El último exorcismo (2010)

Ojo con algún spoiler. Un ingreso inesperado en la cartelera peruana es El último exorcismo. Es una producción independiente de aproximadamente sólo dos millones de dólares de presupuesto –exiguo para estándares estadounidenses, compartido además con capitales franceses– y protagonizada por intérpretes poco conocidos, exhibida en festivales y salas comerciales de Europa, Asia y América Latina, y rentable por docenas de veces lo invertido. Con el respaldo de un conjunto de productores que incluye al tarantiniano y polifacético Eli Roth, dirige Daniel Stamm, realizador de origen alemán que ya exploró los límites del documental y la ficción y las historias extremas en su opera prima A Necessary Death (2008), donde narró la búsqueda de un joven documentalista de potenciales suicidas para registrar su paulatino proceso de autoeliminación.

Stamm continúa en El último exorcismo la línea de jugar con la lógica realista y las apariencias de los formatos, esta vez inclinando la balanza por el lado del terror sobrenatural, satánico, poseyente. Expone como premisa documental lo que es premeditación argumental y elaboración ficticia, el registro del testimonio del reverendo Cotton Marcus (Patrick Fabian), un predicador evangélico que decide abandonar su congregación y reconocer ante cámaras la farsa de los supuestos exorcismos que practica y todo el discurso de la organización cuyo liderazgo heredó de su padre, el veterano pastor John Marcus.

Entonces Cotton conversa con los entrevistadores que al inicio principalmente se ubican en off, explica mirando al lente por qué asumió su falaz papel y la razón de su hartazgo y próximo retiro. Se respira un clima de relajo con encuadre móvil, corte discontinuo, tono coloquial, textura desprolija. Es un retrato de escrúpulos resucitados, un reencuentro con la paz interior que busca redimirse dejando las evidencias de la puesta en escena a la vista del mundo. Eso es lo que muestra Stamm en la casa de los Sweetzer, ese territorio del miedo congelado en el tiempo por las creencias acuñadas por los Marcus de la historia. En una Louisiana oscura, despoblada y xenófoba, el exorcismo de la adolescente Nell (Ashley Bell), enésimo eco de la Regan MacNeil que encarnó Linda Blair en El exorcista, reedita su parafernalia icónica y luego la descompone, compartiendo con el espectador cómplice los artilugios sonoros y visuales del show y su “taquilla” generosa, exagerada, que podríamos interpretar como una metáfora del jugoso Hollywood.

Stamm inicia la segunda parte del filme con la aparición inexplicable de Nell en el hospedaje de los forasteros. Es momento del asomo violento, el sonido truculento, el graffiti luciferino, el plano secuencia de cacería. Tal como hizo con el conjuro, desarticula la estructura construida, con la irrupción infernal, el desmoronamiento de la razón y el agravamiento del destructor fanatismo religioso que sobrevive agazapado y hermético en buena parte de Norteamérica, incluso representado por grupos de poder, lo que da a la cinta ese aspecto tan nítido y actual, a despecho del aquelarre final. El director ostenta cómo domina los ejercicios de estilo, la habilidad de tocar la partitura que se plantee, el tinglado de género o su trastienda, encender la llama hasta alturas de fantasía, apagar la cámara por pudor, moverla como un trompo o incorporar a los documentalistas al sacrificio.

The Last Exorcism

Dir.: Daniel Stamm | 87 min. | EEUU – Francia

Intérpretes: Patrick Fabian (Cotton Marcus), Ashley Bell (Nell Sweetzer), Iris Bahr (Iris Reisen), Louis Herthum (Louis Sweetzer), Tony Bentley (Pastor Manley), John Wright Jr. (John Marcus), Caleb Landry Jones (Caleb Sweetzer).

Estreno en España: 9 de octubre de 2010

Estreno en el Perú: 14 de octubre de 2010


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3 comentarios

  1. andrea
    24 de Octubre de 2010 at 1:58 — Responder

    La verdad esta pelicula no tiene nada emocionante, ni es buena. no cumple con las espectativas de la gente que le encanta el terro.
    yo recomendarian que no la vean

  2. […] Cinencuentro […]

  3. JBR
    5 de Abril de 2011 at 19:41 — Responder

    ES UNA PELICULA MUY ABURRIDORA Y POR DEMAS ABSURDA, CASI NO SE LA ENTIENDE, NO SE PUEDE ACERCAR NI UN POCO A LA PRIMERA PELICULA EN CUANTO A LA EMOCION Y LA SORPRESA, DE TERROR NO TIENE ABSOLUTAMENTE NADA Y LA TERMINACION ES UNA VERDADERA ESTUPIDEZ. EN RESUMEN: UNA PORQUERIA.

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