandre Aja, ganador de varios premios en Europa por esta película.

Aprovechándose de las técnicas de género de Hollywood, Aja desarrolla una historia conocida, Alex invita a Marie a estudiar a su casa, donde ambas serán acechadas por un cruel asesino en serie que las mantendrá en vilo durante una noche sangrienta y macabra.

A pesar de las similitudes con el cine norteamericano, Aja sortea con sutileza algunos estereotipos, por ejemplo, estamos acostumbrados a que exista una historia entre el asesino y sus víctimas y que es mostrada desde el inicio, recurso al cual el director no recurre, el carnicero simplemente aparece de la nada para desatar una orgía de sangre.

Otro de los puntos resaltantes de esta cinta es la extrema crudeza (préstamo del gore) de las escenas violentas, como descuartizmientos y degollamientos con mucho realismo y sin ningún reparo (lo que provoca incomodidad y que gente salga de la sala), algo que se muestra tibiamente y sugerido en muchas películas de Hollywood.

Y porque no decirlo, la estética también llama la atención: las protagonistas no son las beldades perfectas y hermosas de sus pares norteamericanas: Marie es una mujer con apariencia bulímica con ojos penetrantemente azules y Alex es una chica andrógina, sin pasado. Finalmente, como estamos viendo en algunas cintas de los últimos años, el director también juega con el espectador y nos remata con un final completamente inesperado. Vale la pena verse.

Johan Tábori

Jorge Pohorylec - “El caudillo pardo”

¿Cuáles son sus impresiones luego de haber visto el documental que Ud. protagoniza?

Con este documental le hemos dado un triunfo olímpico al Perú en lo que es esencial a la vida en películas que se apoyan en la realidad de siempre, como Ud. sabe, hay gente que le gusta la realidad y hay gente que le gusta perder su tiempo en otras cosas. Yo respeto eso también, porque la naturaleza es dual, mal y bien, pero felizmente le hemos dado un triunfo al Perú que espero que no sea superado. Yo he sido la materia prima y ellos han sido los cineastas, y todos tenemos que estarles agradecidos.

¿A Ud. le gusta el cine? ¿Va a ver películas?

No. He tenido la suerte de ver las buenas películas entre los años 1930 y 1970, pero ahora no, no tengo ni para el DVD (risas), pero espero comprarme un DVD y poder ver las buenas películas, porque a mi me gusta repasar, y ver las nuevas películas también. Creo que van haber buenas películas acá y en otros países, aunque abundan las malas películas, desgraciadamente. Pero fíjese Ud. la importancia del mal: si ellos tienen derecho de exhibir sus malas películas, no menos derecho tienen los otros para exhibir sus buenas películas.

¿Y que le ha parecido Aldo Salvini? ¿Cómo se ha llevado con él durante la realización de este documental?

Es un personaje prometedor en la cinematografía, en el periodismo y en la literatura nacional, no solamente nacional sino a nivel americano y mundial también.

La sombra del caminante (2004)

La sombra del caminante es el debut del joven director colombiano, Ciro Guerra (24 años), esta película fue terminada gracias a la premiación en el Festival de San Sebastián en la sección Cine en Construcción. Nos muestra una historia sencilla, dos personajes marginales, un inválido que busca la manera de agenciarse algún dinero para evitar que lo boten de una humilde pensión, el otro un personaje que se gana la vida cargando personas sobre su espalda, en este intento se encuentran y empiezan a desarrollar una amistad que a lo largo de la historia nos muestra la soledad, los traumas, necesidades, prejuicios y búsquedas de redención de ambos protagonistas.

Filmada en blanco y negro la historia se desarrolla en una Bogotá, que bien podría ser cualquier ciudad de Latinoamérica. La forma de mostrar donde se desarrolla la historia es detallista, íntima, descriptiva y lamentablemente coincidente con otras realidades.

Guerra muestra personajes que viven y son producto de una sociedad violenta e indiferente, pero sin meter opiniones de contrabando, solo lo cuenta (uno de los méritos del film). Protagonistas que nos hacen ver que la violencia es una sola, venga del lado que venga, personajes que cuentan mucho diciendo poco, y lo hacen a través de un buen manejo de imágenes que describen la realidad y entorno de cada personaje.

En síntesis una buena película, que nos narra una historia cruda y violenta, pero alejada de balas, gritos, sangre y demás efectismos.

Rolando Jurado

24 Hour Party People (2002)

24 Hour Party People

Tony Wilson, uno de los propulsores de la New Wave en la Gran Bretaña de fines de los setentas es el protagonista de esta interesante cinta de Michael Winterbottom. A partir de su historia primero como conductor de un programa musical y luego como productor y animador de varias bandas fundamentales como Joy Division o Happy Mondays, nos va ofreciendo todo un caleidoscopio sobre la movida musical de Manchester. Episodio apenas tocado en algunas cintas pero que nos es mostrado por el director con toda gala y raudo ritmo.

Steve Coogan en estupenda actuación se encarna de dar vida a este poco conocido pero fundamental personaje del ambiente musical británico, es un personaje extraño, como los ídolos mismos de la efervescencia glam que lo precedieron, pero también algo neurótico y hasta soñador. Su entusiasmo por la música va más allá de un asunto de negocios. Pocas películas nos muestran este ambiente en su sencilla y cotidiana esencia, los proyectos y acaso las grandes creaciones se nos presentan desarrolladas en un ambiente de amistad, de camaradería, donde nada luce realmente fuera de lo común salvo las casuales extravagancias de algunos de ellos. Mas bien es el propio Tony el que se esfuerza por presentárnosla con la aureola del mito, desde ese primer concierto de una banda llamada Sex Pistols, pasando por los primeros acordes como quien no quiere la cosa de Love Will Tear Us Apart o Blue Monday.

24 Hour Party People

Alrededor de todo esto está el show, el mundo de excesos (paradójicamente moderados en este film) la disco “La hacienda” se convierte en el point obligado, punto culminante del viaje de Wilson por una etapa clave del pop. Winterbottom nos hace sentir ese cariño melómano que ya no le hace falta confesar con palabras. A pesar de su intento de despegarse del romanticismo parece finalmente ceder ante aquella frase de John Ford que se cita en la película “entre la verdad y la leyenda hay que preferir a la leyenda”. Palabras sabias de un gran narrador que el inglés asimila con gusto esta vez.

Jorge Esponda

Manhattan (1979)

Manhattan

Woody Allen hizo acá su mayor acto de amor, más grande que sobre cualquiera de las musas de carne y hueso que también lo han inspirado. Su completa rendición, su adoración total por la llamada “Gran Manzana”. Manhattan es ante todo la culminación del universo Alleniano agridulce, soñador y a la vez desencantado. Muy caótico hasta antes de Annie Hall el cine de Allen a pesar de sus incontenibles y múltiples referencias se convierte aquí en un todo con personalidad propia.

Tan sólo contemplar las imágenes que se presentarán desde el inicio hasta el final. Nunca una ciudad lució tan bella, tan irreal, ilusoria. Allen mantiene esta cara deslumbrada ante su amada isla a pesar de que todo lo que le ocurre. Repartiendo su tiempo entre su ex esposa (Meryl Streep) una lesbiana que no perderá oportunidad de torturarlo con su arrollador éxito, una chica que lo admira de pies a cabeza (Mariel Hemingway), y una ultra neurótica que lo cautivará por completo (Diane Keaton).

A partir de acá Allen se dedica a lanzar sus dardos hacia la fauna con la que coexiste pero a la vez se asume como parte de ella con todos sus rituales incluidos, las visitas a los museos, los infaltables cafés lugar de la discusión intelectual, y por supuesto el Central Park. Woody se declara aquí prácticamente como un personaje masoquista, se burla y crítica a sus pares pero no puede desligarse de ellos ni mucho menos de su ciudad amada. Las peripecias se suscitaran una tras otra como los cambios de humor del protagonista, claro que menos agitadas que las de sus comedias de golpes y carreras.

Manhattan

Ya domina aquí su torrente verbal que poco a poco se convertirá no sólo en uno de los ingredientes fundamentales de su cine si no también en el más llamativo. Sus criaturas como intentan básicamente tan sólo salir un poco de la aplastante rutina. La conducta de nuestro entrañable Woody con su neurosis y hasta infantilismo será tan sólo la válvula de escape que a su manera aplica. Este debe ser el rito citadino menos divulgado y compartido. Después de toda una serie de enredos caerá en cuenta de lo más valioso de su vida, quien sabe si sea tarde para recuperarlo, pero no le queda otra que esperarlo y confiar como le aconsejan dulcemente, tierno mensaje que cae como un pequeño rayo de sol.

Manhattan es una melodía, un paseo por las nubes. Acaso sea la impresión, la visión de otra realidad muy ajena. El genio de Allen no admite ese tipo de sesgo, lo suyo sigue en la línea de Top Hat en plena depresión. Al menos el no se evade de los conflictos del animal urbano y es que aunque a muchos les parezca mentira la infelicidad va mucho más allá de lo material.

Jorge Esponda

Entrevista a Ciro Guerra

ciro_guerra03
¿Porqué dices que te fue muy difícil realizar La sombra del caminante?
Porque al trabajar sin presupuesto dependes mucho de los favores, se vuelve más un trabajo de producción, de sacar adelante el proyecto. Pones a la gente a trabajar en condiciones muy duras, ha sido un trabajo muy duro, pero al final en la película se nota todo el rigor y el esfuerzo, sin embargo no es algo que yo quisiera seguir haciendo, es algo que hice una vez pero no lo volvería a hacer.

¿Tuviste que hacerla sin apoyo de ningún tipo?
Nosotros no obtuvimos apoyo estatal al principio para la película, pero sentía la necesidad de rodar la película, sentía que era importante, entonces rodamos con lo que había, yo fui a un programa de concurso de televisión y gané algún dinero, con esa plata iniciamos el rodaje (risas) tenía algunos ahorros, además la gente se vinculó con su trabajo, a cambio de lo que la película pudiera producir posteriormente. Y fue así, se hizo por amor, no se hizo por dinero.

¿Y es por esa razón que la realizas en video?
No, la película yo la hubiera hecho en video aunque hubiera tenido un millón de dólares, era un planteamiento estético a partir de la búsqueda de las posibilidades y cómo esta historia podía enriquecerse al ser contada de esa manera, o sea era una búsqueda visual también, una búsqueda de lo cotidiano, del registro de lo cotidiano, que era necesario porque era en video.

¿Y el planteamiento del blanco y negro?
También fue una opción estética, la película yo sólo la veía en blanco y negro y no había otra manera de concebirla.

ciro_guerra04
¿Cómo fue escribir el guión?
Fue un proceso de año y medio, la rescribí 14 veces, fue un proceso muy duro, mas que todo de aprendizaje, de aprender cómo contar la historia, y de qué se trataba realmente la historia, de aprender a dejar atrás lo que yo quería decir y aprender a escuchar a la historia, escuchar a los personajes, de eso se trataba.

ciro_guerra09
¿Cómo ves el panorama del cine colombiano en estos momentos?
Es una lucha, hay una generación de gente joven que es muy disciplinada, muy rigurosa, cinéfila, que tiene muchas posibilidades de sacar adelante y buscar el desarrollo del cine colombiano, están luchando por hacer sus largometrajes, espero que podamos verlos muy pronto pues implica un cambio en el panorama muy profundo.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy empezando a trabajar en un segundo guión, pero no hay nada seguro, por ahora esta es la primera y la última.

Entrevista: Luis Ramos
Fotos: Jorge Esponda y Luis Ramos
Lima, 11 de Agosto del 2005.

Aguas oscuras (2002)

Dark Water

Dark Water

El reciente cine de terror japonés ya se ha hecho un lugar dentro del panorama actual y directores como Takashi Miike o Shinya Tsukamoto ya se han convertido en creadores de culto. Dentro de esta promoción se encuentra también bendecido por el éxito Hideo Nakata quien a partir de Ringu se convirtió en una de las estrellas de la movida fantástica nipona (con un no menos exitoso remake hollywoodense). Nakata nos plantea un cine fantástico menos aparatoso que lo habitual, lleno de sugerencias, que no hace sino acrecentar las propias paranoias. Lección que aprende de los clásicos y que asimila con creatividad. Dark Water es más lograda que Ringu en ese sentido.

Aquí nos presenta la historia de una madre recién divorciada que se aloja en un viejo edificio de departamentos para huir tanto de su desagradable separación como del acoso de constantes alucinaciones que acaso remiten a una infancia triste. Tales son las circunstancias en las que la protagonista recibirá la intromisión de lo insólito, aparentemente tan banal como el que tus descuidados vecinos de arriba dejen salir el agua que te cae a cuenta gotas. Casi como pequeñas explosiones irán despertando la ansiedad y desesperación que subyace detrás de la normalidad. Mucho de Polanski no le falta a esto que condensa lo mejor de la película.

Dark Water

Nakata es hábil para narrarnos este cuento sin que desfallezca en interés, durante hora y media asistimos junto a la protagonista a esta historia de asombro y temor con la precisa dosis de incertidumbre que hacia los mejores momentos de Ringu. Habría que tener regularmente mas muestras de la ya prolífica nueva cinematografía japonesa, una película como esta demuestra que hay mucho y mas variantes que solo la presencia de Takeshi Kitano.

Jorge Esponda

Páginas: 1 2 3 4