Desapareció una noche | Adiós, pequeña, adiós (2007)

Gone Baby GoneGone Baby Gone
Dir. Ben Affleck | 114 min. | EEUU

Intérpretes: Casey Affleck (Patrick Kenzie), Michelle Monaghan (Angie Gennaro), Morgan Freeman (Capt. Jack Doyle), Ed Harris (Det. Remy Bressant), John Ashton (Det. Nick Poole), Amy Ryan (Helene McCready), Amy Madigan (Beatrice ‘Bea’ McCready), Titus Welliver (Lionel McCready), Michael K. Williams (Devin), Edi Gathegi (Cheese), Mark Margolis (Leon Trett), Madeline O’Brien (Amanda McCready)

Estreno en Perú: 14 de febrero de 2008

Gone Baby Gone cuenta la historia de los detectives Patrick Kenzie y Angie Gennaro, pareja en el trabajo y en la vida privada que se involucra en la resolución del secuestro de la pequeña Amanda McCready, hija de una familia disfuncional con madre soltera drogadicta. Contratados por los preocupados tíos de la niña, ellos aceptan no solo el caso, sino la transferencia (simbólica) de responsabilidad sobre el bienestar de la pequeña. Una búsqueda que está contada como si fuera una cadena, es decir donde un capítulo o episodio se cierra para dar principio a otro, tratando temas o preguntas diferentes y autónomos, pero siempre unidos a partir del extravío de la niña, como en un conjunto de eslabones. Con ella, Ben Affleck logra un film duro, de tono sombrío, pero también atrayente y con buen pulso, sosegado y con criterio para la acción, a pesar de ser enfático y lanzar textos obvios en algunos pasajes.

Gone Baby Gone

Cuando un hijo pierde un padre, se le llama huérfano; pero cuando un padre pierde un hijo no hay palabra en el diccionario para nombrarle. Quizá porque se trata de una aberración del sentido natural de la vida -en el que se supone que los hijos entierran a los viejos-, o de un duelo tan insondable que resulta extraño como incalificable. Un tema tratado en el cine desde diversos enfoques, como La habitación del hijo o La decisión de Sophie, por citar dos ejemplos. De ese indefinible duelo trata también Gone Baby Gone, o Desapareció una noche como la conocemos aquí, que cuenta la historia de los detectives Patrick Kenzie (Casey Affleck) y Angie Gennaro (Michelle Monaghan), pareja en el trabajo y en la vida privada que se involucra en la resolución del secuestro de la pequeña Amanda McCready, hija de una familia disfuncional con madre soltera drogadicta. Contratados por los preocupados tíos de la niña, ellos aceptan no solo el caso, sino la transferencia (simbólica) de responsabilidad sobre el bienestar de la pequeña.

Para más señales, la película se basa en la novela homónima de Dennis Lehane, el autor de Mystic River con la que comparte los mismos temas de abducciones, abusos y muertes de menores en los mismos barrios, los suburbios criminosos de Boston, ahí donde no puede actuar con eficiencia la policía, y se requiere de los “privates”, interpretados por Affleck y Monaghan de manera más que correcta.

En Gone Baby Gone, la ausencia de la niña se convierte en el motor de la cinta y de una búsqueda que está contada como si fuera una cadena, es decir donde un capítulo o episodio se cierra para dar principio a otro, tratando temas o preguntas diferentes y autónomos, pero siempre unidos a partir del extravío de la niña, como en un conjunto de eslabones. Tópicos, acaso dispersos, sobre la paternidad y la responsabilidad social o comunitaria en la formación de los niños. A nivel de guión, el valor de cada eslabón parte de datos o momentos insignificantes, como conversaciones banales o la presentación de personajes secundarios, que permiten que la historia y su discurso avancen.

Gone Baby GoneAhora tenemos que revelar algunos plots de la cinta. Quien no la haya visto, evite leer las líneas siguientes, o hágalo avisado de lo que se tratará. La investigación de la pareja de detectives -que va de la mano con las preguntas- y todos sus emprendimientos conducen a una derrota real, moral o personal. Ni la búsqueda de la menor, ni la consiguiente búsqueda de venganza o verdad, resultan conciliadoras para la carga negativa, suerte de pesadumbre y frustración que pesa sobre los hombros de los protagonistas. Así, si en un primer momento se plantea la indagación del paradero de la niña extraviada, descubriendo en el proceso la ambigüedad moral y los peligrosos espacios donde crece Amanda, después de asentado el duelo la cinta se cuestiona por los castigos a violadores y pedarastas.

Luego en el segundo giro, que a nivel argumental resulta amañado, pero que para efectos del discurso funciona bien, la película emplaza sobre el futuro que se puede brindar a las nuevas generaciones más allá de nuestras propias cotas morales y legales. Es ahí donde se haya lo mejor de la cinta, que logra transmitir el duelo y las preguntas, no solo planteándolas sobre el protagonista -¿Qué hará el detective Kenzie?- sino sobre nosotros los espectadores -¿Qué haría uno? ¿Qué castigos son aceptables para los pedófilos? ¿Qué decisiones efectuaría uno sometido a las circunstancias de los protagonistas? ¿Alcanzan nuestras normas, leyes y códigos morales para garantizar el bienestar infantil?

Gone Baby Gone

Volviendo al tema meramente cinematográfico, el filme puede inscribirse fácilmente en la vertiente del neo-noir. Asume las principales características del cine negro de antaño y las traslada a nuestro tiempo. Vemos a los detectives buscando resolver un misterio, un secuestro, sino una muerte; y la descripción de un entorno donde las coartadas y enterezas de los personajes se desvanecen, y se envilecen hasta las mejores intenciones. A partir de las actuaciones del par principal y la asistencia de los competentes Amy Ryan, nominada al Oscar, Ed Harris -en el nivel de su participación en Una historia violenta– y el resto del elenco -menos Morgan Freeman que basa su presencia en su figura de prestigio patriarcal-, Ben Affleck logra un film duro, de tono sombrío, pero también atrayente y con buen pulso, sosegado y con criterio para la acción, a pesar de ser enfático y lanzar textos obvios en algunos pasajes.

Si acaso las películas son como hijos para sus directores, Ben Affleck, antes actor y guionista, ahora director, puede sentirse orgulloso de su ópera prima o su primogénito. Ha concebido un film que se vale por sí mismo, que se sostiene sobre sus propios argumentos contando una historia que tanto interesa como cuestiona por igual al espectador.

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10 comentarios

  1. Rodrigo Portales
    27 de Febrero de 2008 at 2:19 — Responder

    “Desapareció una noche” está bastante buena. Es un film extraño, irregular, imperfecto, pero también logrado en su propuesta: una reelectura personal de los motivos de “Rio Mistico”, aunque desmarcándose de la cinta de Clint Eastwood en que es menos reflexiva, le da su lugar a la acción, y describe al detalle la vida de un barrio con toda su red de lealtades y solidaridades subterráneas. Tiene a favor su clima de ambigüedad creciente y por momento inquietante. En contra, algunas vueltas argumentales en la narración.

    Partiendo de la descripción de un mundo terrenal en clave menor, proyecta una mirada desoladora sobre la institución familiar, célula enferma de una sociedad igualmente enferma. Ben Affleck promete, y le va mejor tras dejar a JLo y todo su circo mediático. Bien por él. Vayan a verla antes que la saquen de cartelera (las del Oscar pueden esperar un poco).

  2. Taco
    27 de Febrero de 2008 at 15:14 — Responder

    Sí, me gustó la peli y su narración, el tiempo, los encuadres…pero el menor de los Affleck no me convence en lo absoluto como “tuff guy” (la escena donde le “pega” a un grandote es de lo mas incrédulo que se pueda ver en las yá saturadas producciones “greengas”. Su personaje en “Jesse James” le va bien, asi com en la peli de Gus Van Sant “Gerry”, eso son, creo, los personajes que le van mejor, los de “su” edad…(?)

  3. Lourdes Vásquez
    27 de Febrero de 2008 at 15:41 — Responder

    La tendré encuenta.
    Aunque me llega los títulos que le chantan a Latinoamerica. ¿Por que no le dejaran el título origianl?….Claro! ahora ya sabemos que alguien desapareció, y que desapareció en una noche :S !

  4. […] además, en el mismo post, opina sobre Desapareció una noche, la opera prima de Ben Affleck: Desapareció una noche tiene un desarrollo que se va alejando del […]

  5. 20 de Marzo de 2008 at 18:49 — Responder

    Hola,
    los invito a leer el review de esta película en mi blog

    http://osamass.blogspot.com/2008/03/gone-baby-gone-2007.html

    Saludos

  6. […] por partida triple, pues se espera que alcance o supere el nivel de su auspiciosa ópera prima Desapareció una noche, estrenada el año […]

  7. […] de los medios, Affleck parece buscar seriamente una carrera detrás de las cámaras. De ello da fé Gone Baby Gone, ese buen y prometedor drama con el cual se ganó no pocos aplausos hace un […]

  8. […] La historia es protagonizada por un detective privado “tipo”, con una vida tan caótica como el mundo oscuro y evasivo en el cual tiene que zambullirse. Un poderoso abogado lo contrata para seguir a un hombre del cual no se le da más información que la de su sola apariencia. Todo ese trayecto lo tendrá que realizar por tren y por una serie de inconvenientes que provocan policías encubiertos, agentes de inteligencias y mujeres fatales. Por supuesto que podemos esperarnos giros en tan escueto adelanto, (como que el tema del 9/11 se encuentre involucrado). Pasemos a ver el tráiler de la película en el cual podemos ver a dos rostros conocidos como Michael Shannon (World Trade Center, Antes que el diablo sepa que has muerto) y Amy Ryan (Gone Baby Gone). […]

  9. […] de Gone Baby Gone, su celebrada opera prima, Ben Affleck vuelve a dirigir, pero esta vez también actúa, y en el rol […]

  10. […] mí una novedad el talento manifiesto de Ben Affleck para la realización. Ya lo habíamos visto en Gone Baby Gone y, sobre todo, en The Town (una de las mejores cintas del 2010). Con esta película se consagra […]

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