El nuevo cine tailandés

La cinematografía de Tailandia ha alcanzado una gran repercusión mundial en los últimos años. Ahí tenemos títulos de autor imprescindibles como Tropical Malady (Premio del Jurado en Cannes) o Las lágrimas del tigre negro; así como exitosos filmes de género como Están entre nosotros (Shutter, 2004), La semilla del mal u Ong-bak, estrenados en nuestro país. Las películas tailandesas se dividen entre el cine más comercial, de gustos localistas, y el cine intimista, independiente e interesante surgido de la visión de, quizás, los directores jóvenes con mayor proyección del cine mundial.

Durante muchos años, en lo que a producción cinematográfica se refiere, Tailandia se encontraba inmersa tan solo en un afán de satisfacer los ojos de su consumo local. Sin embargo, el letargo de una industria sumida en la decadencia artística y económica encuentra su primer latido de resurrección en 1997, cuando un grupo de realizadores surgido del mundo de la televisión da el salto al mundo del cine. Los debutantes Pen-Ek Ratanaruang (Fun Bar Karaoke) y Nonzee Nimibutr (Dang Bireley and the Young Gangsters) fueron los encargados de dar las cargas de buen cine para iniciar el nacimiento de la hoy llamada, nueva ola del cine tailandés.

Pen-Ek Ratanaruang es quizás el director que mejor ha sabido ubicarse en la búsqueda de un estilo personal en intimista, luego de 6ixtynin9, una cinta entre la comedia y el suspenso, intentó abocarse a aventuras menos comerciales y a generar propuestas mas underground, siendo La última vida en el universo (Ruang rak noi nid mahasan, 2003) su película más lograda, ahí retrata relaciones personales entre dos almas torturadas que encuentran en un lugar más allá de lo físico.

Por su parte Nonzee Nimibutr, con su cinta Nang nak, nos interna en una aparente historia de terror en donde el alma de una mujer que muere al nacer su hijo, decide quedarse para proteger a su familia, convirtiendo a esta película en un eficiente drama por la dura batalla que debe enfrentar el amor de una madre y esposa frente a su principal enemigo: la muerte.

Estos pioneros del resurgimiento del cine tailandés contemporáneo dieron el impulso inicial para que surgieran nuevas propuestas y tendencias así como nuevos realizadores que han hecho que el panorama actual sea más que gratificante para los ojos de los que amamos el cine.

La nueva ola del cine tailandés

Es el año 2004, en el festival de Cannes, un joven realizador como Apichatpong Weerasethakul con su película Tropical Malady, obnubila a la critica llevándose el Premio del Jurado y convirtiéndose en la mejor película del año para la exigente revista Cahiers du cinéma.

De otro lado, películas con una debida intención de acercarse al cine más comercial tienen sendos triunfos, no solo en la taquilla local, sino que alcanzan éxito en diversas partes del mundo, siendo las principales atracciones cintas como Ong-bak de Prachya Pinkaew y El ojo de los hermanos Pang.

En este nuevo cine contemporáneo tailandés se pueden encontrar dos vertientes debidamente desarrolladas, una que busca deliberadamente hacer un cine visualmente distinto e independiente, en el que la libertad creativa va de la mano con la juventud de sus realizadores y sus búsquedas personales; y otro cine inspirado en llenar las salas comerciales con historias más cercanas a occidente, con géneros tan disímiles como el terror, la comedia, el drama y la acción pero sin perder ese calor y sabor intrínsecamente localista.

Los nuevos cineastas tailandeses

Wisit Sasanatieng

En el año 2000 el escritor de Nang nak decide incursionar en la dirección con la cinta Lágrimas del tigre negro, un homenaje al cine tailandés de los años 60 muy cercano al género del western americano, pero con una estética kitsch muy similar al Almodóvar de los 80, con una escenografía teatral y actuaciones sobreactuadas. Sasanatieng nos presenta una historia de acción y romance, llena de gore y reminiscencias al cómic que la convierte en una de las películas más bizarras de esta década.

Con esta cinta Sasanatieng alcanza gran reconocimiento fuera del país, siendo proyectada con éxito en varios festivales internacionales, destrozando los códigos genéricos del western y el melodrama, convirtiendo a este filme en un culto al arte pop y a su artesano en uno de los directores más importantes del cine tailandés actual.

Apichatpong Weerasethakul

Alcanzó el reconocimiento mundial con Tropical Malady (2004) pero su obra se extiende a otros títulos como Blissfully Yours, The Adventures of Iron Pussy y Mysterious Object at Noon.

Con estudios en el Art Institute de Chicago, consigue realizar su primer largometraje Mysterious Object at Noon (2000), un experimento que amalgama la ficción con el documental, en el cual cada personaje entrevistado continúa la historia iniciada por el primero de ellos, retratando a través de esta anécdota los pensamientos de cada uno de ellos, realizando un sincero análisis de la sociedad tailandesa mas sumisa en la miseria.

Tropical Malady, su obra cumbre, nos plantea una aguda y apasionante reflexión sobre el deseo y los recuerdos a partir de la historia de amor homosexual entre un joven campesino y un soldado, ubicándolos en el medio de la selva, convirtiendo a ésta y sus sonidos cautivadores, en un personaje más de la cinta.

El cine comercial tailandés contemporáneo

Uno de los géneros que más ha gustado al público local, es el cine histórico lleno de leyendas y valientes héroes, siendo el mejor ejemplo de ello Bangrajan (2000) de Tanit Jitnukul. E cine de acción tailandés ha bebido mucho de la cercana Hong Kong y los mejores exponentes de esta simbiosis son los hermanos Pang, quienes con películas como Bangkok Dangerous trasladan toda la parafernalia del cine de acción de la ex colonia británica de los 80 y 90 (heroic bloodshed) y la sitúa en la suciedad de Bangkok, poniéndonos en el pellejo de un asesino sordomudo que busca venganza por la muerte de su mejor amigo en manos de un mafioso local.

Sin embargo, el mayor exponente del género del cine de acción que se realiza en Tailandia está alejado de las armas de fuego y se encuentra influenciada en la historia de las artes marciales tailandesas como lo es el Muay thai. El binomio Prachya Pinkaew en la dirección y el artista marcial Tony Jaa (un fenómeno mundial comparable a Bruce Lee y a Jackie Chan) se ha expandido a lo largo del mundo, con películas como Ong-bak y Tom yum goong. Otras cintas estandartes de este género son películas como Born to Fight y The Bodyguard, ambas realizadas por el coreógrafo de las escenas de acción de Ong-bak, Panna Rittikrai.

Otro género importante en el rostro comercial del cine thai es el género del terror que, siguiendo la vertiente del estilo de horror del cine japonés, ha sabido amalgamarlo a sus costumbres y tradiciones, creando un estilo propio que se ve reflejado en películas como Shutter (Están entre nosotros) y P (La semilla del mal), otras propuestas interesantes para el público son cintas como The Art of Devil I y II, Six, The Sisters, Sars Wars, entre otras.

Para finalizar, otro género que tiene mayor aceptación en Tailandia es el de la comedia, con principal connotación en el cine de travestismo, teniendo a su principal fenómeno a la cinta The Iron Ladies, basada en la historia real de un equipo de voleibol formado casi completamente por homosexuales y travestís, que en 1996 consiguió ganar los campeonatos nacionales.

Como se puede ver, se trata de una industria que va en aumento, cuya cuota de pantalla crece día a día debido al ferviente apoyo de los espectadores en el ámbito local y a la necesidad casi salvadora del distribuidor internacional de acercar al mundo este nuevo e imprescindiblecine.

Nota: La versión completa y ampliada de este artículo la podrán leer en la séptima edición de la revista de cine Tren de sombras, que estará en librerías a fines de este mes.

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2 comentarios

  1. chaplin
    20 de Marzo de 2007 at 16:49 — Responder

    grcias por la informacion!, es un gusto leerlos

  2. […] Además se incluye un especial sobre una de las cinematografías más importantes del momento: la tailandesa, comentando cada una de las películas de realizadores como Apichatpong Weerasethakul (Tropical Malady, Mysterious Object at Noon, Blissfully Yours, etc.) -de quien además publicamos pasajes de una larga entrevista conducida por la crítica argentina Lorena Cancela-, Wisit Sasanatieng (The Tears of Black Tiger, Citizen Dog), Pen-Ek Ratanaruang (Last Life in the Universe, 6ixtynin9, etc.), entre otros; así como peculiares tendencias en su industria, como sus numerosas comedias sobre travestis. Aquí pueden leer unos pasajes de este texto. […]

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