Balance del cine 2014, por Javier H. Estrada

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2014 ha sido otro gran año para el cine, y de nuevo uno pésimo en términos políticos, al menos desde la perspectiva europea. Mi balance de 2013 para Cinencuentro incluía, en lugar de la clásica enumeración de títulos imprescindibles, una propuesta de gobierno. Ahora vuelvo a la carga con la misma estrategia. La razón es simple: los cineastas continúan haciendo su trabajo con mucha más audacia e integridad que los políticos.

En esta ocasión he incluido dos nuevos apartados. El primero es “Juventudes del partido en el gobierno”, conformado por películas quizás imperfectas, no tan rotundas como las anteriores, pero tremendamente estimulantes, dirigidas por jóvenes a los que habrá que seguir de cerca en el futuro. En el segundo “Gobierno saliente”, señalo películas estrenadas internacionalmente durante 2013, pero que vi a lo largo de 2014 (y que por tanto no aparecían en mi anterior lista).

Cavalo Dinheiro, de Pedro Costa

Presidente: Cavalo Dinheiro (Pedro Costa)

Vicepresidente 1º: Le beau danger (René Frölke)
Vicepresidente 2º: The Kindergarten Teacher (Nadav Lapid)
Portavoz del Gobierno: Letters to Max (Eric Baudelaire)

Ministro de Desarrollo: From What Is Before (Lav Diaz)
Ministro de Defensa: Theeb (Naji Abu Nowar)
Ministro de Avances Tecnológicos: Adieu au langage 3D (Jean-Luc Godard)
Ministro de Economía: Sosialismi (Peter von Bagh)
Ministro de Trabajo: Tales (Rakhshan Banietemad)
Ministro de Anti-corrupción: Haider (Vishal Bhardwaj)
Ministro de la Juventud: Boyhood (Richard Linklater)
Ministro de Asuntos Religiosos: Inferno (Yael Bartana)
Ministro de Agricultura: The Reaper (Zvonimir Jurić)
Ministro de Asuntos Exteriores: Jauja (Lisandro Alonso)
Ministro de Interior: Silvered Water, Syria Self-Portrait (Ossama Mohammed & Wiam Simav Bedixan)
Ministro de Turismo: Sueñan los androides (Ion de Sosa)
Ministro de Urbanismo: Mercuriales (Virgil Vernier)
Ministro de Justicia: Non-fiction Diary (Jung Yoon-suk)
Ministro de Asuntos Familiares: Goodbye Mom (Svetlana Proskurina)
Ministro de Competitividad: Sils Maria (Olivier Assayas)
Ministro de Educación: Magical Girl (Carlos Vermut)
Ministro de Sanidad: Beloved Sisters (Dominik Graf)
Ministro de Medio Ambiente: The Tale of the Princess Kaguya (Isao Takahata)
Ministro de Cultura: Timbuktu (Abderrahmane Sissako)
Ministro de Igualdad: Field Niggas (Khalik Allah)

Consejeros
A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence (Roy Andersson), Belluscone, una storia siciliana (Franco Maresco), Deep Sleep (Basma Alsharif), Goodnight Mommy (Veronika Franz & Severin Fiala), Hill of Freedom (Hong Sang-soo), Journey to the West (Tsai Ming-liang), Li’l Quinquin (Bruno Dumont), Mange tes morts (Jean-Charles Hue), Maria no Chibusa (Zeze Takahisa), National Gallery (Frederick Wiseman), Pan (Anton Ginzburg), La princesa de Francia (Matías Piñeiro), Stratos (Yannis Economides), Sun Song (Joel Wanek).

Asistentes
Adventure (Nariman Turebayev), Black Coal, Thin Ice (Diao Yinan), Butter on the Latch (Josephine Decker), Decor (Ahmad Abdalla), Deorbit (Takashi Makino & Telcosystems), Fort Buchanan (Benjamin Crotty), Gyeongju (Zhang Lu), Limbo (Anna Sofie Hartmann), Mauro (Hernán Rosselli), Parasite (Anka & Wilhelm Sasnal), The Second Game (Corneliu Porumboiu), Solo te puedo mostrar el color (Fernando Vílchez Rodríguez), Songs from the North (Yoo Soon-Mi), Städtebewohner (Thomas Heise), Stella Cadente (Lluís Miñarro), Sugarcoated Arsenic (Kevin Jerome Everson & Claudrena Harold), That Demon Within (Dante Lam).

Juventudes del partido en el gobierno
A Girl Walks Home Alone at Night (Ana Lily Amirpour), A Proletarian Winter’s Tale (Julian Radlmaier), Alger, après (Feriel Benzouaoui), Catch Me Daddy (Daniel Wolfe), Court (Chaitanya Tamhane), Der Samurai (Till Kleinert), Forma (Ayumi Sakamoto), Güeros (Alonso Ruizpalacios), Head and Hands: My Black Angel (Aïda Ruilova), It Follows (David Robert Mitchell), The Lust of Angels (Nagisa Isogai), Mecanismo velador (Diego Vizcarra), The Pimp and his Trophies (Antoinette Zwirchmayr), Sobre la marxa (Jordi Morató).

Gobierno saliente
Fish and Cat (Shahram Mokri), La Jalousie (Philippe Garrel), The Reunion (Anna Odell), The Seventh Walk (Amit Dutta), Under the Skin (Jonathan Glazer).

En 2014 los autores que llevaban décadas revolucionando el cine regresaron con una energía formidable. La mayoría avanzó sobre caminos previamente recorridos, pero encontrando presencias desconocidas, formas inéditas, empujando sus estilos hasta superar nuevas cimas. Podríamos hablar de los últimos (y sobradamente comentados) trabajos de Pedro Costa, Jean-Luc Godard (con la experimentación más libre e intuitiva jamás realizada en 3D), Lav Diaz, Richard Linklater, Lisandro Alonso; pero también de obras de autores injustamente menos celebrados.

Ahí encontraríamos a la iraní Rakhshan Banietemad, quien tras 8 años en la sombra volvió al largometraje de ficción con la soberbia Tales. La razón de ese silencio tan prolongado fue la negativa de la realizadora a filmar mientras Mahmud Ahmadineyad estuviese en el gobierno. Pura cuestión de principios. Pero la llegada del nuevo líder, Hassan Rouhani, no ha condicionado su mirada: Tales es probablemente la película más crítica sobre el Irán contemporáneo desde Ten (Kiarostami, 2002).

Otro maestro habitualmente ignorado, Dominik Graf, entregó con Beloved Sisters la desmitificación definitiva del Romanticismo. En el extremo opuesto, el genio de la animación japonesa Isao Takahata reivindicaba la imaginación ilimitada y se entregaba a la leyenda en la que al parecer será su última obra: The Tale of the Princess Kaguya, el colofón a una carrera extraordinaria. Peter von Bagh se despidió definitivamente con Sosialismi, otra maravillosa indagación en el pasado de la Humanidad. La demostración de que el cine puede ser la guía más luminosa para adentrarnos en la Historia. En un año de pérdidas devastadoras (Alain Resnais, Harun Farocki, Michael Glawogger), la de von Bagh fue sin duda la más triste para mí. Un hombre apasionado irrefrenablemente por el cine, un verdadero sabio, sólo es necesario asomarse a su monumental labor como crítico, programador y realizador.

Pero el relevo está asegurado. En 2014 un buen número de directores que habían asombrado con sus primeros trabajos se reafirmaron como autores importantes. René Frölke, Nadav Lapid, Eric Baudelaire, Zvonimir Jurić, Ion de Sosa, Carlos Vermut, Virgil Vernier, entre otros, marcarán con toda probabilidad el cine de las próximas décadas. Además, este año asistimos a los deslumbrantes debuts de Jung Yoon-suk, Josephine Decker, Hernán Rosselli o Yoo Soon-Mi. Pero si tuviera que decantarme por una ópera prima, esa sería la jordana Theeb (Naji Abu Nowar), toda una lección para Hollywood: el ejemplo de que todavía es posible construir un cine dinámico, esplendoroso y accesible sin recurrir a la manipulación emocional, respetando al medio y a sus espectadores.

Este año viajé fuera de Europa en dos ocasiones, primero a Perú (como programador del Festival Lima Independiente) y después a Túnez (invitado por el Festival de Cartago). Ambas experiencias me permitieron conocer escenas independientes de vitalidad descomunal, jóvenes realizadores con talento y espíritu inconformista. El caso peruano es especialmente esperanzador. La nómina de directores estimulantes es inmensa e imparable. Tengo la certeza de que en el año que arranca varios de ellos darán un decisivo paso al frente, comenzando por Juan Daniel F. Molero y su esperada Videofilia, una obra que sin duda ocupará uno de los cargos más altos en mi gobierno de 2015.



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