Archivo de Cine peruano

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Espejismo (1972)

Espejismo es tal vez la película de Armando Robles Godoy que se presenta como la más ambiciosa. Mas radical que en La muralla verde acá el afán rupturista apenas nos permite vislumbrar (cual espejismo ciertamente) una historia de herencia maldita en un pueblo iqueño. Así conocemos la historia de un niño y el misterio de lo que fue una hacienda dedicada al cultivo de la vid, tiempo alterno del film en el que se deja ver el choque de clases expresado a través de un amor prohibido.

Robles hace uso de una imaginería visual innegable, pero esto no encuentra concordancia adecuada con su discurso, pretendidamente poético, pero más que nunca inclinado a la artificialidad salvo algunos momentos (hay que recordar la idea sobre el control de sus revejidos “renacuajos”). Por lo demás la historia pasional no llega a ser lo suficientemente candente, perdiéndose en el torrente de referencias a la cultura peruana que incluyen el fútbol, la miseria, y la religión nuevamente.

Habría que citar el trabajo de Enrique Pinilla en la musicalización, como uno de los más complejos y acabados realizados hasta el momento en el cine del Perú, lastima que no encuentre eco satisfactorio.

No es que la ambición expresiva este demás. Todo lo contrario, de ahí surgen las novedades y la evolución casi siempre. Pero lejos de sus grandes influencias (Resnais especialmente) Robles no hace otra cosa que exhibirse como aprendiz menor, como incapaz de dar la nota alta cuando se requería. Apenas unos pocos años después surgirían algunas figuras más bien interesadas en trabajar a base de los términos clásicos, si se quiere más convencional (como Lombardi) pero que definitivamente llegaron más lejos.

Como que si de verdad apenas se vislumbrara una imagen idealizada, Espejismo es el anuncio de ese rumbo autocomplaciente de supuesta neonarrativa que convertiría el cine de Robles en sus dos siguientes cintas en un callejón sin salida.

Jorge Esponda

La muralla verde (1970)

La muralla verde

Armando Robles Godoy ha sido sin duda el más personal y ambicioso realizador del cine peruano. Sus películas claramente influenciadas por las vanguardias de los años sesenta (en los que inició su carrera en el cine) son visiones que pretenden abarcar todo acerca del país, eso si, pasado por el muy peculiar filtro de su mirada.

La muralla verde es sin duda su film mejor conseguido en el que su furioso y exótico estilo está más acentuado, tal vez por ello funcione mejor que sus posteriores realizaciones llenas de una retórica cada vez más acentuada y hasta desfasada.

La historia se ubica en los años de la república previos a la dictadura militar cuando se lleva a cabo la campaña de colonización de la selva. Un hombre (Julio Alemán) y su familia lo dejan todo por esta aventura que muchos penosos y desesperantes tramites les han costado. A partir de esta anécdota Robles nos presenta una película en la que sus alegorías visuales funcionan bien a partir de su vehemente mirada sobre la problemática no solo de la burocracia sino de toda la idiosincracia peruana. Con una notoria influencia de Resnais y Rocha, Robles nos presenta una narración fracturada (de lo que se vale para sus alucinaciones poéticas o mas bien poetizantes que veremos en sus futuras películas) ahí vemos el deambular del protagonista, sus esperanzas y sufrimientos en medio de las trabas de esas murallas coloridas y la ignorancia popular.

Robles exhibe un talento innegable para las resoluciones visuales, pero esto no se traduce necesariamente de un guión bien elaborado. Parte de la funcionalidad de la cinta es justamente el buen ojo del realizador, aunque no llegue al nivel de telurismo volcánico del brasilero Rocha por ejemplo.

Película sin lugar a dudas significativa dentro del cine peruano La muralla verde es una interesante propuesta, acaso la mejor que nos haya entregado Armando Robles Godoy.

Jorge Esponda

Jorge Pohorylec - “El caudillo pardo”

¿Cuáles son sus impresiones luego de haber visto el documental que Ud. protagoniza?

Con este documental le hemos dado un triunfo olímpico al Perú en lo que es esencial a la vida en películas que se apoyan en la realidad de siempre, como Ud. sabe, hay gente que le gusta la realidad y hay gente que le gusta perder su tiempo en otras cosas. Yo respeto eso también, porque la naturaleza es dual, mal y bien, pero felizmente le hemos dado un triunfo al Perú que espero que no sea superado. Yo he sido la materia prima y ellos han sido los cineastas, y todos tenemos que estarles agradecidos.

¿A Ud. le gusta el cine? ¿Va a ver películas?

No. He tenido la suerte de ver las buenas películas entre los años 1930 y 1970, pero ahora no, no tengo ni para el DVD (risas), pero espero comprarme un DVD y poder ver las buenas películas, porque a mi me gusta repasar, y ver las nuevas películas también. Creo que van haber buenas películas acá y en otros países, aunque abundan las malas películas, desgraciadamente. Pero fíjese Ud. la importancia del mal: si ellos tienen derecho de exhibir sus malas películas, no menos derecho tienen los otros para exhibir sus buenas películas.

¿Y que le ha parecido Aldo Salvini? ¿Cómo se ha llevado con él durante la realización de este documental?

Es un personaje prometedor en la cinematografía, en el periodismo y en la literatura nacional, no solamente nacional sino a nivel americano y mundial también.

Mañana te cuento (2005)

Mañana te cuentoDir. Eduardo Mendoza | 90 min. | Perú

Intérpretes:
Melania Urbina, Milene Vásquez, Angie Jibaja, Bruno Ascenzo, Oscar Beltrán, Jason Day, José Manuel Peláez

Estreno en Perú: 2 de junio de 2005

Las correrías sexuales de un grupo de chicos de la clase alta limeña son la materia prima del debut en el largometraje de Eduardo Mendoza de Echave. La comedia de situaciones y aprendizaje es aplicada aquí por el director con la suficiente solvencia como para divertir sin presiones de otro tipo.

Cuando el cielo es azul (2005)

Dir: Sandra Wiese | 104 min. | Perú
Intérpretes:
Andrea Montenegro
Juan Pablo Gamboa
Cécica Bernasconi
Paul Martín
Sonia Oquendo

Película que marca el debut de la directora peruana Sandra Wiese (como casi todas las cintas que se han estrenado últimamente es parte de una nueva generación de realizadores). Cuando el cielo es azul es un nuevo intento en nuestro cine por salir de la impronta de los géneros (tan al uso en este medio casi siempre tratado como única alternativa), pero lástima que en este afán resulte decididamente fallida.

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Digamos en primer lugar que esta película tiene a su favor un acabado técnico decente gracias principalmente al grupo de profesionales involucrados, en especial a Juan Durán en la fotografía. Pero eso es lo más que podemos decir. A pesar de tener una premisa efectiva (en este caso una historia de deseo y pasión lleno de sugerencias incluso sobrenaturales) todo es desarrollado de manera mas bien plana.

La curadora que encarna Andrea Montenegro se encuentra obsesionada con una pintura de la que su intuición le dice será la pieza clave de una muestra que prepara y de la que se siente extrañamente atraída. Hasta aquí una premisa suficientemente atractiva, que dará pié a una fantasía misteriosa y envolvente, pero desde el saque la directora se encarga de trasladar la idea a las imágenes mas sosas y poco inspiradas que hayamos visto con historias similares. Salvo la irrupción mas bien tenue de la música incidental que nos transmite algo como preámbulo de la insólita travesía existencial que supuestamente vamos a presenciar.

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Y es así que la heroína emprende un viaje cuasi esotérico al Cusco que recuerda mucho al de Christian Meier en Un marciano llamado deseo (el mismo Antonio Fortunic figura aquí como guionista). En este viaje se verá atrapada por el exotismo mas turistiable posible (si es que cabe la palabra) con romance surrealista de por medio. No es de extrañar entonces que la película divague desde aquí entre el melodrama de apariencia casi televisiva (pero mucho más lánguida) y las referencias esotéricas como el chamanismo, la reencarnación y demás, con imágenes de Machu Picchu incluidas. Pero eso aun funcionaría si no fuera por ese desarrollo lento y redundante que por momentos intenta darle ínfulas autorales a la película. Aun así siempre es válido un primer intento y por eso esperemos que la directora Wiese se mantenga en continuidad que es lo más importante para los cineastas noveles en el Perú.

Jorge Esponda

Piratas en el Callao (2005)

Piratas en el CallaoDir: Eduardo Schuldt | 78 min. | Perú
Guión: Pipo Gallo y Hernán Garrido-Lecca
Música: Diego Rivera, TK

Intérpretes: Stephanie Cayo (Alberto), Alberto Isola (Jacques L’Hermite), Javier Echeverría (Capitán del Avent), Carlos Alcántara (Jonathan), Miguel Iza (Capitán del Mack), Diego Bertie (Ghen Huigen), Natalia Parodi (Urpi), Magda Botteri (Ignacio), Salvador del Solar (Capitán del Windhont), Pipo Gallo (Loro Lorenzo).

Estreno en Perú: 24 de febrero de 2005

Luego de mucho tiempo de trabajo y con cierta expectativa se ha estrenado este año el primer largometraje de animación del cine peruano: Piratas en el Callao que es producto de un esfuerzo muy encomiable, pero que se encuentra, como era de esperarse, muchos kilómetros atrás de lo que ahora se ve en animación virtual.

Piratas en el Callao

Lo realizado en esta película es meritorio mas aún tratándose de un medio tan alicaído como el nuestro. La animación por computadora a la cual estamos cada vez más acostumbrados es mas bien una rareza por estas regiones. Incluso lo es en países vecinos mas cosmopolitas o con mayor relación con las grandes industrias internacionales como Brasil o Argentina.

En este panorama se estrena esta cinta de Alpamayo Producciones, empresa que ambiciona posicionarse como especialista en este medio (ya tienen corriendo un segundo proyecto). Y como aventura inicial toman el cuento de Hernán Garrido Lecca (productor también) sobre la odisea de Alberto, un niño en viaje al pasado colonial y sus diversas peripecias. Ahí se encontrará en pleno puerto del Callao con aquellos personajes de leyenda que asolaban las costas en busca de ricos botines enfrentándose en batalla con diversos contrincantes.

Piratas en el Callao

Pero a pesar del esfuerzo realizado debo decir que realmente está todavía, como era de esperarse, muchos kilómetros atrás de lo que ahora se ve en animación virtual, que ya ha generado algunas joyas como Toy Story, A Bug’s Life, Shrek y más recientemente The Incredibles. La apariencia de los personajes es mas bien estática lo cual contrasta notoriamente con los escenarios impecables, incluso con la apariencia del mar o el fuego. Obviamente no hay comparación con los presupuestos y recursos que se contaron para las producciones mencionadas, las carencias de la opera prima de Eduardo Schuldt se notan especialmente en el complicado arte de dar vida y expresividad a sus criaturas.

Piratas en el CallaoPero a pesar de esas limitaciones se ve la intención -y limitación- de quedarse en el molde creado por los pioneros (con escenas musicales mas bien postizas por ejemplo). Sólo los referentes locales de la historia nos dan la sensación de cercanía, pero el ritmo moroso de la película que otorga demasiado a lo verbal (gran error considerando su público objetivo) provoca el rápido desinterés por la misma (los niños se impacientan a los veinte minutos apenas). Solo funcionan algunas réplicas y ocurrencias cuando apelan a nuestra jerga, tanto con palabras como con el ritmo con el que son dichas, lástima, son solo breves instantes insertados acá y allá -tal vez le hubiera servido mejor incluso apelar a la chacota.

Bueno como quiera que fuere, es un empeño que como pionero en nuestro medio vale la pena apoyar, aunque esté todavía verde.

Jorge Esponda
 
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