Sin límites (2011)

Sin limites

Versión perfecta de uno mismo

Leía el otro día acerca de la situación de coma en la que se encuentra el cine USA. ¿No les habrá dado por pensar que lo que hacen es repetirse y atosigar el mercado del entretenimiento con demasiados catastrofismos, videojuegos y acción desmesurada obviando el trabajo de guión? Quizás es que los responsables (siempre las productoras) deberían probar la última píldora transparente (similar a una gominola) del NZT, y así darle buen uso al 100% de su cerebro atascado.

Volviendo al tema taquilla, digamos que en la situación de crisis en la que se encuentra el mundillo, las cifras rebelan que fue precisamente Sin límites (Limitless) , del realizador norteamericano Neil Burger, quien no tiene en su haber nada especialmente remarcable aparte de la gótica y algo indigesta El ilusionista, de 2006, la más vista.

Pues sí. Sin límites fue lo que más despertó el interés del público norteamericano al margen de las propuestas de invasiones a la tierra o caperucitas rojas, destinos ocultos o martes que necesitan madres. Lo cual se traduce en que el cine yanqui está realmente tocado, como no vire un poco más hacia el arte, lo independiente, y las pequeñas historias. Digo esto porque la cinta de Burger, producida y escrita por Leslie Dixon, no es tampoco algo remarcable.

Lo mejor, sin duda, es descubrir que el actor Bradley Cooper va lento pero seguro en su ascenso al estrellato (pronto volverá con la segunda parte de “Resacón 2, ¡Ahora en Tailandia!”) demostrando, además, que sabe cambiar de registro. Al menos que al espectador le den un elemento del entramado que contenga arte. Cooper sabe capear todos los estados mentales y físicos por los que pasa en esta idea curiosa de un escritor (Eddie Morra) que en sus horas bajas tropieza con una droga (mágicas píldoras de las que esperamos la felicidad) que su excuñado y camello le proporciona. A partir del momento que toma la pastilla, Morra se convierte en un hombre seguro de sí mismo, con recursos para salir de todas las situaciones, con una memoria organizada que sabe sacar provecho de todo lo que ha visto y leído, y con un aspecto físico diferente, elegante y limpio. Vaya por Dios, las farmacéuticas convertidos en los nuevos templos de adoración.

Sin limites

El problema es que dicha píldora de la inteligencia no deja de tener efectos secundarios. Para empezar su abastecimiento. Su dependencia, lo que lleva a dolores de cabeza, enfermedad y muerte si no se sigue tomando. También está la cuestión de la discreción. ¿Qué ocurre si más individuos saben del milagroso medicamento que te hace rico y poderoso? Fácil, todos los matones y sujetos del poder estarían detrás de la cosa, algo como lo que le ocurre a Eddie. Persecuciones y estados mentales que revisten a esta propuesta de interés: su factura visual y estética, excesiva en algunos momentos, dotada de diferentes lenguajes aupada por momentos de mucha acción, y ese subjetivismo que nos introduce en la mente de Eddie.

Rapidez, y encadenamiento de los acontecimientos que hace que no se derrumbe la historia la mayor parte del metraje, aunque al final tengamos la sensación de cierta confusión y añadidos artificiales realizados por la guionista para compensar a un actor como Robert De Niro, cuyo papel en realidad era mucho más anodino. O la introducción, sin fuerza ni mucho sentido, de una novia (Abbie Cornish, copia de Nicole Kidman) que no aporta nada a la historia.

En una sociedad como la norteamericana, donde la medicación está a la orden del día y en las manos de todos, esta idea insistente de buscar al superhombre de Nietzsche por medio de la pastillita de la que todos esperamos milagros es, cuanto menos, uno de los debates de nuestro tiempo, y plasmado con originalidad en el cine resulta menos repetitivo.

Sin limitesLimitless. Dir. Neil Burger | 105 min | EE.UU.

Intérpretes: Bradley Cooper (Eddie Morra), Robert De Niro (Carl Van Loon), Abbie Cornish (Lindy), Anna Friel (Melissa), Johnny Whitworth (Vernon), Andrew Howard (Gennady), Robert John Burke (Pierce), Darren Goldstein (Kevin), T.V. Carpio (Valerie).

Estreno en España: 8 de abril de 2011.

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