Anotaciones de Sebastián Santillán

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Wong Kar-wai y Boca Juniors

Aprovechando la gloriosa clasificación de Boca Juniors a la final de la Copa Libertadores, les dejo este videíto que es la prueba irrefutable de la grandeza de los xeneises:

El mismo es un breve extracto del film Buenos Aires: Zero Degrees, documental sobre la realización en Argentina de la película Happy Together del genial Wong Kar-wai. En este extracto, el gran cineasta chino confiesa que es seguidor del fútbol, y esa fue una de las razones que lo llevaron a venir a filmar en Argentina. Además en este videito se muestra un fragmento de una escena eliminada del filme, en la que Tony Leung (actor de culto, popular principalmente por su papel en Con ánimo de amar), vestido con una camiseta de Boca Juniors, es saludado por Diego Armando Maradona a la salida de su palco en la Bombonera.

El video va dedicado a todas las gallinas, que tienen como su artista más famoso a Ignacio Copani.

Tarachime, de Naomi Kawase

Vivir su vida

Tarachime

Una anciana de noventa años, desnuda y con las heridas de la vida a flor de piel. “Yo no te parí, pero te di a luz”, le dice la abuela a su nieta, la propia realizadora Naomi Kawase. La anciana rompe en llantos, ante los reproches de Naomi que no escatima sinceridad brutal en la búsqueda de su lugar en el mundo. La joven deberá partir, dejando a su abuela sola en el hogar, sabiendo que su vida se apaga. El sufrir se siente en la carne y en el alma. Pero para nacer hay que morir y para morir hay que nacer, es el ciclo de la vida.

Así de contundente, sabio y poético es el cine de la japonesa Naomi Kawase. Los límites de ficción y documental son desterrados hasta dejarlos como un sinsentido. Después de todo, hacer cine de autor se trata fundamentalmente de poner una parte de uno mismo en la obra, y Kawase es una realizadora que no escatima un centímetro de su cuerpo, alma, miedos y dudas. Su vida es su cine y su cine es su vida. Abandonada por su padre (con quien se reencuentra en el maravilloso corto Shadow, exhibido el año pasado en el BAFICI), fue criada por la abuela de la que se despide en Tarachime, siendo su cine el camino en la búsqueda de su identidad.

La obra de Kawase -que el BAFICI adoptó como una de sus artistas más queridas, sobre todo a partir de la exhibición en 2003 de la extraordinaria Shara, un largometraje con lugar asegurado en el Top 10 de las mejores películas de la década- es sumamente trascendental en un sentido espiritual, que nos recuerda a Ozu, pero a la vez nos refresca la mirada actual del digital. Así, en un momento de Tarachime, a modo de síntesis perfecta de su visión, la cámara de Kawase se mira en un espejo. Allí se trasluce el rostro de la realizadora, que no busca ocultarse. Pero en ese traslucir, el primer plano de Kawase nos deja un fondo difuso. En su cine, como en ese plano, Kawase se muestra en primer plano, para finalmente mostrarnos ese fondo, inmenso e inabarcable, que es la vida misma.

El cine como McGuffin

Nacho Vegas en el Bafici 2007

Insisto: nunca iría a un festival donde lo más importante sean las películas.

Afortunadamente el BAFICI es esa clase de afortunados eventos que tienen bastante de hitchcockianos: las películas son, al fin y al cabo, simplemente un McGuffin. ¿A alguien le pueden interesar las películas, siendo el BAFICI un lugar ideal para encontrarse con amigos, charlar, hacer nuevos amigos, bailar, discutir, enamorarse, emborracharse, pelearse, ver recitales, desenamorarse, amigarse, reir, llorar, volverse a enamorarse y un largo etc?

El viernes tuvo lugar en Harold’s uno de los eventos, que si bien de manera oficial son casi considerados como prescindibles (no fue incluído en el catálogo oficial, fue cuestionado por la crítica más conservadora, que se horroriza por la inclusión que algo que no sea imágenes en movimiento en una pantalla), en el marco de MI festival fue de los más esperado y finalmente de lo más disfrutado: el recital del gran Nacho Vegas.

Fui acompañados de bastantes amigos y amigas, cuya presencia tiendo a dudar que haya sido provocada por un interés inicial por el artista, sino más bien por una mezcla entre aguante ante la posibilidad que yo fuese el único presente en el show, y de curiosidad por saber “¿quién carajo es Nacho Vegas?”.

Nacho cumplió con creces. Su show, íntimo y cercano, fue impecable, verificando la total validez de la regla que afirma que menos es más. Con su voz susurrante e ibérica, recorrió los distintos trayectos de su obra solista, destellando con sus relatos repletos de historias tan universales como maravillosamente únicas. Acompañado muy adecuadamente por el músico Xel Pereda, su fórmula tiene un minimalismo y radicalidad casi punk en su actitud, pero una preciosidad e intimidad de un folk sin fronteras.

Asimismo Nacho presentó una canción nueva, que contó que había sido compuesta durante el viaje en avión hacia Buenos Aires. Como las grandes canciones que se encuentran en la vida, las de Nacho Vegas no parecen haber sido escritas por alguien, sino simplemente haber sido recogidas del susurrar del viento que todo lo sabe. Parece que el milenario viento asturiano sopla su poesía hasta dentro de los aviones.

Ojos que laten

Jean Renoir, maestro de la belleza cinematográfica, afirmaba que en el cine silente no era cierto que los personajes no hablasen, sino que simplemente no los escuchábamos. En In the Eye Abides the Heart, cortometraje debut de Mary Sweeney como directora, se da una situación similar: dos enamorados comparten sus ritos de amor en dos tiempos distintos, en una Buenos Aires del pasado y en una Buenos Aires de hoy, no pudiendo el espectador escuchar lo que se dicen, pero entendiéndolo perfectamente.

Justamente eso es lo atrapante del corto, su utilización precisa y sutil del lenguaje cinematográfico, que remitiendo sobre todo al cine silente, nos cuenta una historia tan sencilla como desbordante de belleza. Su experiencia es completamente sensorial, alimentada por la exquisita interpretación de la canción popular alemana que da título al filme, a cargo de Shirley Manson, la (¿ex?) vocalista de Garbage. Apartándose completamente de la oscuridad de sus obras como editora en joyas como Lost Highway y Mulholland Drive, Mary Sweeney nos demuestra que tanto en las sombras como en la luminosidad, es en el ojo donde habilita al corazón.

Nacho Vegas y la cinefilia pura

Nacho Vegas

Estoy tan indignado… Me encanta el cine, es una pasión arrebatadora para mí. Me considero cinéfilo, porque de hecho lo soy, pero pocas cosas me molestan tanto como la “cinefilia pura”. ¿A qué me refiero con “cinefilia pura”? Al amor desbordante y casi fetichista por el cine… pero a la vez exclusivo.

El Festival BAFICI comenzó ayer y con gran entusiasmo me acerqué a primera hora a buscar mi credencial, la grilla de programación y el catálogo. Pero prontamente recordé que es lo que me molesta año a año del BAFICI: es un lugar repleto de cinéfilos puros, que exclusivamente se interesan por el cine y nada más.

Todo esto viene a consideración, porque en la cola para retirar las credenciales de prensa, tres “respetables” críticos de cine (cinéfilos puros, of course), dialogaban en voz alta, como para que todo el shopping los escuche. Allí uno de ellos, hizo la pregunta que provocó todo: “Ché… ¿saben quién carajo es este Nacho Vegas?”. Luego de un insólito silencio, uno se animó y dijo “en la gacetilla que mandaron por mail dice que es un músico español”. Otro, terminó de embarrarla: “¿Onda Alejandro Sanz? “. Y en un rapto de honestidad brutal, otro dijo “No sé. A mi la cosa moderna no me va. Lo mío es Charly, Spinetta, Fito…”.

Tratando de preservar mi salud, traté de huir lo más pronto posible de ese lugar, diciéndome que no es obligatorio conocer a Nacho Vegas. Porque después de todo, es cierto, no es obligatorio conocer a Nacho Vegas, porque a pesar de ser el compositor de rock más importante que entregó la Madre Patria en el último cuarto de siglo, sigue siendo una figura poco popular.

Pero lo que realmente deja un trago amargo, es que queda en evidencia el pobre estado de la crítica de cine en Argentina, que mayormente se desinteresa por lo que no sea cine (puro). No sólo se desinteresa, sino que a la vez se ofana de su ignorancia, como hace el infame Quintín, quien desde su blog se vuelve a preguntar “¿quién carajos es Nacho Vegas?”.

En pos de una cinefilia impura, que permita el disfrute total de otras áreas del arte, incluso las que desconocemos, los invito a todos a ver al gran Nacho Vegas, este viernes a las 22hs en Harolds (Buenos Aires, Argentina), con entrada libre y gratuita.

Mar del Plata 2007: Rocío Fernándes, Mariano Peralta, trash y snuff

Lucrecia MartelDesde hace cosa de dos años, se ha generado cierto debate sobre el estado de salud del llamado Nuevo Cine Argentino. La pobreza de la producción cinematográfica “mainstream” de ese no-movimiento durante los últimos años, dejó en evidencia una falta de riesgo por parte la gran mayoría de los realizadores que en algún momento supieron aportar un aire fresco a la escena tétrica local. Pero hoy, salvo honrosas excepciones (como Martín Rejtman o la genial Lucrecia Martel -en la foto de la izquierda-), la gran mayoría de los realizadores insertados en la industria simplemente se han repetido o no han logrado superar las propuestas de sus primeras obras. Las últimas dos ediciones del Festival BAFICI, en su momento máximo lugar de despegue de las propuestas cinematográficas con cierto riesgo, dejaron en evidencia un preocupante estado de las cosas.

En cambio, y tal vez producto de eso mismo, las cosas cambian radicalmente si corremos la visión hacia la producción local que se aparta material e ideológicamente del cine “independiente-pero-mainstream” (es decir, aquel que cuenta con financiación del Estado, apoyo de fondos del exterior, acompañamiento de la crítica mainstream, etc). Milagrosamente el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que durante años tuvo la cruz de ser considerado como un evento de riesgo escaso, en sus últimas ediciones nos ha permitido conocer obras de realizadores de alto riesgo y de circulación escasa, gracias a la labor apasionada de jovenes nuevos programadores.

Aire nuevo

La aparición más impactante del 2006 ha sido la de Rocío Fernándes, enigmático director con nombre de mujer que en la edición anterior del festival presentó su ópera prima, Mujer sin un destino, y que en el último año ha hecho nada menos que cinco nuevos largometrajes (Baixo erotism, Dumbo 4, Verano 23, Xavi vaquero, Amanecer en Beatrix Theater n destruida”). Justamente en esta nueva edición se presentó su tercer largometraje, Dumbo 4, anunciado por el festival como estreno mundial, pero que en realidad ya había sido previamente presentado en el 2º Festival Underground, evento contracultural realizado en simultáneo en varios países de Latinoamerica a finales de 2006.

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Mar del Plata 2007: comienza el festival

22º Festival Internacional de Cine de Mar del PlataUna nueva edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata ha comenzado, con la suma de contradicciones habituales que este evento nos tiene acostumbrado. El único festival clase A de América (dato que le encanta destacar a organizadores, funcionarios y farándula vernácula de discutible relación con el cine), vive una crisis de identidad a este punto ya existencial, lo que no lo priva en encanto cuasi surrealista.

El festival, organizado en la hermosa ciudad de Mar del Plata, vio demorada su ceremonia inaugural prevista original para el jueves, ya que una tormenta de grandes dimensiones dejó en evidencia la precariedad de la infraestructura pública de grandes sectores del la ciudad. A pesar de ello, “La Feliz” (apodo engañoso, pero algo cierto que recibe la ciudad) se repuso no obstante en su faceta cinematográfica, teniendo que afrontar las burocracias que todo lo empañan. Así fue como la ceremonia de inauguración, finalmente realizada, contó con la presencia estelar del vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, y de la Primera Dama de la Nación, Cristina Kirchner, ambos mucho más interesados en propulsar sus carreras electorales, que en mostrar algo de interés en esa cosa rara que hace pensar a la gente, como es el cine. También estuvo presente la farándula televisiva, los flashes de las fotógrafos de las revistas de interés popular y se celebró el chauvinismo al galardonar a Gustavo Santaolalla, quien luego de ganar el Oscar por segundo año televisivo es la persona con más exposición mediática luego de los integrantes del reality show “Gran Hermano”. Después de tanta ceremonia de cartulina malpegada y glamour tercermundista y berreta, comenzó lo que realmente nos convoca y emociona: el cine.

Cola para el cine o cinta de Moebius

Una de las cosas más frustrantes para todo cinéfilo festivalero, es la lucha que debe enfrentar para conseguir entradas. Ante una gran oferta y mucho más enorme demanda, estratégicamente es necesario un plan para conseguir las anheladas entradas. Ello conlleva realizar horas y horas de cola, hasta llegar al punto surrealista que cité anteriormente. Debo citar una anécdota al respecto: en uno de los lugares donde vendían las localidades, la cola se extendía a través de varios pisos de un shopping, dando vueltas por pasillos y escaleras. Lo maravilloso de ese caos, es que ante tanta desorganización, la cola se entrecruzó en el final, al punto de pasar de ser una cola, a ser literalmente una cinta de Moebius, de imposible identificación el principio y fin de la misma. Ante tan situación, uno no puede más que tomarse las cosas con calma, usar esas horas para charlar con amigos (que son muchos, varios de ellos encontrados por azar), descubrir nuevas amistadas o maravillarse ante la belleza de las señoritas cinéfilas, con su look de nerds de filmoteca.

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Lo mejor del 2006 en Argentina, por Sebastián Santillán

Realizar un listado de lo mejor del cine de un año, siempre tiene algo de masoquista. El buen amante del cine es ante todo un inconformista, que ante el abanico de posibilidades que permite la globalización, siempre va a sentir que las películas que pudo ver en un año fueron escasas en cantidad o poco ilustres en sus cualidades.

El mayor problema que ha planteado la globalización, es que el acceso a la información a nivel mundial nos permite estar al tanto de todo lo que se produce artísticamente alrededor del mundo. Pero llevado a un nivel terrenal local, ello no significa que haya llegado al (inalcanzable) ideal de igualitarias posibilidades de exhibición. Hoy por hoy las carteleras del mundo Occidental (ni que hablar del Tercer Mundo) siguen dominadas por la producción hollywoodense, que hace uso de su poder monopólico, a pesar de que cada vez más sus balances se escriben en rojo.

Por todo eso, el inconformismo y la curiosidad parecen las únicas armas posibles en esta lucha desigual. El estreno de Oldboy de Park Chan-wook (en 2005 en Argentina, en Perú en el 2006), demostró que es posible un cine arriesgado, popular, masivo, y que encima le hace frente a los cánones impuestos por la industria occidental. Los milagros existen, y por eso el objetivo de mis listados de lo mejor del año intentan resaltar esas obras que, desde las sombras, alumbran las posibilidades del cine como arte en constante ebullición.

Mis estrenos preferidos en Argentina fueron:

Notre musique

  1. Notre musique, de Jean-Luc Godard
  2. The Saddest Music in the World, de Guy Maddin
  3. Tarnation, de Jonathan Caouette
  4. Flores rotas, de Jim Jarmusch
  5. Triple agente, de Eric Rohmer
  6. Tropical Malady, de Apichatpong Weeresathakul
  7. Five Dedicated to Ozu, de Abbas Kiarostami
  8. La pareja perfecta, de Nobuhiro Suwa
  9. V de venganza, de James McTeigue
  10. TL1 Mi reino por un platillo volador, de Tetsuo Lumiere

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