Mariposa negra: Críticas de la semana

El estreno de Mariposa negra ha acaparado la atención de los medios especializados, quienes por lo que leemos, la ha recibido con menos entusiasmo que el gran público. Así tenemos a Ricardo Bedoya quien no perdona nada en El Dominical:

El décimo tercer largometraje de [Lombardi] es el menos logrado de su carrera. El problema de la cinta radica en el tratamiento uniforme, regular, monocorde, explicativo, con que aborda cada incidente, cada giro y cada acción […] Los diálogos son los que dicen las cosas en Mariposa negra, y no las imágenes […] El film habla de un sueño violento, pero está filmada con la modorra o la somnolencia de una siesta de verano […] Lo mejor de la película: las participaciones de Melania Urbina y Magdyel Ugaz.

Chacho León Frías, en La Primera, esperaba un mejor final:

La segunda de las tres películas que Francisco Lombardi ha planeado realizar sobre el clima de corrupción montesinista no supera a la primera, Ojos que no ven [..] Si todo hubiera ido en mejor pie y se hubiera ahorrado el último tramo, el filme podría haber tenido un final digno de Mizoguchi con la “mariposa negra” ingresando al templo del sacrificio.

Mónica Delgado, de Ventana Indiscreta, tampoco rescata mucho:

Mariposa negra es lineal, pero la voz del narrador en off enfatiza algunas claves de la película, lo que le resta sutilezas o hace evidente algunos puntos ya destacados. Inclusive la relación Urbina-Ugaz se sostiene sólo por el discurrir de la acción, los planos sobre esas grandes miradas brevemente contemplativas, sugestivas, que lanza Ángela a su nueva amiga quedan en el aire.

José Tsang en Caretas se pregunta:

¿Es posible que con 13 filmes a cuestas, un director sea tan miope, como muchos tremendamente apuntan? Mariposa negra tiene defectos, pero también virtudes [..] Lombardi se apega a la llanura de su estilo invisible y ante cualquier bajón del guión, el filme se cae. Siempre hay cosas de más [..] Por suerte, las protagonistas se distinguen de la impostura de los secundarios. Melania Urbina y Magdiel Ugaz están estupendas, y le insuflan sustancia al costumbrismo. Hasta le ponen “calle”.

Sebastián Pimentel en Somos comienza por los puntos flacos y termina destacando el papel de Magdyel Ugaz:

Lo que podía dar pie a un fascinante descubrimiento del mal, se convierte en una serie de anécdotas con poco poder de convencimiento. Si algo bueno tiene Mariposa negra es Ángela. Lo verdaderamente interesante del filme estaba en esa relación ambigua y casi romántica que parecía insinuarse entre Gabriela y Ángela.

Y Federico de Cárdenas, en La República, opina lo contrario que Pimentel:

Es el sólido esquema del melodrama el que proporciona la estructura de Mariposa negra, dominada por una magnífica actuación de Melania Urbina, quien da a su personaje en crisis una consistencia y una tenebrosa lucidez para transformar su duelo en venganza. Convence menos el personaje de Ángela, testigo y narradora de esta transformación, a la que el realizador exige un comportamiento pasivo: es la acompañante fascinada y, finalmente la única que sabe, aquella que recibe el encargo de testimoniar.

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