“La boca del lobo”, la trágica historia de Chuspi, ese lugar sin justicia ni ley

A propósito de la presentación especial de La boca del lobo, como parte de la muestra en homenaje a Gustavo Bueno en el 19 Festival de Lima, presentamos este texto especial que indaga en la psiquis y la personalidad de los protagonistas del filme clásico de Francisco Lombardi:

Al iniciarse el conflicto armado en el Perú en 1980, la población estaba desprotegida y desprevenida. Tuvieron que pasar dos largos años antes de que el Estado tomara acción concreta y desplegase la mayor parte de sus fuerzas contra Sendero Luminoso, pero ni aún entonces se tenía una idea clara de cómo derrotar al enemigo. Debido a esto, el clima de violencia se fue elevando sin medida, se cometieron múltiples crímenes de lesa humanidad y, en medio de todo esto, las fuerzas subversivas adquirieron un carácter casi mítico. Es en este contexto que se sitúa la película de Francisco Lombardi, La Boca del Lobo. Con un Perú dividido, muriendo de miedo y sin saber cómo reaccionar.

la-boca-del-loboEn la historia seguimos a Vitín Luna (Toño Vega), policía sin experiencia que arriba a la comunidad de Chuspi para conseguir méritos con los cuales ascender en la Guardia Civil. Junto con él llega un contingente de fuerzas armadas con poco más de 10 policías, un teniente y un sargento. (En la película no se define con claridad si son policías o militares, se apuesta más por la ambivalencia, en todo caso son agentes del Estado, fuerzas del orden). Destacan Kike Gallardo (José Tejada), amigo de Vitín; y el Sargento Moncada (Gilberto Torres), uno de los militares a cargo del puesto. Inicialmente el oficial superior es el Teniente Basulto (Ántero Sánchez), pero rápidamente demuestra su escasa disposición para la guerra, tiene un trágico final y por ello es reemplazado por el Teniente Roca (Gustavo Bueno). Si bien Roca se muestra como una persona capaz, al paso de los días y por las decisiones que es forzado a tomar, se revela como una persona de carácter tajante, extremo y rígido. Resuelto a no dar marcha atrás ni admitir sus errores.

Durante la historia hay ciertas figuras dramáticas que ensalzan la obra y apoyan su desarrollo. Una de estas es la niña pastora que aparece al inicio, en el intermedio y al final de la obra. Mediante su visión se cuestiona la justicia de los hechos, justicia de la cual es difícil hablar en un ambiente tan brutal y nihilista como el presentado. Otra figura es Kike, el amigo de Vitín. En la película, él encarna la bajeza y los atropellos que se cometen en todo conflicto. Él y solo él representa todo lo malo y sucio de una guerra fuera de control, mintiendo, robando, violando y, eventualmente, matando a sangre fría.

Al inicio de la historia, la niña, sola y abandonada, observa las atrocidades de Sendero en la zona (un cuartel militar aniquilado, la justicia muerta) como preludio y justificación de la llegada de Vitín y compañía. En la excursión a la puna, liderada por Roca, la niña sonríe con la esperanza de que la nueva justicia prevalezca y observa con especial interés a Vitín, como si fuera él —y no los altos mandos policiales— quien pueda representar la ley, la verdadera, recta e imparcial, ajena a todos los bandos mencionados. Finalmente, al huir Vitín de un Roca “ya muerto” y un cuartel completamente embriagado de poder, otra vez la niña está ahí. Sopesando, observando, entendiendo, al igual que Vitín, que ese puesto ya no alberga ningún tipo de justicia. Que, de alguna manera, se ha vuelto a la situación con la que comenzó la película.

boca-del-lobo-vitinVolviendo a la película en sí, la trama es la lucha entre los dos clásicos puntos de vista en la guerra. Esto es, “el fin que justifica los medios”, representado por Roca y, en menor medida, por los demás soldados; y “la justicia por medios justos”, representado por Vitín y, mucho menos, por Kike. ¿Representado por Kike? Sí, pues este entendía —aunque muchas veces se dejaba llevar por el temperamento— que el precio a pagar por la defensa del Perú era demasiado alto. Para él, arriesgar la vida no era cosa chica, especialmente en un pueblo desconocido, desconectado del resto de la policía y varado sin tarea fija. Por cumplir la labor, él se considera acreedor de ciertos beneficios; entrando a una que otra fiesta, teniendo relaciones con una que otra mujer. Esta es su visión, y si las cosas fueran así de sencillas, hasta podría ser entendible. Sin embargo, su mayor problema es el orgullo que lo domina y le impide desarrollarse como persona. Combinado con su personalidad impulsiva y desenfrenada, Kike termina convirtiéndose en el villano de la obra; pues es él quien desencadena los hechos. Fuerza la mano de Roca en más de una ocasión, evita que Vitin actúe hasta que ya es demasiado tarde y en ningún momento siente culpa por sus actos.

Por su lado, el Oficial Roca es un ejemplo de superación. Fue espada de honor durante sus estudios, y desde el primer momento se muestra como una persona diligente y dispuesta a cualquier labor que se tenga que hacer. Manda a pintar las paredes, gestiona comida para el cuartel, realiza actividades constantes para mantener alerta al pelotón, etc. Sin embargo, por más honorable que pueda ser la personalidad de Roca, existe un hecho en su vida que lo desvió del camino de la rectitud, y lo condujo hasta las circunstancias en las que se encuentra. Si a eso se suma el poco apoyo que recibe de la población, de sus superiores y sus mismos subordinados, el buen oficial no puede si no caer hacia la barbarie. Esto se evidencia hacia el final, cuando mata a un poblador después de que este simplemente le escupiera. Mediante este hecho, las cosas escalan hasta una matanza sin justificación de más de la mitad del pueblo, y una lucha a muerte con Vitín, quien recién habiendo sucedido todo esto alza la voz, momento cuando las cosas ya han llegado demasiado lejos.

la-boca-del-loboFinalmente, Vitín representa la indecisión entre hacer lo “correcto”, moralmente hablando, e ir en contra de su modelo a seguir. Apenas ve a Roca, se identifica fuertemente con su discurso y sus acciones, pues previamente había chocado con Basulto, quien sufría de un problema opuesto. Donde Roca era proactivo y luchador, Basulto era más cuidadoso e incluso mostraba temor ante el hecho de tener a un posible senderista en sus manos. Debido a esto, Vitín no toma acción contra su oficial hasta mucho después de haberse dado cuenta de lo equivocado que estaba. Si bien comienza a dudar de su juicio cuando este le dispara a una vaca, solo levanta su voz al ver la matanza de Chuspi propiciada por una mentira de Kike, quien por cierto en ningún momento de la narración sufre represalias por sus acciones. Debido a esto, parte de la responsabilidad recae en nuestro personaje principal, aunque al menos trata de arreglar las cosas enfrentando la autoridad, como una revancha personal más que en nombre de la justicia, pero enfrentándola de igual manera.

Así acaba la historia de Chuspi. Roca “muerto”, o al menos habiendo reaccionado ante la gravedad de sus acciones; Vitín fugado, sin poder soportar más el estar en ese lugar donde ya no existe justicia ni ley y todos excepto él son asesinos; y Kike libre de hacer lo que le plazca, siendo quizás el que termina mejor parado de los responsables de la tragedia. Una historia trágica, estilizada como un western con las clásicas figuras del bien y el mal (Vitín y Roca) en un pueblo desolado. Una moraleja relativa pero cierta, la del mal que se comete en nombre del bien. Una lección por aprender, quizás ya aprendida, quizás mal aprendida.

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2 comentarios

  1. 8 de Agosto de 2015 at 17:41 — Responder

    Información Bitacoras.com

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