Made in Cuba: Conversamos con dos documentalistas cubanas que participaron en la Selección Oficial del Festival IDFA 2016

En Ámsterdam, a fines de noviembre pasado, el Festival Internacional de Cine documental más importante del mundo, el IDFA, cerraba sus puertas, mientras en el panorama mundial Cuba estaba en el centro de la atención informativa por la muerte del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Dos hechos bastante distantes pero vinculantes en el encuentro que yo iba a sostener, esa tarde de domingo, con dos jóvenes realizadoras cubanas, integrantes de esa nueva generación de cineastas que están dando un aire refrescante, diferente y actual al cine que se hace en la isla. En un país sin Ley de Cine, sin fondos de fomento al cine y dónde las productoras de cine independientes no están legalizadas.

En el segmento de cortos cubanos programados en el IDFA 2016, tres documentales acercaron la peculiar época de transición que vive Cuba; House for Sale, Connection y Great Muy Bien. En las cuatro fechas en programa hubo aforo completo. “Estos cortos justamente lo que traen es algo que se va a perder en muy poco tiempo. Son esas cosas que no existían en Cuba y que ahora existen: la internet, las escuelas de inglés, la venta y compra de casas. Todavía existen de una forma diferente. O sea todavía hay una ingenuidad en el acercamiento a esto, algo que se va a perder en los próximos meses,” sostiene Horizoe (Zoe) García Miranda, realizadora de “Connection”.

Y a la pregunta inevitable “¿Qué significa la muerte de Fidel Castro para Cuba?”, Sheyla Pool Pástor, realizadora de “Great Muy Bien”, refiere: “Dicen que el picante activa la fibra del dolor pero hay un punto en que la fibra del dolor (siempre) se adapta y dejas de sentirlo […]. La muerte de Fidel la hemos vivido desde que él se retiró en medio de especulaciones, o entre ese tipo de rumores que decían que Fidel moriría y no nos lo dirían (o lo harían 50 días después). Fidel está fuera del panorama político desde que se retiró. Realmente ha estado fuera. La gente dejó de hablar de él”.

A continuación les presento parte de la conversación que sostuve con las dos realizadoras -egresadas de la Escuela Internacional de Cine y TV (EICTV), de los Baños, Cuba- sobre su trabajo, su país y sus expectativas. Una visión abierta, un testimonio personal de hacer cine con estilo propio. Más allá del amor al cine en los tiempos del cambio.

[N.E.: Estas jóvenes realizadoras están presentando sus trabajos por estos días en el Sundance Film Festival, en la sección Made in Cuba].

¿Qué significa para ustedes estar en el IDFA?
Sheyla: Para mí es una oportunidad muy grande. Primero porque es importante y porque aquí hemos hecho nuestro estreno mundial y eso también le da un toque diferente. Es un festival de documentales y las personas vienen buscando algo específico y es bueno saber que se interesaron mucho por los cortos. Aquí culmina de alguna manera una etapa de trabajo que fue intensa y abre otra que es de festivales y espero que sea muy linda también.

¿Cómo fue el camino que siguieron hasta este festival?
Zoe: Los tres documentales participaron en una convocatoria que hizo el Sundance Documental Film el 2015 en La Habana para hacer una serie de documentales sobre la transición en Cuba. No había un tema específico, solamente la idea de que cada cual desde su punto de vista hablara de fenómenos que le pareciera que remitían a la transición. La convocatoria es “Nuevas Miradas”, un espacio para proyectos en desarrollo que tiene la EICTV dentro del Festival de La Habana. Ahí nuestros proyectos fueron seleccionados.
Luego fuimos a un workshop con tutores de Sundance y del diario The Guardian, filmamos un material para este workshop y el resto del material que fueron los cortos.
Durante todo ese año trabajamos con nuestros tutores, fuimos conversando sobre los cortometrajes e inclusive sobre la manera de insertarlos de alguna manera en festivales. Participamos en Sheffield Doc/Fest con un work in progress de los cortos, y ahora se estrenaron aquí en el IDFA.

Horizoe García Miranda y Sheyla Pool Pástor, directoras cubanas presentes en el IDFA 2016.

Se tratan de documentales que retratan un momento irrepetible en Cuba.
Sheyla: Sí, como el instante preciso, es una fotico de unas circunstancias que posiblemente desaparezcan, van a perder la particularidad y se van a estandarizar.

Zoe: Es una manera diferente de presentar las cosas, por ejemplo en el documental de Emanuel Giraldo (“House for sale”), él planteaba lo que es el valor (lo que es importante hoy) y eso va a cambiar. Se ve en cómo venden una casa: “Mira que hermosa es mi casa porque es muy antigua”, de aquí a un año va a ser como el resto del mundo. “Mira esta casa, es muy buena porque esta cocina es de acero inoxidable”, y no porque es la cocina de tu abuela. Pasa lo mismo con las escuelas de inglés que en algún momento van a dejar de usar el método de aprendizaje del año 1998, van a comprar un método moderno y van a ser escuelas como todas, como cualquiera en Latinoamérica. Y el Wi-Fi, la conexión a internet, ya no vas a encontrar una persona que no lo sepa usar, probablemente todo el mundo lo va a usar.

Cosas muy normales en realidad, que revelan simultáneamente una Cuba que cambia rápidamente. ¿Cómo se ven esos cambios desde dentro de Cuba?
Sheyla: Los cambios están pero siento realmente que nos hemos estancado. Hay que prepararse para algo diferente que va a venir, pero es algo que siento nadie tiene muy claro, a no ser que se quiera ir del país por supuesto.

En el caso de aprender inglés, básicamente hay que mirarlo como que es una lengua útil. Una lengua que se habla en la mayoría de los países y se tiene como un estándar internacional de comunicación. Siento que en Cuba esta urgencia se ha incrementado y que eso tiene que ver sobre todo con el progreso.

Zoe: Lo que pasa es que se ha desatado un interés en el mundo alrededor de Cuba y de lo que va a pasar con Cuba porque ha habido un cambio muy importante a nivel de política exterior, que ha sido este acercamiento con Estados Unidos. Pero no ha habido un cambio brusco, no ha habido una ruptura como pasó, por ejemplo con la Unión Soviética o el Muro de Berlín. Cuba, dice la gente (medio de chiste) que se esta convirtiendo en una China, digamos un socialismo capitalista, porque realmente hay propiedad privada, hay negocios muy grandes pero a nivel político no ha habido ningún cambio. Ahora mismo yo siento que hay una política, un gobierno, que no está en sintonía con la economía.

Entramos en el tema político, irremediablemente, más si hablamos de Cuba en estos días. Ha muerto Fidel Castro, el líder de la Revolución Cubana.
Zoe: Si es algo de lo que se habló tanto. Incluso cuando Fidel se retiró, se especuló mucho sobre su muerte. Los cubanos que estamos en un intermedio, que tenemos matices, siempre tenemos problemas porque en este sentido Cuba es muy extrema: o las personas están llorando la muerte de Fidel y el fin del socialismo en Cuba, una cosa con la que yo no puedo comulgar. Y por otro lado hay otras personas celebrando en Miami. Yo creo que hace tiempo que Fidel no es nada en la política cubana. Es mi opinión. Me resulta triste porque era un buen proyecto. Incluso la generación anterior a la nuestra trabajó mucho por eso y ver como todo eso se ha perdido, es triste.

Sheyla: Para la política de Batista, que fue extremadamente sanguinaria, la llegada de Fidel fue un bálsamo y se sintió así. Fue un proceso que en un inicio prometió muchas cosas a nivel humano y logró muchas cosas. Pero siento que como todo, cuando uno está demasiado tiempo en el poder (en el poder de cualquier cosa) hay un vicio en eso y siento que no necesariamente acaba bien.
Antes de venir, vimos unos videos que hicieron en las calles de Cuba, sobre qué sienten las personas sobre la muerte de Fidel. Las caras de las personas transmitían una cosa diferente a lo que estaban diciendo.

¿Es temor, manipulación?
Sheyla: Yo siento que las personas ya se automanipulan. La manera en que se ha tratado toda la información, en general, en Cuba es que las mismas personas se autocensuran. En ese caso siento que los cubanos tienen un problema. Yo sé que yo no lo tengo y eso por supuesto te puede traer ventajas y desventajas.

Zoe: Es la manera de hablar que nos han enseñado, se reproducen las palabras, son palabras vacías. Es tan sintomático eso; en Cuba la economía va por un lugar y la política va por otro y se siguen repitiendo los mismos discursos.

En ese contexto, ¿es difícil hacer cine?
Zoe: Hacer cine puede ser difícil en cualquier lugar y en Cuba es particularmente difícil porque no existe ningún fondo de fomento, no hay una ley de cine, las productoras no están legalizadas. Inclusive para aplicar a ciertos fondos internacionales tiene que ser a través del INCAE que es un poco el centro de todo. Es lo oficial y si no lo haces por ahí es muy complicado.

Pero Cuba tiene una de las escuelas de cine y televisión más importantes en el mundo (la EICTV) creada por Gabriel García Márquez, con el respaldo de Fidel Castro.
Zoe: Sí, es paradójico porque en eso Cuba fue pionero. Muchos intelectuales del mundo estaban muy de acuerdo con todo lo que estaba ocurriendo políticamente en Cuba y quizás por esas posturas que siguió teniendo, pero muchos de esos intelectuales se fueron retirando. Siento que fue un proceso y sigue siéndolo porque ahora mismo hay una lucha por conseguir una ley de cine, pero es una lucha que se ha convertido en algo complicado y turbio.

¿Hay organismos encargados de tramitar o fiscalizar las producciones de cine, televisión y festivales?
Sheyla: El Ministerio de Cultura es el centro de todo.
Zoe: Es que en cualquier parte del mundo ahora es difícil controlar qué se filma y qué se ve. En Cuba hay un Instituto de Cine, el ICAIC, que hace cuatro películas por año. Prácticamente no hace documentales. Luego está la Escuela de Cine que es otra institución que también hace películas, hace cortos con estudiantes sobre todo. Y está el Festival de Cine de La Habana que es nuestro festival de cine más importante, que de alguna manera tiene un dialogo con el ICAIC.
Ahora en Cuba hay una cosa que se llama “el paquete semanal”, un paquete de videos, películas, revistas, que se distribuye semanalmente. Las personas que tienen interés, consiguen todos esos contenidos por el mercado negro.

Sheyla: Sobre las cuatro películas que se hacen anualmente en el ICAIC, a mí no me queda claro por qué es que se hacen y cuál es la manera en que eso se seleccionan.

Zoe: No sabemos porqué escogen esas y no otras. Ese es el problema de no haber una Ley de Cine.

Sheyla: Hay una oscuridad ahí, donde es muy difícil realmente penetrar. A veces uno se pregunta por qué a esta película le han dado tal cantidad de dinero. Porque con ese dinero se hubieran hecho 5 películas independientes, incluso con unos temas mucho más atractivos.

¿Han tenido ustedes problemas para filmar estos temas que no tenían que ver con la política del gobierno central?
Zoe: En Cuba, como en todos los lugares, se necesita un permiso para poder filmar en las calles, para poder entrevistar personas. Y como no existe ningún amparo legal para los productores independientes, nosotros no tenemos como gestionar esos permisos y básicamente filmamos sin permiso. Es difícil de controlar porque trabajamos con una cámara 5D (una cámara pequeña) pero igual es un estrés. En mi caso, yo me fui a filmar mi documental a un parque lejos de La Habana, en la periferia, porque yo sentí que ahí no iba a haber policías.

En cuanto al trabajo de audio, cámara, edición y producción, ¿intercambiaron roles?
Zoe: Este es realmente nuestro primer trabajo juntas. Nosotros tenemos una productora independiente en Cuba que se llama La Nave Producciones. Es una productora porque producimos y hacemos cosas pero en Cuba no están legalizadas las productoras. Sheyla es sonidista de profesión, además estudió documentales y fotografía. Tenemos la capacidad de poder hacerlo todo. Yo estudié documental y no ficción porque sentí y siento que en documental tienes la posibilidad de filmarlo, de editarlo, y hacer el sonido.

Sheyla: Tuvimos mucha ayuda, también colaboraciones, porque fue un proceso largo y entonces las personas que se involucran tienen que salir porque tienen otras cosas que hacer. En ese sentido fue un proceso complejo y hace que uno termine asumiendo también otras áreas, pero es interesantísimo.

¿Se pueden conseguir los equipos necesarios en Cuba?
Sheyla: La cámara es de Zoe, yo tengo por ejemplo algunas cosas de grabación de sonido y un amigo colaboró con eso también.
Zoe: En Cuba hay muchos lugares de rentar equipamiento. Nosotras teníamos un apoyo monetario de Sundance y por supuesto cada cual puso parte de su dinero en su documental, para poder continuar.

Y tienen la motivación para seguir adelante
Sheyla: Sí, tenemos un proyecto juntas que ganó el IDFA Bertha Fund para el desarrollo y ahora vamos a empezar a trabajar en él. Es un documental, Zoe es la directora. Es nuestro primer largometraje y habla también sobre los cambios en Cuba. Vamos a ver si lo estrenamos aquí. No creo que el año que viene pero el siguiente quizás. (sonríen).

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