Cenizas y diamantes (1958)

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Dir. Andrzej Wajda | 102 min. | Polonia

Intérpretes: Zbigniew Cybulski (Maciek Chelmicki), Ewa Krzyzewska (Krystyna), Waclaw Zastrzezynski (Szczuka), Adam Pawlikowski (Andrzej), Bogumil Kobiela (Drewnowski), Jan Ciecierski (Portero), Stanislaw Milski (Pieniazek), Artur Mlodnicki (Kotowicz), Halina Kwiatkowska (Mrs. Staniewicz), Ignacy Machowski (alcalde Florian), Zbigniew Skowronski (Slomka), Barbara Krafftowna (Stefka), Aleksander Sewruk (Swiecki), Adolf Chronicki (Franek).

Guión: Andrzej Wajda & Jerzy Andrzejewski, basado en la novela del mismos nombre del segundo.
Fotografía: Jerzy Wojcik.

Cenizas y diamantes transcurre en Polonia, en los días de la rendición alemana en la Segunda Guerra Mundial, en un ambiente de breve conato de guerra civil entre grupos de la resistencia democrática pro occidental y las tropas de ocupación soviéticas. Maciek, un joven nacionalista –que ya ha matado por error a dos obreros– debe asesinar al recientemente nombrado secretario del Partido Comunista local (Szczuka); sin embargo, en el ínterin se enamora de una joven (Krystyna) y debe tomar la decisión de cumplir su misión o abandonarla. El conflicto dramático propio del romanticismo, entre el amor o la patria, se convierte aquí en la disyuntiva entre el amor y la lealtad a la ideología. Sólo que esta alienación de la libertad del héroe no corre a cargo del Estado comunista, sino justamente de su opuesto: los partidarios del régimen democrático.

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Cenizas y diamantes transcurre en Polonia, el 5 de mayo de 1945, en los días de la rendición alemana en la Segunda Guerra Mundial, en un ambiente de breve conato de guerra civil entre grupos de la resistencia democrática pro occidental y las tropas de ocupación soviéticas. Maciek, un joven nacionalista –que ya ha matado por error a dos obreros– debe asesinar al recientemente nombrado secretario del Partido Comunista local (Szczuka); sin embargo, en el ínterin se enamora de una joven (Krystyna) y debe tomar la decisión de cumplir su misión o abandonarla. Esta película es un clásico del cine y se caracteriza por su fotografía expresionista, un trabajo de cámara inhallable hoy en día y un desarrollo dramático concentrado en el transcurso de una noche. Desde el punto de vista político es justamente lo contrario de las recientes películas cubanas vista en Lima; es decir, filmes comunistas pero que se colocan –comprensivamente– en el punto de vista del “otro bando”. El conflicto dramático propio del romanticismo, entre el amor o la patria, se convierte aquí en la disyuntiva entre el amor y la lealtad a la ideología (y a fuerzas políticas por encima del control de los protagonistas). Sólo que esta alienación de la libertad del héroe no corre a cargo del Estado comunista, sino justamente de su opuesto: los partidarios del régimen democrático.

Hay una influencia de la estética expresionista a través de la iluminación fuertemente contrastada, el recurso al claroscuro y a las tomas en picado y contrapicado. A ello se suma la preferencia por algunos encuadres partidos por la mitad, en una parte la persona en primer plano y situación al fondo, manteniendo la profundidad de campo; de esta forma, también se enfatiza el paralelismo de situaciones o la separación entre personajes. Las secuencias iniciales (y otras del filme) empiezan con una grúa vertical hacia el personaje, objeto o circunstancias de la escena. Todo esto revela un estilo que recuerda a El Tercer Hombre, el filme de Carol Reed protagonizado por Orson Welles. A ello debe sumarse un guión bien condensado, en el que la acción transcurre desde el atardecer hasta el amanecer del día siguiente. La película fue filmada en locaciones muy simples y descansa en una espectacular actuación de Zbigniew Cybulski (Maciek) y un reparto notable en todo sentido. Desde el punto de vista del contenido, la acción se organiza en tres grupos de secuencias: aquellas en las que la acción avanza y las otras, donde se muestra el contexto político y la relación sentimental que se establece entre Maciek y Krystyna.

Popiól i diamentEl contexto histórico viene dado por el enfrentamiento en ciernes entre los combatientes polacos fieles al gobierno constitucional polaco en el exilio, establecido en Londres y el Ejército Rojo, que traía consigo sus propias autoridades, leales a un gobierno prosoviético establecido en (y por) Moscú. Para entender esta situación debemos referirnos al levantamiento de Varsovia, ocurrido meses atrás del día en que ocurre la película y que se menciona en algunas partes de la película. Este fue uno de los episodios más terribles de la conflagración mundial. Ocurrió durante el avance del Ejército Rojo hacia Varsovia. Ante esta situación, los nazis ordenaron el enrolamiento forzoso de los polacos, lo cual fue interpretado por la resistencia pro Occidental como un intento de desarticularlos; por tanto decidieron pasar a la acción y organizaron un levantamiento, con la esperanza de recibir el apoyo de las fuerzas soviéticas, el cual no se produjo. En efecto, el alzamiento se inició el 1 de agosto y concluyó el 2 de octubre, con la rendición del llamado “Ejército territorial” polaco ante la abrumadora superioridad germana. El Ejército Rojo detuvo su avance durante este lapso e incluso impidió a los batallones polacos prosoviéticos apoyar a los rebeldes; arguyendo que sus tropas se habían alejado demasiado de sus fuentes de abastecimiento. El resultado fue la destrucción de estas fuerzas y el internamiento de medio millón de ciudadanos polacos en los campos de exterminio; tan pronto la ciudad fue vaciada, los nazis continuaron su labor de demolición, llegando a destruirla en un 85% hasta enero de 1945, cuando finalmente fue ocupada por las tropas soviéticas. Este es el trasfondo de las conversaciones entre Maciek y el portero del hotel, respecto a ciertas calles de Varsovia, así como del resentimiento (y acciones) de los nacionalistas polacos contra a las tropas comunistas.

El filme muestra el cansancio y los conflictos personales que asaltan a los combatientes enfrentados política y militarmente en Polonia tras la Segunda Guerra Mundial: los comunistas (representados por Szczuka) y los demócratas (representados por Stankiewicz y el jefe de Maciek). Paralelamente, se muestra el clima de oportunismo político (representado por Drewnowski y el periodista borracho) en el cual se mueve “el pantano”; es decir, quienes se mueven por donde sople el viento y mirando su propia conveniencia. Esto se culmina en clave cómico grotesca en la escena de la borrachera de Drewnowski. Tanto por el destino de éste último como de Szczuka, se aprecia que el director condena dicho oportunismo y reivindica la lucha de los comunistas; pero mediatizado por conflictos humanos, como el planteado por el hijo de Szczuka y las opciones de Maciek, quien renuncia a su alternativa individual (felicidad junto a Krystyna) y termina entrampado por las determinaciones políticas e ideológicas que lo subordinan y condenan. El director ha dado prioridad a este último nivel de significación. Primero, se ha cuidado de condenar al bando democrático y al oportunismo, sin caer en esquematismos ni maniqueísmos. Luego, ha empujado ambos niveles hacia los bordes de la película, para resaltar la libertad individual (de Maciek) que, finalmente, el protagonista no decide asumir. Él concentra en su personalidad tanto los aspectos positivos como los negativos que la película plantea. Positiva es su sensibilidad y el amor que despierta con Krystyna y las dudas que esta situación le presenta. Negativa, su amoralidad frente a la vida (y la muerte), su imprudencia y escepticismo absoluto que no retrocede ni ante la muerte. El filme transmite esa sensación de incertidumbre y de pérdida de valores en este contexto.

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Las imágenes más impresionantes son las del diálogo entre los amantes, en las ruinas de una iglesia con un Cristo caído y el posterior encuentro con los cadáveres de las primeras víctimas (inocentes) de los atentados en los que participó el protagonista. Allí es donde Krystyna lee los versos del poeta Cyprian Norwid, que dan título a la película: “Al arder no sabes si serás libre. / ¿Sólo quedarán cenizas y confusión / o se encontrará en las profundidades de las cenizas / un diamante estrellado?”. Y, luego, la escena final, la loca carrera de Maciek por el basural. Situaciones que contrastan con las fiestas que finalmente devienen en una amanecida grotesca con una banda que toca distorsionadamente la famosa polonesa militar de Chopin.

Este filme presenta el drama de posguerra polaco utilizando a un personaje abiertamente “contrarrevolucionario”, mostrándolo a partir de sus propias contradicciones y conflictos personales. Y los condicionantes ideológicos van por el lado no de los comunistas (como podrías esperarse) sino de los nacionalistas; sin embargo, esta crítica alcanza –obviamente, por interpósito personaje– al régimen stalinista polaco. El filme fue realizado en 1958 durante una etapa de deshielo y apertura política iniciada en 1956.

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1 comentario

  1. Gabriel
    1 de Diciembre de 2010 at 20:04 — Responder

    Maravillosa crítica y contextualización, para una maravillosa película. Yo estoy viviendo en Varsovia ahora mismo y este film significa mucho para mí. ¿Podrías recomendarme mas cine polaco a mi correo electronico? Te lo agradecería mucho.

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