Terminator Génesis: Cuando una franquicia ya no da para más

La semana pasada se estrenó Terminator: Génesis de Alan Taylor, director cuyo trabajo más conocido es “Thor: The Dark World” (para el que fue convocado a última hora, vale decirlo). Esta nueva entrega de la saga creada por James Cameron, que muchos ya daban por muerta, y con justa razón, regresó con toda intención de quedarse por muchos años más en la retina del espectador: “Terminator Génesis” se presenta sin muchas ganas de crear una historia concreta, pues lo único que busca es borrar todo lo ya contado en los noventas y prepararle el camino a sus anunciadas y cada vez más innecesarias secuelas.

De alguna forma, eso termina siendo bueno y malo a la vez. Si bien le permite a las nuevas generaciones acercarse a los clásicos de Cameron, el mayor error de “Terminator: Génesis” es no respetar en ningún aspecto la trascendencia de aquellas dos joyas de la ciencia ficción. Alan Taylor presenta una propuesta entretenida por momentos y con buenos efectos, pero poco ambiciosa en el aspecto narrativo. En pocas palabras, “Terminator: Génesis” no cuenta nada nuevo ni atrayente, y lo peor es que parece no importarle mucho. Es un claro ejemplo del cine conformista que tanto daño le hace a la industria comercial hollywoodense.

Terminator Genesis - Emilia Clarke Arnold

En un momento de la cinta, el cyborg Schwarzenegger le dice a todos ‘Soy viejo, no obsoleto’, causando risas entre el público, quien sabe muy bien que la popular estrella no tiene muchos recursos para sostener esa frase. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones, Arnold es quien se roba la película. A sus 67 años, Schwarzenegger realiza un trabajo relativamente convincente en su papel como defensor de la humanidad, y queda mejor parado que sus compañeros (quienes supuestamente son mejores actores que él). Emilia Clarke (Game of Thrones) como Sarah Connor es tal vez la mayor decepción de la cinta, prometía mucho, pero la chica se queda corta y desaprovecha muchas oportunidades de convertirse en un personaje trascendente (aunque la culpa sea compartida con los guionistas).

Pero, ¿de qué trata exactamente?

Los guionistas Laeta Kalogridis y Patrick Lussier le dieron mil vueltas a las historias de las primeras películas y crearon un escenario en el que John Connor (de alguna forma) ha logrado que la resistencia humana consiga una victoria casi total sobre Skynet, allá por el año 2029. Sin embargo, el buen John (interpretado por un limitado Jason Clarke) descubre que las máquinas han logrado enviar un Terminator a 1984 para matar a su madre Sarah Connor y evitar que él nazca.

Así que envía al sargento aficionado Kyle Reese (Jai Courtney) para que proteja a Sarah y evite la reconstrucción de la historia. Lo que no sabe ninguno es que Sarah ya está enterada de todo (Skynet, el Día del Juicio, la llegada de Reese) y vive acompañada de un T-800 algo mayorcito, que es su amigo y protector, y juntos se enfrentan a la amenaza de un nuevo T-1000 (Byung-Hun Lee). Siendo consciente del futuro que le espera, Sarah y su amigo Terminator planean un viaje al futuro para vencer a Skynet, pero se verán enfrentados a un enemigo inesperado (aunque el tráiler revela quién es, revísalo).

Estos enredos podrían poner alegres a los fans de Cameron, pues como él mismo ha confesado, están basados en sus ideas originales. Además, las referencias a los films anteriores, sobre todo en las escenas de la llegada de Kyle y en el enfrentamiento de los Terminators Schwarzenegger (el original contra el de CGI), intentan brindarle un homenaje al legado del director. Sin embargo, estos artificios de saltos en el tiempo (como el encuentro madre-hijo ‘espoileado’ en los tráilers) se sienten demasiado memorísticos y sin imaginación.

Las escenas de acción están superpuestas, como si estuvieran medidas para no sorprender a nadie. Parecen versiones light de los actos violentos de las primeras películas. El hecho de que las otras fueran dirigidas a adultos y esta sea apta para todo la familia, le juega demasiado en contra. La gran mayoría de escenas de acción se sienten como refritos diluidos, obligatorios y carentes de creatividad visual. Alan Taylor desaprovecha los recursos (porque tiene buenos efectos especiales, hay que decirlo) y navega un barco con buenas ideas pero sin dirección.

Olvidé decir que Taylor también ha dirigido varios capítulos de ‘Game of Thrones’, por lo que la colaboración con Emilia Clarke como Sarah puede resultar en cierto modo atractiva, pero no lo es. Emilia asume un papel bien ganado en el pasado por Linda Hamilton, y a pesar de sus intentos por mostrarse luchadora, no puede hacer mucho para darle una clara dimensión al personaje, sobre todo porque no tiene fuertes respaldos dentro del elenco más allá de Arnold.

Terminator Genesis Arnold Schwarzenegger

Por su parte, Jai Coutney como Kyle Reese presenta un personaje aún más carente de profundidad y motivaciones reales, es el más postizo del elenco, pero no obstruye la trama porque se le siente intrascendente (por ratos te olvidas de él, en serio). Ese es un lujo que el personaje de Sarah no se puede dar, y esa es la clave de mi decepción: Emilia no encontró el rumbo y le cuesta ser la protagonista. Y ahí está Arnold para salvar el día.

Lo mejor de Arnold es que parece ser el único que disfruta de todo esto, eso lo hace carismático y logra que el público se vaya con una sonrisa y olvide los desastres en el campo técnico y argumental. Pero Arnold no sostiene una película por sí solo, ya no tiene 35 años. Esta especie de reboot de la franquicia no le hace bien a su legendario personaje. La película explota todas las ideas de golpe y su sensación de mecanismo la hace tediosa. De nada sirve el carisma de Arnold, los buenos efectos, los escenarios cuidadosamente armados, ni las grandes estrellas de series de TV, si vamos a ver imágenes reencauchadas de todo lo que ya hemos visto antes. La monotonía no le hace bien a nadie (puede que solo a los bolsillos de los actores).

Como dije al inicio, esta película le marca el camino a sus inminentes secuelas, las cuales deberían cancelarse si los actores y productores le tienen algo de cariño a la saga. Arnold, amamos escucharte decir “I’ll be back”, pero ya fue suficiente. Te lo digo con el corazón.

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1 comentario

  1. Luis
    2 Julio 2015 at 23:05 — Responder

    Además…
    James Cameron no necesitaba hablar bien de esto.
    Arnold salva una mala movie por su carisma y por lo que representa en la saga. No más que eso, el resto de los actores, ni fu ni fa, años luz a lo que eran Linda Hamilton, Robert Patrick, Edward Furlong y Michael Biehn, que dejaron un sello, siguen ahí y LOS RECUERDAS..
    Hasta Joe Morton, actor que interpreto al ingeniero que inventó Skynet en Terminator 2, tuvo un reparto sobresaliente, fuera de serie.

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