Festival de Venecia 2015: Crítica de “Madame Courage” de Merzak Allouache (Francia)

Siguiendo la línea del cine neorrealista, en visiones como las de Rossellini o Visconti, Merzak Allouache nos brinda una mirada crítica de la sociedad argelina contemporánea, un relato crudo que centra su atención en las relaciones personales y que tiene sus momentos más conmovedores en la espera de Omar, de coraje blindado, por llamar la atención de esa mujer de la cual aparentemente se ha enamorado.

El film sigue la caótica rutina de Omar, un adolescente solitario e inestable que vive con su madre y su hermana en un barrio pobre de la ciudad portuaria de Mostaganem, al noroeste de Argelia. Frente al abandono y el rechazo de su madre, Omar se dedica a cometer robos en la ciudad y a ingerir psicotrópicos conocidos como “Madame Courage”, drogas populares entre los jóvenes argelinos y cuyo efecto altera el estado de conciencia brindando un eufórico efecto de invencibilidad. Pronto Omar se detiene en una de sus víctimas, una joven mujer llamada Selma y comienza a seguirle los pasos.

Merzak Allouache (Les Terrasses) se preocupa por los sentimientos de sus personajes más que por la composición de su trama, un recurrente del estilo neorrealista que busca mostrar condiciones sociales más humanas y auténticas. Es por ello que Omar se muestra como un personaje que divaga por las calles de la ciudad, sufriendo la indiferencia de una madre que lo humilla y que permite que su hija Sabrina (Leila Tilmatine) se dedique a la prostitución.

El director también refleja, desde el título de la película (Madame), un retrato de la mujer argelina que sufre la indiferencia de estas sociedades y que son tratadas con menos protecciones legales frente al abuso y la violencia de género. No sorprende, entonces, que Merzak también nos guie por la mirada de tres mujeres, en tres etapas generacionales distintas, que bajan la cabeza frente a la presencia marcada del hombre que reprime, abusa y ejerce la violencia más sádica, en una de las escenas más fuertes del film.

Madame Courage de Merzak Allouache

Merzak Allouache nos aproxima a una cinematografía que podría calificarse de carácter hiperrealista donde las imágenes de lo cotidiano toman un sentido más allá de la pantalla. En este camino estético, los vacíos dentro de los encuadres forman un carácter importante en el desarrollo del personaje así como la textura de las paredes y la basura que parece ser el único compañero de Omar, sobre todo durante sus esperas solitarias.

Frente a la propuesta de realismo sucio, los momentos de seguimiento, aquellos en los que Omar persigue a Selma por las calles argelinas, son muy logrados permitiéndome recordar ese carácter de espacio, ritmo, mirada y gestualidad tan importantes en una película como En la ciudad de Sylvia.

Resulta imprescindible apreciar una película como Madame Courage, un cine de denuncia que realza temas que se mantienen, muchas veces, ocultos. Cineastas como Hana y Samira Makhmalbaf, o Haifaa al-Mansour (primera cineasta mujer en dirigir un largometraje en Arabia Saudita) se abren caminos en la cinematografía mundial gracias a su valentía por narrar historias, alertando al debate y al conocimiento público. Realmente eso es un poco de lo que hace falta: coraje.

Madame Courage

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