Promesas del Este (2007)

Eastern Promises
Dir. David Cronenberg | 100 min. | Reino Unido – Canadá – EE.UU.

Guión: Steve Knight
Música: Howard Shore

Intérpretes: Viggo Mortensen (Nikolai Luzhin), Naomi Watts (Anna Khitrova), Vincent Cassel (Kirill), Armin Mueller-Stahl (Semyon), Sinéad Cusack (Helen), Jerzy Skolimowski (Stepan)

Estreno en España: 5 de octubre de 2007

Promesas del Este retrata una familia de inmigrantes (rusos) perteneciente a la mafia en una ciudad inhóspita (Londres), vista a través del chofer del clan (Nicolai) que funciona como metáfora del desplazado (ya sea personal o grupal, voluntario o a la fuerza). El desplazamiento implica una pérdida, una nueva adaptación, el fin de la inocencia, el endurecimiento personal, la lucha entre identidad y la extrañeza en una tierra extraña. Y le sirve a Cronenberg para repreguntar una de las constantes de su cine. ¿Es el hombre capaz de evitar la violencia? y él es pesimista ante este planteamiento: Quiero saber quién soy; luego, irremediablemente, uso la violencia. La violencia como condición necesaria para la búsqueda del ser. Nicolai es la imagen del hombre que camina bajo la tormenta, con decisión, sin volver atrás, sabiendo que cada rayo implica una marca imborrable en su persona, y que cada paso, correcto o no, tiene un imprevisto efecto sobre los demás.

Eastern Promises

Hay una película de Jean Pierre Melville, Le Samouraï, que comienza con la siguiente cita: “No hay soledad más profunda que la de un samurai, salvo la de un tigre en la selva, tal vez….” Promesas del Este nos habla acerca del tigre en la selva. El tigre se llama Nicolai (Viggo Mortensen) y la selva es el Londres actual. La película es el retrato de una familia de inmigrantes (rusos) perteneciente a la mafia en una ciudad inhóspita (Londres), vista a través del chofer de esta familia (Nicolai).

Existe una constante en el cine de Cronenberg. El hombre que se apropia de otra identidad. Esta apropiación, a veces casual, otras veces voluntaria; tiene un alto costo a pagar: la violencia y la soledad. Es una extraña ecuación que relaciona identidad, violencia y soledad, y que se repite a lo largo de la filmografía de este cineasta (La mosca, Crash, Existenz, Spider, Una historia de violencia, por mencionar algunas). ¿Es el hombre capaz de evitar la violencia? Cronenberg es pesimista ante este planteamiento: Quiero saber quién soy; luego, irremediablemente, uso la violencia. La violencia como condición necesaria para la búsqueda del ser. Los héroes de Cronenberg son violentos a pesar de ellos. Golpean, matan, violan, amedrentan, sin querer hacerlo. Esta contradicción los endurece, encuentran su yo (o se deshacen de él), pero en ese camino se convierten en seres solitarios. La pérdida o confusión de identidad como desencadenante de la violencia y de la soledad.

Promesas del Este retrata un Londres poco familiar y alejado de la postal turística. No se muestran los pintorescos policías de sombrero negro, ni los autobuses de dos plantas ni el Big Ben; el río Támesis se ve desde una desembocadura, maloliente y sucia, utilizada para echar residuos (y cadáveres). Es un Londres sórdido, oscuro, en donde los inmigrantes no son indios, pakistaníes o afganos, sino rusos y eslavos. En este paisaje, Cronenberg retrata a personas que asumen el uso de violencia como modo de vida. Por un lado, se ve a los personajes en sus labores cotidianas: leyendo, doblando unas servilletas, jugando con los niños, celebrando un cumpleaños. Pero también se les ve ordenando asesinatos, celebrando orgías, esclavizando y prostituyendo mujeres. El hilo conductor de este mosaico es Nicolai, testigo directo o tácito de todas las acciones de la familia rusa. Una extraño guerrero que bajo una apariencia dura y pétrea, guarda un aura de misterio, de sigilo, de piedad, de ternura. Un personaje que encarna la idea de violencia, identidad y soledad de Cronenberg.

La historia está filmada con el estilo que impregna Cronenberg a sus películas. Austeridad en la puesta de escena, escasa concesión al espectador, extremado realismo. La cámara se convierte en un testigo impúdico de la acción con encuadres fijos que limitan el espacio de la escena. No existen efectos sonoros que dramaticen la acción, no hay elipsis o simbolismos que la maticen, no hay fundidos en negros, ni signos de puntuación que la pausen. Las acciones están desnudas. Pocos elementos para la puesta en escena, y sin embargo, la conmoción y el estremecimiento llena al espectador.

Eastern Promises Viggo y CasselPromesas del Este retrata una realidad muy particular que funciona como metáfora del desplazado (ya sea personal o grupal, voluntario o a la fuerza). El desplazamiento implica una pérdida, una nueva adaptación, el fin de la inocencia, el endurecimiento personal, la lucha entre identidad y la extrañeza en una tierra extraña. Tanto a nivel personal como grupal, las personas se ven forzadas al uso de la violencia en sus diferentes formas (física, moral, psicológica, etc) para lograr un espacio dentro de una tierra desconocida (para conservar su identidad). Violencia que salpica en los demás, pero que sobretodo salpica en uno mismo. Quiero creer que existen seres anónimos, solitarios; que tienen que cargar sobre sus hombros la violencia de los demás. Héroes que tienen que tomar decisiones difíciles que traspasan las tenues líneas de la moralidad, pero decisiones necesarias para que el resto de los mortales podamos sobrellevar una vida poco contaminada con la violencia. Nicolai es uno de estos hombres. La imagen del hombre que camina bajo la tormenta, con decisión, sin volver atrás, sabiendo que cada rayo implica una marca imborrable en su persona, sin tener plena conciencia de su ser ni de su destino, pero caminando con voluntad y descaro; sabiendo que hay caminos que una vez recorridos, resultan imposibles de deshacer, y que cada paso, correcto o no, tiene un imprevisto efecto sobre los demás. Extraño ángel de la guarda, condenado a caminar en la tierra de los hombres. Un tigre en una selva humana.

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6 comentarios

  1. […] y con esa premisa podemos extraer y aprovechar lo mejor de cada una. Ni siquiera mi perfecta Promesas del Este (David Cronenberg) lo es, aunque Dios me libre de chivar su pequeño desliz, por […]

  2. […] ahora en empaque angloparlante protagonizada por Naomi Watts (pronto la veremos en la magistral Eastern promises), Tim Roth y Michale Pitt. La particularidad es la presencia del propio Haneke detrás de cámaras […]

  3. […] mucha publicidad, ni bombos, se ha estrenado esta semana Promesas Peligrosas, la última película de David Cronenberg. Una cinta que fiel al estilo del inquietante director […]

  4. […] de un abanico más amplio de productores. En estos momentos, el director de A History of Violence y Eastern Promises viene negociando su participación en la adaptación de The Matarese Circle una de las muchas […]

  5. […] thriller: la mafia rusa, cuando aún se agazapan en nuestras retinas la mirada de aquellos seres de Promesas del Este; el viaje y lo que conlleva de desapego, desconocimiento y encuentro con extraños, ¿recuerdan la […]

  6. […] cumple, aunque hace un papel más simple y breve. Y Armin Mueller-Stahl, el criminal Semyon de Promesas peligrosas de Cronenberg, aporta su habitual relieve, pero el repentino énfasis de su contradictorio […]

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