[Crítica] “El beneficio de la duda”: una película discreta e inverosímil

Me gustaría darle el beneficio de la duda a esta película, pero lamentablemente no puedo. Trato de buscarle el lado positivo y se me hace una tarea complicada. Se trata de una película bastante discreta, que por momentos llega a rozar con lo absurdo. Estoy hablando de El Beneficio de la Duda, producción recientemente estrenada, dirigida por la debutante Ani Alva Helfer.

Debo reconocer que al enterarme que atrás de este proyecto se encontraba Big Bang Films, responsable de películas bastante modestas, a mi juicio, tales como “Talk Show”, El Buen Pedro, “Japy Ending”, Loco Cielo de Abril o Poseídas, sentí cierta desconfianza. A pesar de esto me arriesgué en el día de su estreno y salí de la sala bastante descontento.

La película narra la historia de Marcela (Fiorella Rodríguez), una misteriosa mujer que mantiene una relación amorosa con un hombre casado. Ella recibe sorpresivamente en su domicilio la visita de Héctor (Ricky Tosso), un “inspector” de la policía que llega a altas horas de la noche trayendo una lamentable noticia.

El beneficio de la duda trata de ser una película de suspenso con personajes bastante oscuros y situaciones, por momentos, inverosímiles que desde los créditos iniciales busca “rendir tributo” al cine clásico. Pero sin un guion potente ni actuaciones sólidas es imposible rendirle tributo a nadie, así tengas referencias a Hitchcock. Fallan elementos como la banda sonora que abusa de los instrumentos de cuerdas, como para que quede claro que estamos ante un thriller, o un innecesario e injustificado intento por romper la cuarta pared.

El sonido es de un bajo nivel técnico, al punto que algunas líneas no se entienden y, lo que es peor, hace que parezca una película en idioma extranjero mal doblada, pues también existen problemas de desfase entre el audio y la imagen. La fotografía no desentona y la dirección de arte es lo más rescatable, bastante prolija y cuidada, esto es probablemente explicado por la experiencia de la directora Ani Alva en este campo. Prácticamente la película está filmada en una sola locación, la cual gracias al trabajo del director de arte se convierte en un personaje más de la historia.

En lo que respecta a los actores, creo que se pudo sacar más de estos. Los personajes principales no están bien construidos, pienso que faltó explorar un poco más en el pasado de ambos para entenderlos mejor. Fiorella Rodríguez aparece demasiado acartonada, plana, le falta sangre por momentos, y lo de Ricky Tosso es sólo correcto pero no más que eso.

El muy buen actor Emanuel Soriano trata de salvar la situación, pero el guion no lo ayuda (al igual que a los dos personajes principales) y acaba caricaturizando a su personaje, al punto que me hizo recordar al maquiavélico Skipper, líder de los irreverentes “Pingüinos de Madagascar”. Pero el punto más bajo de las actuaciones lo logra el actor español David García Coll con una performance para el olvido. La química entre su personaje y el de Fiorella Rodríguez es nula.

No dudo por un segundo en la buena intención y esfuerzo de la directora, productores, actores, técnicos, auspiciadores, etc. Aplaudo y celebro la perseverancia de Big Bang Films que se la juega una vez más, e incluso apuesta por una nueva directora que estoy seguro próximamente nos sorprenderá. Pero creo que no basta con esto. Se necesita algo más. Algo más que felizmente el cine peruano este año ha demostrado que tiene, en cintas como “NN”, Magallanes, Como en el cine, entre otras.

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