Sweeney Martin, la leyenda del jinete SIN presidente

No canta cuando debe, pero sí que actúa, en un derroche de histrionismo e impostación que envidiaría hasta Jack Nicholson. Es Sweeney Martin, el barbero demoniaco de la calle Colina, punzante caricatura del genial Carlín, en la revista Domingo del diario La República, que realiza una simbiosis del personaje de Johnny Depp en la nueva entrega de Tim Burton y el siniestro agente de la dictadura de Fujimori y Montesinos, el increíble Santiago Martin Rivas, ex jefe del Grupo Colina.

Sweeney Martin

Sweeney Martin, cuando su brazo estaba completo

El extraditado Fujimori en el cine

En una ocasión el director cusqueño Luis Figueroa, comentando en broma sobre la trascendencia de los “vladivideos”, dijo que Vladimiro Montesinos era el cineasta más famoso del Perú porque aparecía como director y actor en más de tres mil películas.

Lo cierto es que tanto el ex asesor del SIN como su compinche Alberto Fujimori, hoy extraditado por crímenes de lesa humanidad y otras trapacerías, figuran en un puñado de filmes que de distintos modos se han aproximado al decenio fujimorista, una de las páginas más oprobiosas de la historia peruana.

Tenemos las imágenes de Francisco Lombardi Ojos que no ven y Mariposa negra, filmes ambientados en las postrimerías del régimen, y en los que el ex gobernante tiene una presencia televisiva y tangencial.

En La caída de Fujimori (The Fall of Fujimori), sesgado y complaciente documental de Ellen Perry que causó cierto revuelo cuando se estrenó durante el 9º Festival Elcine. La realizadora norteamericana hace un panegírico del ex mandatario comparando su historia con una tragedia shakesperiana. Quizás esta sea la película que más se conoce sobre Fujimori en el extranjero.

Tampoco podemos olvidar la inclasificable Lima: la verdadera historia (Lima: Breaking the Silence, 1998). Ahí el ex dictador fue interpretado por un tal Robert Ito, quien hacía del “Presidente Fujimoro”.

Otro documental que debemos mencionar, aún si Fujimori no es un protagonista directo, es Estado de miedo (State of Fear, 2005). Ahí se narran los hechos sucedidos en el Perú, durante la guerra interna en un período que incluye los años de dictadura de los 90. Aquí pueden ver el tráiler:

La caída de Fujimori (2005)

The Fall of Fujimori

The Fall of Fujimori

Presentada en el 9º Festival Latinoamericano de Cine de Lima con cierta controversia, se estrena de improviso comercialmente esta cinta documental de la norteamericana Ellen Perry que pretende dar un alcance más o menos detallado de la meteórica y turbulenta era Fujimori en el Perú.

Probablemente para los espectadores internacionales que menos conocen los hechos resulte un espectáculo bastante interesante de ver, pero mas allá no tiene mayor valor que como reportaje periodístico que arma su itinerario a partir de los más saltantes hechos que llevaron al tan esperanzador para muchos cambio de 1990 a uno de los mas controversiales, turbios, y repudiados gobiernos de la historia peruana. Así asistimos al desfile cronológico desde su elección sorpresiva a sus problemas conyugales con Susana Higushi, de ahí al autogolpe de estado, pasando por la captura de Abimael Guzmán, la reelección, la figura siniestra de Vladimiro Montesinos (eterno único sacrificado), la toma de la embajada de Japón por los emerretistas, y por su puesto la segunda reelección, los vladivideos y la fuga.

Asunto complejo el de meterse con la historia reciente, más aún para quienes lo podemos ver desde adentro, pero la directora Perry se manda con ello pero sin mayor interés que el de el sinfín de reportajes nacionales o extranjeros que han tratado el tema. Alguna que otra investigación por los archivos de los canales de televisión, y algunas entrevistas a partidarios y opositores (entre ellos el propio ex presidente desde la tierra del sol naciente) son lo que nutren el metraje de su película.

La impresión que nos deja es la de una historia que es fuerte de por si, con o sin documental. Realizado sin mayor personalidad o convicción que la de infinidad de trabajos de este tipo. La verdad mucho ruido y pocas nueces como suele decirse. Ojalá documentales con muchísimo mas interés se estrenaran de esta forma, pero lástima ese no pasa de ser casi siempre un buen deseo.