“Intensa-mente”: el perfecto equilibrio entre Alegría y Tristeza

Hay buenas películas que nos hacen pensar; hay otras que simplemente divierten, y hay otras que nos hacen experimentar una variedad de sentimientos. Pero hay muy pocas cintas que nos hacen reflexionar y que nos afectan emocionalmente. Felizmente, Intensa-mente está dentro de esa categoría.

Hace ya varios años que Pixar no nos entregaba una película de esta calidad. Es cierto, “Monsters University” fue divertida, pero definitivamente no logró superar (o inclusive igualar) a su predecesora, “Monsters Inc”. Y mientras menos se hable de la decepcionante Brave, o de la sorprendentemente mediocre “Cars 2” (la cual fue incluso más genérica que la primera parte), mejor. Me atrevería a decir, entonces, que “Intensa-mente” es la mejor producción de Pixar desde Toy Story 3 (ojalá no malogren la saga con la cuarta parte), una película madura, emocionalmente impactante, divertida y visualmente original. Todo lo que esperaríamos de Pixar en su mejor momento.

Inside Out

La premisa del filme es intrigante y compleja. Casi toda la historia se desarrolla en la mente de una chica de 12 años llamada Riley (voz de Kaitlyn Dias), y nuestros protagonistas son las representaciones cuasi físicas de sus emociones: la amarilla Alegría (Amy Poehler); la azul Tristeza (Phyllis Smith); el morado Miedo (Bill Hader); el rojo Ira (Lewis Black) y la verde Disgusto (Mindy Kailing).

Resulta que Riley y sus padres (Diane Lane y Kyle MacLachlan) se han mudado de Minessota a San Francisco, y siendo ella una niña, pues no está particularmente feliz por este cambio en su vida. Esto es, evidentemente, expresado a través de los personajes en su cabeza.

Pero ahí no acaban los problemas. Debido a una serie de eventos que no prefiero describir a profundidad, Alegría y Tristeza acaban fuera del “Centro de Mando” de donde operaban, por lo que ahora su misión es regresar a su lugar de origen, llevándonos en un viaje dentro de la mente de Riley. En el camino, se encontrarán con personajes muy curiosos como Bing Bong (Richard Kind), el amigo imaginario de Riley a quien ha olvidado hace ya varios años.

Como pueden darse cuenta, la historia que nos presenta Intensa-mente nos lleva a las profundidades de la psique de una niña de 12 años, un concepto indudablemente interesante para los adultos, pero quizás un poco difícil de vender para los niños (después de todo, se trata de una película de animación distribuida por Disney). Es por ello que Pete Docter (director de Monsters Inc. y Up) incluye una serie de persecuciones y secuencias de acción que, en producciones inferiores, se sentirían superfluas, pero que en Intensa-mente sirven para dos cosas: 1) evitar que los niños pequeños se aburran, y 2) crear una palpable sensación de peligro y tensión, lo cual funciona a la perfección debido a los personajes carismáticos y expertamente caracterizados que aparecen en la cinta.

La película usa emociones antropomorfizadas para desarrollar diversos temas, muchos de los cuales tendrán una mayor resonancia con adultos que con los niños más pequeños. No tengan duda alguna; “Intensa-mente” es una película más para los padres que para sus hijos, manejando temas como la madurez, el arrepentimiento, e incluso el desarrollo de la personalidad de un individuo a través de los recuerdos. Los chicos se divertirán con los personajes coloridos y los chistes, mientras que los grandes sentirán nostalgia por una etapa de la vida por la cual todos hemos pasado. La primera función a la que fui estuvo llena de lágrimas, y estoy seguro que la mayoría le pertenecían a los adultos.

Intensa-mente toca algunos otros temas potencialmente deprimentes, pero con suficiente cuidado como para que la película no se vuelva demasiado oscura. Una vez que Alegría y Tristeza se van del Cuartel General, por ejemplo, vemos cómo la personalidad de Riley se va deteriorando, haciendo que no sea capaz de sentir nada, e incluso que considere escaparse de su casa para regresar a Minessota. Es una sección de la película que funciona perfectamente porque hace que nos preocupemos tanto por la niña como por los personajes dentro de su cabeza (después de todo, son interdependientes), y porque al no haber un villano per se, le agrega un conflicto adicional a la historia, el cual se desarrolla naturalmente como parte de la trama.

Tuve la oportunidad de ver Intensa-mente de dos maneras diferentes; la primera vez la vi doblada al español, mientras que para la segunda, tuve la suerte de encontrar la única función en inglés subtitulado en todo el Perú (para los puristas como yo, es la del Cinemark Jockey Plaza a las 9:45 pm). No puedo decir que hayan sido experiencias totalmente diferentes, pero definitivamente los cambios de voz hacen que uno interprete a la película de distintas maneras.

Inside Out, Disney Pixar

En defensa de la versión doblada diré que los traductores hacen un muy buen trabajo, desarrollando a los personajes de manera muy parecida a lo que la gente de Pixar probablemente quería. La actriz que interpreta a Alegría es particularmente buena, ayudando a crear un personaje potencialmente desesperante (especialmente si daba una actuación cursi o exagerada) de manera interesante y divertida. Como suele suceder con la mayoría de las películas animadas que llegan a la la cartelera local, el doblaje es bueno, y siendo honestos, dudo que muchos niños se vayan a quejar de no estar viendo la película en su idioma original.

Sin embargo, como suele ser el caso, sigo prefiriendo la versión en inglés. Como Alegría (Joy, en inglés) Amy Poehler es espectacular. Es muy fácil identificarse con su personaje no solo debido a la manera en que se preocupa por Riley, si no también porque le da suficiente energía y carisma como para volverla en la protagonista ideal. Además, la manera en que Alegría crece a lo largo de la película (basta con decir que aprende un par de lecciones sorprendentemente profundas) le da cierta dimensión al personaje del que muchos otros protagonistas animados carecen.

Curiosamente, la cinta cuenta con la presencia (sonora) de otros actores conocidos como Bill Hader, Richard Kind, Mindy Kailing, Diane Lane, Frank Oz e incluso Rashida Jones. Muchos de ellos tienen papeles pequeños (lo de Oz no podría considerarse más que un cameo, por ejemplo) pero todos hacen un excelente trabajando ayudando a crear este mundo surreal y fantástico.

Y hablando del mundo en el que se desarrolla la película, debo decir que Intensa-mente es una de las películas más espectaculares a nivel visual que haya visto en mucho tiempo. Las escenas en la “vida real”, en las que vemos a Riley interactuando con su familia y amigos, y en las que Pixar incluso decidió recrear parte de la ciudad de San Francisco de manera realista, son impresionantes, y muy parecidas, a nivel visual, a lo que Pixar ya nos tiene acostumbrados. Se trata de una interpretación animada pero verosímil de la realidad, lo cual contrasta perfectamente con las escenas que se desarrollan en la cabeza de Riley.

Puesto que es ahí donde verdaderamente vemos la creatividad y el talento de Pixar en su máximo esplendor. El diseño de los personajes es sublime y original; las emociones parecen estar hechas más de un material en movimiento que de algo sólido, y la manera en que dejan rastros de “brillos” le agrega detalles divertidos a la cinta. Cada emoción tiene su propio color, como vimos más arriba, pero incluso las formas que cada una representa son relevantes: Alegría es una estrella, Tristeza es una lágrima, Ira es un ladrillo de fuego, Miedo es un nervio y Disgusto es un brócoli (obviamente). Son estos detalles los que hacen que uno pueda apreciar mejor este tipo de filmes, y junto con su calidad visual general (Intensa-mente se ve hermosa todo el tiempo, e incluso hay una secuencia, en la cual los personajes van cambiando de “dimensiones”, que me pareció absolutamente genial) hacen que sea todo un deleite de ver en la pantalla grande.

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Por otra parte, la música de Michael Giacchino, quien se ha encargado de componer algunas de las piezas más memorables de la filmografía de Pixar (Los Increíbles, Ratatouille, Up) es excelente. Diferente a lo que Pixar nos tiene acostumbrados, pero definitivamente genial; a veces inspiradora, pero otras veces sombría (estoy a punto de comprar el soundtrack por iTunes). Superior, por mucho, a lo que hizo para Jurassic World.

Sin embargo, vale la pena mencionar que la mayor fortaleza de “Intensa-mente” radica en su madurez. La mayoría de películas para niños nos tienen acostumbrados a las lecciones de siempre: mentir es malo, hay que ser valientes, hay que defender nuestras ideas, y un largo etcétera. “Intensa-mente”, por otra parte, le da una lección muy importante a sus espectadores, algo que honestamente no esperaba ver: nos dice que, para crecer, es importante aceptar que la tristeza es importante en la vida, que el cambio es inevitable a lo largo de la vida, y que hay que aceptarlo para poder seguir creciendo.

Son temas que no recuerdo haber visto anteriormente en películas animadas, y son temas que resonaron muy profundamente en mí, afectándome emocionalmente como muy pocas cintas lo han hecho antes. Intensa-mente hará que más de uno derrame una lágrima, y a pesar de ser principalmente inspiradora y llena de esperanza, también me hizo sentir muy nostálgico, cosa que no me esperaba. Me hizo querer ser un niño otra vez.

Esta es pues es la mejor película animada en lo que va del año, y dudo mucho que cualquier otra producción sea capaz de superarla.

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