Charlas de cine: Cine y política, viernes 31 - 7:30 pm
El caso Huayanay, La boca del lobo, Gritos de libertad, Paloma de papel, Vidas paralelas, ¿qué tienen en común estas películas peruanas? Pues todas tratan explícitamente hechos políticos y toman alguna postura al respecto. Y dado que en nuestro país los procesos políticos suelen teñirse de violencia, las cintas también reflejan esa realidad, con lo que de saque la polémica está servida. Pero aquí surgen las primeras preguntas. ¿Es necesario este tipo de cine en el Perú? ¿Sirven estos filmes como catalizadores, como piezas de análisis? ¿Son terrenos que el cine no debería tocar?
Pero también hay que preguntarse por las otras películas, ¿acaso no tienen también un discurso político? Una película de época como Una sombra al frente o un drama como La prueba, ¿no tienen también componentes políticos? ¿Son los espectadores conscientes de los “mensajes” de estos filmes? ¿Tienen todas las películas una función política concreta? ¿Se deben hacer lecturas políticas de todos los filmes?
Un aspecto a tomar en cuenta es el contexto histórico. Si nos centramos en el área latinoamericana, hay que hablar de la corriente del Nuevo Cine Latinoamericano, que en los años sesenta recogió las experiencias del neorrealismo italiano y la nueva ola francesa para postular teorías como La estética del hambre de Glauber Rocha, El cine imperfecto de Julio García Espinosa, y El tercer cine de Octavio Gettino y Fernando Solanas. ¿Estas teorías tuvieron o tienen influencia en la cinematografía peruana? ¿Y cómo explicar la labor previa de los documentalistas de la Escuela del Cusco?
El otro tema por ver es la dinámica entre las películas de corte político y su inserción en el mercado. En el panorama mundial este tipo de cine encuentra espacio en las carteleras, e incluso copan las candidaturas en la premiación anual de la Academia. Hablemos por ejemplo de las obras de George Clooney (Buenas noches y buena suerte), Spielberg (Munich), o la de los Wachowski (V de venganza), o en nuestra región recientes películas brasileñas (Ciudad de Dios, Tropa de Élite). ¿Es entonces el cine político una inversión rentable? ¿Responde más bien a otro tipo de intereses?



Jueves, 30 Octubre 2008, 10:38 am
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