[Entrevista] Ani Alva Helfer, directora de “El beneficio de la duda”: Para mi, el espectador es lo primero

El-beneficio-de-la-duda-peliculaAni Alva Helfer decidió viajar a Argentina a los 18 años para estudiar cine y televisión en la Universidad de Palermo, con especialización en dirección de arte.

Al volver a Perú ingresó a Big Bang Films a los 23 años para comenzar editando institucionales. Luego, cuando la productora comenzó el rodaje de Japy Ending ella fue asistente de dirección de Sandro Ventura y directora de arte de tres historias de la película, y por cosas del destino terminó dirigiendo una secuencia. Luego hizo el guion y la dirección de arte de Loco cielo de abril y la dirección de arte de Poseídas.

Ahora, por una propuesta de Sandro Ventura, Ani pudo dirigir su ópera prima, El beneficio de la duda, filme de suspenso que se estrena este 19 de noviembre. A propósito de ello la entrevistamos a continuación:

Ani, ¿cómo nace la premisa de “El beneficio de la duda”?
Nace de una conversación que tuve con Sandro Ventura, hablábamos de las nuevas modalidades de robo, gente que se presenta en tu casa, el que hace delivery, el que arregla el cable, gente a los que a veces uno les abre la puerta con facilidad. Entonces fue que sentí que por ahí podía ir la historia, sería una película de suspenso, mi género favorito. Empecé a escribir el guión, inspirándome en el cine clásico americano que me encanta. Si bien el cine negro, de Billy Wilder o Hitchcock, tiene bastantes engaños hacia el público, la historia no es complicada. Aunque muchas historias en sus temáticas son simples, viene el malo y te quiere envenenar y se resuelve, y no hay tantos giros.

Siempre me ha llamado la atención todo lo que tiene que ver con el veneno, una de mis películas favoritas es Arsénico por compasión de Frank Capra. Otra favorita es Crimen perfecto de Hitchcock. En Testigo de cargo de Billy Wilder, acusan a alguien que tú piensas que es y no es, eso también me atrae, cuando la narrativa es totalmente aristotélica. Me gusta jugar con que el bueno es malo y el malo es bueno.

¿De qué trata “El beneficio de la duda”?
Trata de Marcela (Fiorella Rodriguez) que en la noche que debió ser la mejor noche de su vida, porque su amante le va dar una noticia que cambiará su vida, recibe la visita de un oficial de la policía (Ricky Tosso) que viene a darle una mala noticia. Le dice que su amante ha sido secuestrado, pero poco a poco ella se da cuenta que el policía no es quien dice ser y por lo tanto su vida está en peligro. Y comienza un juego de engaños y mentiras donde no sabes quién es el malo o el bueno. Todo se convierte en un juego de engaños que se produce en una noche.

¿Cómo fue el proceso creativo del guion?
Cuando yo me pongo a escribir el guion, no me planteo mis planos, separo las cosas, cuando soy guionista no soy directora y viceversa. Cada fase tiene que tener una individualidad, creo que así debe ser para sacar el jugo a esa fase. Entonces en guión, no imagino caras, hay directores que necesitan ver un rostro, yo no. Yo lo que necesito es imaginarme un espacio, no el espacio donde voy a filmar, sino un lugar como mi casa, porque necesito que lo que escriba tenga sentido, sobre todo en esta película donde el 80% es realizado en una locación, en un penthouse.

Entonces ya en el guion me imaginaba que la cámara iba ser un personaje más. Yo quería una cámara con planos vintage, un cine medio antiguo. Pedí a la producción la necesidad de tener una locación ya, porque me estaba volviendo loca, necesitaba un espacio más bien cerrado donde la protagonista no podría escapar fácilmente, que estuviera realmente encerrada y me llegó la opción de grabar en este penthouse, que fue un auspicio por canje de una constructora. Yo quería que la cámara “vuele” y para eso necesitaba un espacio como un set de televisión y me permitieron clavar seis parrillas en la casa. Le puse a cada punto de la casa luces arriba y así pude grabar.

¿Con qué cámara trabajaste para lograr el movimiento estético que imaginabas?
Trabajé con una Panasonic GH4, opté por esta cámara porque era una cámara liviana, porque grabamos con un estabilizador Ronin, y como yo quería una cámara que flotara, entonces para eso era mejor el Ronin. Yo tenía para elegir otras cámaras incluso una Blackmagic, pero el peso era superior y cansaba al camarógrafo, ya que mis tomas eran largas, tenían bastante movimiento.

¿Quién fue tu director de fotografía?
Mi director de fotografía fue Omar Quezada. Nosotros ya habíamos trabajado juntos en Loco cielo de abril, él como director de foto y yo como directora de arte, nuestras áreas nos matábamos siempre, porque lo que a mí me sirve para vestir un lugar y hacerlo más bonito al director de foto le estorba. Con Omar hemos tenido esto de amor y odio, pero muy rico a la vez, porque nos complementábamos y nos llevábamos finalmente súper bien. Yo quería trabajar con él, porque es muy talentoso, e iba ser interesante. Omar es naturalista, más de documental y yo soy todo lo contrario. Por eso cuando le dije de la película le pareció bacán, porque era un reto para él también.

¿Cómo planteaste tu composición visual?
Yo no quería una película totalmente oscura, a veces en el cine clásico las sombras son muy importantes, pero todo está muy bien iluminado, siempre hay una belleza que a veces es fingida, yo quería eso. Yo no quería que haya sombras en la cara, sino que todo esté muy bien iluminado. Por otro lado los planos son largos, quería que la casa sea un espacio escénico, como si fuese un teatro. La película perfectamente podría ser una obra de teatro, donde la cámara flote. No quería mucho corte ni contra planos. Para mí el tema de la cámara era muy importante, que fueran secuencias, tomas largas, por eso me demoré en armar la planta de cámara, ya que al ser secuencias, tenía que estar todo bien marcado.

¿Quién hizo la dirección de arte?
Fueron Guillermo Helfer, mi hermano y Biviana Chauchi, quien fue mi asistente en mis anteriores trabajos. Siendo la primera película de ambos me entendieron muy bien, desde su área me aportaron mucho.

¿Cuántos personajes conforman el universo en tu película? ¿Cómo fue la construcción de tus personajes?
Trabajamos con pocos personajes, con nueve actores. El universo de personajes secundarios está compuesto por Anahí de Cárdenas, que es la mejor amiga de Fiorella; Alexandra Graña, hace de la esposa del amante de Fiorella Rodríguez; Claudia Berninzon que es la vecina de Fiorella; Emanuel Soriano es el asistente del amante de Fiorella; y el amante de Fiorella, que es un español que se llama David García.

Con respecto a la construcción, nunca pienso en el actor, siento que el actor tiene que meterse en el personaje, nunca escribí pensando ni en Fiorella ni Ricky. Pensé siempre en construir personajes con cierta sobriedad, elegancia, quería que esta elegancia se transmita mediante el personaje, sin modismos, ni peruanismos, sin casi nada de lisuras. El tono de voz de mis actores es un poco más arriba, no tan natural, por eso tuvimos arduos ensayos porque no quería que el tono se vaya tan arriba, no quería que se note sobreactuada. Ensayamos también golpes y caídas, para eso los llevé a una escuela especializada, porque tienen dos peleas en la película.

En El beneficio de la duda quería plantear la doble cara, yo quería personajes cambiados, con un tono de voz especifico. Fiorella es muy eléctrica y tuve que bajarla, su personaje era mas intro, para adentro, si se sentía mal no hablaba, tocaba el piano, ya que su personaje es una mujer solitaria y físicamente quería un personaje delicado, estilizado. Los ensayos fueron arduos, en especial con Ricky y Fiorella.

¿Cómo fue el trabajo de la música?
Fiorella toca una música que es de Chopin, tuvo que tomar clases de piano, por tres meses, y logró tocarla íntegramente, era un trabajo actoral de catarsis.

La música es compuesta por la cantante y compositora chilena Mol Laferte, que hizo un trabajo sinfónico, mucho piano, violín, cuerdas.

El beneficio de la duda - ani alva

¿Qué tal fue la experiencia de dirigir, te gustó?
Si me gustó y desearía volver a hacerlo otra vez, en la película está todo lo que hasta el momento sé, todo lo que audiovisualmente he aprendido.

He sido atrevida al hacer una película de género como el suspenso, es el universo que yo he creado. Tengo en la película al personaje mirando a la cámara, tengo un plano donde Ricky Tosso se para en medio de la pantalla, y le da espalda al público, yo quería eso. Veo la película y me gusta, he quedado satisfecha.

¿Piensas en el público en general?
Totalmente, yo pienso en el espectador, para mí no hay elemento más importante, el espectador es lo primero, a mi me molesta salir de una sala y ver una película sin entenderla, quiero que mi película la vea cualquiera, que agarre su canchita y la disfrute, no quiero que el público se enrede y que no entienda, eso no me gusta.

El éxito de una película es que llegue al espectador. Espero que en la hora y media que dura mi película la pase bien, y que sea un buen producto. Yo no busco un cine intelectual, porque yo tampoco lo soy.

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