“Hermanos Oligor” (2005), de Joan López Lloret

Jean Luc Godard decía que si la fotografía es la verdad, el cine es la verdad 24 veces por segundo. Dentro del cine, el género documental se caracteriza por retratar la realidad sin maquillaje, directa, sin elaboradas manipulaciones. La búsqueda de la verdad sin intermediarios. Si el género de ficción se apoya en el artificio, en la fabulación, en la re-creación para buscar la verdad, el género documental se apoya en el punto de vista de la cámara. ¿Qué es lo que filmo? ¿Qué es lo que muestro? Preguntas que rondan a los directores de los documentales (aunque no exclusivamente a ellos) en el rodaje y en la sala de montaje. Pero sobretodo, ¿qué es la verdad?
Durante los últimos años, y a partir del éxito de Bowling for Columbine (Michael Moore, 2002), las salas comerciales han visto una avalancha de documentales que han tenido cierto éxito de público. Esta masificación ha permitido que lleguen a una mayor cantidad de gente obras documentales que en otros tiempos, su distribución hubiese estado restringida al circuito festivalero y de filmotecas. Sin embargo, en ese transcurso hacia la masa, el documental ha perdido parte de su esencia. Se han dejado de hacer documentales para hacer reportajes o propaganda. La búsqueda de la verdad se ha trastocado en panfleto, la formulación de preguntas se ha transformado en respuestas predecibles y superfluas, la interrogación se ha convertido en afirmación.

Martes, 18 Diciembre 2007, 11:19 am
Escribe tu comentario































