Anotaciones de Héctor Gálvez


Una clase de cine con Jaime Rosales (II)

Jaime Rosales(Esta es la segunda y última parte de la ponencia de Jaime Rosales en Valladolid en 2003)

La preparación del rodaje
Considero mucho más importante la preparación del rodaje que el rodaje en sí. En el rodaje, lo importante es aprovechar la espontaneidad, adaptarse a lo que surge de forma inesperada y sorprendente. Pero, para que eso pueda ocurrir, en la preparación todos tienen que tener claras las condiciones que favorecen que lo inesperado, lo espontáneo, se presente. Ya he dicho antes lo importante que es la colaboración con el equipo técnico a la hora de marcar las decisiones estilísticas de la película. En la preparación fue donde se definieron las pautas que marcaron la forma cinematográfica de Las horas del día.

Orienté ese trabajo de preparación en dos direcciones. Primero, trabajo de preparación técnica; segundo, ensayo con los actores.

La preparación técnica consistió en una primera lectura del guion, con los jefes de equipo y sus primeros ayudantes, alrededor de una mesa. Con anterioridad ya les había explicado individualmente cuáles eran la intención y el tono de la película, para que todos tuvieran claro lo que yo quería hacer. En esas lecturas surgieron ideas para mejorar el guión y también para desglosarlo. Es una buena forma de discutir sobre la película y avanzar la planificación del rodaje. Los técnicos, además de ayudar a mejorar el guión y a definir pautas de rodaje, ya pueden aprovechar esa lectura para anticipar problemas que pueden surgir más adelante. La lectura con los técnicos duró una semana. Al cabo de este pequeño subproceso quedaron fijadas las reglas que iban a definir la estética de la película.

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Una clase de cine con Jaime Rosales (I)

Jaime RosalesHace un tiempo, gracias a la gente de la revista Godard!, tuve ocasión de apreciar en el Centro Cultural de España Las horas del día, la ópera prima de Jaime Rosales. Después de verla decidí buscar algo más sobre el director, y es así como llegó a mis manos un libro de conferencias de jóvenes realizadores que participaron en el Festival de Valladolid del 2003, y que incluía una exposición suya. Lo que sigue es la exposición que dio en aquella ocasión el hoy galardonado realizador de La soledad en los recientes premios Goya. Aquí habla de cada uno de los pasos que fue dando para la realización de su primer película. Espero que la disfruten y que se les sea de tanta utilidad como me lo fue para mí.

Presentación

Es un gran privilegio poder dedicarse a hacer lo que a uno le gusta. Más aun cuando lo que a uno le gusta es un medio tan hermoso pero de difícil acceso como el cine. Desde estas líneas, mi agradecimiento a aquellas personas que me han ayudado, de muchas formas y a lo largo de muchos años, a que haya podido realizar Las horas del día. Y mi ánimo entusiasta para todos aquellos, jóvenes o no, que tienen un guión bajo el brazo y están intentando realizar su primer largometraje.

PASADO
De cómo me hice productor y de cómo era el panorama que encontré en mi país

Después de estudiar en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, y tras una breve estancia en la Australian Film Television & Radio School, de Sydney, regresé a España con una primera versión del guión de Las horas del día. Quería hacer una película diferente. Una película que no tuviera nada que ver con los códigos clásicos de las películas de asesinos en serie. Una película que retratara una realidad tal y como es. Una película que huyera de cualquier intento de convertir en algo comprensible ese fenómeno tan absurdo e irracional como matar sin motivo a una persona. Tenía claro que quería hacer esa película y no otra. Y tenía claro que necesitaría mucha energía, fortaleza y perseverancia para defender la idea de película que llevaba en la cabeza. Creía –y sigo creyendo– que en el negocio del cine existe una relación directa entre libertad artística y presupuesto: a mayor libertad artística, menos dinero. Por lo tanto, como quería una gran libertad, sabía que tendría que renunciar a movilizar muchos medios para realizarla. Con un guión más o menos desarrollado, aunque bastante verde todavía, llegué de Barcelona a Madrid en busca de productor. 1999 era un año relativamente próspero para la industria audiovisual. Había una expansión brutal del sector audiovisual en España, debido a la guerra de plataformas digitales, y había crecido muchísimo el número de productoras y profesionales del sector. No se hablaba de crisis ni mucho menos, y aunque surgían indicios inquietantes de lo que podía ocurrir después de que esa guerra artificial acabara, no me costó demasiado encontrar trabajo como guionista para televisión. Mientras, iba de productora en productora intentando que alguien produjera mi primera película. Me encontré con dos situaciones: la primera –la más frecuente–, el proyecto no interesaba; la segunda, el proyecto tenia posibilidades de realizarse si yo accedía a domesticar un poco el guión, haciéndolo más convencional, y si accedía a componer un ‘casting’ atractivo que permitiera financiar un presupuesto serio. Un proyecto como el mío, me decían los productores, a duras penas podía ser subvencionado, pero todavía más difícil iba a ser conseguir financiación a través de las televisiones. Era un proyecto de riesgo artístico y financiero demasiado alto. No interesaba. Tras dos años moviendo el guión por todas partes, comprendí que la única manera de llevarlo a cabo era produciéndolo yo mismo. Pensé: Y ahora, ¿Cómo lo hago?

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Play (2005)

Dir. Alicia Scherson | 100 min. | Chile - Argentina

Intérpretes:
Viviana Herrera (Cristina)
Andres Ulloa (Tristán)
Aline Küppenheim (Irene)
Coca Guazzini (Laura)
Jorge Alis (Ricardo)
Francisco Copello (Milos)

La Ópera Prima de Alicia Scherson, tiene muchos elementos, situaciones y personajes de un “surrealismo cotidiano”, que quizás puedan parecer absurdos y forzados, pero que ponen en claro el universo de la directora. Como ella misma dice: Play es una fábula urbana, una pequeña canción pop sobre un hombre que busca y una mujer que encuentra.