“Aquí vamos a morir todos”: Un documental sobre el Movadef

Escrito por Juan José Beteta

Hace unos meses nos enteramos, algo sorprendidos, de la existencia de una nueva película peruana, un documental. El autor era Andrés Mego, blogger y crítico de cine. La sorpresa era que nadie imaginaba que Andrés fuera un cineasta, hasta ahora.

Aqui vamos a morir todos, documental Movadef

La película titulada Aquí vamos a morir todos (2012) es un documental testimonial de 51 minutos de duración, sobre un sobreviviente de la llamada “masacre de los penales” perpetrada en 1986, episodio en el que perdieron la vida más de 200 internos, muchos de ellos luego de haberse rendido, lo mismo que cuatro policías, tras el debelamiento de un motín en tres penales de Lima, entre ellos el de la isla penal El Frontón, ubicada frente a El Callao. Y lo obtenido por Andrés no es poca cosa, ya que se trata de un testimonio de primera mano de un testigo privilegiado del luctuoso acontecimiento ocurrido hace más de un cuarto de siglo.

El problema de este documental es que está completamente apegado a la posición política del Movadef (Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales) con respecto tanto al conflicto armado interno que vivió el país en esos años como al episodio que motiva la obra. Punto de vista planteado muy inteligentemente, todo sea dicho, de tal forma que durante buena parte del documental lo humano pareciera estar por encima de este claro sesgo político.

El documental se estrena esta semana en la 11 Muestra de Documental Peruano, y también puede ser visto en internet:

No encontramos en esta obra el pesado discurso ideologizado que caracteriza los documentos del Movadef que circulan por la web. Tenemos, en cambio, al comienzo, imágenes de vida cotidiana del personaje, Julio Yovera, de 70 años de edad. Lo vemos en su taller de reparaciones de electrodomésticos, conocemos a su familia (su esposa, hijos) y amigos, y participamos de su modesta celebración de cumpleaños. La cámara ha empezado mostrándonos en planos muy cercanos su trabajo y luego se va deteniendo también en detalles de su vivienda, los que ilustran su pobreza pero también una vida ordenada, sobria y donde no faltan incluso efigies católicas.

El interés aumenta cuando se muestra un especie de peregrinaje marítimo de los deudos y familiares de los muertos en El Frontón, quienes llevan banderolas y flores en lanchas desde El Callao hasta la que fuera isla penal. Igualmente, es reveladora la movilización de los familiares en el primer puerto del país, principalmente jóvenes con sus banderolas y consignas, la realización de un pequeño mitin; y, sobre todo, el relato de los hechos realizado por Julio Yovera desde el mismo lugar de los hechos, donde aún se pueden observar los restos de algunas paredes con los boquetes e impactos de bala conservados desde hace más de 25 años. En estos episodios, así como en el resto del documental, se mantiene un enfoque distanciado, es decir, no hay mayor intento de identificación del realizador con el protagonista; y la obra se beneficia con la imagen de devastación que exhibe la isla, la novedad que supone el tema y sus implicancias en términos políticos e históricos.

El documental da una cierta impresión de objetividad, que no es tal, ya que se omite informaciones claves sobre el contexto en que ocurrieron los hechos. De esta forma, lo que NO se dice en el filme termina siendo fundamental para tener un enfoque completo de las circunstancias en que ocurrieron los dramáticos y cruentos sucesos, dando la impresión de que fue cierta la posición de Sendero Luminoso según la cual existía un “plan genocida” para liquidar a los terroristas presos en las cárceles de Lima.

Veamos estas omisiones. La primera es que durante la toma de los penales por los presos senderistas en junio de 1986 se estaba realizando en Lima la XIII Conferencia Internacional Socialista de Mujeres y el XVII Congreso de la Internacional Socialista (IS), al que asistían líderes mundiales de entonces, como Willy Brandt, entre otros estadistas, miembros de partidos políticos de más de 40 países y numerosos periodistas. Por tanto, incluso si hubiera existido tal “plan genocida”, difícilmente habría habido la intención de ejecutarlo ante los ojos del mundo.

En cambio, en el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) se lee lo siguiente: «Sendero Luminoso pretendía exacerbar el clima de violencia al interior de las cárceles y generar una reacción violenta por parte del Estado para demostrar así su carácter “genocida”. Al respecto, durante la reunión de dirigentes y cuadros de esta organización subversiva realizada el 23 de marzo de 1986, Abimael Guzmán Reynoso se expresaba en los siguientes términos: “Hay que inducir al genocidio. Ese es el acuerdo de la IV Plenaria. Y eso no es propiciar la muerte, porque es la reacción la que la lleva todos los días. Hay que volarles su plan. Cuanto más volemos su plan: ¡aplicarán genocidio!”». (Las ejecuciones extrajudiciales del Penal del Frontón y Lurigancho – Informe CVR, p. 742).

Nada de esto es mencionado, mostrado ni contrastado en el documental. Se presenta solo una parte de la posición de Sendero, no la versión completa. De hecho, más que un “plan genocida” en ciernes, lo que ocurrió fue un acto deliberado y consciente por parte de Abimael Guzmán para “inducir al genocidio”, aprovechando el evento político internacional para visibilizar su accionar terrorista. Logró ambas cosas.

El no examinar estos datos resulta grave porque ofrece una visión parcial del fenómeno terrorista en el Perú. Particularmente, evita mostrar el uso instrumental de “las masas” por el senderismo; más aun, el uso consciente de sus propios militantes como carne de cañón para una acción meramente propagandística, puesto que no había un objetivo militar factible en la toma de las prisiones. De esta manera, Abimael Guzmán se irrogaba el derecho a decidir sobre la vida y la muerte de miles de personas. Se trata de la llamada “cuota de sangre”, presuntamente inevitable, para la obtención del poder. Este aspecto –mesiánico y hasta cierto punto auto destructivo– del senderismo no aparece por ningún lado del documental.

Pero hay todavía un tercer aspecto importante omitido en esta parte del documental: el de las responsabilidades políticas de la masacre y el resarcimiento de las víctimas. En ningún momento se menciona el papel del gobierno de entonces ni el de los responsables operativos del hecho. La masacre, ocurrida el 18 de junio de 1986, sucedió en el primer año del primer gobierno de Alan García. Hay testimonios que señalan que el joven mandatario presionó a los jefes militares y policiales para que debelaran el motín e impusieran la autoridad en los penales. En aquel entonces se atribuyó esta decisión apresurada a la inexperiencia del gobernante, aunque ahora estaríamos más dispuestos a creer que fue más por el “ego colosal” que ya entonces exhibía García. Aparentemente, no podía soportar que los senderistas le opacaran la reunión de la IS y ordenó la represión del amotinamiento, sin medir las consecuencias derivadas del accionar de unas fuerzas militares y policiales que muchas veces no habían respetado la vida de inocentes en la guerra interna, menos la de terroristas rendidos.

De esta forma, el gobierno terminó cayendo en la estrategia provocadora de Abimael Guzmán llevando a cabo una masacre sin precedentes. El que estos hechos no sean mencionados ni ameriten algún tipo de reflexión en el protagonista ni en el documental es consistente con la línea del Movadef a favor de una amnistía general a todos los involucrados en la guerra interna. Esta es la única explicación que vemos a que no se detallen responsabilidades penales y políticas sobre una acción en la cual “vamos a morir todos”.

Otra parte cuestionable ocurre durante la visita de Yovera a la exposición fotográfica de la CVR, ante la cual el protagonista exhibe una actitud ambigua, por decir lo menos. Pero lo grave es cuando le preguntan sobre las masacres que cometió Sendero durante la guerra interna. Su respuesta es que se trató de algo normal en una guerra. Esta postura política es inaceptable. Obviamente, en una guerra es inevitable la muerte de combatientes armados de bandos en pugna, pero ese no es el caso del asesinato de civiles inocentes –como niños, mujeres y ancianos– y de personas desarmadas o presos que se han rendido. Los ajusticiamientos extrajudiciales (incluyendo esta matanza, así como también los llamados “juicios populares”) y las desapariciones forzadas son crímenes execrables, además de actos indignos y violaciones a derechos humanos básicos, como el derecho a la vida. Y la ley los sanciona. Esto es ineludible no solo por ser de justicia sino para disuadir futuros intentos de repetir estos crímenes atroces por razones políticas.

Y en el caso de Abimael Guzmán y su grupo lo es doblemente ya que se trata de una organización antidemocrática que tiene una concepción intrumental (léase manipulatoria) de la política. Es decir, utilizan ahora los procesos electorales –como antes el terrorismo– para fines abiertamente dictatoriales; igualmente, en nombre de los “derechos fundamentales” pretenden volver a la arena política legal –mediante un “borrón y cuenta nueva”– que les permita intentar instaurar su régimen totalitario usando un espacio electoral en el que explícitamente no creen. Y, en el caso que ahora examinamos, Guzmán utiliza a las víctimas de una masacre que él mismo indujo para que acepten que esa matanza injustificable es propia de una guerra y que sus responsables también deben ser perdonados. Por supuesto que entre ellos figura –y en primerísimo lugar– quien propone esta amnistía general: Abimael Guzmán Reynoso.

Al dejar de lado estos hechos fundamentales, el documental termina siendo una apología de la posición del Movadef. Es cierto que un documental no tiene que mostrar necesariamente todos los aspectos de un fenómeno o hecho social, pero al menos podría haber introducido preguntas o presentado información de contexto para contrastar el punto de vista del protagonista. Sin embargo, lo más grave es que, para una persona no informada, el testimonio de Yovera pasaría como la versión cierta y completa de los sucesos, respaldada en el hecho excepcional de haber sido relatada por un testigo y sobreviviente de la masacre. De allí que, pese a las astutas omisiones destinadas a darle credibilidad a este producto, en el fondo “Aquí vamos a morir todos” es un ejercicio de manipulación política muy bien realizado.

Finalmente, no debemos pasar por alto el contexto en el que se lo presenta. Estamos en una situación en que la mayoría de los medios de comunicación alimentan un exagerado clima de alarma y reavivan temores de una reaparición del terrorismo en el país. Como lo ha sostenido el antropólogo Javier Torres, el Movadef es un movimiento político minúsculo y la población todavía mantiene vivo el recuerdo de los años de terror, por lo que las perspectivas de crecimiento de esta organización son –de momento– muy limitadas.

A ello se suma, paradójicamente, una propuesta similar a la del Movadef, pero a favor del indulto al ex presidente Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad cometidos bajo su responsabilidad durante su mandato; la cual es sostenida desde hace varios años por esos mismos medios de comunicación que defienden al fujimorismo.

Es en esta situación que “Aquí vamos a morir todos” cae a pelo en su intento de sensibilizar a la población y presentar el nuevo giro del senderismo hacia la legalidad, mostrando a un veterano militante al que difícilmente se le podría hacer encajar en la imagen de asesino sanguinario con la que se describe habitualmente a los terroristas en los medios. Al contrario, más bien se trata de una víctima y sobreviviente de un hecho atroz, supuestamente perpetrado en el marco de un “plan genocida”. Impresión que se refuerza cuando lo vemos en su cotidianeidad como un trabajador sencillo y sobre todo pacífico; levantando además banderas de perdón y reconciliación, reforzadas por la peculiar afirmación de Movadef de que acabó la guerra y “los muertos son de todos”. Fin de la discusión, no busquemos más culpables.

Esta es la imagen que el Movadef parece querer vender, como anticipo al incremento de su cada vez más extendida actividad en el campo electoral, cultural y sindical en el país; todo ello en perspectiva de la liberación de algunos de los principales líderes senderistas –como Osmán Morote Barrionuevo y Margot Liendo–, cuyas condenas están por concluir en los próximos años. Esto nos conduce a una discusión necesaria sobre cómo enfrentar el retorno de esta organización al campo político y cultural, lo que excede el presente artículo, y al que dedicaremos uno próximamente.


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15 comentarios

  1. Peter dice:

    Bueno al leer su comentario sobre la película la cual también he podido ver discrepo, ya que el genocidio ha sido la política militar del estado peruano en la guerra interna, desde Belaúnde (basta recordar las declaraciones del “gaucho”), y los gobiernos que lo precedieron García y Fujimori. Y si la película sólo narra el testimonio del sobreviviente, que problema hay? si hasta al momento lo que han hecho en todo este tiempo de “democracia” ha sido silenciar e invisibilizar la versión de los alzados en armas y a sus protagonistas. Por otro lado creo que hay material que el Estado se ha encargado de bombardear los 365/24h desde los 80s sobre la guerra, … como para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones investigando sobre el tema en vez de fomentar el perseguir ideas… pienso que este tipo de documentales debe de seguir saliendo (y no se le debe aplicar ninguna veto como últimamente se esta haciendo).

  2. Sandra dice:

    Deberías ver este post publicado por el mismo autor del documental, donde menciona:

    “Pretendo que mi documental sea un modesto aporte hacia la reflexión. Me indigna que hoy impere la negación o la manipulación histérica sobre lo que fue este conflicto. El loable esfuerzo de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) por contar lo ocurrido de manera objetiva ha sido duramente atacado por ciertos sectores y sus conclusiones han sido minimizadas o ignoradas.”

    http://www.tetonadefellini.com.....todos.html

  3. Luis Ramos dice:

    Juan José apunta con certeza ciertas características del documental de Andrés Mego, he visto la obra tres veces antes de opinar para tratar de tener una visión más equilibrada.

    La película inicia mostrando en blanco y negro las arengas senderistas en el Frontón justo antes de la masacre y demolición de los pabellones (imágenes obtenidas del documental “Senderos de violencia” realizado por Michel Gómez en sus primeros años en Perú). La voz de un líder senderista declara esa isla en el océano como la “luminosa trinchera de combate del Frontón”, entonces queda claro que la formación compacta de hombres esperando la paila son más que presos, son soldados listos para entrar en batalla. Sin embargo no es una historia de guerra la que veremos luego, es un relato más bien intimista y cotidiano.

    Y rápidamente conocemos a un personaje de edad avanzada, es Julio Yovera, sobreviviente de la matanza y memorioso testigo de los hechos de hace casi treinta años, a medida que conocemos su casa, su historia y su familia, no podemos dejar de sentir un apego hacia él y su sufrimiento, es realmente un personaje con texturas y pliegues, alguien elegido con saber por el director para conducirnos por la historia que quiere contar.

    Poco a poco las cosas toman rumbo político y hacia la mitad del documental ya está instalada la historia de un colectivo de familiares, víctimas del Estado y la sociedad, que viajan en botes hacia los derruidos restos del Frontón cantando y rindiendo tributo a los actores de la gesta senderista, casi sin notarlo hemos entrado de lleno en el círculo más intimo del Movadef, del cual Julio Yovera forma parte y que sin mucha argumentación defiende causas como la amnistía general a los presos por terrorismo y la relativización de la violencia causada en primera instancia por Abimael Guzmán y sus huestes.

    Aquí sería necesario preguntar: ¿Cómo tomamos esta actividad proselitista? Yo creo que es válido que expresen sus puntos de vista, que planteen un programa político e incluso que busquen la amnistía de su líder, si lo hacen dentro de las reglas del juego democrático todo bien. Pero yo creo que no están jugando con esas reglas, creo que hay la intención de mentir, tergiversar, reescribir la historia a su antojo, usan tácticas de propaganda con la que lamentablemente están ganando adeptos sobre todo entre los más jóvenes, usando máscaras, nuevas formas de envolver el mismo discurso político de hace décadas.

    Y lo sorprendente es que sea este documental parte de la campaña, de manera voluntaria o no “Aquí vamos a morir todos” se coloca como una pieza más de la estrategia de relativización de los hechos pasados, de las responsabilidades y de las funestas consecuencias de la violencia política. Por ejemplo, es de una tremenda miopía mostrar el episodio del nacimiento de Sendero Luminoso en Lima -cuando colgaron perros muertos en postes- como si fuera una divertida anécdota, Yovera fue parte del hecho y tal como están puestas las cosas, todo parece como si hubiera sido una fiesta, con palomitas y pelícanos incluidos.

    El punto central de mi crítica hacia el documental es que el director no coloque mayor mención al contexto y resultados lamentables de la guerra interna iniciada por Sendero Luminoso, ni que introduzca una reflexión al respecto ¿Es dable argüir imparcialidad frente a este tema? Creo que no. Ya hemos visto muchos documentales peruanos que tratan este tema, todos navegan en aguas tormentosas, no es fácil tratar los hechos, pero siempre hay maneras y técnicas de incluir un mínimo balance, una visión de conjunto.

    Ahora bien, no hay que negar que el documental pone de relieve el programa y líneas de lucha de la organización nacida en las entrañas de Sendero Luminoso, ese es un valor. Al situar la cámara en la mente de Julio Yovera, comprendemos como funciona su cosmovisión, cómo relativizan los hechos, cómo entienden la violencia, es esclarecedor ese dialogo soltado por Yovera en medio de la exposición Yuyanapaq: “Algunos dicen que se aniquiló campesinos, pero hay campesinos con una mente reaccionaria, una mente aburguesada, están amoldados a esa situación de pensar como piensan los burgueses, entonces ellos necesariamente son obstáculo de la revolución.“ Así se entiende cómo Sendero arrasó comunidades campesinas, inició la espiral de violencia y jugó con la vida de miles de peruanos, todo por una idea absolutamente mesiánica, por un delirio.

    “Aquí vamos a morir todos” es un documental político, y como tal no pido que se constituya en una obra distanciada y objetivista, creo que siempre el director debe tomar partido y decir las cosas desde un punto de vista determinado, la idea de un cine de no ficción, frío y aséptico es irreal, por ello para mi esta película es narrada desde posiciones cercanas al Movadef, por como se ponen las cosas, por la disposición de los elementos de la narrativa fílmica. Para contrastar traigo a colación el documental de Javier Becerra, Camino Barbarie, que se puede ver en YouTube, el de Becerra es a ratos más crítico que el de Mego, pues carga las baterías contra Alan García y su gobierno, es también una exploración de los hechos del Frontón, pero para que no queden dudas del punto de vista del realizador, al final Javier pone en letras “Sendero Luminoso no fue un grupo guerrillero ni generó una guerra con apoyo popular en el Perú. Fueron terroristas que asesinaron, a lo largo de 20 años, a miles de peruanos bajo el terror y el odio.”

  4. Andres Mego dice:

    Bien, cuando realizé este documental el año pasado nadie hablaba de Movadef. Lamento que ahora pueda verse como parte de una campaña de Movadef, lo cual es totalmente falso. En la realización de este documental solo coordiné con Julio Yovera quien me facilitó el ingreso a la reunión de Movadef que puede verse en la película y a otros actos. No corresponde en absoluto a una campaña de propaganda de parte de ese movimiento. Lo hice totalmente con mis propios medios. Cuando me propuse hacer este documental decidí desde el principio que no haría un reportaje, es decir queria hacer un documental sobre un senderista contada solo desde su punto de vista. Se que es meterse en aguas tormentosas, pero asumí el riesgo, porque me parece que era un punto de vista inédito de este conflicto y el espectador sacara sus conclusiones. Queria dar una modesto documento hacia la reflexión de este terrible conflicto. En lo personal, apoyo a la CVR y a sus conclusiones, pero ese documental no es sobre mi punto de vista sino sobre Julio Yovera, como él hay muchos otros ex militantes de Sendero que están entre nosotros y pagaron las consecuencias por ello o no. Hay opiniones de Yovera que son claramente inaceptables, como aquella acerca de los campesinos, y están puestas ahí en un afán de objetividad de mostrar tal cual su forma de pensar. Lo mismo sucede con el tema de los perros, que para Yovera es una alegre anécdota. No hay que temer a la opinión, ni a un documento sobre este conflicto que solo pretende explotar otras aristas. Entiendo que no es completo, y obviamente tiene claras omisiones pues como dije no era mi intención hacer un trabajo de investigación, sino recoger un testimonio.

  5. Tumi dice:

    que paso con el link, por que ya no se puede ver la pelicula?

  6. Andres Mego dice:

    A raiz de esta crítica en la que asume que mi documental está al servicio de los objetivos políticos del MOVADEF y que incluso apoya la amnistia general, siendo este un tema que no se toca en ningún momento, he optado por retirar mi documental en línea. Los medios de comunicación están promoviendo en la opinión publica que cualquier obra o persona que es ligada al MOVADEF sea inmediatamente desligitimada, sin mayor reflexion. Considero que este movimiento no ha hecho una tajante autocritica y su discurso me parece arcaico, ademas en lo personal no apoyo los pedidos de amnistia ni de Guzman ni de Fujimori, sin embargo considero que no hay delito en querer ser un partido legal, si es que respetan las reglas de la democracia. Ha sucedido en otros países con grupos antes levantados en armas y si un partido tiene seguidores deberian ser legal. Mantenerlos fuera no hará que dejen de existir. Claro, como no hemos avanzando nada en la reflexion sobre este conflicto y la poblacion todavia no se explica porqué ocurrió, seguimos siendo presa fácil del miedo.

    Respecto a mi documental, como dije, es un intento de contar la historia desde el “otro”, es solo una pequeña pieza de esta historia, no para legitimar a Sendero ni para poner como héroe a Julio Yovera, sino un intento de meterse en la mentalidad de un senderista y creo que eso si logra. En fin, se me reclama no haber introducido elementos que constrasten la vision de Yovera, y que omito tal o cual aspecto. Acepto sus observaciones, no me atreveria a afirmar que lo que alli se muestra es toda la verdad. Estoy reflexionando una manera en que pueda afinar mi documental para lo que tengo que explicar por escrito quede claro en el documento mismo y pueda ser visto sin que se asuma una supuesta filiacion que no tiene.

  7. felipe dice:

    QUITAR LA PELICULA NO SIGNIFICA QUE LA SITUACION DEL PERU, SEA DIFERENTE SOLO QUIEN NO QUIERE VER LA REALIDAD TANTO DEL PASADO COMO EL ACTUAL EN DONDE SE NECESITA DE UNA RECONCILIACION DE LOS PERUANOS Y LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRISIONEROS POLITICOS

  8. JOSE dice:

    El idealismo es engañoso pues vuela y no concreta como muchos ya quisieran tenerlo.

  9. Carlos Bracamonte Ruiz dice:

    Creo que el autor de la crítica se equivocó desde el título de su texto: no es un documental sobre el MOVADEF.

  10. Jose Poma dice:

    este sr critico, piensa que porque a el le parece una pelicula sesgada ya debe ser retirada, y lo ha hecho porque esa actitud de presion hace que estos documentales sean vetados, acaso no vivimos en un pais supuestamente donde hay libertad de expresion y de opinon, ya al señor mego lo estan tildadndo practicamente de senderista, y eso es similar a lo que hacia la santa inquisicion de estigmatizar y desaparecer a las persoas que piensan diferente o que quiza muestren con su trabajo puntos de vista distintos…. estamos regresando quiza a el medioevo donde la persecucion y la censura campeaban

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