2005, un año en el cine

Aquí va mi lista de preferidas del año que pasó, en orden de estreno en la cartelera y en el Festival Latinoamericano de cine de la Católica.

El Aviador (The Aviator) de Martin Scorsese
Creo que esta cinta es una buena noticia en la carrera de Sorsese, si la comparamos con Gangs of New York, The Aviator tiene más nervio y solidez argumental. El relato de un personaje particular y maniático como en vida fue el mismo Howard Hughes es francamente apasionante, otros puntos altos son el buen trabajo de Leonardo Di Caprio y una buena reconstrucción de época (escena memorable esa en que Hughes enfrenta a la prensa caminando sobre los bombillos rotos de las lámparas, alfombra adecuada para su azaroso camino). Espero con ansia The Departed, que es un remake de la cinta honkonesa Infernal Affairs, como pusimos en esta noticia.

Héroe (Ying Xiong) de Zhang Yimou
Para quienes conocemos al maestro chino Zhang Yimou de sus anteriores filmes (Vivir, El camino a casa, Ni uno menos) Héroe no desentona con el conjunto de su obra, es tal vez una búsqueda expresiva distinta que le hace contar la historia de la formación de su nación a través de una estilizada contienda física y mental entre el primer emperador y sus más encarnizados enemigos. Hermosa fotografía del australiano Christopher Doyle, no menos espectacular música y la prueba que una buena dirección hace maravillas incluso con actores tan limitados como Jet Li. Un placer para los sentidos.

Entre copas (Sideways) de Alexander Payne
Desde que vi a Paul Giamatti en American Splendor quedé ganado por su interpretación (y por la historia de Harvey Pekar, tan particular y maravillosa). Sideways venía con la alforja repleta de nominaciones y eso daba un poco de miedo, con About Schmidt su anterior película, Alexander Payne no había logrado un trabajo redondo, pero cuando vi su último filme quedé ganado por su simpleza y por el aparente tono de obra menor pero cuidada al detalle, con un excelente guión y con Giamatti en excelente forma, ¡salud con un buen Pinot Noir!

Zatoichi de Takeshi Kitano
¿Debo decir que soy fan de todo lo que salga de las manos de Kitano? Desde que vi Hana-Bi, quedé cautivado por el arte del maestro japonés, Kikujiro, Sonatine y Escenas en el mar no hicieron sino aumentar mi fanatismo. Era obvio entonces esperar con ansia su última cinta y no quedé decepcionado. Incursionando en el género de espadas o chambara, Kitano se toma las cosas con humor y despliega todos sus recursos para recrear la historia del samurai ciego, disfrutable de cabo a rabo, un Kitano al cien por cien. Aquí aparece ese ubicuo y excelente actor que es Tadanobu Asano como el ronin que se enfrenta con Kitano.

Golpes del destino (Million Dolar Baby) de Clint Eastwood
Debo confesar que Mystic River no me satisfizo plenamente, sin embargo la última de Clint me tapó por completo la boca, ¡Grande Eastwood! Desde la presentación sencilla de personajes claramente delineados hasta la pesadilla final, donde las dotes del viejo Clint, en dirección y actuación se amplifican enormemente. Hillary Swank y Morgan Freeman componen personajes memorables, pero quizá la sensación mas recurrente es estar viendo una cinta clásica instantánea, como esas que uno ve de directores ya establecidos en el Olimpo del cine.

El cielo gira de Mercedes Álvarez
¿Cómo crear una historia con tan poco? Una villa que se desvanece, unos pocos habitantes en camino a la tumba, ningún giro importante, nada de suspenso. Mercedes Álvarez logra construir un relato apasionante porque lo asume en primera persona y porque se compromete con las gentes que habitan su pueblo natal, pleno de humanidad (sin sentimentalismo lacrimógeno) tiene también una cámara atenta a los más mínimos detalles y un ritmo que se toma su tiempo para contar, notable.

Soy Cuba (Ya Kuba) de Mijail Kalatozov
Una cinta largamente esperada. Luego de ver Pasaron las grullas, esperaba ver algún día Soy Cuba y por fin se dio. Como es sabido, el ambicioso proyecto del director ruso Mijail Kalatozov rindió sus frutos muchas décadas después de su estreno. Soy Cuba exhibe un lirismo y apego a los ideales revolucionarios, que ganan cuerpo al lado de un espectacular trabajo de cámara de Sergei Urusevsky y la recreación de escenas simplemente fantásticas. Una regalo para los ojos.

Oscar de Sergio Morkin
Una pequeña joya, lamentablemente vista por muy pocos. Este excelente documental argentino retrata las vivencias de Oscar Brahim un inconforme taxista porteño que no se traga el rollo de la publicidad callejera y la interviene para denunciar sus intereses o para voltear su significado. Transgresor político y estético, Oscar cuestiona a fondo el mercantilista mundo que nos rodea. Por su parte Morkin trabaja el documental con una cercanía y apego a su personaje que acá se puede decir con acierto que él quiere a su personaje. Una inestimable experiencia fílmica.

Con ánimo de amar (Fa yeung nin wa) de Wong Kar-wai
Y bueno, si tuviera que quedarme con una sola película en el año sería esta. Fue un domingo por la noche que con Laslo y Jorge fuimos a ver por fin en el cine la aclamada cinta del maestro Wong Kar-wai, yo ya la había visto varias veces, pero siempre en mi gastada copia del DVD de Criterion, asi es que era un sueño cumplido ver a Tony Leung y Maggie Cheung entrecruzar sus vidas en el Hong Kong de los sesentas. Excelente foto de Chris Doyle, igual la música de Umebayashi y Nat King Cole, la extrema estilización de los escenarios y decorados y por siempre ¡Maggie Cheung!

Himalaya (Himalaya – L’enfance d’un chef) de Eric Valli
Una agradable sorpresa en nuestra mezquina cartelera. Ver el esforzado andar de una caravana de tibetanos en el techo del mundo fue una experiencia gratificante, plena de sabiduría y acercamiento al sentir y pensar de otra cultura, Eric Valli se compromete con la historia y eso se nota. El viejo Tinle es un gran personaje, uno de los mejores del cine que vi en 2005.

King Kong de Peter Jackson
El neozelandés ha adquirido un nivel de maestría en el uso del CGI, que lo pone como el referente a tener en cuenta en este campo, pero eso no basta para definir una buena película. Aquí también demuestra (por si quedaba duda después de The Lord of the Rings) que sabe dotar de personalidad propia a sus producciones y lo más importante, que sabe manejar la parte dramática, labor titánica en este caso si se tiene en cuenta que busca igualar el clásico de 1933, sale airoso.

La caída (Der untergang) de Oliver Hirschbiegel
Y aquí el último estreno del año, que particularmente me dejó una excelente impresión. Además del enorme trabajo de Bruno Ganz como Hitler, hay que reconocer la destreza del director alemán para tratar un tema tan peliagudo como este. El retrato humano del mayor monstruo del siglo pasado, no se decanta por la simple denuncia sino que se ocupa en averiguar el contexto y las causas de la barbarie nazi. Actuaciones impecables, reconstrucción de época precisa y una historia plena de tensión dramática pero con toques de humor y libertad en el relato que hacen transcurrir sus 156 minutos como si nada.

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