Josué Méndez en la revista Caras

Josué Méndez y Stephen Frears

Una vez le escuché decir al cineasta español Jaime Rosales,
que es muy amigo mío, una frase que se me quedó grabada:
uno tiene que hacer cada película como si fuera la última

En la edición de diciembre de la revista Caras (ningún enlace disponible) sale una entrevista a Josué Méndez acerca de la culminación de su segundo largometraje: Dioses. El artículo firmado por Pablo Muro arroja algunos datos sobre el estado actual de la película, que ya estaría en la fase final de edición y según sabemos sería presentada en el 12 Festival de Lima. El artículo nos introduce en el día a día de Méndez:

Cuando uno conversa con este joven director tiene la impresión de que su éxito radica en que sencillamente hace lo que quiere hacer. No está esperando sentado a que le lluevan ofertas. En su oficina ubicada justo frente al parque Kennedy, en el corazón de Miraflores, Josué tiene sólo lo indispensable: un estante con archivadores que contienen (suponemos) detalles de sus películas, un teléfono, una laptop y un par de afiches. Uno es de El ángel azul, el clásico de 1930 con Marlene Dietrich, y el otro es de Kids, esa escalofriante cinta sobre una adolescencia que empieza y termina rápido.

A continuación Josué lanza algunas ideas acerca de Dioses, resulta interesante la cita a Un mundo para Julius, la obra de Alfredo Bryce y la caracterización de la clase social que protagoniza su película:

Todo parte de experiencias autobiográficas. Yo estudié en el Markham, que es un colegio de elite, digamos, y desde muy chico entré en contacto cercano con gente muy adinerada, con muchos privilegios. Y nunca me dejaron de sorprender ciertas formas de comportamiento, ciertos tratos con los subordinados, cierto estilo de vida.

…las clases altas de hoy no tienen nada que ver con las de Un mundo para Julius. Suelen ser más cínicas, más hedonistas y también más herméticas. Yo fui educado en un hogar en el que se respetaba a la empleada, pero tenía amigos cuya diversión podía ser hostigarla. Fricciones de este tipo aparecen en la película así como también esa voluntad de vivir para adentro, sin abrirse realmente, como poniendo reja tras reja en sus vidas.

Luego Josué habla de su relación con el cineasta inglés Stephen Frears, quien lo eligió como discípulo gracias a la iniciativa Rolex:

Frears quería un discípulo que estuviera por filmar una película, porque él consideraba que asesorar la realización, casi como un profesor -de hecho tiene una gran vocación por la docencia, y suele dictar cátedra en diversos lugares- era la mejor forma de ayudar que se le ocurría. Y de los cuatro finalistas yo era el que tenía las cosas más avanzadas, de modo que también hubo buena suerte. Obviamente yo le dije que tenía todo bajo control, que podía empezar a filmar en cualquier momento, lo cual era una absoluta mentira.

Nos reunimos en un hotel y revisamos el guión durante cinco días. Trabajó conmigo del mismo modo en el que suele trabajar con sus guionistas: acorralándolos con una lluvia de preguntas concretas que pretenden redondear el sentido de cada escena, hacerla más específica y potente.

Recuerdo que siempre repetía que la vida para él era humillante; decía que ya no le salían películas como las que había hecho en los ochenta. Que recuerde nunca elogió mi trabajo. Recién hace unos días recibí un correo electrónico suyo donde decía que Dioses era un paso adelante con respecto a Días de Santiago.

Además el artículo de Caras trae algunas fotos del rodaje de Dioses y del trabajo compartido de Méndez y Frears, que desde acá compartimos con ustedes.

Rodaje de Dioses Rodaje de Dioses Rodaje de Dioses

Fotos: Rolex/Stefania Beretta

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