La vida privada de Pippa Lee (2009)

La vida privada de pippa lee

Etapas de la vida

La cuarta película de Rebecca Miller mantiene un juego de parecidos argumentales, no tanto estéticos, con la reciente Yo soy el amor del realizador italiano Luca Guadagnino. La vida privada de Pippa Lee (The Private Lives of Pippa Lee) trae a la pantalla de nuevo ese retrato de mujer burguesa asentada en la seguridad de un buen casamiento (no necesariamente sin amor) cuya labor consiste mayormente en no desequilibrar el entorno, aportando apoyo al tronco familiar, en este caso, especialmente a un marido intelectual que absorbe todo el ego social y privado.

Si Guadagnino hacía hincapié en un cuidadísimo estilismo y poesía visual para mostrar la disfuncionalidad de un clan aristocrático, la hija de Henry Arthur Miller, cuyo apellido no le abre pocas puertas, ha optado por una estética más mediocre, diríamos de tono televisivo, provista, quizá sin intención, de un cierto humor negro, y en ocasiones unas dosis de teatro del absurdo representado por los sonambulismos que padece la protagonista, una sólida Robin Wright, o la actitud de una amiga del matrimonio, Sandra/Winona Ryder.

Adaptada por la realizadora norteamericana de su propio libro con el mismo título, confiesa que ha volcado mucho de sus vivencias personales, siempre rodeada de prestigiosos artistas. Queda claro que se le quedó grabada la imagen de las mujeres-sombra, esas que rodean a tantos intelectuales por los que en muchos casos sacrifican sus propios interrogantes. Algo tan viejo como el mundo, algo que está de rabiosa actualidad. En todo caso no está mal que esto mismo se muestre bajo la mirada de una mujer cineasta, lo que a mi juicio le da una serena desmitificación, desdramatiza el conjunto, y evita esa locuaz fantasía sexual que el hombre rocía a historias similares.

Es decir Miller habla de la búsqueda de la identidad de una mujer madura y lo hace con una bella naturalidad, desprovista del poso de sofisticación o dramatismo de otros intentos fílmicos, aunque hay que tener en cuenta que estamos en un ambiente de jubilados atrincherados en una de esas urbanizaciones artificiales donde ya no tienen cabida las noticias del mundo real. Por lo tanto de alguna forma la cineasta hace partícipe al espectador de esa incolora vida, llevándole por un recorrido deslavado. Hasta que aparece el chico rarito (Chris/Keanu Reeves), rebelde por lo que tiene de inadaptado a normas de mediocre cortesía.

La vida privada de pippa lee

Pippa Lee, que se ha retirado a uno de esos inanes lugares junto a su marido, un poderoso editor que ha sufrido tres infartos, hará migas casi sin buscarlo con Chris, despertando en ella el interés por ella misma. Así mediante flashbacks se van turnando en pantalla escenas del pasado y del presente de Pippa para concretar hasta que punto la esposa perfecta se había olvidado de sí misma: La huella que le dejó el comportamiento bipolar de su madre versus la distante relación que mantiene con su hija, así como una más complaciente con su hijo; sus experiencias juveniles con su tía y la novia de su tía cuando deja la casa familiar versus el descubrimiento de la infidelidad de su marido con su mejor amiga; sus jugueteos juveniles con las drogas en Nueva York versus su asentamiento tranquilo junto a un hombre mayor, a quien cuida sin molestar; el traumático divorcio del editor cuando conoció a Pippa.

Un desfile de acontecimientos personales que en algunos momentos no acaban de conectar con el espectador, quien no siente empatía alguna en muchas escenas con lo que sucede, sin poder localizar muy bien donde está la fuga de tal fallo. Tal vez en el tono flácido que acusa el conjunto de la cinta, la lente gris con la que Miller focaliza la situación, la falta de profundidad o el extraño sentido del humor que encierra todo el argumento. Algo falla, desde luego, puesto que el conjunto no consigue reanimar el interés que va decayendo de a poco en una dinámica mortecina, bien el contrario de la transformación de la esposa de Guadagnino, llevada a cabo con puro cine.

No se puede achacar ese incompleto bien faire de La vida privada de Pippa Lee a los actores, porque aquí Miller ha optado por un casting de calidad, desde la bella presencia natural en su madurez de Wright al siempre estupendo Alan Arkin como el editor, Maria Bello, Winona Ryder, o el mismo Reeves, siempre con encanto.

En todo caso la también esposa del actor Daniel Day-Lewis aporta una mirada realista y tal vez por ello muy corriente, sobre la evolución íntima de una mujer que tuvo una vida movida, luego se llenó de seguridad, para volver a reencontrar la inseguridad, pero sin haber conseguido rociarla de una personalidad enigmática, tal como reza al comienzo.

La vida privada de pippa leeThe Private Lives of Pippa Lee. Dir. Rebecca Miller | 98 min. | EE.UU.

Intérpretes: Robin Wright Penn (Pippa Lee), Keanu Reeves (Chris Nadeau), Julianne Moore (Kat), Alan Arkin (Herb Lee), Winona Ryder (Sandra Dulles), Maria Bello (Suky Sarkissian), Monica Bellucci (Gigi Lee), Zoe Kazan (Grace Lee), Mike Binder (Sam), Ryan McDonald (Ben Lee), Blake Lively (Pippa joven).

Guión: Rebecca Miller; basado en su novela.

Estreno en España: 25 de junio de 2010.

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1 comentario

  1. aw
    30 de Junio de 2010 at 8:10 — Responder

    rebeca miller es hija del dramaturgo arthur miller y no del escritor henry miller como señala el artículo.

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