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Lucrecia Martel te explica “La mujer sin cabeza” (sort of)

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En Lima, nos quedamos con las ganas de conversar con Lucrecia Martel después de ver su Mujer sin cabeza, que no pocas discusiones ha generado en este blog y otros espacios. Felizmente, en otros festivales, el de NY en este caso, siempre hay alguien, como John Magary de The Reeler, con inquietudes para que Martel conteste. Y bueno, estamos nosotros para traducirlas para ustedes. Así que aquí está Lucrecia Martel contando algunos pormenores de La mujer sin cabeza y más:

Me gustaría comenzar hablando de tu proceso de escritura. La Mujer sin Cabeza se siente tan vivo. Las caracterizaciones son ricas y extremadamente sutiles. ¿Cómo construyes el filme desde cero?

La escritura del guión comienza después de una largo periodo de recolección de elementos de muchos sitios. Tomo nota de diálogos que escucho, ideas abstractas, mis propias reflexiones, pensamientos sobre personas que conozco. Termino con un cuaderno grueso lleno de anotaciones de este tipo. Luego en algún momento, se me ocurre una situación [plot] o estructura narrativa que me permite organizar todos estos elementos al azar que he obtenido.

Lucrecia Martel lo explica todo

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Sin dudas, todas mis películas estan organizadas por capas. Por ejemplo, si lo grafico, no sería una línea recta… [dibuja una sola línea] … Normalmente la estructura de una cinta debería ser una sola linea: comienza aquí, pasan cosas, evoluciona, y luego termina. Para mí, es más así … [dibuja una línea ondulante] … esa capa es un storyline … [dibuja dos lineas ondulante más sobre la primera, sobreponiéndolas] … y esas son más capas, más storylines … así en cualquier momento del filme, tú tienes tres capas. Vamos a decir que en una escena específica, hay una capa en primer plano, una segunda capa en el fondo, y una tercera capa aún más al fondo. Esto evoluciona, y en una escena siguiente, la tercera capa, que estaba originalmente en el fondo, aparece en el primer plano. Y lo que estaba adelante está en el fondo.

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La foto la sacamos del Flickr de joaoimarcondes. El texto esta en The Reeler.

Las películas “de festival” y las otras

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El cine como arte y manifestación cultural es un fenómeno único e integral, y puede ser analizado y comentado a partir de los elementos constitutivos del lenguaje audiovisual. En ese sentido, coincido con el siguiente comment a mi crítica de Tropa de elite: “Opino que elementos como una historia bien contada, unos hechos sólidamente narrados, los actos de los protagonistas, incluso los diálogos, y una estética visual… forman una coherencia armoniosa cuando una película es buena. Hasta allí llega el arte cinematográfico”. Ya que, añadía por mi parte, los elementos citados constituyen los componentes más o menos objetivos para evaluar un filme. Los temas políticos e ideológicos –que plantea esta cinta brasileña– son eminentemente subjetivos y abiertos al debate, y películas como ésta invitan abiertamente a tal discusión; es por ello que es muy difícil dejar de opinar al respecto. En otros casos, se nos ofrecerán (o incitará a comentar o discutir) –adicionalmente– temas estéticos, culturales, de género, etc. Todo ello en nombre de un enfoque integral de la película.

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Lucrecia Martel será homenajeada en Festival Internacional de Gijón

lucrecia-martelLucrecia Martel, cuyo filme La mujer sin cabeza ganó el premio de la crítica en el Festival de Lima 2008 y generó debate en este blog, es aún joven y sólo tiene tres largos, pero ya recibe homenajes, como en el próximo Festival Internacional de Cine de Gijón, el más importante de cine independiente en España, que se realizará del 20 al 29 de noviembre.

Coincidentemente, el certamen presentará una muestra dedicada a las cineastas llamada La mitad del cine. Mujeres tras la cámara, que consta de quince películas de prestigiosas directoras europeas. Además de Martel, serán reconocidos los libaneses Joana Hadjithomas y Khalil Joreige y el austriaco Peter Tscherkassky.

Por otro lado, la cineasta argentina ha expresado, a propósito de la poca acogida al cine de nuestra región en el reciente Festival de Venecia, donde participó como jurado, que, viendo la selección general, “sí podría haber habido alguna película latinoamericana que consiguiera sorprender a la gente”.

“El festival ha ejercido su privilegio de definir qué zona del cine del mundo va a mostrar. Me sorprendió la selección que hubo en un principio, ya que hay muchos movimientos en el cine que no aparecen por aquí, pero creí que era por decisión del festival”, señaló.

(Vía La Tercera, La Opinión)

Festival de Lima 2008: Cinencuentro conversa sobre “La mujer sin cabeza”

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En la interna de Cinencuentro se arman dinámicas particulares donde muchas veces se discuten temas de cine que después terminan convirtiéndose en textos o posts, ideas de nuevas secciones o simple conversaciones. A raíz de La mujer sin cabeza, que gustó a la mitad del grupo, y a la otra desagradó, se instauró un interesante intercambio de puntos de vista, que esta vez queremos compartir con ustedes, para que también puedan participar con nosotros de ella, si les apetece. Esta es la correspondencia.

Estimados,

He leído sus críticas.

Gabriel: hablas de una sensación de mareo y vértigo, pero omites que la señora se dio un golpe en la cabeza. Y, luego, nadie dice nada sobre alguna redención. Esa es una interpretación absolutamente personal tuya. Por otro lado, si ella, en el fondo, quiere ser castigada por algún oscuro motivo, todo, todo eso se resuelve con unos pocos diálogos, por ejemplo, con su confesor, ya que según tú ella es católica. Todas estas incidencias dan para un cortometraje, ya que todo gira en torno a las paltas, reales o imaginadas, de la protagonista.

¿Cuál es su conflicto principal? ¿Qué obstáculo enfrenta la protagonista? ¿Qué acciones toma para resolverlos? Nada de esto se presenta en la película, salvo lo obvio: que atropelló y mató y está triste. Y esto no basta para hacer un largometraje. Además, si el origen del drama de esta mujer -que, según tú (porque eso tampoco lo dice nadie) es anterior- no se nos lo dice nunca, entonces ¿para qué enfatizar esa omisión?

Antolín, si el objetivo es mostrar los síntomas y evitar el diagnóstico, pues eso también da para un corto. Además, hablamos en esencia de un sólo personaje y de una sola acción (el atropello), las otras dos acciones -el descubrimiento y el encubrimiento- también están sugeridas. Por más que insinúes lo que quieras, todo gira en torno a una persona y una acción.

En mi crítica comparo esta cinta con otras que sí tienen los componentes básicos de un largometraje, y también trabajan con sugerencias. Alargar un corto para mostrar la habilidad de la directora para dar indicios y no mostrar las verdaderas motivaciones de un personaje (en la lectura de ustedes) no justifican un largometraje. Ahora, en mi opinión, está bien claro que la directora sí da un motivo: la culpa por haber matado al niño. Y eso es todo.

Dénme la película y la convierto en un corto de 12 ó 15 minutos y van a ver cómo queda mejor.

Sls. JJB.

Juan José:

Es curioso pero las películas que parecen ser las más atractivas del festival, desde mi punto de vista, son las que han obviado las obviedades y dejan las cosas sugeridas: La mujer si cabeza, Lake Tahoe, El cielo, la tierra y la lluvia; y un poquito más atrás Liverpool no conceden en explicaciones y son exigentes con el espectadores, pide que completen los baches, que llenen los espacios.

Creo que tanto Gabriel como yo, hemos caído en el juego para con La mujer de Martel. La completamos con nuestras lecturas; como Gabriel, creo en ese castigo buscado por Verónica, sabrá Dios por qué. Creo que por una cuestión de búsqueda de afecto y atención (como el encuentro con el amante). Y en ese sentido es reveladora la escena en que pregunta por su estancia en el hotel, y corrobora los datos borrados, ella encuentra que ha sido atendida, que discretamente se han preocupado por ella, y tras eso se integra a la laxitud de su grupo nuevamente, afirmada en sus dudas.

Hay otra opción para con estas películas, reducir sus tiempos muertos, despreciarlos, comprimir los baches, y sí, probablemente de esa manera tendríamos un cortometraje, pero me parece la forma menos atractiva de mirarlo. Es cuestión de gustos.

Lo que también sucede es que mirándolo así, películas como Muerte en Venecia, El sabor de la cereza, por poner dos, o mucho de Antonioni se pueden comprimir a cortometrajes. Aunque esto último quizá ya sea una exageración.

Antolín

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Lucrecia Martel habla sobre “La mujer sin cabeza”

lucrecia-sin-cabeza1La mujer sin cabeza, fue la cinta ganadora del Premio de la Crítica en el último Festival de Lima. Lamentablemente, Lucrecia Martel, directora del filme, no pudo asistir al festival, por lo que muchos se quedaron con ganas de conversar con ella y preguntarle sobre esta película que ha generado tantas opiniones divididas, pero ante la cual pareciera que nadie permanece indiferente. Sin embargo, como siempre se puede encontrar consuelo en la web, hallamos esta entrevista que la también realizadora de La ciénaga, concedió al diario argentino Página 12, con ocasión del esperado estreno en su país natal y en la que adelanta algunas de las pautas que seguirá en la adaptación de El Eternauta, una de las grandes historietas argentinas. Aquí los dejamos con un extracto de la interesante nota:

En la película, el personal doméstico está todavía más presente que en La ciénaga o La niña santa, y sin embargo resultan fantasmales.
En muchas escenas hasta están fuera de foco. En parte de lo que se trata la película es de mi sensación de que ese mundo se acaba. Que este mundo tal como lo hemos percibido, y que en Salta tiene unas formas narrativas muy claras, con gente que te habla de usted y uno les habla de vos sin pensarlo, esas formas de dominio naturalizadas, llega a su fin. En esta película lo que intentaba era transmitir que esto no se sostiene más. La única manera de sostener ese mundo es destruir la educación pública, y que la brecha entre poder y no poder sea abismal. Pero tal como están las cosas ahora, este mundo sigue, inexplicablemente, rodeado de fantasmas, sin registro del servicio del humano que tiene a la vuelta (…).

¿Cómo armaron el personaje con María Onetto?
Pensando que lo que la mina había perdido era la noción de vínculo entre las cosas y ella. Uno va armando su entorno y su geografía como una red, con los objetos. A ella es como si le hubieran cortado la red. Sabe que esas cosas le pertenecen, pero no sabe exactamente qué las une.

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Extra: Un inquietante relato de Martel , incluido en la carpeta de promoción internacional de La mujer sin cabeza, como notas de la directora.

Festival de Lima 2008: Algunas fotos de la premiación

Y se acabó el Festival de Lima. Tras ocho días de cita cinéfila, llegó a su fin el viernes 15, con la ceremonia de premiación y clausura en el cine Metro, que empezó con cierto retraso guardando un minuto de silencio por las víctimas del terremoto ocurrido hace un año. Luego, afortunadamente, se reemplazaron los discursos innecesariamente largos y rimbombantes, por uno sencillo y escueto, antes de pasar a la entrega de premios. Como ya se conocen a los ganadores, sólo les dejo algunas fotos para que chequeen. Ojo que no soy profesional de la cámara.

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Festival de Lima 2008: La mujer sin cabeza (2008)

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Como Antolín, creo que La mujer sin cabeza es una película sobresaliente y que no merece ser maltratada. Realmente, es de lo mejor del 12° Festival de Lima. Pese a haberla visto sólo una vez, que no es lo ideal, me lanzo a comentarla. Lucrecia Martel narra a partir del punto de vista de un personaje aturdido, una mujer madura que cree haber matado, o por lo menos herido, a alguien con su auto en la carretera de una provincia argentina. Entonces todo el relato tiene la sensación de un mareo, de un vértigo, con el deambular moroso de la protagonista que (al igual que su entorno) entra y sale del encuadre, da la espalda, se pone de perfil, se aleja del lente o se confunde con el borde de una pared. Una dualidad de escape de la realidad y encuentro con ella persigue a la señora, que se siente tan culpable desde el primer momento que ni siquiera desea confirmar su grado de responsabilidad, y así éste se agiganta al nivel de la mayor incertidumbre que puede separar a una persona del sosiego al pavor, del bienestar a la mancha, de la pureza al pecado. No es “el estiramiento de una anécdota”, sino el tránsito narrativamente necesario en busca de una redención deseada desde antes del incidente. Es que, en realidad, Verónica quiere ser castigada y sufre cuando esa posibilidad se vuelve cada vez más remota, con una serie de ironías colocadas con maestría, como la mención original a un perro, que coincide con el que yace en el camino, el cual la atribulada conductora no llega a ver.

Martel logra que la cámara le enfoque la nuca, el hombro, la oreja, el peinado presuntuoso, sin dar la impresión de urdir ángulos rebuscados, sino sugiere que Verónica y el lente se cruzan y dialogan naturalmente en esos largos planos oblicuos y expectantes, incluso cuando viaja en el auto como pasajera y descubre un fuerte indicio de su falta. También hay encuadres frontales, en los que vemos la mirada perdida y el semblante contraído, en medio del ámbito familiar cuya aparente liviandad, en tales circunstancias, se presenta tan amenazante como los asedios de la sobrina lésbica y de la propia conciencia de Verónica, tan cristiana, tan culposa, a falta de acusadores y a despecho de la ayuda subrepticia que recibe de los suyos y que le provoca tamaña decepción. A destacar la excelente actuación de María Onetto y de todo el reparto, que incluye a la recientemente desaparecida María Vaner en su último rol. La mujer sin cabeza -sin placas, sin amantes, sin estadías hoteleras, sin huellas, sin paz- es el profundo retrato de una crisis antigua, un ánimo decaído, una edad incómoda, un círculo asfixiante, y también es una trama pseudopolicial que lanza pistas como carnada y las ahoga a la vez porque no hacerlo sería hacer otra película, como el apreciable telefilme Hit and Run (1999), que América Televisión ha emitido en varias ocasiones.

Festival de Lima 2008: La mujer sin cabeza (2008)

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Las apreciaciones negativas de Óscar y Juan José sobre la nueva cinta de la Martel, me obligan a escribir algunas líneas sobre una de las cintas que más me ha gustado del Festival. Que una película nos procure posiciones diversas, alimente la polémica y nos embarque hacia la conversación es más que bienvenido. Y en este Festival de Lima 2008 tenemos varias de estas: la que anima este post, Liverpool, Lake Tahoe, Tony Manero, Tropa de Elite, y también, la peruana Dioses. Un punto a favor del festival.

Pero hablemos (en defensa) de La mujer sin cabeza. Una vez más, la directora Lucrecia Martel es fiel a su estética, dramaturgia y temáticas femeninas, y nos entrega en su tercera cinta la historia de Verónica, una mujer madura, que conduciendo su auto choca con algo en la carretera; algo que no se detiene a ver y de lo que termina huyendo. Ese algo, sin describir, es capital, pues como mucho del relato se dejará sentir, intuir, pero siempre se quedará fuera del encuadre, en off.

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Festival de Lima 2008: La mujer sin cabeza (2008)

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Este es un caso de cortometraje extendido, ya que toda la película gira en torno a una anécdota –que responde a la pregunta “¿qué ocurrió?”– y no a una historia; para lo cual se tendría que haber contestado a la pregunta “¿para qué ocurrió?”, lo que habría obligado a responder otros sucesivos “¿para qué?” que armen la narrativa propia de una película. En cambio, si nos limitamos a explicar una sola acción, eso da para un corto, no para un largo.

Por tanto, la directora Lucrecia Martel se dedica a rellenar la cinta con diversas situaciones de la vida cotidiana de la protagonista. Conocemos, entonces, a su familia, esposo, cuñada, sobrinas/os, y amante; así como –en menor medida– la servidumbre y su entorno laboral. Todos en situaciones rutinarias y de vida cotidiana, casi totalmente desvinculadas del punto de partida del filme. La intención es mostrar lo aburrida que es la vida en la provincia –en este caso, Salta, en Argentina–, al punto que también nosotros nos aburrimos; y, mediante la protagonista, describir sus efectos sobre los lazos emocionales en las familias de clase media profesional en ese lugar. Sin embargo, esta exploración se queda a nivel de la presentación de estos personajes secundarios, es decir, de lo que ocurre en los primeros diez minutos de cualquier largometraje convencional y nada más.

En consecuencia, resulta una indagación muy epidérmica del entorno social. En este sentido, Martel se queda en lo que podría ser el inicio de Dioses, el filme del peruano Josué Méndez; quien profundiza su observación por el camino de lo abyecto, la sátira y la caricatura, al mostrarnos la vida de la clase alta limeña. Pero, además, hay historias que se desarrollan al menos a partir de tres de sus cuatro personajes principales, mientras que en La mujer sin cabeza esas historias están apenas enunciadas o insinuadas, pero no desarrolladas. Por tanto, se podrían eliminar, escogiendo alguna escena donde se enuncie ese hastío de la protagonista y se insinúen (para seguir el estilo de la directora) sus sentimientos de culpa para pasar a continuación al desenlace de lo que tranquilamente podría ser un logrado cortometraje.

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Festival de Lima 2008: La mujer sin cabeza (2008)

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La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel

La reciente película de Lucrecia Martel –ya exhibida y abucheada en Cannes 2008– es la historia de una mujer que padece estragos de amnesia luego de un incidente automovilístico. Así, el título horroroso que lleva (La Mujer sin cabeza) hace alusión a esta pérdida de memoria y no a lo que nos conduce nuestro imaginario “gore”. Verónica es la protagonista del filme. Una odontóloga mujer madura, encarnada por la guapa María Onetto que se amolda con sutileza a un personaje indeciso. Estoy convencido de que la innecesaria modosidad narrativa, sembrando intrigas, ampliando laberintos en lugar de comprimirlos, es lo que termina de arruinar esta producción de 88 minutos.

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