Los indestructibles (2010)

The Expendables

Los que hemos crecido viendo Rambo, Comando, Soldado Universal y Rocky, películas que no requieren mayor presentación, algunas convertidas en sagas con el tiempo, no tenemos más que alegrarnos de ver a nuestros inmortales héroes reunidos, para bien o para mal, en una misma cinta: Stallone, Dolph Lundgren, Arnold Schwarzenegger. Claro, “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos” diría Silvio Rodriguez. Y si a esta pandilla le agregamos un ramillete de rudeza y chispa contemporánea formado por Jet Li, Jason Statham, Mickey Rourke y Amin Joseph lo que resulta es un cóctel sumamente explosivo llamado The Expendables; es decir (y me gusta más la traducción literal porque les hace justicia) “Los Dispensables” y no como los han llamado en Perú (“Los Indestructibles”) y en España (“Los Mercenarios”).

No vale la pena detenerse demasiado en el argumento porque muestra más de lo mismo (acaso imposible de suplantar la centenaria línea/fórmula argumental). Baste con decir que nuestros enfantes terribles trabajan a las órdenes de Barney (Stallone) en una empresa que se dedica a derrocar dictadores, recuperar rehenes y explosionar y seguir explosionando ruidosamente todo lo que tocan. El escenario, una isla en el Pacífico dominada por un corrupto y apuesto ex integrante de la CIA (Eric Roberts) que tiene de marioneta a un dictador. La misión suicida (no podía ser de otro tipo) se la encarga un agente de la CIA interpretado por Bruce Willis en una única y cortísima aparición, semejante a la de Arnold Schwarzenegger.

Este grupo de amigos ex combatientes no de una sino de muchas guerras, cuando no están destruyendo nada se emborrachan y sufren de melancolía, estrés, depresiones, amor y soledad. Piensan en el futuro. Aman. Quizás tengamos en esto un ingrediente interesante en Los indestructibles. Una dosis de fragilidad que los ha humanizado. No el trauma de haber vivido en medio de situaciones de extrema violencia sino la reflexión de haberlas cometido, y con la madurez y el sarcasmo que sólo otorgan los años. Y eso, años, es lo que más tienen. Como en toda selección que desea mantener la base (Stallone, Lundgren) pero también refrescarse aunque quizás no con juventud precisamente sino con elementos nuevos, la inclusión de Li, Sthatam, Joseph y la del mismo Rourke agregan elementos imprevisibles (provenientes del imaginario de sus respectivos papeles individuales: Jet li en “Héroe”, Rourke en “Iron Man”, Sthatam en “El Transportador” por citar algunos) y un estilo desenfadado que no desentonan con lo que ya sabemos que siempre ocurre en estas películas. Lo mismo, no creo que la buena y oportuna cuota de humor hubiera sido tan efectiva sin estos últimos actores. Ya sabemos lo fallido que es Stallone cuando se quiere hacer el gracioso (“Para o mi mamá dispara”), y a Dolph Ludgren a penas si le creemos capaz de sonreír.

Al parecer, Stallone ha aprendido bien la lección luego de actuar en tantos filmes de este tipo. Sabe que los excesos son necesarios aquí, y si podemos agregar nuevas formas de exceso, mejor aún. Sabe que el ruido de las explosiones y las balas y los destellos de incendios y demás pronto fatigan después de tantos años de repetirse en la pantalla; por eso el humor, la consciencia, la bondad, la reflexión, el ablandamiento al final de la vida. Pero ablandarse sin dejar de ser rudos. Entiende que el estereotipo del mercenario está pronto a volverse una imagen caricaturesca (si ya no lo es) en un mundo donde los espías son una especie en extinción o piezas de museo y las guerras una farsa pero más sutiles y tal vez más letales. De otra parte, ha sabido dirigir a los actores (él mismo incluido). No obstante, en Los Indestructibles no hacían falta grandes cualidades dramáticas para estar a tono. Bombas, balas, huidas apuradas, testosterona a borbotones, cuchillos y degollados, un grupo de “dispensables” metidos en una película haciendo lo que mejor saben hacer. Los Indestructibles, más de lo mismo pero mejor.

Los invenciblesThe Expendables. Dir. Sylvester Stallone | 102 min. | EE.UU.

Intérpretes: Sylvester Stallone (Barney Ross), Jason Statham (Lee), Jet Li (Yin Yang), Dolph Lundgren (Gunnar Jensen), Randy Couture (Toll Road), Terry Crews (Hale Caesar), Giselle Itié (Sandra), Eric Roberts (James Monroe), David Zayas (general Garza), Steve Austin (Dan Paine), Mickey Rourke (Tool), Arnold Schwarzenegger (Trench), Bruce Willis (Sr. Church).

Guión: Sylvester Stallone y David Callaham.

Estreno en España: 13 de agosto de 2010
Estreno en Perú: 9 de setiembre de 2010

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2 comentarios

  1. 24 de Febrero de 2011 at 18:09 — Responder

    Los actores son lo maximo ,accion como lo q ellos transmiten en el cine ya no hay ,espero verlos pronto en “THE EXPENDABLES ” disfrutar de una buna pelicula de accion como cuando era mas joven ,saludos a todos

  2. […] Los que hemos crecido viendo Rambo, Comando, Soldado Universal y Rocky, películas que no requieren mayor presentación, algunas convertidas en sagas con el tiempo, no tenemos más que alegrarnos de ver a nuestros inmortales héroes reunidos, para bien o para mal, en una misma cinta: Stallone, Dolph Lundgren, Arnold Schwarzenegger. Claro, “el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos” diría Silvio Rodriguez. Y si a esta pandilla le agregamos un ramillete de rudeza y chispa contemporánea formado por Jet Li, Jason Statham, Mickey Rourke y Amin Joseph lo que resulta es un cóctel sumamente explosivo llamado The Expendables; es decir (y me gusta más la traducción literal porque les hace justicia) “Los Dispensables” y no como los han llamado en Perú (“Los Indestructibles”) y en España (“Los Mercenarios”). Para seguir leyendo la reseña, entra aquí. […]

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