La realidad vs. Full Metal Jacket

Como reza la frase hecha, la realidad muchas veces supera la ficción. Y en ocasiones, ésta alimenta a la primera. En manos de mentes perturbadas, la ficción puede utilizarse como malsana “inspiración”, como iniciador de hechos que llevarán a esta realidad demasiado lejos, más allá de lo que aquella ficción pudo haber presentado. Pienso esto en voz alta luego de leer la entrevista que le hacen a Umberto Jara hoy en Perú 21. Ahí ambos periodistas, entrevistado (Jara) y entrevistador (Michael Zárate), recuerdan la penúltima película de Stanley Kubrick, Full Metal Jacket (Nacido para matar, 1987), a propósito de los testimonios dados esta semana por los ex miembros del grupo Colina:

Al oír esta semana los testimonios de los ex agentes del grupo Colina, ¿no le pareció que estaban contando la película Nacido para matar de Kubrick?
Sí, mucho. Lo que me llamaba la atención de esa película era cómo Kubrick trata el tema de la formación que se le da a los marines estadounidenses para convertirlos en máquinas de matar. Y Martin Rivas me mencionó en alguna oportunidad que esa película fue parte de la instrucción que les daban.

Que les daban los estadounidenses en la Escuela de las Américas…
Así es. En Nacido para matar hay una escena similar a la que se ha relatado esta semana: una fosa en la que tiraban a los cuerpos y la cal encima. Esa escena es igual a lo que ocurría en el Perú. Hay una frase de Kubrick que dice mucho: “El hombre es el asesino con menos remordimiento de la Tierra”.

Me atrevo a pensar que esa fue la única ocasión en que aquellas personas pudieron prestar atención a uno de los filmes más relevantes de la década de los 80, en el contexto de un adoctrinamiento militar, siendo parte de una factoría cuyo producto final era, efectivamente, una máquina de matar. Estas personas no eran, sin embargo, “nacidos para…”, fueron “hechos para…”, como lo detalla Jara más adelante en la misma entrevista. Si Kubrick se equivoca, y espero que así sea, el remordimiento podría ser lo único que devuelva algo de humanidad a los asesinos.

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3 comentarios

  1. Luis
    4 de Febrero de 2008 at 12:50 — Responder

    En principio, un soldado esta entrenado para matar. Si eso no es asi, lo mataran a el. Un soldado en un conficto belico interno o externo no es un asesino. Esta encomendado por el estado para cumplir con su deber. Eso, claro, en un pais que tiene claras las cosas. Pero en el Peru, por el contrario, ocurre cualquier cosa y es facil que los soldados que cumplieron con su deber sean convertidos en asesinos. Algo asi se quizo hacer con los comandos que tomaron la embajada de Japon, lo que hubiera sido una verguenza.

  2. 4 de Febrero de 2008 at 15:57 — Responder

    Cierto, un soldado en una guerra tiene que matar al enemigo. No es el caso de los Colina en Barrios Altos, o ciertos soldados americanos en Vietnam. Ahí los civiles fueron los asesinados.

  3. Nicola Di Bari, el corazón es un gitano
    4 de Febrero de 2008 at 16:35 — Responder

    No deja de ser asesino el que mata a alguien. Otra cosa es que haya códigos internacionales para no penalizar a quienes lo hicieron en medio de un combate. En la toma de la Embajada de Japón, al parecer hubo quiénes mataron a gente que ya se había rendido, lo que está por dilucidarse. El propio Umberto Jara tiene un libro que publió el año pasado al respecto.

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