Un gran día para ellas (2008)

Miss Pettigrew Lives for a Day
Dir. Bharat Nalluri | 92 min. | EEUU – Reino Unido

Intérpretes: Amy Adams (Delysia), Frances McDormand (Miss Pettigrew), David Alexander (Chestnut Seller), Clare Clifford (Margery), Christina Cole (Charlotte Warren), Stephanie Cole (Miss Holt), Beatie Edney (Mrs. Brummegan), Shirley Henderson (Edythe), Ciarán Hinds (Joe),
Sarah Kants (Annabel Darlington)

Estreno en España: 05 de diciembre de 2008

Ante el amanecer de una nueva depresión global, el cine se erige otra vez en un cofre de sueños que alivia, que no ciega, las angustias que desencadenen las crisis venidas y por venir. Bharat Nalluri ha mirado al pasado para mostrarnos una postal de colores que nos haga sonreír, por un rato, y nos relaje de tanta crispación, incluso visual. Una descuidada institutriz inglesa (Ginebra Pettigrew/Frances McDormand) es despedida una vez más de su puesto. En la calle y perdidos sus efectos personales, intenta conseguir otro trabajo en la oficina de colocación. Rechazada, no le queda otro remedio que acudir, usurpando el puesto de otra, a un trabajo para asistenta personal de una joven alocada, (Delysia Lafosse/Amy Adams) que tiene que mover sus intereses (económicos, laborales y sentimentales) entre tres hombres muy diferentes.

Miss Pettigrew Lives for a Day

La institutriz entre Betty Boops

Se encuentra en nuestras carteleras una propuesta muy interesante, con claras reminiscencias de un estilo pasado que ya difícilmente vemos incluso en las televisiones. Aquellas curiosas y divertidas películas de la llamada edad dorada, las screwball comedy (*), burbujeantes, coloristas, (se adivinaban bajo el manto del blanco y negro), cuyos guiones encadenaban una serie de enredos amorosos. Cintas en las que las mujeres tenían el papel principal, dejando a los hombres el de consortes de reparto, a veces comodines, meros chulitos en muchos casos, nunca héroes, donde eran ellas las que elegían dentro de una variada gama de posibilidades masculinas. Cine de los años 20, 30 y 40: Frank Capra (Sucedió una noche 1934); Gregory La Cava (Al servicio de las damas 1936) ; Ernst Lubitsch (Una mujer para dos 1937) ; Leo McCarey (La pícara puritana 1937) ; George Cukor (Vivir para gozar 1938 ) e (Historias de Filadelfia 1940) ; O Howard Hawks (Luna nueva 1940), y ya más adelantados los años 40 con Billy Wilder y Preston Sturges. Comedias deliciosas y chispeantes, pura estética y risas, donde también flotaba mucha ironía y desparpajo, más algunos guiños libertinos entre sus bambalinas de seda, champagne y canapés. Medicina cinéfila para los estragos de la gran depresión que se gestaba entonces, vía de escape para los problemas vitales diarios de la gente corriente. Lo que siempre ha hecho el cine, curar los malos ratos.

Ante el amanecer de una nueva depresión global, el cine se erige otra vez en un cofre de sueños que alivia, que no ciega, las angustias que desencadenen las crisis venidas y por venir. Bharat Nalluri ha mirado al pasado para mostrarnos una postal de colores que nos haga sonreír, por un rato, y nos relaje de tanta crispación, incluso visual. Un gran día para ellas, (Miss Pettigrew Lives for a Day) es un título que bien se podría colar en la lista del párrafo anterior. Tal vez quiera esa mirada atrás hablarnos del parecido de los tiempos. Tiempos modernos aquellos, en los que se sitúa otra propuesta de próximo estreno, Una familia con clase (Easy Virture), de Stephan Elliott.

Una descuidada institutriz inglesa (Ginebra Pettigrew/Frances McDormand) es despedida una vez más de su puesto. En la calle y perdidos sus efectos personales, intenta conseguir otro trabajo en la oficina de colocación. Rechazada, no le queda otro remedio que acudir, usurpando el puesto de otra, a un trabajo para asistenta personal de una joven alocada, (Delysia Lafosse/Amy Adams) que tiene que mover sus intereses (económicos, laborales y sentimentales) entre tres hombres muy diferentes. Un día será suficiente para que Ginebra viva experiencias nunca imaginadas, y entre en un mundo que nada tiene que ver con ella, la alta sociedad de Londres de los años 30.

Les recomiendo un truco para captar el sabor teatral y centelleante de la propuesta de Nalluri, rocíense con unas gotas de buen perfume, de tal manera que se haga presente en toda la sesión ese aroma a Chanel o Cardin. Para los caballeros poco puedo decir, pues reconozco que su ausencia en estos estrenos es una estadística (real), y las excepciones vienen acompañando a su pareja.
Imposible obviar la sensación que el director, de origen indio, da plasmando cierta idiosincrasia a lo Bollywood en el gran día de la Sta. Ginebra Pettigrew. La experiencia del cineasta procede principalmente de la dirección de series, documentales y programas de entretenimiento en Tv. Su último largometraje se remonta al 2000 (El cuervo:Salvation), y para esta comedia, adaptada de una novela también de la época (1938) de Winifred Watson, Nalluri y los guionistas han paseado su mirada con respeto y simpatía, sin rocambolescos modernismos, imitanción perfecta de las pelis doradas de chicas doradas. Un copycat, con el que nos recreamos en el detalle estético de una postal añeja, pero llena de frescor. Una postal de contrastes, donde lo viejo (Ginebra) y lo nuevo (Delysia) chocan, pero pueden convivir, reír y respetarse, donde lo viejo mira con benevolencia la nueva alegría, y bien sabe que a estas alegres comadres les llegará su hora, porque no recuerdan tristezas pasadas (en clara referencia a la 1ª Guerra Mundial).

Londres es una ciudad muy agradecida a la hora de filmar épocas pasadas. Es muy hermosa. Mantiene rincones y edificios majestuosos para hacernos revivir los tiempos de sus pelirrojas reinas, las vicisitudes de personajes dickensianos, las atmósferas de asesinos destripadores del XIX, o los alocados jolgorios de la alta sociedad de principios del siglo XX. Las actrices alumbran un permanente estado de gracia, para gloria del espectador. Adams no puede evitar recordar el estilo Kidman, y McDormand muestra una belleza esplendorosa con el escudo de sus arrugas.

Auto-invítense a este baile de candilejas, pura estética deliciosa, todo un masaje curativo en medio de tanto producto fascistoide, machista y pueril con agentes de nada graciosas majestades.

*Screwball: Lanzamiento de pelota de baseball con diversos efectos.

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2 comentarios

  1. 8 de Diciembre de 2008 at 21:18 — Responder

    Buen blog! Te invito a darte una vuelta por el mío, creo que te puede llegar a interesar por los temas.

    Un abrazo

  2. […] hoy en una crisis económica mundial el cine vuelva la vista atrás, como ya mencioné en Un gran día para ellas (Bharat Nalluri), fijándose en la anterior gran depresión para, quizá, no olvidar que con las […]

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