Festival de Lima 2017: “Los exiliados románticos”, de Jonás Trueba

Jonas Trueba, sin dramatizar, teje una sensibilidad emocional en esta travesía que es significativa para un trío de hombres que coinciden en emprender un viaje en busca de la posibilidad o la simple experiencia romántica. Como toda road movie, “Los exiliados románticos” (2015) es la exploración o descubrimiento de “algo” que ha permanecido inconcluso. En esta historia se refiere a la aventura romántica que los protagonistas experimentaron o se imaginaron. Hechos que, sin recurrir a algún flashback, acontecieron en un pasado considerable, y en razón a su obstrucción se ha generado una motivación presa de la perduración del sentimentalismo que dejó huella. Es preciso entonces ese viaje. Citando a José Luis Guerín, son los tres amigos en busca de Sylvia.

Es relevante además que dicho contexto sea París –que incluye locaciones de En la ciudad de Sylvia (2007) –, lugar idealizado para el amor, sin ser cuna del romanticismo. En esta ciudad, estos extranjeros (extraviados, por naturaleza) ajustarán su itinerario, según el propósito de cada uno: citarse con esas figuras idealizadas. El encuentro con las mujeres son el objetivo de la excursión. En tanto, los diálogos fruto de las entrevistas lucirán como la continuación de un receso emocional, al menos para ellos. Habrá un efecto de depuración, sin embargo, no existe veracidad si los hombres habrán subido un peldaño en su educación sentimental.

“Los exiliados románticos” da señas de una masculinidad vacilante, insegura, inmadura, en lo que se refiere al tema del amor. De pronto las mujeres son las que asumen un carácter sensato, conduciendo a sus “parejas” a la no improvisación. Basta recordar que la premisa de este filme es la de tres hombres aventurándose al viaje/encuentro. Sus acciones están en base a un acto de reacción, pura esencia e impulso de lo romántico. A propósito del romanticismo, el filme de Jonás Trueba es un caldo de la dialéctica intelectual. Así como sucede en su filme anterior “Los ilusos” (2013), lo secundario genera conversaciones que reservan esa otra pasión por el intelecto. Los exiliados románticos atrae por su simpleza en retratar lo que figura ser amplio, los modos de concepción de amores platónicos y la declaración sentimental como medio de purificación.

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