Apocalypto (2006)

apocalyptoDir. Mel Gibson | 139 min. | EEUU.

Intérpretes: Rudy Youngblood (Garra de jaguar), Dalia Hernández (Siete), Jonathan Brewer (Desafilado), Morris Birdyellowhead (Cielo de pedernal), Raoul Trujillo (Lobo cero), Gerardo Taracena (Ojo medio), Carlos Emilio Báez (Carrera de tortugas)

Estreno en Perú: 12 de abril de 2007

Sin ninguna prisa Mel Gibson se ha ido creando, con altibajos es cierto, un cine propio en intereses y no poco apasionante en ocasiones. Tras aquella odisea de exhibicionismo total que fue The Passion of the Christ, Gibson se ha convertido en dueño absoluto de sus proyectos. Esta nueva realización viene a ser rodada aun con más libertad que la anterior. Afortunadamente Apocalypto pule los aciertos y corrige los errores anteriores. Estamos ante todo ante una película de aventuras, Gibson nunca se desmarca del cine que más le gusta y eso, afortunadamente, juega a favor en esta ocasión.

apocalypto

Sin ninguna prisa Mel Gibson se ha ido creando, con altibajos es cierto, un cine propio en intereses y no poco apasionante en ocasiones. El héroe alocado y vengativo de tantas cintas de acción caminaba paralelamente con el hombre conservador hasta lo reaccionario y mucho de esos dos mundos (quien sabe cual el de verdad y cual el de mentira) se deja ver entremezclado en sus todavía breves afanes como director, todos ellos ejecutados con cierta independencia, pero también teñidos por el sabor del mainstream que lo ha nutrido casi desde el comienzo de su carrera. Apocalypto puede considerarse como la verdadera apoteosis o la mejor conjunción de sus ideas desplegadas en el cine de aventuras, lucha y sacrificio que le ha interesando desde su premiada y exitosa Braveheart. Gibson retrata un mundo brutal y primario donde habrá sólo una forma de entender el orden para poder enfrentarlo. Eso es lo que irá definiendo el camino de aprendizaje de Garra de jaguar, el protagonista de esta historia de supervivencia, de destrucción y renovación (si se quiere purificación) ambientada en el las floridas regiones del antiguo imperio Maya.

Tras aquella odisea de exhibicionismo total que fue The Passion of the Christ (que no poco le faltaba para resultar hasta retrógrada), Gibson se ha convertido en dueño absoluto de sus proyectos. Esta nueva realización viene a ser rodada aun con más libertad que la anterior. Lo que nos permite comprobar que su creador sigue siendo todo un apasionado de los relatos a la antigua. De las epopeyas que marcan un antes y después en una civilización (quizá siempre la nuestra), de las narraciones de acción salpicadas de sangre a borbotones e inyectadas de adrenalina hasta el agotamiento. Aquella sentencia de que a un director se le conoce en su segunda película se cumple a cabalidad con él. The Man Without a Face (su película mejor equilibrada hasta Apocalypto) era un filme contemporáneo bastante digno, pero no sería hasta la explosión épica de William Wallace y sus escoceses que habría de encontrarle un norte a sus verdaderas inclinaciones. En sus películas, la exposición de personajes y situaciones se encuentran supeditadas a la exhibición de la masa humana en conflicto, una retumbante y dibujada hasta con cierta tosquedad. No es de extrañar que el suplicio de su Cristo haya prácticamente dejado de lado la más mínima construcción de un personaje abrumado por su camino en línea recta, ya tantas veces recitado en la tradición religiosa, a costa de lucir como un robot, o de parecer una sádica sesión o una performance antes que buscar introducirse en los personajes y hacerlo vívidos participantes del “drama más grande”.

apocalyptoAfortunadamente Apocalypto pule los aciertos y corrige los errores anteriores. A diferencia de la literal interpretación de la historia conocida que brindaba en The Passion of the Christ, esta película se llena de libertades históricas y de otros tipos, lo cual la favorece enormemente. Por supuesto no han dejado de levantarse las dedos apuntando a cuanta “inexactitud histórica” se halle en sus descripciones (empezando por el Popol Vuh). La infidelidad artística que se toma le brinda mayor control en la ficción y sus intrigas (pequeñas o mayúsculas). Así es como nos introducimos a ese mundo en el que se integra la pequeña comunidad a la que pertenece Garra de jaguar, su familia y amigos. La exposición de su cotidianeidad es funcional y precisa, no se toma demasiado tiempo con regodeos panteístas (que los hay pero siempre sujetos a la narración sólida), pero si consigue trasmitir esa orbita de equilibrio que abruptamente se verá interrumpida por el avasallador paso de los más fuertes, de un imperio expandiéndose de la única forma que se conoce. Le bastan al director sus momentos entregados a la acción para apuntalar bien esto. La jungla estremeciéndose (siempre ocultando algo), unos hombres corriendo tras su presa y el regocijo común como mejor trofeo que la comida. Momento llamativo que desde ya nos va poniendo frente a una historia de lucha incesante, de necesidad puesta a prueba con la sombra de lo desconocido y por ello atemorizante, rondando como las fieras (aquellos aldeanos que aparecen con el miedo tatuado en sus rostros).

Estamos así ante una película de aventuras, Gibson nunca se desmarca del cine que más le gusta y eso afortunadamente juega a favor en esta ocasión. La destrucción del hogar y el largo viaje de esclavos que emprende Garra de jaguar con algunos de sus amigos es narrado con pasión, antes que dejándose llevar por la tentación de crear una odisea mucho más amplia alrededor del imperio, toda una radiografía o cosmovisión de este universo precolombino. Aun así estos aspectos están bien apuntalados, todos los mecanismos de una sociedad jerarquizada en la que todo vale y se permite para quien posee el poder. El aire malsano que respira esta parte de la película encierra varios de sus momentos más notables en los cuales la sabiduría (en boca del padre del protagonista) amenaza perderse ante el torbellino de los sucesos a gran escala. Momentos que son concebidos nuevamente con un gran poder visual (algo que caracteriza a Gibson, inclusive en su fallida cinta anterior) desde el largo y cruel peregrinaje en el que la vida deja de valer algo para entrar a los dominios de la nobleza. La espectacular secuencia en la ciudad de piedra lista para la orgía de sacrificios humanos debe ser de lo mejor que Gibson (y cualquier cineasta) haya filmado estos últimos años. Control absolutos de sus medios que se concentra en los vistazos a cada detalle alrededor de un mundo que no se percata de su propia decadencia (motivo para que los puristas y estudiosos de la cultura maya se rasguen las vestiduras).

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Pero sin duda lo mejor de la película se concentra en su parte final, cuando asume decididamente la mecánica de un thriller que no da tregua en ningún momento. Es ahí donde vemos las virtudes de este director que en algún momento nos deslumbrara con secuencias de combate tan vistosas, y que lo delataban como un cinéfilo total. La persecución dentro de la selva y sus propios peligros está narrada con vigor (hasta el convencional compositor James Horner da la nota justa a esta carrera por sobrevivir), saca provecho de los escenarios naturales antes que el deslumbramiento por la masividad de la guerra. Gibson redondea con ello la que probablemente sea su mejor película. No es casual que la cinta no haya causado tanta atención como la precedente. El mundo lejano de unas aventuras en un tiempo primigenio parecen ya no llamar tanto la atención en medio de las posibilidades tecnológicas (que hasta hacen surgir lo impensable en un filme de piratas), y más aún cuando se permite no tener concesiones con el público y rodar la película en idioma nativo. A pesar del cierre algo abrupto (que pareciera hacerle guiños al de Planet of the Apes) nos quedamos con el gusto de tener a un Gibson quien, sin dejar de lado sus discutibles ideas alrededor del orden y la civilización, se entrega con intuición y con talento al camino de transmitir emociones en buena ley. Y aunque no parece tener ninguna prisa por cocinar sus proyectos, esperemos tenerlo nuevamente en lo que mejor sabe hacer.

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4 comentarios

  1. […] Apocalypto, de Mel Gibson: Salvaje. Sorprendente. Con esta cinta, Mel Gibson se posiciona como un director arriesgado y expedicionario, realizando una excelente película tanto en su narrativa como en su filmación, e integrando momentos realmente violentos nada ajenos a la realidad acaecida en nuestras tierras algunos siglos atrás. […]

  2. Javiera
    10 de Febrero de 2008 at 15:44 — Responder

    me cargò !!!!!!!!! solo muerte y un banco de sangre, trama fome, lenta, y aburrida, mel que rayos!!! a mi, corazon valiente me dejo una buena impresion de ti a si nos pagas!!??

  3. […] de diez años después de Apocalypto (2006), Gibson vuelve para presentarnos una historia de fe, violencia y redención. En esta […]

  4. […] productor de “Braveheart”. Además ha dirigido “The Passion of the Christ”, Apocalypto, entre […]

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