Festival de Lima 2011: Los colores de la montaña

Los colores de la montaña
La mirada de los niños sobre poblaciones situadas entre dos fuegos, en Colombia.

Película modesta de pretensiones modestas y resultados ídem, pero honesta y sin duda necesaria para mostrar la trágica realidad de poblaciones rurales colombianas atrapadas entre dos fuegos: la guerrilla de las FARC y los grupos paramilitares. Lo interesante del filme es que se focaliza en el punto de vista de un grupo de niños; en particular, un par de amigos y un tercero, albino, que ciertamente “enganchan” al público. La obra tiene un tratamiento realista, pero sin caer para nada en el miserabilismo ni el maniqueísmo emocional.

En cambio, el director Carlos César Arbeláez trabaja sobre la base del contraste entre la inocencia –imprudente en un contexto de conflicto armado– y la creciente presión de los bandos en pugna sobre sus padres. Se forman así dos “mundos”: el de los niños (el cual se muestra) y el de los adultos (en el que sólo vemos las advertencias y, finalmente, los resultados). Sin embargo, en el espacio infantil –centrado en juegos, fútbol, clases escolares y amistades– también se evidencia el conflicto del que los padres tratan de apartar de sus pequeños. Ello ocurre cuando la persecución de un cerdo, abruptamente detenida por un hecho fortuito, evidencia la presencia de un peligro mortal en el lugar preferido de los chicos: el campo de fútbol. El episodio, aunque sin consecuencias, servirá para que a lo largo de la cinta se mantenga una tensión subterránea bajo la apariencia de lo que en otras circunstancias serían simples juegos infantiles. En el caso del mundo adulto, el enfoque también es interesante, ya que en ningún momento vemos propiamente los actos –violentos y criminales– que gradualmente van incrementando la presión y provocando el triste y conocido fenómeno del desplazamiento de poblaciones. Aquí el realizador recurre al llamado “fuera de campo”, en la que acciones que no vemos en pantalla tienen efectos sobre aquello que vemos. Estos componentes salvan a la película de caer en un tratamiento convencional.

Fuera de ello, Los colores de las montañas utilizan procedimientos realistas, tales como el recurso de actores no profesionales (especialmente niños), el aprovechamiento del ruido ambiental, la cámara en mano (a veces, como al inicio, innecesaria e inexplicablemente), y el contraste entre la belleza del entorno natural (sin caer en ningún esteticismo) y la pobreza y creciente violencia reinante en el pueblo donde transcurre la acción. Interesante película.

Dir. y guion: Carlos César Arbeláez | 88 min. | Colombia, Panamá | 2010

Intérpretes: Hernán Mauricio Ocampo (Manuel), Carmen Torres, Luis Nolberto Sánchez (Julián), Genaro Aristizábal, Hernán Méndez, Natalia Cuellar.
Música: Camilo Montilla y Oriol Caro.
Fotografía: Óscar Jiménez.
Montaje: Andrés Durán.
Dirección artística: Gonzalo Martínez.
Producción: Juan Pablo Tamayo.

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