Los falsificadores (2007)

Die Falscher posterDie Fälscher
Dir. Stefan Ruzowitzky | 98 min. | Austria – Alemania

Intérpretes: Karl Markovics (Salomon Sorowitsch), August Diehl (Adolf Burger), Devid Striesow (Sturmbannführer Friedrich Herzog), Martin Brambach (Hauptscharführer Holst), August Zirner (Dr. Klinger), Veit Stübner (Atze), Sebastian Urzendowsky (Kolya Karloff), Andreas Schmidt (Zilinski), Tilo Prückner (Dr. Viktor Hahn), Lenn Kudrjawizki (Loszek)

Estreno en España: 14 de marzo de 2008
Estreno en el Perú: 30 de abril de 2009

Stefan Ruzowitzky ofrece una visión oblicua de la Segunda Guerra Mundial. Se concentra en un puñado de personajes y en particular en uno que vincula diferentes realidades de la época, entre la migración, el delito de alto vuelo y la sobrevivencia a partir de ser útil a los nazis, un experto falsificador de billetes caído en desgracia por su origen judío y confinado a un campo de concentración. El filme convierte el encierro en espacio ético, ideológico y político, un contrapunto de los judíos de mayor fortuna que quedaron a salvo del horror, y en microcosmos del combate de los movimientos colaboracionistas y de resistencia que acontecía en Europa ante la amenaza del Eje. Los falsificadores es un valioso estreno que merece verse.

Die falscher 01

Vuelve a presentarse en la cartelera peruana un largometraje del austriaco Stefan Ruzowitzky, luego de una década del estreno de Los herederos (1998). Así como Los falsificadores, recordamos de esa cinta una historia también oscura en la que un grupo de personas barajaba diversos intereses, ambientada en el ámbito rural de su país durante los años 30, alrededor del extraño asesinato de un viejo terrateniente y las sospechas que caían sobre una desconocida anciana. Por su parte, la ganadora del Oscar 2006 a la mejor película extranjera muestra un retrato de sobrevivencia y adaptación en el marco de la Segunda Guerra Mundial, en el que las habilidades en el arte y el delito le permiten a un judío de origen ruso, afincado en Austria, manejar cierta cuota de poder en medio de la opresión nazi en los campos de concentración. Es una visión oblicua del conflicto, a través de un foco de acción restringido que obvia las fechas y los acontecimientos claves de su evolución y cualquier atención al escenario más visible -y fílmicamente más gastado- de la guerra, consistente en discusiones de altos mandos, combates marítimos, asaltos de tropa o bombardeos en territorios densamente poblados. El autor se concentra en un puñado de personajes y en particular en uno que vincula diferentes realidades de la época, aplicando una opción dramática que, aunque ha sido bastante usada en el abundante filón de la II GM, todavía ofrece posibilidades para revisitar dignamente ese hecho histórico (recientemente vimos, no muy lejos de esas coordenadas, El niño con el pijama de rayas, y en el 2007 Campos de esperanza, del húngaro Lajos Koltai, que igualmente relatan “por debajo” del gran teatro bélico y comparten el protagonismo infantil).

die flascher 02Salomon “Sally” Sorowitsch es el número uno de los falsificadores de billetes en Alemania, y Ruzowitzky lo filma con simpatía, como una personalidad del hampa querida y admirada que posee alguna fineza y cede al glamour, rodeado de amigotes y féminas. Lo encarna Karl Markovics, un actor con perfil similar al de Max Von Sydow y que, sobre todo en los escasos momentos de comfort de su personaje, recuerda en algunos gestos al lacónico Corleone de Brando. El relato se mantiene muy atento al punto de vista de Sally, observando desde ahí el transcurso de la guerra y colocándolo en una posición de pequeño dominio de la situación, aun en el cautiverio y la esclavitud a los que le someten humillantemente los nazis, y con énfasis en las disyuntivas éticas y pragmáticas que lo enfrentan a sí mismo y sobre todo a Adolf Burger (August Diehl), un militante comunista que se convierte a la vez en su socio y contrapeso al interior del campo de concentración. El episodio que recrea la cinta no es poca cosa, se trata nada menos de la famosa Operación Bernhard, el más grande montaje de fabricación de dinero de todos los tiempos, que pretendió envenenar a las economías británica y norteamericana, y por extensión a la mundial, y cuyo atraso y parcial desarreglo repercutió en el derrumbe total del nazismo. Ruzowitzky convierte la interna del encierro judío, entonces, en espacio ético, ideológico y político, en contrapunto del estado de sus hermanos de mayores recursos o contactos sociales que en su mayoría quedaron a salvo del horror, y en microcosmos del combate de los movimientos colaboracionistas y de resistencia que acontecía en Europa ante la amenaza del Eje.

Burger y Sally, idealista político y astuto truhán, respectivamente, y terciando Zilinski (Andreas Schmidt), sostienen un enfrentamiento más intenso y desgarrador, en su paulatina escalada, que el que se genera de forma automática entre nazis y judíos. Esta última relación resulta más manejable para Sally, pues el trato con Friedrich Herzog (Devid Striesow) implica un reencuentro de pares, es decir de antiguos protagonistas en lados contrarios de la ley que cumplen roles de acuerdo a las circunstancias, y el cual deviene en negociación de líderes, a manera de imitación de los presidentes de los países involucrados en la conflagración internacional. La idea que desarrolla el filme es que la experiencia traumática de la guerra potencia, en el afán de sobrevivir, la capacidad de impostación y mímesis de las personas, cuales operarios de la maquinaria de turno, que en un momento determinado pueden ser comunistas, nazis, perseguidores del crimen organizado, socios ambivalentes a partir de una posición de jerarquía, consumados gángsters, sensibles artesanos, representantes de los oprimidos o heroicos conspiradores de guerra. Todo al límite de la personalidad original del sujeto que yace debajo del estoicismo y la contención frente al espanto diario.

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2 comentarios

  1. […] propósito de Los falsificadores y El niño con el pijama a rayas, recreaciones de la Segunda Guerra Mundial recientemente […]

  2. […] de The Omen y X-Men orígenes: Wolverine) y su esposo alemán Mike Krause (August Diehl, actor de Los falsificadores e Inglourious Basterds), aracnólogo que será clave en los futuros acontecimientos. Pasado cierto […]

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