Mar del Plata 2007: Rocío Fernándes, Mariano Peralta, trash y snuff

Lucrecia MartelDesde hace cosa de dos años, se ha generado cierto debate sobre el estado de salud del llamado Nuevo Cine Argentino. La pobreza de la producción cinematográfica “mainstream” de ese no-movimiento durante los últimos años, dejó en evidencia una falta de riesgo por parte la gran mayoría de los realizadores que en algún momento supieron aportar un aire fresco a la escena tétrica local. Pero hoy, salvo honrosas excepciones (como Martín Rejtman o la genial Lucrecia Martel -en la foto de la izquierda-), la gran mayoría de los realizadores insertados en la industria simplemente se han repetido o no han logrado superar las propuestas de sus primeras obras. Las últimas dos ediciones del Festival BAFICI, en su momento máximo lugar de despegue de las propuestas cinematográficas con cierto riesgo, dejaron en evidencia un preocupante estado de las cosas.

En cambio, y tal vez producto de eso mismo, las cosas cambian radicalmente si corremos la visión hacia la producción local que se aparta material e ideológicamente del cine “independiente-pero-mainstream” (es decir, aquel que cuenta con financiación del Estado, apoyo de fondos del exterior, acompañamiento de la crítica mainstream, etc). Milagrosamente el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que durante años tuvo la cruz de ser considerado como un evento de riesgo escaso, en sus últimas ediciones nos ha permitido conocer obras de realizadores de alto riesgo y de circulación escasa, gracias a la labor apasionada de jovenes nuevos programadores.

Aire nuevo

La aparición más impactante del 2006 ha sido la de Rocío Fernándes, enigmático director con nombre de mujer que en la edición anterior del festival presentó su ópera prima, Mujer sin un destino, y que en el último año ha hecho nada menos que cinco nuevos largometrajes (Baixo erotism, Dumbo 4, Verano 23, Xavi vaquero, Amanecer en Beatrix Theater n destruida”). Justamente en esta nueva edición se presentó su tercer largometraje, Dumbo 4, anunciado por el festival como estreno mundial, pero que en realidad ya había sido previamente presentado en el 2º Festival Underground, evento contracultural realizado en simultáneo en varios países de Latinoamerica a finales de 2006.

Dumbo 4Dumbo 4 es una indagación cuasi antropológica de la gestación de una idea, de una obra artística, de un registro de la expresión humana. Desde su fragmentación, cita multicultural y búsqueda de evidenciación del artificio, el filme recuerda ineludiblemente a la obra del genial Jean-Luc Godard, peso enorme que el talento de Rocio Fernándes sabe sortear, logrando un registro personal y propio.

In My Skin

Si la idea es provocar escándalo, llámeselo a Mariano Peralta. Cineasta marginal, saltó al ojo público cuando hace dos años su largometraje Supermondo Trasho Unleashed! fue presentado en el festival, generándo escándalo mayúsculo cuando espectadores indignados intentaron golpearlo. Aquella comedia hiper trash, deudora del primer John Waters (pero sin las carencias de ritmo del gran terrorista del cine norteamericano), finalizaba una trilogía gestada completamente desde el under con presupuesto cero, que generó adhesiones y varios rechazos totales, al punto de que algunos medios periodísticos no dudaron en llamar “enfermo mental” al director.

Pero su nuevo largometraje, Snuff 102 es una provocación en un sentido completamente distinto. Desterrando completamente humor, doble moral recurrente del cine gore que no se quiere hacer cargo del peso que tiene la crueldad física, Peralta realiza un film negrísimo, completamente perturbador y cruel, que supera cualquier límite imaginable. En el mismo, un hombre tiene encerradas y atadas a tres mujeres, una de ellas embarazada, a las que tortura mientras filma, con un sadismo nunca visto. En su puesta en escena Peralta recrea las convenciones de los filmes de tortura física, pero en el momento cúspide donde el sadismo llega a un estado primal, decide no mirar a otro lado, no hace uso de la inmoralidad del fuera de campo utilizado como forma de no hacerse cargo de lo que se está experimentando. Sus imágenes de altísimo impacto visual nos muestran la violencia sin moderarla, sin juzgarla, sin justificarla ni haciendo apología de la misma. Las conclusiones quedarán a cargo del espectador que supere la experiencia, sin dudas perturbadora de su visionado.

Narrando con gran sutileza en el manejo del lenguaje cinematográfico, utilizando con criterio el uso del blanco y negro y el color, Peralta se guarda una crítica y denuncia social (el número 102 es clave, el patrullero policial de una de las últimas escenas también) sobre esta violencia sin límite, que existió (recuérdese el accionar de las fuerzas represivas durante las dictaduras latinoamericanas) y sigue existiendo, por ejemplo con filmes snuff de existencia real, al punto que son difundidos hasta por la mismísima CNN en su cobertura de guerra.

Saludos, su amigo Sebastián (que decidió perderse una película para intentar aprender a bailar tango).

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2 comentarios

  1. El dandy
    23 de Marzo de 2007 at 12:19 — Responder

    La pelicula es innovadora al sacarle la rapidez y no usar toneladas de sangre en ese tipo de genero.
    Si comparamos esta pelicula con muchas reales que existen ademas de las truchas, pareciera un drama con mucha influencia del snuf.
    En el mismo festival eh visto mucha mas violencia en peliculas a sala llena, estaria bueno que vean tambien esas peliculas.
    Como flandress.
    Nada mas.
    Me da gusto que les den un poco de espacio a las nuevas camadas de directores.

  2. […] esta nota, que es la portada de la edición DVD para EE.UU. de Snuff 102, muestra una cita de un artículo que Sebas escribió en marzo pasado. “Absolutely disturbing and cruel”, dice la traducción. Pues ya la hicimos, ya estamos […]

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