Sin lugar para los débiles (2007)

No Country for Old MenNo Country For Old Men - No es país para viejos
Dir. Joel & Ethan Coen | 122 min. | EEUU

Intérpretes: Tommy Lee Jones (Ed Tom Bell), Javier Bardem (Anton Chigurh), Josh Brolin (Llewelyn Moss), Woody Harrelson (Carson Wells), Kelly Macdonald (Carla Jean Moss), Garret Dillahunt (Wendell), Tess Harper (Loretta Bell)

Estreno en España: 8 de febrero de 2008

Llegamos a otra fiel adaptación de uno de los escritores norteamericanos de culto, Cormac McCarthy, que en parte alimenta esa idolatría manteniendo una muy limitada relación con los medios. La descarnada caza del hombre por el hombre, centro del mundo apocalíptico de McCarthy, ha hecho excelentes migas con la cinematografía de los Coen, cuyo estilo, por cierto, parecía haber caído en desgracia, desde aquella estupenda “El hombre que nunca estuvo allí”. No es país para viejos es una cinta densa, carrasposa, sorprendente y anticonvencional en su retrato de dos mundos paralelos, que caminan cada uno hacia su extremo, uno el de la violencia y el otro el de la desesperanza y la fatalidad.

No Country for Old Men

Sombría y tarada Norteamérica

Este parece el año en que los Oscar han enfocado adaptaciones literarias para conceder el principal premio. Llegamos a otra fiel adaptación de uno de los escritores norteamericanos de culto, Cormac McCarthy, que en parte alimenta esa idolatría manteniendo una muy limitada relación con los medios. Y es que, no sé si habrá influido la huelga de guionistas, pero McCarthy está en el punto de mira del mundo celuloide, con la puesta en marcha cinematográfica de otra de sus grandes obras The road, (atención, con tres lujos: Viggo Mortensen, Charlize Theron, y Guy Pearce), y la adaptación de su western apocalíptico, Meridiano de sangre, al que pondrá firma Ridley Scott. Podemos sentirnos golosamente esperanzados, al menos sabemos que la gran pantalla aún nos deparará buenos momentos futuros.

También resulta coincidente que el estreno de la cinta de Joel y Ethan Coen, No es país para viejos (No Country For Old Men) se de a la par que otra interesante adaptación del novelista Upton Sinclair, Pozos de ambición (There Will Be Blood), de Paul Thomas Anderson, dando, ambas, forma a una América que no está para tirar cohetes, y cuyo futuro pinta más que negro, sombrío, violento, hostil y amurallado. “El americano medio suele ser un hombre duro, estoico y, además, lleva un asesino en su interior”, esta frase del escritor D.H. Lawrence pincha de lleno en el corazón de estas dos grandes producciones. Pero son especialmente los personajes de las novelas de Cormac McCarthy los que dan auténtica fe de tal descripcióón.

No Country for Old MenLa descarnada caza del hombre por el hombre, centro del mundo apocalíptico de McCarthy, ha hecho excelentes migas con la cinematografía de los Coen, cuyo estilo, por cierto, parecía haber caído en desgracia, desde aquella estupenda El hombre que nunca estuvo allí (2001). La cadencia lenta de ésta, junto a la esencia de Fargo o algunas tomas que nos recuerdan a El gran Lebowski aparecen levemente insinuadas en este trabajo de los hermanísimos, que hasta que empezó a cosechar premios, aquí y allá, no había conseguido levantar la ceja.

No es país para viejos es una cinta densa, carrasposa, sorprendente y anticonvencional en su retrato de dos mundos paralelos, que caminan cada uno hacia su extremo, uno el de la violencia y el otro el de la desesperanza y la fatalidad. Como el filo de un cuchillo, desfila ante nuestros ojos esta historia dura, envuelta en una exótica coreografía de sombras, con algunas luces, las del seco desierto fronterizo con México, y los destellos de la sangre que corre a borbotones. Esta historia oscura tan metafísica como real, tan gore como austera, más que a anteriores trabajos de los Coen me han situado mentalmente junto al más reciente David Cronenberg: la violencia gratuita y autista, sin sentido, junto a ese temido cruce entre el gran mal y la gente corriente. Y ¡hay de aquellos comunes que osan cruzar la línea!.

No Country for Old MenMejor hubiera sido que el veterano soldado del Vietnam, Llewelyn Moss, (un Josh Brolin impresionante, que ya dejara buen sabor de boca con su aparición en American Gangster) hubiera huido como alma que lleva el diablo al cruzarse, de noche y en pleno desierto, con un montón de cadáveres fruto de una refriega mafiosa. Pero la ambición y el dinero (en concreto un maletín con dos millones de dólares) todo lo tuercen, y su apropiación indebida le hará ser el blanco de un auténtico terminator fronterizo, el chaval ya adulto de Meridiano de sangre, el Kurtz del oeste de Texas, Anton Chigurh (nuestro moldeable Javier Bardem). A partir de ahí Moss será perseguido no solo por el implacable Chigurh, también por bandas de “mejicanos” sin identidad concreta, y por un sheriff muy particular, ese cansado personaje de vuelta de todo, que ha visto demasiado podredumbre como para creer en una ingenua esperanza, un papel a la medida del humanitario Tommy Lee Jones.

No es, desde luego, un cine para soñar ni para irse de rositas escapando a nuestra aburrida realidad cotidiana como no sea para caer abrazados a ella con gusto después de visto lo visto. Este exceso visual, cuya acción transcurre con suma rapidez en un lento discurrir no deja escapar cierta sorna caricaturesca y surrealista. Porque ¿no me digan que los diálogos (especialmente los de Chigurh/Bardem) no encierran un cuadro abstracto de puro cubismo?

No me imagino mejor puesta en escena del tétrico mundo mccarthyano y su humor subversivo, sus carreteras secundarias, sus caravanas-vivienda, sus tristes moteles, sus 4×4 polvorientos, sus armas de cañón recortado, sus amplios y desolados paisajes, que la llevado a cabo por estos cineastas en familia. Quienes han trasladado tal cual esa atmósfera carrasposa del libro, y al igual que el escritor, los cineastas convierten al paisaje en un personaje más. Para mi gusto personal, lo mejor de todo es que han sido fieles a la filosofía del libro, alejándose de cualquier final hollywoodiense cosido a chinchetazos en el que los malos son atrapados finalmente por los buenos, y el espectador se libra de quedar descolocado. Pues no, esta vez las cosas son diferentes y todo queda al capricho del azar.

No Country for Old Men
Con la ausencia de una banda sonora al uso, en No es país para viejos los Coen utilizan los efectos sonoros que la acción produce a su paso, creando una intensificación de realidad y un mayor impacto en el espectador. No en vano la película ha recibido dos nominaciones relacionadas con el sonido. La elección de actores secundarios como Woody Harrelson (a quién hacía tiempo que no veíamos) y Kelly Macdonald no confirma sino el buen ojo en la elección de actores de estos hermanos que trabajan tan al unísono.

“Este país tiene una historia bastante extraña y tremendamente sanguinaria además”, deja escapar ya hacia el final el sheriff Bell.
Una extraordinaria película que muestra la cara y la cruz de la sociedad, el bien y el mal que conviven y procuran, en lo posible, no cruzarse, como no sea por caprichos del azar, en un juego a cara o cruz.
Sin duda no es una cinta para todos los gustos. Y sin ninguna duda es otra impecable adaptación.


17 comentarios

  1. [...] su parte, Enrique Silva de Correo se apunta a escribir de la violenta Sin lugar para los débiles, que entra en cartelera hoy. Le ha gustado mucho. Todos estos elementos se conjugan en Sin lugar [...]

  2. [...] sobre Anton Chigurh (Javier Bardem), ominoso matarife de la oscarizada Sin lugar para los débiles, cine sangriento, desencantado y amoral de los hermanos Coen, por fin en [...]

  3. Daniel Velasquez escribió el 20 Febrero 2008 - 11:41

    Me gustó mucho la película. Javier Bardem tiene una actuación impecable, dura, un mounstruo del mal, difícil de olvidar. Se merece, de lejos, el Oscar como mejor actor secundario. Después de verlo como Florentino Ariza en “El amor en los tiempos del cólera” no hay duda que se trata ya de un consagrado actor.

    Hay un derroche de violencia, que no siempre se ve, pero se evidencian sus resultados, por la sangre salpicada o el silencio de la víctima. Aquí toda bala perfora carne.

    Todo es bueno en la película, la fotografía, el sonido, la cámara y el ambiente desértico que es brutal.

    Sangre, suspenso y humor negro de lo mejor. Me quedan en la mente los cadáveres regados en el desierto, la cara y cruz de la moneda, el perro pitbull, los gatos y el café de la semana en la casa del viejo, los mariachis cantando al malherido, el abrepuertas fácil del “asesino del balón (bombona)”, Javier Bardem, la botella de leche (”¿arrestarás a alguien por tomarse la leche?”), el tremendo maletín, los moteles, las casas rodantes y los dólares sucios de sangre cuando urgía una salida.

    Y como siempre, me pregunto “¿Por qué Llewelyn Moss, si es tan inteligente, no saca el dinero del maletín desde el primer momento?, ¿Por qué el comisario no encuentra al asesino detrás de la puerta?. La parte cómica la dan como siempre, los mexicanos, continuando con el estereotipo de que son informales en todo. Cuando Llewelyn cruza la frontera bañado en sangre y apenas caminando, el policía mexicano está durmiendo, lo mira, y sigue durmiendo. Esto genera risas en la sala. O cuando tirado y desangrándose en la plaza, despierta con una “serenata” de mariachis.

    Otro caso, para denotar la imagen del mexicano es cuando la suegra de Llewelyn dice “Pero que raro es ver a un mexicano con traje” y a lo largo de la cinta están regados con las armas en la mano y en un charco de sangre.

    Por fin un final diferente, que te deja el vacío, las cosas no se resuelven, continúan como la vida. Los fuertes quedan o quizás quedan los muertos en vida. MUY BUENA PELÍCULA.

  4. [...] Como un oasis en medio de nuestra desértica cartelera, aparece la temporada del Oscar para refrescarnos durante un tiempo. Los críticos no se dan abasto para hablar de tantas películas, que seguro saldrán de cartelera prontísimo. Disfrutemos mientras podamos, y revisemos lo que se escribió en la semana, comenzando por una favorita para estos premios, No Country for Old Men: [...]

  5. [...] Oscar de este año, con resultados resultados no poco sorprendentes, que coronaron a la sombría Sin lugar para los débiles como la triunfadora en la mención a mejor película. Sus directores, los talentosos hermanos Coen, [...]

  6. Esta película es excelente, los invito a revisar mi análisis

    http://osamass.blogspot.com/20.....-2008.html

  7. [...] de los óscares, y durante una breve estadía en Lima camino a España, el reconocido actor de “No Country for Old Men” hizo un breve análisis de la gran actuación del ex integrante del Grupo Colina, Santiago Martin [...]

  8. Anton Chigurth (Javier Bardem) es “El Gólem” de Paul Wegener (1920). Los hermanos Coen han resucitado al personaje porque admiran las películas alemanas de esos años.

    Comparen las fotografías:
    http://perucine.blogspot.com/2.....untry.html

    Jorge Luis Villacorta Santamato
    http://perucine.blogspot.com/

  9. Realmente es una buena pelicula, el final da la posibilidad de sacar propias concluciones.

  10. El comentario publicado es interesante. La película a la que hace referencia también es interesante, casi buena. Las inconsistencias del argumento, sin embargo, la mantienen lejos de las “joyas” del cine. Es un “comic”. Me llama la atención que nadie lo haya mencionado. El mensaje ni siquiera es oscuro, simplemente es pobre -¡qué diferente ha sido en eso Michel Clayton!- No hay trascendencia ética y lo específicamente moral resulta ambiguo (al respecto puede profundizarse, pero en un comentario apenas debe mencionarse). Ni siquiera retrata “una época” a menos que la fotografía de un dedo pueda denominarse “persona”. Sin embargo, me ha parecido admirable una conciencia del tiempo (narrativo) que los Coen “introducen” en la película: lento, jamás sin tensión o sin movimiento. Pero eso no debería alcanzar para un Oscar a la mejor película. El que le dieron a Bardem: preciso…curioso que no sea el “actor principal”, porque aparece más y mejor que T. L. Jones…

  11. Masomenos nomas, no tiene música o si la tienes es casi fantasmal, quizá por ello (ya que lo q me atrae de un filme más que el guión y las actuaciones es la banda sonora), eso hace que el filme si es de suspenso -en este caso lo es- se haga más intenso.

  12. Nadia escribió el 6 Mayo 2008 - 10:21

    Me gusto mucho el comentario de Daniel Velasquez pero me conto toda la película, y todavia no tube la pusivilidad de verla… gracias

  13. [...] Película que ya reseñara en Vientos de Cine. El otro estreno que si no viste, deberías, es “Sin lugar para los débiles”. La película que terminó de consagrar a los hermanos Coen como grandes de Hollywood (por si [...]

  14. [...] Lee Jones, el veterano actor que destacó recientemente en No Country For Old Men, la película de los hermanos Coen que se lució en el Oscar, volverá a la dirección adaptando [...]

  15. [...] su antecesora No Country For Old Men, la más reciente y aplaudida novela de Cormac McCarthy titulada The Road, se viene convirtiendo en [...]

  16. diego alexandr escribió el 30 Mayo 2008 - 22:46

    la pelicula es interesante,novedosa.y que se sale del tipo clasico como el del heroe inmortal o el mal siempre es castigado. aunque es una verdad pero enfoque lo muchas veces pasa en la vida real,de que oscuros personajes cometen atrocidades y quedan impunes. tal vez los hermanos creadorews nos den una segunda parte y quien sabe si el comisario lo caza o lo mata finalmente al loco,la vida nos enseña que solo los verdaderos fuertes,los desididos ,los indesmayables triunfan y tienen todo en la vida,los debiles y los segundos estan demàs,el loco los mata.

  17. diego alexandr escribió el 30 Mayo 2008 - 22:51

    aunque la verdadera felicidad no esta en poseer todo el oro del mundo sno el obtener laz interna y el saber que no se ha hecho mal a nadie,solo el que vive en dios puede llegar a elloaunque se sea pobre´.

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