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BAFICI 2008: Luego, Nación Mapuce, Reygadas y un extra

Este es un rápido recuento de lo que ví ayer en el Hoyts:

BAFICI 2008: "Luego", de Carola Gliksberg

Luego, de Carola Gliksberg, filme en competencia en la Selección Oficial Argentina, tiene uno de los mejores afiches del festival, y nada más. Es un cortometraje que nunca debió ser largo. Una serie de clichés y situaciones tipo en las relaciones interpersonales, de pareja, de amistad o de familia que, en efecto, todos reconocemos e identificamos plenamente. Éstas se suceden en tres episodios basándose únicamente en diálogos triviales y gestos minimalistas, casi como un juego autómata, todo presentado de manera teatral, completamente desprovisto de elementos externos o decorativos, dejando al final una película con un rostro frío y ascéptico como su vistoso afiche, imagen que rápidamente revela un tremendo vacío. En el catálogo del festival afirman que la cinta “hace reír bastante”. Yo no me reí nada, y en la función de prensa no escuché carcajada alguna. Me quedó la sensación de haber visto una mayólica blanca de baño por demasiado tiempo.

BAFICI 2008: La nacion Mapuce

La nación Mapuce (Sin “h”). “Correcto documental”, es lo que suele decirse en estos casos. Como filme probablemente no sea la última maravilla, pero trasciende sí por el tema que aborda, la lucha de los indígenas mapuches por recuperar la tierra -ahí donde acaba nuestro continente- que por naturaleza les pertenece. La reacción del público (mayoritariamente argentino, eso está claro) al final de la proyección fue de pleno apoyo a la causa de los nativos mapuches, a quienes el concepto de nacionalidad les es ajeno y realmente inútil, que si chilena o argentina, la tierra es una, sostienen ellos con sabiduría, se es parte de ella, y no “dueño de”. Su nación, cuentan en el documental, iba de la costa del Pacífico a las orillas del Atlántico. En algún triste momento de la historia reciente se les dividió con una frontera absurda, y ahora son tratados como invasores de su propio terreno. No dejó de ser emocionante el aplauso final del público a la directora Fausta Quattrini, y sobre todo a los dirigentes mapuches que la acompañaban, una mujer y un hombre que tienen bien claro que la única manera de hacer llegar su mensaje es luchando. El documental se presenta en la sección “Panorama: La tierra tiembla”.

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Bafici 2008: “Andalucía”, ¿quién soy?

Andalucia

¿Soy lo que dice mi DNI? ¿Soy mi religión? ¿Mi cultura, mi raza? ¿Soy mi cuerpo? ¿Soy de donde vivo? ¿Soy mi acento? ¿Soy los prejuicios que me persiguen? ¿Soy las películas que me retratan? ¿Soy mi familia? ¿Soy la música que escucho? ¿La ropa? ¿Mi trabajo? ¿Soy mi pasado? ¿Yo sigo siendo yo si pierdo todo esto?

Estas son el tipo de preguntas que acosan a lo largo de la película al pobre y torpe Yacine, hijo de argelinos y protagonista de Andalucía, interpretado genialmente por Samir Guesmi. También son las que te haces al ver la película, y alguna vez le habrán causado una crisis de identidad al director Alain Gomis, de padre senegalés y madre francesa.

Yacine es descendiente de argelinos (no senegalés como dice equivocadamente el primer número de “Sin Aliento”, el diario oficial del BAFICI), pero vivió toda su vida en París en medio del racismo y de la segregación. Esto lo conlleva a estar en búsqueda de una identidad, en busca de una imagen sólida de sí mismo tras llevar un voluble estilo de vida lleno de incertidumbres sin hogar fijo (vive en una casa rodante), sin trabajo fijo y encuentros sexuales fugaces (¿acostarse con mujeres hermosas lo vuelve igual de atractivo?). Yacine, exiliado de su propia familia porque su padre se convirtió al catolicismo, se sujeta a su religión como máximo lazo de identidad como no pocos emigrantes árabes. Lo seguimos mientras busca respuestas en lugares equivocados, pero termina encontrándolas entre los indigentes que conoce en su trabajo social y al ver a una Francia encarnada en una estable familia rica que lo deja entrar a su casa y lo invita a quedarse a cenar.

Andalucía es una película francesa refrescante, graciosa (hasta se burla del cine francés de época) y por momentos onírica que participa en la Selección Oficial Internacional. Es una película llena de preguntas y de drásticos altibajos emocionales con la que nos podemos identificar perfectamente todos nosotros, los poco afortunados que seguimos buscándonos a nosotros mismos dentro de un mundo globalizado lleno de tantas influencias culturales y mudanzas internacionales.

¿Soy el manyas, el alucina, o el weon? ¿Soy Polvos Azules? ¿Soy la carapulcra o el ceviche? ¿Soy Mañana te cuento 2? ¿Soy la creatividad peruana de la que habla Inca Kola? Esto fue parte del fusilamiento de preguntas que me hice al estar exiliado en Buenos Aires, el equivalente a París en América del Sur, y tras ver esta película revivió aún más el estado líquido de mi identidad.

“Los Polvos Azules” de Alonso Cueto

Alonso CuetoEl escritor Alonso Cueto, columnista del diario Perú 21 y autor de la novela Grandes miradas, adaptada por Francisco Lombardi para Mariposa negra, publicó esta semana una reflexión sobre el reciente operativo en el Centro Comercial Polvos Azules y el fenómeno de la piratería en general, como medio de difusión cultural que ha trascendido nuestras fronteras y que constituye a su extraño modo un rasgo nacional.

Como dato curioso, al parecer Cueto seguirá siendo doblemente pirateado, ya que otro libro suyo, La hora azul, probablemente también se adapte al cine, igualmente por obra del mismo Lombardi.

Los Polvos Azules

El nombre de Polvos Azules pertenece a una zona de Lima que quedaba cerca de Palacio de Gobierno. Se dice que en alguna época había allí un terreno con polvos azules, aunque hay otras teorías sobre el nombre. Cuando se cerró el mercado que quedaba allí, los puestos, los comerciantes y el nombre se trasladaron al edificio que queda cerca de la Plaza Grau.

En los últimos años, el nombre pasó a ser un sinónimo de buen cine, entre los aficionados. Las varias veces que he ido no era raro encontrarme con amigos, algunos muy conocidos, que iban a buscar las películas que no se conseguían en ningún otro sitio.

El famoso corredor dieciocho era un paraíso. Todo Fellini, Bergman, Antonioni, Hitchcock y las obras de muchos otros maestros (y los que no lo son tanto), podían encontrarse revisando los interminables catálogos.

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Los verdaderos nombres de 50 celebridades, de Woody Allen a Bruce Willis

Los verdaderos nombres de 50 celebridades¿Se han puesto a pensar en la cantidad de celebridades que modificaron o cambiaron completamente sus nombres para tentar el estrellato? La historia está repleta de ellos y el mundo del espectáculo sigue esta tendencia. Muchos lo cambian para tener más llegada, algunos por ciertos complejos y otros porque sencillamente tuvieron inconvenientes profesionales, como pertenecer a una familia famosa y de apellido opacante.

Les presentamos una lista, con algún añadido nuestro, de 50 personalidades que asumieron otra identidad para ser quienes son, no sin agregar un caso curioso: el descendiente de rusos Issur Danielovitch Demsky se convirtió en Kirk Douglas y legó el falso apellido a su hijo Michael, por lo que el verdadero Michael Douglas tuvo que adoptar el nombre Michael Keaton para desarrollar su carrera. Cosas del arte del siglo XX.

Allen Stewart Konigsberg cambió su nombre a Woody Allen.
El verdadero nombre de Fred Astaire es Frederick Austerlitz.
La identidad real de Jane Alexander es Jane Quigley.
Jennifer Aniston nació como Jennifer Annasstakis.
Julie Andrews era originalmente Julie Wells.
El verdadero nombre de Eric Bana es Eric Banadinovi.
Antonio Banderas es José Antonio Domínguez Bandera.
Jack Black es realmente Thomas Black, Jr.
David Jones cambió su nombre a David Bowie.
Marlon Brando era realmente Marlon Junior Brandeau.
Mel Brooks es Mel Kaminsky.
George Burns era antes Nathan Birnbaum.
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(Vía Glamorati)

El cine de Jesse James

A propósito del reciente estreno de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, un estreno que no nos cansamos de recomendar, queremos hacer un breve acercamiento al legendario personaje del far west dentro del cine. Podemos recordar que dentro de esa filmografía se cuentan dos filmes silentes que fueron protagonizados por su propio hijo Jesse James Jr. Eran las primeras apariciones de los nombres más célebres del Oeste que rápidamente incluirían a Billy The Kid, Wild Bill o Calamity Jane. Veamos pues algunos de esos acercamientos a la historia del bandolero James que tampoco se salvó de la necesaria diversidad de sensibilidades de sus respectivos autores con el paso del tiempo.

Jesse James:Tal vez la más famosa y definitiva de las versiones fue ésta que en 1939 realizó Henry King y protagonizaron Tyrone Power y Henry Fonda, como Jesse y su hermano Frank, respectivamente. Un filme tenso y romántico en la línea más clásica.

jesse james tyrone power

I Shot Jesse James: Jesse no aparece mucho en este filme pues como lo anuncia el título, el protagonista es su amigo y asesino Robert Ford. Sam Fuller hizo su debut con este western agónico y oscuro en el cual veíamos a John Ireland convertido en un Judas errante, cargado por la culpa y sus circunstancias.

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Las cinco mejores escenas de Roger Deakins por Roger Deakins

Por si a alguien le cabe dudas, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford tiene uno de sus atractivos mayores en la fotografía de Roger Deakins, “uno de los grandes”, nominado siete veces al premio de la Academia -dos en la última edición-, ha trabajado con Scorsese, los Coen, Night Shyamalan, entre otros directores de primer nivel. En The Guardian encontramos una selección realizada por él mismo de las cinco escenas que más placer y satisfacciones le han otorgado en su carrera como director de fotografía. Repasemos con Deakins su trabajo:

The Shawshank Redemption

1. The Shawshank Redemption - dir. Frank Darabont, 1994

Es una toma muy fría y omniciente, a la distancia de lo que pasa. Fue realmente dificil ejecutarla. Nos pasamos mucho tiempo planificándola con storyboards y trabajando con el camarógrafo del helicóptero y el asistente de dirección para asegurarnos de que el bus esté en el punto preciso cuando el helicóptero estaba en posición.

The Hudsucker Proxy

2. The Hudsucker Proxy - dir. Joel Coen, 1994

Es uno de los filmes más interesantes que he hecho con los hermanos Coen a nivel técnico. (…) Construimos miniaturas de 14 pies del pueblo y las usamos en un número de tomas. Teníamos que hacerlas coincidir con la ventana a escala natural donde Tim [Robbins] se apoyaba y unirlas con CGI.

Tres escenas más tras el salto »

Otra leyenda se despide: Richard Widmark

Otra leyenda se despide: Richard WidmarckLos amantes del cine tenemos que volver a entristecernos con la partida de una de las figuras más importantes de la era clásica. Richard Widmark dejó de existir este 24 de marzo a los 93 años de edad, en su hogar de Roxbury, Connecticut. Su muerte simboliza ese alejamiento cada vez más notorio entre lo reluciente y creativo de la historia de Hollywood y su era actual. Nunca ganó un Oscar, ni el honorífico, como sí lo hicieron tantos otros intérpretes menos talentosos.

El suyo fue un oficio y estilo forjado en plena era de la postguerra y su aumento de crudeza, etapa a la que se adecuó muy bien. Tal vez el papel por el que más se le recuerde es precisamente el que marcó su debut en el cine, con la clásica Kiss of Death, dirigida por Henry Hathaway. Widmark componía de manera electrizante a Tommy Udo, el asesino de antología, con todos los recursos propios de la próxima era de los rebeldes sin causa.

Su carrera se extendió a los westerns tanto como a los thrillers y dramas criminales. Ahí destacan papeles memorables como los de Pánico en las calles de Elia Kazan, The Cobweb de Vincente Minnelli y Warlock de Edward Dmytryk. Rotando con maestría entre los villanos, héroes o antihéroes.

Su vida privada fue tan reservada que no extraña que rápidamente, con el cambio de ritmos y eras en Hollywood, su presencia se hiciera cada vez más reducida. Su última aparición en el cine la realizó en 1991 en la comedia True Colors junto a John Cusack y James Spader. En estos últimos años prefirió mantenerse, más que nunca, al margen de la industria a pesar de los incontables homenajes que recibía. Aún así siempre estuvo dispuesto a compartir mucho de su experiencia en diversas entrevistas.

A pesar de todo, sería inadecuado decir que descanse en paz a todo ese nervio y garra personificados. Basta con ver este momento de antología de Kiss of Death:

Extra: Pueden leer un homenaje que le dedica Time a este gran actor. También hace un tiempo, Enrique Silva le rindió un homenaje a este olvidado actor, en Páginas del diario de Satán.

(Vía GreenCine Dialy)

El centenario de David Lean

El centenario de David LeanEste 25 de marzo se cumplen los cien años del nacimiento de uno de los más célebres creadores cinematográficos: el británico David Lean. Es uno de los pocos que supieron adecuar las complejas dimensiones de sus proyectos dentro del más puro mainstream. Sus películas son muchas veces aparentes encargos en los que, en determinado momento, se define un punto de ruptura. Clásico y osado como pocos, el suyo fue un verdadero aprendizaje desde abajo, como esforzado aprendiz en diversas labores, hasta llegar a ser editor de algunas producciones menores.

En plena Segunda Guerra Mundial, específicamente en 1942, Lean haría su debut como director al lado del popular actor y escritor Noel Coward. Ambos realizaron In Which We Serve, un drama bélico que le sirvió de espaldarazo perfecto a su carrera, que sólo despegaría con el soberbio melodrama Breve encuentro, historia sentimental pero que iba delatando ese talento visual que habría de desarrollarse posteriormente de maneras insospechadas.

Eso habría de ocurrir a mediados de los años 50, cuando la industria de Hollywood lo convocó a realizar algunos proyectos en los que gozó del impresionante technicolor. La clásica aventura romántica de Katherine Hepburn en Summertime fue su entrada de lleno a los espacios amplios y el aprovechamiento de los paisajes como corolarios del más íntimo disfrute o apasionamiento. Fue el anuncio de su nueva etapa hacia el cine épico, del cual casi ya no saldría.

En este terreno obtuvo sus mayores logros, tanto artísticos como de taquilla (pocos pueden hacerlo ahora). Películas como El puente sobre el río Kwai, Lawrence de Arabia o Doctor Zhivago, dan cuenta de ese talento tan influyente como casi irrepetible en el gran espectáculo de hoy. Un cine hecho con inconmensurables despliegues y virtudes de narrador, conjunción que por ahí sólo un Michael Cimino podría haberse ufanado haber igualado.

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