¡Vota por mí! Elecciones norteamericanas en el cine

Las elecciones de ayer en Estados Unidos fueron un suceso ante el cual nadie ha podido mantenerse indiferente. La principal razón -Obama- ha sido mencionada hasta el hartazgo, las demás en cambio no son menos espectaculares: una disputa reñida entre los tradicionales partidos, vueltas históricas en estados conservadores, afluencia masiva y casi desesperada por ejercer el derecho democrático, jóvenes que como nunca se desentendieron de la imagen frívola que tienen ante los demás países. En fin, todo un alboroto necesario que cierra ese mundo, a veces circense, que llamamos campaña política. Un ambiente de este tipo cumple con todos los requisitos para ser retratado en la gran pantalla. El cine se apropió en ocasiones de él para dar sus particulares puntos de vista. Aquí les presentamos algunas:

Wag the Dog: En las campañas de hoy en día, la política se cobra los favores que le hicieron al mundo del celuloide. En esta película el asunto llega al límite con la presencia de un productor que se las sabe todas para vender las ilusiones al mejor postor, business are business.

Primary Colors: Escándalos y trapitos sucios son material de esta guerra. Que lo digan los Clinton, remedados sin mucho disimulo por Mike Nichols en esta película que no sabe si quiere ser seria o quiere unirse a la pachanga electoral.

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Sanfic 2008: Michael Chapman, fotógrafo de Martin Scorsese, derrocha experiencia

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El colaborador de Martin Scorsese en sus mejores trabajos, Taxi Driver, El toro salvaje y El último vals, Michael Chapman, es el invitado especial, como jurado de la sección oficial, del Sanfic 2008, que finalizará este lunes 25. El pasado jueves 21 de agosto, dentro del marco del festival, se presentó en la Cineteca Nacional del Centro Cultural del Palacio de La Moneda. Recordó sus buenos, viejos tiempos, compartiendo su experiencia en producciones como Tiburón (1975), donde fue operador de cámara a la orden de Steven Spielberg; El fugitivo (1993), que le valió una nominación al Oscar a la mejor fotografía; además de su trabajo con Scorsese, por el que también obtuvo una nominación por Raging Bull en 1980.

Confesó no conocer mucho el cine latinoamericano, aunque sí ha visto algunas películas “buenas, muy buenas”, sobre todo brasileñas y argentinas, como La historia oficial. El experimentado filmmaker se declara retirado, tras 35 años de carrera, pero nota que a nuestra región le sobran temas y personajes de la cultura universal, que podrían explotarse para llevarlos a la gran pantalla. “Sudamérica está llena de temas para el cine. Tenemos muchos temas interesantes de los que hacer películas en Sudamérica, donde deberíamos hacer más películas”, expresó.

Habló de sus inicios: “Le debo casi todo a Gordon Willis, el director de fotografía de El padrino, donde yo era el operador de cámara… Los productores iban a despedir a Coppola, pero justo él se ganó el Oscar al Mejor Guión por Patton y se dieron cuenta de que era mala publicidad echar a alguien galardonado por la Academia”. Luego evocó su trabajo en Tiburón, el filme más taquillero en el que le trabajó, y que sería uno de los más taquilleros de todos los tiempos. “La película se había pasado de presupuesto a niveles demenciales. Sin embargo, había un ejecutivo de Universal que siempre nos apoyaba y decía “déjenlos seguir con la película”, reveló.

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(Vía La Tercera)

Miró Ruiz: “Are you talking to me, dog”?

Reservoir Dogs, Magnum Force, Taxi Driver, Tarde de perros, Un día de furia. Ninguna de esas películas puede igualar nuestra realidad, gracias al pistolero enchalinado Miró Ruiz, el tiroloco que funge de congresista cuando no está mataperreando. Esta es la versión de los hechos según El portal de Álvaro, en “El Otorongo”:

Miró Ruiz mataperro

Y a todo esto, ¿dónde está Lay Fun?