
Este es un caso de cortometraje extendido, ya que toda la película gira en torno a una anécdota –que responde a la pregunta “¿qué ocurrió?”– y no a una historia; para lo cual se tendría que haber contestado a la pregunta “¿para qué ocurrió?”, lo que habría obligado a responder otros sucesivos “¿para qué?” que armen la narrativa propia de una película. En cambio, si nos limitamos a explicar una sola acción, eso da para un corto, no para un largo.
Por tanto, la directora Lucrecia Martel se dedica a rellenar la cinta con diversas situaciones de la vida cotidiana de la protagonista. Conocemos, entonces, a su familia, esposo, cuñada, sobrinas/os, y amante; así como –en menor medida– la servidumbre y su entorno laboral. Todos en situaciones rutinarias y de vida cotidiana, casi totalmente desvinculadas del punto de partida del filme. La intención es mostrar lo aburrida que es la vida en la provincia –en este caso, Salta, en Argentina–, al punto que también nosotros nos aburrimos; y, mediante la protagonista, describir sus efectos sobre los lazos emocionales en las familias de clase media profesional en ese lugar. Sin embargo, esta exploración se queda a nivel de la presentación de estos personajes secundarios, es decir, de lo que ocurre en los primeros diez minutos de cualquier largometraje convencional y nada más.
En consecuencia, resulta una indagación muy epidérmica del entorno social. En este sentido, Martel se queda en lo que podría ser el inicio de Dioses, el filme del peruano Josué Méndez; quien profundiza su observación por el camino de lo abyecto, la sátira y la caricatura, al mostrarnos la vida de la clase alta limeña. Pero, además, hay historias que se desarrollan al menos a partir de tres de sus cuatro personajes principales, mientras que en La mujer sin cabeza esas historias están apenas enunciadas o insinuadas, pero no desarrolladas. Por tanto, se podrían eliminar, escogiendo alguna escena donde se enuncie ese hastío de la protagonista y se insinúen (para seguir el estilo de la directora) sus sentimientos de culpa para pasar a continuación al desenlace de lo que tranquilamente podría ser un logrado cortometraje.
Sigue leyendo sobre La mujer sin cabeza »