Festival de Lima 2017: Crítica de “La familia” (Venezuela)

Considerando la crisis que está atravesando el país, resulta interesante ver una película venezolana como “La familia”; no porque el director Gustavo Rondón Córdova plantee algún tipo de ideología o crítica al régimen de Nicolás Maduro, si no porque logra desarrollar una historia perturbadora, tensa y muy humana en un contexto muy propio del país, sin necesidad de politizar su relato. “La familia” es un filme que se desarrolla en un contexto violento, oscuro, chocante, pero que no recurre al miserabilismo para contar su historia o desarrollar a sus personajes.

Los protagonistas son Andrés (Giovanni García) y su hijo, Pedro (Reggie Reyes). Ambos viven en los barrios pobres de Caracas, rodeados de violencia, machismo, crimen y miseria. Es por ello que el chico ha perdido su infancia; a pesar de que todavía no llega ni a la pubertad, es mas cínico y agresivo que su padre, personalidad que se evidencia cuando, al pelearse con otro chico de un barrio incluso más peligroso, termina matándolo. Asustado, Andrés decide huir de casa con Pedro; deben escaparse de la muerte y de la venganza.

“La familia” no pretende transmitir ningún tipo de mensaje sobre las condiciones en las que vive la gente en Caracas; simplemente muestra aquella realidad tal y como es, en todo su cinismo y suciedad. Es en este contexto que se desarrolla la trama, un mundo donde los niños juegan con piedras y chapas de botella, y bailan sensuales canciones con letras sugerentes. Mencionan el colegio pero nunca vemos que asistan a uno; le hacen encargos a los adultos por dinero, y se insultan y amenazan continuamente. Pedro es un chico antipático no necesariamente porque el sea así, si no debido al ambiente donde se ha criado. Su padre hace lo que puede con él, pero desgraciadamente está demasiado ocupado trabajando como obrero y como mozo de fiestas, e incluso robando trago para revender.

¿Acaso Pedro se siente arrepentido por lo que ha hecho? No hasta que, durante el tercer acto del filme, se entera de una dura verdad, y no necesariamente por que le dé pena un chico al que apenas conocía, si no porque las consecuencias de sus decisiones han terminado siendo durísimas. Pedro es un niño que se cree adulto, y que cree que para sobrevivir hay que ser violento, un “machito”. El uso de lenguaje homofóbico para insultar a sus compañeros no hace más que reforzar esta mentalidad del “hombre duro” tan popular en su barrio. Los fuertes cargan pistolas y cuchillos, pertenecen a pandillas, roban; los débiles reciben un botellazo en el cuello y mueren.

La cámara de Rondón Córdova persigue a estos personajes a través de su barrio, de la ciudad, de interminables corredores oscuros y sucios, y a través de calles vacías y potencialmente peligrosas. Usa lentes largos para desenfocar los fondos y mantener nuestra atención siempre en los personajes, en sus expresiones. Es un estilo que remite al cinema verité, casi documental, favoreciendo la luz natural y la falta de artificios como maquillaje exagerado o música incidental agobiante. Se trata de un estilo visual muy enérgico que contrasta brillantemente con el minimalismo que uno usualmente encuentra en las “películas de festival”.

Acá lo más importante es la tensión, la urgencia que nos hace sentir el problema en que se han metido Andrés y Pedro. De hecho, nos preocupamos más por el padre porque, al fin y al cabo, es su problema; él es el responsable de las acciones de su hijo (todavía menor de edad) y es él quien tiene que tratar de esconderlos de gente peligrosa. Pedro claramente todavía no puede entender cuáles son las consecuencias de sus acciones; él no termina de procesar el lío en que se ha metido, y por tanto parece estar más interesado en regresar a su barrio y seguir peleando. Tanto Andrés como el público saben que esa no es buena idea.

“La familia” no tiene un desenlace tradicional; simplemente termina, dando a entender que, a pesar de que padre e hijo se encuentran seguros (por el momento), probablemente van a tener que seguir huyendo. A nivel dramático se trata de una conclusión algo anticlimática, pero a la vez, es lo más lógico que hubiera podido hacer Rondón Córdova con su historia. Intensa, visualmente dinámica, y perfectamente actuada —nuevamente, el personaje de Pedro me desesperaba precisamente porque Reggie Reyes lo interpreta de manera muy verosímil—, “La familia” es la cinta que más me ha convencido hasta ahora en este Festival de Cine de Lima.

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1 comentario

  1. […] “La Familia“, cinta del cineasta venezolano Gustavo Rondón Córdova, fue elegida como la mejor película de ficción del 21 Festival de Cine de Lima por la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI), y el largometraje “Medea” de la costarricense Alexandra Latishev, obtuvo una mención honrosa. […]

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