Anotaciones de Juan José Beteta

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Letra y música (2006)

Letra y músicaMusic and Lyrics
Dir. Marc Lawrence | 96 min. | EE.UU.

Intérpretes: Hugh Grant (Alex Fletcher), Drew Barrymore (Sophie Fisher), Brad Garrett (Chris Riley), Kristen Johnston (Rhonda Fisher), Haley Bennett (Cora Corman).

Canciones: Adam Schlesinger, Andrew Wyatt, Josh Deutsch y Clyde Lawrence.

Estreno en Perú: 15 de marzo de 2007

Alex Fletcher es un cantante de rock semi retirado al que de pronto le llega la oferta de componer una canción para la estrella del momento, Cora Corman. Nuestro autor no ha compuesto nada en años y está desesperado tratando de encontrar un escritor que trabaje con él la obra que lo puede regresar al show business. Es entonces que aparece Sophie Fisher, una chica que le cuida las plantas de su casa, quien se revela como una potencial autora de letras de canciones.

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Ruleta china (1976)

Chinesisches RouletteChinesisches Roulette
Dirección y guión: Rainer Werner Fassbinder | 86 min. | Alemania - Francia.

Intérpretes:
Margit Carstensen (Ariane), Anna Karina (Irene), Alexander Allerson (Gerhard), Ulli Lommel (Kolbe), Andrea Schober (Angela), Macha Meril (Traunitz), Brigitte Mira (Kast), Volker Spengler (Gabriel), Armin Meier (Gasolinero), Roland Henschke (Mendigo).

Fotografía: Michael Ballhaus.
Montaje: Ila von Hasperg.
Música: Peer Raben.
Producción: Albatros Produktion, Múnich; Les Films du Losange, París.

Misteriosa película en la que una chica discapacitada (Ángela), hija de padres millonarios y de costumbres liberales, los invita a la residencia familiar junto con sus respectivos amantes y un ama de llaves igualmente comprometida con las turbias relaciones establecidas por los personajes. Allí jugarán a la ruleta china: el juego de la verdad. Al estrenarse en Lima este filme fue considerado por varios críticos como una obra hueca, vacía y esteticista. No obstante, curiosamente, hoy es considerada una obra de culto, ya sea por su tema (la crítica a la burguesía) como por su desaforado y extravagante aspecto formal. El filme fue presentado recientemente en la muestra Maniquíes abyectos en la Universidad Católica de Lima. Si en el alma y la cultura alemanas hay algo como la fría búsqueda de la perfección formal con prescindencia de toda emoción humana, un buen ejemplo de ello sería este filme de Rainer Werner Fassbinder. Aquí el distanciamiento, la actuación estilizada, el énfasis en un complejo repertorio de procedimientos audiovisuales –coherente, a su manera– y una serie de misteriosas alusiones se combinan para proporcionarnos un filme cuyo único sentido sería el lúdico.

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Deconstruyendo a Oldboy (III)

  1. La estructura, El lenguaje
  2. La tragedia, La violencia
  3. Resonancias sociopolíticas, El arte y la sociedad

Resonancias sociopolíticas

Oldboy

Podemos ser todavía más específicos y alcanzar también el ámbito político. El desarrollo de Corea del Sur fue llevado a cabo por un Estado controlado por los militares en una estrecha alianza con los principales grupos económicos. Éstos últimos formaron verdaderas corporaciones que se insertaron al mercado mundial dentro de una estrategia exportadora de bienes manufacturados y alta tecnología; todo ello bajo un régimen de control estatal, sucesivos planes quinquenales y gobiernos autoritarios no muy distintos de la dictadura comunista de su vecino norteño. En este esquema no es difícil identificar a Lee Woo-jin como el representante de esas corporaciones que obligan a trabajar salvajemente a millones de Oh Dae-su, privados de su libertad y autonomía, para producir una sociedad alienada por la tecnología y sometida al poder y el control de una elite militar y empresarial. La alusión de Lee Woo-jin a su expertise como conocedor de su víctima, luego de 15 años de estudio y observación, sólo puede equipararse al trabajo de un Estado dominado por (y que aplica) una determinada estrategia consciente de desarrollo a largo plazo. Estaríamos, por tanto, ante una parábola de las contradicciones del desarrollo industrial surcoreano.

Y si queremos rizar el rizo, podríamos proponer que aquellas noticias que nuestro secuestrado héroe ve por la tele son parte del proceso de democratización de la sociedad y de desarrollo institucional surcoreanos acontecidos en la última década. Eso estaría conectado con la misteriosa y “liberadora” secuencia final de la película, en la cual se entendería la partición de Oh Dae-su en dos: uno que moriría luego de pasar 70 años y que conocería la verdad y, otro, que continuaría su vida con Mido de espaldas al pasado. Esto sugeriría, políticamente, que pese a la democratización del país la estructura de poder económico y militar se mantendría intacta, sólo que invisible, luego que el régimen autoritario se ha retirado de escena (no sin antes dejar tamaña herencia). El proceso de liberación o crítica del pasado quedaría trunco o estancado. Las profundas heridas dejadas por el proceso de desarrollo permanecerían, de común acuerdo, ocultas en el marco de una sociedad individualista y satisfecha. La sociedad se escindiría en dos: una consciente de la verdad pero condenada a desaparecer y otra, ignorante de la verdad, que continuaría su vida normal. Ojos que no ven, corazón que no siente (con hipnosis de por medio; claro que faltando ver si esto funcionará).

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Borat (2006)

BoratBorat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan
Dir. Larry Charles | 84 min. | EE.UU.

Guión: Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Peter Baynham y Dan Mazer.

Intérpretes:
Sacha Baron Cohen (Borat Sagdiyev)
Ken Davitian (Azamat Bagatov)
Luenell (Luenell)

Estreno en Perú: 8 de marzo de 2007

Borat Sagdiyev (Sacha Baron Cohen) es el presunto segundo reportero más importante de Kazajistán, la enorme república ex soviética del Asia Central y ha sido comisionado para viajar a los Estados Unidos, realizar un documental sobre la forma de vida norteamericana y aplicarla en su país de origen. A partir de allí quizás lo único que podría decir es que se trata de la comedia más hilarante que he visto en muchos años. Tanto por las situaciones que presenta como por lo insólito del personaje, Borat dejará huella por su humor escatológico e irreverente. Es un filme inolvidable, sobre todo para aquellos que no les agrade… el humor escatológico e irreverente.

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Deconstruyendo a Oldboy (II)

  1. La estructura, El lenguaje
  2. La tragedia, La violencia
  3. Resonancias sociopolíticas, El arte y la sociedad

La tragedia

OldboyEn tercer lugar, se ha mencionado que este filme es también una tragedia griega a partir de esa fatalidad que persigue al protagonista y lo sujeta a los designios de su contrincante. Efectivamente, en la tragedia griega el héroe está condenado de antemano a un destino ineluctable y todas sus acciones sólo pueden conducirlo al cumplimiento de esa fatalidad establecida por los dioses. En Oldboy, en cambio, encontramos que quien impone esos designios y manipula al héroe no es una fatalidad de carácter divina ni abstracta, sino un personaje muy concreto y humano, incluso diríamos que demasiado humano: Lee Woo-jin.

Esto marca una fuerte diferencia. Hace unos días chequeábamos con Jorge Esponda fragmentos de tres distintas puestas en escena de El anillo de los nibelungos de Richard Wagner y se me ocurrió que esta película nos conduce más bien hacia el citado drama wagneriano. En la famosa tetralogía, los dioses tienen los peores atributos de los humanos, en particular el afán de poder y la codicia por la posesión de la riqueza; mientras que los personajes humanos son portadores de valores como la libertad y el amor. No obstante, también estos valores son trasmutados en su contrario por la maldición que persigue al dichoso anillo. Si bien la película que comentamos es bastante diferente a esa doble tragedia germánica, comparte con ella al menos tres elementos: 1) surge un amor prohibido y transgresor de un héroe libre y que no conoce el miedo, 2) los dioses manipulan a los héroes humanos en busca de su beneficio egoísta, 3) mediante un agente externo (una poción mágica en la opera, la hipnosis en el filme) se cambia la personalidad y objetivos del héroe para favorecer el cumplimiento de un destino trágico y 4) al final la maldición se cumple, la heroína de inmola, el régimen de los dioses se derrumba y empieza –con un final abierto– la historia humana.

En Oldboy tenemos un amor transgresor promovido por el proto dios, que restringe y termina por eliminar la libertad buscada por el héroe que no conoce el miedo (y que también tiene oportunidades para ejercer su libertad, las que rechaza). Además, Lee Woo-jin busca controlar y predeterminar el destino de su héroe-víctima; como bien lo señala Diego Cabrera: “Lo que más desean los personajes de Park es apoderarse de las almas de sus enemigos y manejarlas a su antojo” (“Godard!”, Año 7, Nº11, p.40). Hay también una inmolación final, luego de la cual (y no lo hemos olvidado) viene la quinta parte de la película. Pero antes, el personaje “malvado” se despoja de sus pretensiones de control y poder cuasi divinas, dejando un final abierto en donde el héroe buscará reconstruir su vida (aunque siempre condicionado por la herencia que le dejó su enemigo, una vez satisfecho su ánimo de venganza). Por tanto, si bien todo el filme gira en torno al héroe (Oh Dae-su) hay otro gran personaje en la película, más trágico aún: el propio Lee Woo-jin. Con él concluye un mundo de dominio y control y llegamos a un final abierto, en el caso del filme, para que los sobrevivientes intenten rehacer sus vidas.

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Deconstruyendo a Oldboy (I)

Oldboy

¿Qué tienen en común Viena y Seúl, la capital austriaca, en el centro de Europa y la capital de Corea del Sur, uno de los “tigres asiáticos”? Pues que en Viena fue raptada a la edad de 10 años Natasha Kampusch, estando en cautiverio durante ocho años y liberada en 2005. De forma parecida, en Seúl, un padre de familia –Oh Dae-su– fue plagiado y retenido durante 15 años sin razón aparente, claro que como parte del argumento de Oldboy, una película de ficción; siendo liberado en 2003. Esto demuestra que la realidad no está muy lejana de la ficción, sino que también da pie –en el filme que comentamos– a preguntarse por el motivo de tan insólito secuestro. Por si fuera poco, en su encierro nuestro protagonista se entera por la tele de que su mujer ha sido asesinada y que la policía le achaca el crimen al hallarse su sangre en el lugar del delito. A partir de allí se desenvuelve una trama tan violenta como fascinante, centrada en resolver dos preguntas: ¿quién lo secuestró? y ¿por qué?

Oldboy pareciera ser una secuela (oriental) de películas como El silencio de los inocentes, Seven o sucedáneas. Sin embargo –y reconociendo que se trata de obras distintas–, las supera en al menos cuatro aspectos. En primer lugar, en este filme surcoreano “el malo” no es lo que pudiéramos llamar un monstruo tipo caníbal o un sicótico desquiciado, sino un ser humano abrumado por sus propios sentimientos (aunque poseído por un desaforado afán de venganza). Esto nos lleva al segundo punto, que es el componente melodramático del relato, centrado en las motivaciones e historia del maligno aunque refinado Lee Woo-jin. En tercer lugar, tenemos el fascinante hecho de que Lee Woo-jin convierte a su víctima, Oh Dae-su, en su propio alter ego, mediante un magistral proceso de transformación dialéctica que constituye el nervio principal del guión. Finalmente, pero no en último lugar, la película promueve (y reproduce) la transgresión de aquél tabú que con tanta elocuencia reclama Fricka a Wotan en el segundo acto de La Valquiria, de Wagner. Estos componentes dan una mayor y más profunda proyección a este filme con respecto a los arriba citados, como mostraremos en el presente artículo.

  1. La estructura, El lenguaje
  2. La tragedia, La violencia
  3. Resonancias sociopolíticas, El arte y la sociedad

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Exótica (1994)

ExoticaExotica
Dir. Atom Egoyan | 103 min. | Canadá

Intérpretes:
Elias Koteas (Eric)
Mia Kirshner (Christina)
Don McKellar (Thomas Pinto)
Bruce Greenwood (Francis Brown)
Arsinée Khanjian (Zoe)
Sarah Polley (Tracey Brown)

Estreno en Perú: 15 de mayo de 2003

“Exótica” es un nightclub a las afueras de Toronto. Ahí trabaja como DJ Eric, mientras su ex novia Christina baila como stripper Esto despierta los celos en él, sobretodo cuando uno de los clientes, Francis, obtiene atenciones extras de ella. A ellos se le suma Thomas, el dueño de una tienda de animales, quien vive las más peculiares situaciones. Este es un filme contando con diferentes referencias hacia el pasado y el futuro, con temas recurrentes y un aura de misterio que el director Egoyan va revelando con destreza.

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Cartas desde Iwo Jima (2006)

Cartas desde Iwo JimaLetters from Iwo Jima
Dir. Clint Eastwood | 142 min. | EE.UU.

Guión: Iris Yamashita y Paul Haggis
Música: Clint Eastwood

Intérpretes:
Ken Watanabe (General Tadamishi Kuribayashi), Kazunari Ninomiya (Saigo), Tsuyoshi Ihara (Barón Takeishi Nishi), Ryo Kase (Shimizu), Shidou Nakamura (Teniente Ito)

Estreno en Perú: 15 de febrero de 2007

Este filme es la “versión japonesa” del díptico cinematográfico que Clint Eastwood ha dirigido sobre la batalla de Iwo Jima, una pequeña isla volcánica en el Pacífico, durante la segunda guerra mundial. Hay que aclarar que, a pesar de compartir el tema (el espacio y algunas pocas tomas) con la “versión estadounidense” de ese enfrentamiento bélico, se trata de una película bastante distinta (más intimista) que Las banderas de nuestros padres (que en América Latina lleva el inadecuado título La conquista del honor). Cartas desde Iwo Jima está basada en las misivas que el Comandante en Jefe japonés escribió para sus familias antes de morir en una de las batallas más cruentas de la esa conflagración mundial.

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