Cine puneño: Recordando “El misterio de Kharisiri”, de Henry Vallejo

Henry VallejoEn noviembre de 2004, un emocionado Fernando Valdivia escribía en la lista de Cinemaperú un mensaje que alertaba de una película recientemente estrenada en Puno, decía Fernando:

Las poderosas imágenes que se ven en el Kharisiri no son una casualidad ya que el realizador es un gran conocedor de su contexto geográfico y lo presenta valiéndose de casi todos los medios conocidos por la cinematografía para lograr escenas que estoy seguro son un aporte vital al cine peruano.
[…] Me siento tentado de narrarles varias escenas pero creo que esto debe estar a cargo de su realizador, solo les digo que el clímax final, la batalla entre los Apus, se convertirá en un referente histórico, no solo por lo que se ve en pantalla, también por los extremos obstáculos técnicos que estos jóvenes puneños supieron superar a puro pulmón y corazón.

Felizmente la película se vio pronto Lima y en diferentes ciudades, mostrando el oficio de Henry Vallejo y los suyos en el manejo cinematográfico. Ocho años después y aprovechando un viaje a Puno entrevisté al director para que nos narre en retrospectiva la aventura que fue el rodaje de El misterio del Kharisiri, y nos cuente también un poco de sus nuevos proyectos.

Chamanes y rituales en Puno

Kharisiri-posterHenry, cuéntanos sobre “El misterio de Kharisiri”, que sabemos fue muy complicada de realizar. La primera vez que la vi yo sentía que una cosa así no pudo haberse hecho fácilmente.
Si, cuando el guión estaba más o menos hecho pensábamos: “Van a haber algunas cosas que van a costar bastante trabajo”, locaciones, viajes. Mucha gente quiso ayudarnos, amigos de la universidad, estudiantes.
Al principio empezamos con 20 personas o más que venían a ayudar y colaborar, y las dos primeras semanas anduvo bien. Después empezaron a claudicar, poco a poco, y al final quedamos los cuatro hermanos.

Por ejemplo la pelea del combate de los apus, ahí están mis dos hermanos actuando y entre los cuatro armábamos la grúa y entre dos hacíamos cámara y todo eso. Y también en la discoteca, como no teníamos plata para pagar extras, vimos una promoción de Ilo que estaba en la puerta queriendo entrar. Al encargado de la discoteca le dijimos: “Hazlos entrar, les invitamos algo de tomar” y hablé con uno de los profes y les dije: “Les invitamos dos rondas de trago, pero se quedan un rato, los necesitamos mínimo un par de horas” y se quedaron alrededor de tres horas. Más tarde se tuvieron que ir, como a las tres de la mañana, y aún faltaba filmar el ingreso a la discoteca, hicimos un plano estático, amarramos el micrófono, la cámara fija, encuadramos todo y listo. Todos entramos a actuar, algunos mirando para otro lado, hay que ver con cuidado esa escena para darse cuenta de esos detalles, pero ese tipo de cosas han pasado. Gran parte de la película la terminamos solos, un 70% entre los cuatro hermanos.

Yo siento que en la película hay una historia firme, que es la de la pareja. La historia de un amor que se construye a lo largo de la película. Pero a la vez otras cosas van apareciendo, como capas que funcionan unas sobre otras. Está por ejemplo el conflicto entre la tradición y lo moderno. ¿Cómo se construyó eso? ¿Cómo se elaboró el guión?
Ya había un guión para un corto, pero que tenía otra historia principal que no era el romance. Entonces pensamos cómo se podría sostener el guión y salió el romance. Estaba pensado que esta película sea comercial, que teníamos que mejorar los equipos, entonces armamos la historia, y por el lado comercial no fue difícil armar el tema porque también trabajé de periodista por un tiempo. Después quisimos meter otros elementos, para hablar del Kharisiri teníamos que hablar de chamanes, lectura de coca, temas que no podían escapar, el mismo tema del Kharisiri arrastraba esos temas y había que insertarlos de algún modo. Creo que espontáneamente salieron los chamanes que miran la coca, y que muchísima gente, incluso gente educada o que no cree en esas cosas van a consultar. Hay círculos intelectuales, podríamos hablar del Alcalde o el Rector de la universidad, en fin, todo el mundo consulta la coca.

Frente a eso, ¿qué visión tienes? ¿tienes una visión más racionalista o crees que la coca te puede decir cosas?
Bueno, yo soy bastante práctico. Para ser sincero, no creo mucho en estas cosas, pero tengo mis dudas. Por mi trabajo de turismo he conocido chamanes que aparentemente tienen cierto poder, y entonces no necesariamente yo he ido a consultar, pero los turistas nos han hablado mucho de los chamanes. Y justamente en Amantani me acuerdo que en una oportunidad me dicen unos turistas que querían la lectura de coca, y este señor leyó y se asustó un poco porque sacó información que tal vez no querían saber. El turista le dijo que normal lea, y la noticia era que alguien cercano iba a morir en breves meses. Igual no lo tomaron tan en serio, pasó el tiempo y al año muere una señora muy cercana a ellos, Después de eso los turistas me escribieron y creían que el señor tenía poderes. Yo todavía sigo escéptico pero hay cosas así que suceden ¿Es para dudar, no?

Otra cosa interesante es la historia de los contrabandistas, que en el inicio tratan de realizar un negocio y no les sale, entonces creen que el fracaso se debe a que no hicieron un “pago” al chamán. Eso es algo que tiene que ver con la situación que se vive acá, en Puno, una zona de frontera.
Ahí queríamos mostrar una subtrama, el imaginario de un chamán o de la gente que cree en esto. Ahí están los contrabandistas, muchos olvidan eso, pero en la mayoría de los casos que uno conversa con la gente que hace negocios o cualquier actividad siempre hacen un pago, no necesariamente un sacrificio, pero la gente cree fervientemente en los pagos a la tierra. Antes de casarse, comprar un carro, una casa, o antes de bautizar a sus hijos. Por cualquier motivo importante la gente quiere hacer un pago.

Pero cuando se quiere hacer algo muy rápido, por decir conseguir algo de la noche a la mañana, no todos, pero gente más ambiciosa va y quieren hacer un pago a la tierra, y mejor si es con un sacrificio humano. Entonces, estos casos son un poco raros, pero de eso sí tengo certeza, hicimos un poco de averiguaciones en la policía de Copacabana, en Yunguyo, y había reportes de sacrificios humanos, antes de filmar la película, el último reporte era de hace cuatro años, en Yunguyo. Ahora, deben haber muchos casos no reportados o de los que no se saben.

Sobre ese tema del pago, hay como una mezcla entre dos personajes místicos, el Kharisiri y el Cucho, porque no es que el pago se hace ante el Kharisiri, sino ante el Cucho. Pero en la película mezclas esos dos personajes.
Eso está adrede, como para hacer el personaje un poco más siniestro. Al final dijimos, no es una película histórica ni nada, ni estamos confundiendo Atahualpa con Huáscar ni nada de eso, pero pensamos: ambos son entidades del mal, y da lo mismo ¿no? Ambos son diferentes pero sus funciones son muy parecidas. No nos importó mucho mezclar eso pese a que algunas personas nos dijeron “Ese más parece el Cucho que el Kharisiri”, se dieron cuenta de la mezcla, pero en fin, esa fue nuestra intención.

Hay también una crítica a personajes como el hijo del alcalde, el fiscal, el comisario, el doctor. Autoridades que tratan mal a las personas y están presentados de tal manera que son incrédulos ante los mitos.
Eso se hizo incluso tratando de tomar cosas de la realidad y que servían, que eran obstáculos para los personajes. Pero esos obstáculos basados en cuestiones que uno vive en la sociedad. Bueno, tal vez no sea con la misma intensidad en todo el Perú, pero aquí se ve mucha desidia institucional, en algunos casos con mayor exageración. A mi nunca me ha sido fácil hacer trámites en ningún sitio. Hay trabas para todo, burocracia, prejuicios, creo que eso servía como peripecias para el personaje principal.

Quizás el enfrentamiento más claro es entre el doctor -que no cree en nada de lo tradicional- y personajes como la señora del restaurante, que es un poco la que señala la salida al problema, un personaje breve pero significativo.
A veces uno se pregunta sobre muchas cosas, y como Puno es chico uno conoce muchas personas, y a veces tiene la suerte de conocerlos en el momento adecuado. Ellos rápido te dicen “conoces tal planta, o anda donde tal chamán”. Y justo las señoras de las tiendas son un poco chismosas, ella encajaba muy bien con el papel.

La señora funciona bien y luce muy real, lo mismo que el maestro Máximo. A mí me contaron que cuando se estrenó la película en el Cine Puno y el actor salió a saludar, todos lo ovacionaban. Era un personaje que se ganaba el calor de la gente.
Sí. Por ejemplo, cuando estábamos en Juliaca en los días del estreno, se acercó el presidente de la asociación de curanderos de la provincia de San Román, le dijo “Queremos invitarlo a la asociación”, y él dijo “Pero yo solo soy actor y no sé nada de curaciones”, y entonces este chamán presidente le dijo, “Igual, no importa, queremos invitarlo a que sea parte de nosotros”.

A mí, el maestro me pareció un personaje memorable. Un tipo que cae como una tabla de salvación para todos. Cuando la historia se pone más gris, él sale y los rescata.
Por ejemplo él no es actor, y tenía poquísima experiencia en ese tiempo. Me impresionó mucho sus ganas de querer construir el personaje, le gustó el personaje y ensayaba. Demoramos con él más que con otros actores porque repetía mucho, pero tenía la voluntad.

¿Cómo se llama?
Eloy Condori, él tenia mucha voluntad para eso. En cambio con María Bobadilla, la señora del restaurante grabamos rápido, se aprendió rápido las líneas, casi no repetimos con ella, pero Eloy no tenía la facilidad de aprenderse las líneas. Pero gracias a que tenía voluntad, se pudo construir.

Al Kharisiri casi no se le ve ¿no? Esa fue una decisión supongo.
Lo que pasa es que el actor hace dos personajes, es uno de los policías, Chaiña, y también hace de Kharisiri. Y también queríamos esconderlo, además que no encontramos un actor que lo encarnara bien. Este actor, Iván Tacora, en la vida real anda medio jorobado, tranquilo, casi no habla. También es uno de los buenos actores.

Yo sí pensaba que había esa intención, que no verlo o verlo sólo de espaldas era más tenebroso. Incluso se le ve de espaldas en el cartel de la película.
Es Iván de espaldas, usamos un fotograma de la película. Nos dimos cuenta que no era necesario mostrarlo, pensamos que este papel lo puede hacer cualquiera que actúe bien. Iván también era el indicado por otra razón, porque habla aymara.

Veamos a otro tema. Las locaciones que aparecen en la película, por ejemplo la caverna donde atiende el Kharisiri, el camino para llegar ahí, la isla del maestro Máximo, el barranco del principio de la película. ¿Cómo encontraron esas locaciones?
Gracias a mi trabajo como guía de turismo conozco más o menos todo el departamento. No hemos buscado muchas locaciones porque ya las tenía en mente y eso ayudó mucho. Filmamos en los alrededores de Pomata, en Juli, y después al otro lado en Titiri, camino a Moquegua -la cueva, el río con azufre- aproximadamente a 5 mil metros de altura.

¿Y la escena del barranco?
Son tres locaciones diferentes para esa escena, una curva en Pomata, la playa de Chinumani por Yunguyo, y la parte del lago fue por los faros, en la bahía de Puno, y un poco en una piscina. En realidad cuatro locaciones.

¿Y el canal de televisión?
Es la sede local de Televisión Nacional, ahí no arreglamos nada, solo encuadramos algunas cosas y las cámaras tal como estaban, un poco movimos las luces pero nada más. Grabamos en horas que no tenían el noticiero, en ese tiempo solo tenían un par de programas.

Otro personaje importante es Pancho, quien acompaña al héroe y aporta también la comedia.
Es Israel Aparicio, que era como el bufón de la película. Es un compañero de la universidad que, cuando escribí el guion, le dije “tú tienes que hacer ese papel”. Pero él no quería hacerlo, me dijo que prefería estar detrás de cámaras. Le dije: “Tienes que hacerlo, está bien que ayudes con la producción, pero quiero que hagas este papel”. Somos buenos amigos y por suerte aceptó. Pero se perdía y no podíamos terminar. Y justo porque no venía no pudimos terminar de grabar todas las escenas. Por decir, la película se grabo al 95%, faltaron escenas. Y justo sus escenas las apartamos de algún modo.

Paul y Mariella, en El misterio de Kharisiri
Paul y Mariella, en una escena de "El misterio de Kharisiri"

¿Cuánto duró todo el rodaje?
Como un año, pero solo los fines de semana. Solo las primeras semanas fueron de corrido, luego aproximadamente dos fines de semana al mes. Y Waldo Callo, que era el protagonista, no tenía mucho tiempo, estudiaba en la universidad en Cusco, se iba y venía los fines de semana y después nos decía: “el lunes tengo examen, si quieren podemos trabajar toda la noche el domingo y me voy temprano”.

¿Él luego no continuó actuando?
No, después no ha hecho otros papeles. Pero hace teatro, tiene un poco esa base. A él lo encontramos en un casting que hicimos en Cusco, y también hicimos casting en Arequipa. Antes hicimos en Puno pero no encontramos a los protagonistas.

El personaje de Mariela si tenía experiencia previa ¿no?
Sí, Jessica Rivera, ella ya tenía experiencia en un corto de Josué Méndez [Parelisa, 1999]. Yo había visto el corto en un festival en 2001 en Arequipa, y entonces la vi y cuando estaba haciendo casting me encontré con uno de mis amigos y le pedí el teléfono de la chica y la llamé.

Los dos protagonistas, tanto Waldo como Jessica, ¿no se cansaron? Porque tuvieron que venir a Puno todo el año.
Bueno, no eran seguidos los viajes porque había tiempos en los que descansábamos un mes, no se hacía nada. Waldo no se hacía problemas, pero Jessica un poco. Igual venia, asumió la responsabilidad y Waldo también.

A Jessica se la ve linda en la película, queda muy bien.
Si, ella sale bien en cámara, creo que mejor que en vivo. Bueno, en persona es guapa, pero, si, mucha gente preguntaba por ella luego en el estreno. Ella hizo todo lo que le pedíamos, nos ayudó bastante, era bastante responsable. Por ejemplo, cuando ella se sumerge en el lago, esa tarde teníamos poco tiempo, era en Pomata, salimos y corrimos por la península para llegar al lago, corrimos, armamos la cámara subacuática. Como tenía la dirección a mi cargo también tenía que dar el ejemplo, asi que me metí al lago con la cámara, y ella no se hizo problema cuando filmamos ahí.
O en el caso de la lluvia, hacia tanto frio que apagaron las mangueras los bomberos y en un momento las medias de ella se hacían escarcha, se congelaban. Y había un asistente que le sobaba los pies, y no dejaba que otros se acerquen, él quería hacer ese trabajo, le sobaba los pies para que se caliente.

¿Has tenido contacto con ellos luego?
Una vez la invitamos a Lima a Jessica, a una función que hubo en el “Brisas del Titicaca”. Sé que a Jessica le han hecho ofertas de otras películas de provincia pero no aceptó, creo que en ese tiempo había regresado de estudiar Derecho y tenía más tiempo, creo que tenía un trabajo flexible, por eso es que podía venir. Y de Waldo no sé, no ha seguido actuando porque en Cusco no han habido producciones. El había hecho un corto antes, creo que “La prueba”, en Cusco.

Otro tema importante, la razón por la cual “El Misterio del Kharisiri” ganó fama, fue el uso de recursos técnicos de filmación. Esas cámaras bajo el agua, las grúas, el steadycam. ¿Cómo lograron eso?
Como somos varios hermanos cada quien fue agarrando una función, pero a la vez hacíamos de todo. Uno de mis hermanos que estudio física, César, hizo varios prototipos de un steadycam, hizo una grúa, todo. Y después poco a poco se fue perfeccionando, los equipos uno los ve y son grotescos, pero funcionan. Hacer un steadycam no es fácil, se demoró como dos años y el cuarto prototipo quedó bien. En el caso de la cámara subacuática un hermano nos envío una bolsita con un lente, en ese tiempo el vivía en Nueva Zelanda.

Entonces fuiste armando las cosas de tal manera que consiguieron el equipo. Pero además había un problema. ¿Cómo sabias cuándo usar cada cosa? ¿Hiciste un storyboard?
Sí, hubo un guion técnico, que aunque no era preciso era algo descriptivo, por decir, te decía hacia dónde va la cámara, los personajes. Había un guión normal y en letras pequeñas el guión técnico que a veces ni lo leía. Mis dos hermanos gemelos hacían cámara, en ese tiempo no tenían mucha experiencia, tenía que estar chequeando los encuadres, peleando para que funcione. Mi otro hermano, César, manejaba el steadycam, él había aprendido como caminar y como moverse para ayudar al steady. Y luego los movimientos de grúa los cuatro lo hacíamos, generalmente yo chequeaba el encuadre, otro movía la grúa y otro veía que no nos choquemos con agua. Nos entendíamos entre gritos, insultos, lo que sea, pero funcionábamos.

¿Y qué pasa en ese periodo tan largo? Tú vas teniendo la película de a pocos, y probablemente la vas armando, la vas editando. ¿Llegó el momento en que pensaste que ya no la hacías? ¿O siempre tuviste la meta fija?
No, sí hubo un momento de duda. Este actor, Israel Aparicio, abandonó el rodaje y desapareció completamente. No sabíamos que había pasado, en su casa se hacía negar. Cuando apareció pudimos filmar algo, pero igual, no se hacía encontrar. Un día estábamos doblando algunas escenas y Aparicio se quedó literalmente dos o tres minutos dentro de la isla de edición, veo que había prendido la computadora y quise abrir el proyecto de la película y nada. Le pregunté que había hecho y me dijo que no sabía, se borró el proyecto de meses, ya había avanzado como un 80 por ciento. Tenía mis sospechas, pero tampoco teníamos certezas. Me parece que él estaba relacionado con un amigo que cuando filmamos mi cortometraje “Romato” captó la idea que le conté del Kharisiri y un día me dice, “mira estoy escribiendo un guión”, incluso le di un par de sugerencias, pese a que había tomado mi idea. Dije, él debe de tener otra perspectiva, no pensamos igual. Pero cuando se enteró que estábamos filmando una película, rápido nos puso una denuncia tratando de detener el rodaje, y entonces el rodaje tenía eso que nos molesto por un año y medio, con un juicio ante Indecopi.

Era Juan Carlos Oganes, ¿no?
Sí. Un día me escribió, y le respondí “te acuerdas cuando me contaste la historia, y te di sugerencias, esperaba que no te importe porque a mí tampoco me importó”. Pero igual se empecinaba en molestar. Y por el nombre de la película nos hacía las molestias, pero el nombre era tan genérico como usar el Titicaca, pero nos hizo perder un año y medio.

El Misterio del Kharisiri
El Misterio del Kharisiri

Cuando viste tu película ya hecha, ¿qué sensación tuviste? ¿Estabas conforme?
Primero tranquilo por haber terminado, pero no estaba seguro de si el público iba a reaccionar bien o mal. Había que estrenarla sí o sí, y ya teníamos deudas así que teníamos que producir dinero. Tratamos de hacer una buena campaña de publicidad, menos mal que algunos amigos de los canales me ayudaron con la publicidad, apoyándonos con adelantos y todo eso.

¿Y la música?
La mandamos a crear, un primo hace música en varias partes. Por esa parte tuvimos suerte. Trémolo, un grupo de Tacna nos cedió dos de sus álbumes para escoger, y de ahí, un par de meses antes de acabar conocimos a una pareja de japoneses, el chico era un músico, muy bueno. Él me ayudo con algunos temas, me mandó cinco CDs, me dijo que podía utilizar lo que quiera. Por ese lado tuvimos mucha suerte.

Cuando la estrenaste, ¿cómo sentiste la reacción del público? ¿Fue una sorpresa?
Fue una sorpresa, realmente no esperaba eso. Solamente un indicio tenía, un canal me dijo “¿Estás consciente de toda la expectativa que has generado?”. El día del estreno fue definitivamente emocionante, los dos cines estaban llenos (El Cine Puno y el Municipal, cines vecinos), por un lado la cola doblaba la esquina, y el otro también. Dos cuadras y media más o menos. Ya teníamos la fecha, pero el software de edición estaba medio lento, como 48 horas rendereando los créditos. Y al final no nos alcanzó, cortamos parte de los créditos y los días siguientes ya lo pusimos. El estreno fue así, iba a ser a las siete de la noche pero llegamos quince minutos antes de las ocho, habían cerrado la calle, había policías y todo. Pasamos en un cine a las ocho y en el otro a las 8:15. La gente salió contenta. Los otros días la gente empezó a venir casi como el estreno, y empezamos a pagar las deudas, con los canales, con el elenco.

¿Cómo eran las presentaciones? ¿Iban con los actores?
En el estreno fue al menos un 70% del elenco. Varios de ellos llegaron celebrando. Vendíamos posters y todo, y con ese dinero llevábamos a los actores a cenar. Por cada función se vendían veinte posters, más o menos. El tiraje total fue de 1500, mil al principio, quinientos después. Hubiéramos hecho más, pero no era tan barato hacerlo en ese tiempo.

Waldo y Jesica no estuvieron en el estreno, estuvieron después. Estaban contentos, la gente se les acercaba a pedir autógrafos y todo eso. El que más ha gozado de eso fue Eloy Condori, porque como no estaban los protagonistas, hacían cola para pedirle autógrafos a él. La gente que me conocía, venía y me pedía un autógrafo a mí, y algunos decían “Ah, ¿tú eres el director, no?”

¿Ahora cuál es tu percepción casi 10 años después de todo aquello?
Para mí ha sido una aventura en todo sentido, lo ideal hubiera sido tener más preparación para dirigir actores y escribir el guión, que ahora esperamos haber mejorado. He tratado de formarme lo más que he podido, y esperamos que lo siguiente salga mejor.

Una pregunta canalla: si ahora harías de nuevo la película ¿qué cambiarías?
Supongo que trabajaría más tiempo con los actores. Hemos ensayado muy poco. Y dirigiendo actores no había formación, había algo de experiencia, pero no formación académica, y eso es necesario. Aprender técnicas de dirección, de cómo sacar lo mejor de los actores. Prácticamente trabajábamos por intuición.

Nuevos proyectos

Nuevos proyectos de Henry Vallejo

¿Y qué pasó luego? Después de haber estrenado “El misterio del Kharisiri” aún se espera una segunda película tuya, por que después de eso no has hecho nada, ni cortos ¿No?.
Solo he hecho pequeñas cosas, pero otro largo no pudimos hacer, más bien tengo como cuatro proyectos terminados, guiones, algunos más trabajados que otros. Por la cercanía que he tenido con cada historia.

¿Cuál es el que tiene más posibilidad de realizarse?
El penúltimo guión es tan sencillo que tiene un solo personaje principal, una historia urbana y es la vida de este personaje en sus primeros tres o cuatro días en Puno. Es alguien que no es de la ciudad. Bueno, sí es alguien de este departamento, pero no conoce la ciudad. Es joven, de 19 años, llega a Puno por un trabajo que le ofrecen, pero llega con un sol cincuenta, y no encuentra al amigo que le ofreció el trabajo porque una huelga lo retrasa diez horas. No te cuento más.

¿Pero piensas hacerla?
Sí, porque es bastante viable económicamente. El casting está bastante avanzado, como un 90% del elenco ya está. Casi todo 2011 estuve haciendo un casting desde febrero, he encontrado a alguien bastante adecuado para el personaje, con talento, incluso en medio de gente con experiencia, este muchacho es de una provincia, una comunidad al norte de Puno que había hecho teatro rural pero estudia acá en la universidad. Resultó bastante adecuado. Si todo sale bien, ese podría ser todo un hallazgo.

Como conoces del cine de tu región te hago una última pregunta: Una película que me intriga es “Antonio el triciclista”, que no la he visto pero se dé qué trata, y además está la historia del director Antonio Quispe que ha muerto…
Yo tampoco pude ver esa película de Antonio, una vez me escribió la hermana del director para ver si nos contactamos, al final no respondió. Hablamos por un foro de internet, puede ser que no lo haya vuelto a revisar o algo. Alguna vez hicimos una mención en el festival de cine que hubo en Juliaca, como un pequeño homenaje pero esa vez tampoco los muchachos de Juliaca pudieron conseguir la película, así que creo que es una de las tareas que tenemos pendiente.

Ahora sí, la última pregunta: ¿Por qué crees que se han hecho tantas películas acá en Puno, en Juliaca, en toda la región?
Honestamente, no creo que sea la pasión por el cine, sino por el negocio, la gente cree que es un muy buen negocio. Cuando ven una película, la gente hace cola. Me acuerdo que hace tiempo pasaban borrachos por la puerta del cine, pasaban y decían “Estos tipos están ganando millones”, y esa era la percepción. No es que sea “me apasiona el cine”, muchas veces es una cuestión monetaria lo que apoya a crear el cine.

Ficha técnica
El Misterio del Kharisiri
Puno, 2004 – 122 min.
Formato: Digital DV
Producción: Pioneros Producciones
Dirección: Henry Vallejo Torres
Guión: Henry Vallejo, Wilson Gómez y Elar Cerruto
Cámara: César Vallejo, Henry Vallejo
Asist. de cámara: Juan Carlos Vallejo
Sonido: Juan José Vallejo
Booman: Jimmy Castillo
Continuidad: Enrique Palacios
Iluminación: Juan Carlos Vallejo, Juan José Vallejo, Lizandro Aguilar

Steadycam, grúa y dolly: César Vallejo, Carlos Vallejo, José Vallejo
Cámara subacuática: Henry Vallejo
Maquillaje: Delebda Siles, Maritza Torres
Efectos Visuales: Cesar Vallejo
Asistentes de producción:
Narda Manrique
Lucy Sucasaire
Eloy Condori
Mauricio Aréstegui
Martín Choque
Wilfredo Chino
Estreno en Puno: 22 de octubre de 2004, Cines Puno y Municipal

Actores Principales
Waldo Callo Paúl
Jesica Rivera Mariela
Israel Aparicio Pancho

Reparto
Ivan Tacora Chaiña, Kharisiri 1
Mario Soto Médico
Eloy Condori Máximo
María Bobadilla Señora del restaurante
Omar Inca Serafín
Edwin Zúñiga Chunga
Vilma Ramos Margot
Oscar Cabrera Zenón
Edwin Quispe Flavio
Marianela Céspedes Tía de Mariela
Iván Cuentas Sr. Espezúa
Mauricio Aréstegui Kharisiri 2
Wilson Gómez Cura
Paúl Lazo Fiscal
Alex Fernández Hijo del alcalde
Madeleine Zapana Enfermera 1
Nancy Zapana Empleada
Clara Guerra Enfermera 2
Sonia Guerra Amiga de Mariela
Jhon Velarde Ayudante Kharisiri
Juan Vallejo Pasajero
Enrique Taipe Borracho
Enrique Palacios Colega de Paúl
Lisandro Aguilar Borracho
Abelardo Pantigoso Gonzalo
Lincoln Gutierrez Recepcionista del hotel
Marco Zúñiga Amigo de Gonzalo
Giancarlo Figueroa Melitón
Fabiola La perrita

Dobles
Hugo Llanos doble del hijo del alcalde
Ursula Mendiguri doble de Mariela
Edely Wiesse doble de Mariela
Jimmy Castillo doble del Kharisiri

Julio Hernandez Cordon
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6 comentarios

  1. 17 de Febrero de 2012 at 16:05 — Responder

    Excelente entrevista, me emociona leer a directores que relativamente son poco conocidos pero que con su opera prima mostraron el gran talento y potencial que poseen. Espero algún dia conocer a Henry Vallejo y sus hermanos. Gracias a dios logre ver la película y eso que soy de la ciudad de Piura y en realidad me sorprendió y encantó mucho…. Mis felicitaciones por ese gran esfuerzo y mi admiración total porque también amo el cine, soy comunicador social y pues me encantaría hacer luego producción audioviosual… exitos y bendiciones…. mas bien si quieres apoyo me pasan la voz…. que estaré dispuesto a ayudar en lo que pueda y de paso que aprendo….

  2. 28 de Marzo de 2012 at 7:52 — Responder

    […] En este post de Cinencuentro entrevistan a Henry Vallejo sobre la película que recién se estrenó en Puno, El misterio de Kharisiri. Revela que fue muy complicado realizar algunas escenas porque eran locaciones o viajes difíciles. Hay elementos andinos que fueron surgiendo en el transcurso de la película como la lectura de coca y los chamanes. […]

  3. Daniel
    8 de Noviembre de 2012 at 0:47 — Responder

    Muy buena película quedara en el recuerdo, como se nota todo el trabajo, y cuando termina te llena de satisfacción felicitaciones
    .
    Quiero saber como se llama la música al final de la pelicula

  4. Jhony Lerma
    3 de Agosto de 2015 at 2:21 — Responder

    Excelente pelicula, lei con emocion cada palabra del director, vale la voluntad de terminar su obra maestra, a pesar de muchos obstaculos, se nota que hubiera sido muchisimo mejor la pelicula si hubiera tenido mejores recursos tecnicos en filmacion y otros, pero aun asi lograron realizar excelente pelicula, una de las mejores que he visto en mi vida.

    • Luis Ramos
      3 de Agosto de 2015 at 3:36 — Responder

      Hola Jhony, graciias por comentar, en efecto se trata de una muy buena película, realizada con muchas ganas y eso se nota en el resultado.

  5. […] películas peruanas a presentarse son: Incesto en los Andes: La maldición de los jarjachas (2002), El misterio del Kharisiri (2004), Pishtaco (2003) y El otro cine (2010). Esta selección fue curada por la peruana Maria […]

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