Cómo se hizo “El tercer hombre” de Carol Reed

El tercer hombre, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1949, es una de aquellas películas que no deben dejar de verse, y que sin duda se encuentra entre las joyas de la historia del séptimo arte. La obra maestra de Carol Reed se pudo ver hace unas semanas por TV Perú, aunque con lamentables tropiezos, que sólo demostraron el poco respeto al público que a veces tiene el canal del Estado, que en teoría es el canal de todos los peruanos.

Sin embargo, no es el objetivo de este post amargarnos la vida de nuevo, sino por el contrario, alegrarnos el día y compartir con ustedes este video que hace poquito aparece colgado en YouTube, y en el que cuentan entretelones de la filmación de esta maravilla: los enfrentamientos entre Graham Greene (autor de la narración en la que se basa el filme) y Carol Reed, la decisiva presencia de Orson Welles frente y tras las cámaras, el diseño que hizo el director de algunas de las ambientaciones, los inconvenientes para filmar en una Viena ocupada por los rusos, el peso que significó para Anton Karas la fama obtenida por la banda sonora, etc. Es decir, brinda esos datos que tanto nos gusta conocer a los cinéfilos.

TV Perú, el primer ministro y “El tercer hombre”

jorge-del-castillo-y-mario-huaman-en-rppEl canal del Estado, con mayor o menor calidad en sucesivas etapas, ha tenido el afán -y tiene el deber- de diferenciarse de los vicios de la televisión privada. En esta década, desde el gobierno anterior, llegó a lucir diversos contenidos culturales, aunque en los últimos tiempos este logro ha sido diezmado. Sin embargo, en Cinencuentro vimos con buenos ojos que TV Perú se propusiera emitir, con el nombre de “Cine Mundial”, un conjunto de sobresalientes y significativas películas que hemos comentado en su totalidad desde que el 19 de abril se pasó Ladrones de bicicletas. Pero ya es reiterado el maltrato al público y a las obras con subtítulos defectuosos, el cambio de un filme por otro -caso El hombre que sabía demasiado- y, en el colmo de la falta de respeto, el forzado “intermezzo” de una hora a El tercer hombre, que, nos consta, había generado expectativa entre los que ya la conocen y los que aún no.

Lo peor es que la interrupción no la provocó una emergencia nacional ni una noticia de último minuto. Ni siquiera era una transmisión en vivo de una actividad oficial del Estado, de esas que suelen irrumpir groseramente en la señal del canal en cualquier momento del día. Se trataba del video del (pseudo)debate realizado en la mañana, en RPP, entre el primer ministro Jorge Del Castillo y el secretario general de la CGTP, Mario Huamán, que perfectamente se pudo emitir luego de finalizada la película. Para algunos tal vez parezca un hecho menor, pero como representante del Estado (no del gobierno de turno), el canal 7 está llamado a, por lo menos, cumplir los horarios de esa pequeñísima “franja cultural” que se resiste a morir, pese a la reciente eliminación de varios programas por supuestas razones presupuestales. Lo menos que podría esperarse ahora es que el sábado 12 El tercer hombre se exhiba sin interrupciones como debe ser, y que el canal del Estado deje de ser “APRA TV”.

También comentan sobre la lamentable situación de Canal 7:

“El tercer hombre”, intriga en Viena con Joseph Cotten y Orson Welles, en TV Perú

El tercer hombreMañana sábado, a las 10 p.m, hay una cita impostergable con la señal de TV Perú (ojalá que no haya sorpresas como en la emisión de El hombre que sabía demasiado). El tercer hombre es una película extraordinaria, un título fundamental dentro del cine de espionaje que se masificaría especialmente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Muy cierto es que varias películas célebres habían tratado el tema desde diversos estilos, especialmente el melodrama (The Mortal Storm o Casablanca). Pero con todo lo realizado anteriormente, incluso por Alfred Hitchcock, The Third Man, estrenada en 1949, es una película tan ambiciosa y singular que logra encontrar su propia voz en esta tendencia y a su vez se convertiría en otra referencia ineludible en el cine posterior.

Nuevamente las pretensiones y los fastos de productores como David O. Selznick y Alexander Korda brindaron las posibilidades a que este experimento narrativo fuera concebido por el vuelo creativo de sus participantes. Ahí se encuentran el director Carol Reed y sus protagonistas Joseph Cotten, la italiana Alida Valli, el británico Trevor Howard y Orson Welles, éste último aparentemente sólo en su faceta de actor, pero cuyo universo ampuloso y contaminante es tal vez la referencia mayor a la que se puede acudir cuando se ve esta película.

Estamos en la Viena de postguerra. En esa ciudad dividida por naciones e intereses se desarrolla un complot, en el que se involucrará el escritor norteamericano Holly Martins cuando intente seguir el rastro de un antiguo amigo. En medio de ello se sucederán paseos y correrías por los ambientes más decadentes, rodeado de la pequeña burocracia instaurada y los personajes más ambiguos y siniestros. Espacio para el intercambio cultural convertido en el de la paranoia. Sólo la presencia de la atractiva Anna es un aliciente para continuar por esta serie de cuerdas tensadas y entrelazadas como una telaraña. No es para menos, teniendo al especialista Graham Greene detrás del plot.

A destacar también el exacerbado expresionismo que se luce en todo momento (sobre todo en la persecución final), así como también la música en cítara a cargo del austriaco Anton Karas, precisa para sugerir este retrato de una Europa en conflicto, en el mismo borde de la cortina de hierro, donde no se distinguen nacionalidades o propios y reconocidos exotismos.

A continuación vean el tráiler de la época:

Extra: Escucha al maestro Anton Karas, ejecutar la característica música de este clásico.