“Heli” de Amat Escalante: una comedia negra

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El otro día fui a ver una comedia negra. A la salida me comí una hamburguesa y por la noche me emborraché. Al día siguiente me desperté con resaca y recordé la película. Se llama Heli y leí que había ganado en Cannes y luego me enteré de que ganó uno de los festivales en Lima, un par de premiazos.
Pero luego me dijeron que no era una comedia… ¿Pero cómo, esto no es una comedia?

Heli, de Amat Escalante

Es una película bien filmada, con un tono realista, pero tiene unos 5 o 6 planos que no tenían mucha razón de ser, y si la tenían tienen una connotación pomposa y maniquea que claro, es parte del sentido de humor del director; debe de haber visto mucho cine clásico mexicano, o las novelas de mediodía de Televisa, y ha dicho: vamos a hacernos un homenaje. Chido.

No recuerdo todos pero tengo en mente un travelling in lento al inicio para enmarcar el desierto, u otro out para dejar a un personaje que acaba de ver la desgracia en su casa y camina hacia la puerta para ponerse a llorar y luego verse cada vez más pequeño por el movimiento de cámara que finalmente irá hacia las estrellas -¿este plano no lo filmó el productor Carlos Reygadas unos años atrás?- , o también recuerdo un zoom out rápido de un personaje cuando sube al techo de su casa, tipo de western, pero como esta película no es un western -y si me vienen a decir que por las características semánticas de la locación lo es, cualquier cosa filmada en un desierto lo sería-, dije: ajá, pero que capo este tipo ¿cómo se le ocurrió hacer semejante chiste tan rápido? No, ni hablar, esta es una comedia.

También tiene otro chiste rápido en una escena dentro de un auto dónde parece haber una canción diegética pero al hacer un corte la canción no se corta, pero como esta película tenía un tono realista y esto no tiene nada que hacer con ello nuevamente Amat Escalante nos ha tirado otro buen chiste y luego nos saca la lengua.

Pero Amat Escalante tiene tres o cuatro chistes más largos, duran casi 100 minutos. La primera está en tratar de aplicar una cierta psicología inversa del constructo cultural de México. Algo cómo “sí, esto puede parecerse al México ultra violento de las noticias de las cadenas extranjeras pero porqué no voy a hacer coincidir estas versiones si están siendo justas con lo representado o yo tengo el gesto intelectual de despreciar estas coincidencias”.

El chiste de Amat es muy profundo para mí pequeña intelectualidad y más para mi pequeña moralidad, me ha dado una sonrisa pero he visto que en muchos concursos los jueces y la crítica ha hecho más que eso. Agradezco mis nulas credenciales y faltas de títulos para decir lo siguiente: hay pocas cosas más indolentes que comerciar con el dolor.

Siguiendo el ejercicio de retórica Amat podría decir: olvídate, esto es una ficción. Por supuesto, más Amat viene recorriendo el mundo en terno y camisa contándonos a todos cuán dura es la vida en el trópico, reforzando las falacias inexactas que bien podríamos ver en “Breaking Bad” o a las que podría acceder leyendo un periódico sensacionalista, pero peor aun Amat viene dándole por su lado al europeo rumiante de dolores ajenos a cambio de una palma de metal, de un oso brillante, igual que le da material al masoquismo del consumidor que bien debe haber señalado en más o menos tres películas Michael Haneke.

Pero Amat dirá -en mí patología donde oigo voces- “es importante mostrarlo, alguien verá salidas(…) mi tarea es hacer preguntas, no dar respuestas(…) las obras de arte no pretenden más que aglutinar(…)”. Pero Amat, ya lo vi, ya lo leí, me he hecho mil preguntas, he ensayado un par de soluciones, seguramente mi tía Rita que vive en Indochina ha hecho lo mismo y seguramente la tripulación de un barco mercante chino cerca a la Riviera maya ha hecho el mismo ejercicio. En Heli no hay una sola imagen que no responda a la marea y sobre todo al universo de posibilidades que el mismo flujo alimenta en la imaginación. Predecible. Denle un Oscar ahora, ellos saben de esas cosas.

Otra payasada más del gran Amat Escalante es que en su visión la situación del mundo de Heli, que como ha tratado de decir es una que se acerca al universo del hombre actual en un realismo tironeado a punta de encuadres, es que el hombre no responde más que a su naturaleza. Que después de todos los padecimientos a los que es sometido su protagonista él vuelve a casa y trata de follar como si el mundo se acabara. Que responde a su naturaleza y por ahí todos los están haciendo, sea en el ejercicio de su violencia, sea en su desesperación.

Sorpresa: el hombre convive con el miedo.

Todos los días hemos de decidir qué y cuánta violencia ejercemos con nosotros y contra otro. Todos los días hay que decidir si gastamos nuestros pulmones en deliciosos cigarrillos, si acrecentamos un futuro cáncer de páncreas con una buena cerveza, si seguimos contribuyendo con la tiranía asesina del comercio de sabrosas aves de granja o de si haciendo nuestro trabajo no estamos mandando a la ruina a un par de personas o en si solo el tener uno hace que contribuyamos a un sistema que excluiría a quien no lo tiene o quiere permanecer sin uno.

Heli, Amat Escalante

En el ejercicio del miedo y la violencia Amat instala en los agentes del estado mecanismos y métodos similares al que son reconocibles en los violentos no oficiales, dígase por ejemplo las del crimen organizado, mas el problema es que no existe una forma de resistencia, y las dictaduras lo son en cuanto se avalan. No hay que confundir el orden de la violencia y el miedo, al hacer esta confusión podríamos equivocar hacia dónde apuntar las armas.

Pero en el mundo de Heli no hay armas, no hay individuo capaz porque como sus encuadres dicen, el individuo es nimio y transitivo. Cierto. Pero el individuo es y debe ser consciente y si la obra trata de postularse como instrumento de generación de ella hay kilos y kilos de literatura del tema y mejor vamos a la biblioteca que es gratis, hay obras mejor acabadas y al menos no tenemos que escuchar la masticación ajena.

El ejercicio burocrático de la violencia, bien representado en una policía que le incendia el vello púbico a un traidor, es un tema viejo de la humanidad que acrecienta la profundidad de sus análisis tras los más grandes conflictos del siglo pasado. También ha sido bastante representada y abordada la trasmisión y flujo de la violencia para abordar la misma secuencia en donde unos jóvenes filman y contemplan el maltrato. Pero todo este despliegue de texto teórico y/o alegórico, al igual que el constructo del sistema político en el que vivimos, fue creado por el hombre, lo ha colocado como bien puede quitarlo. No es poca cosa un individuo. No es un grano de arroz. No es más chico que una estrella. No es menos que ninguna tiranía. No te creo nada Escalante.



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2 comentarios

  1. mdg dice:

    no entendí la critica

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