Secreto en la montaña (2005)

Brokeback MountainBrokeback Mountain
Dir. Ang Lee | 134 min. | EE.UU.

Guión: Annie Proulx, basado en su relato corto.
Música: Gustavo Santaolalla
Dirección de fotografía: Rodrigo Prieto
Intérpretes:
Heath Ledger (Ennis Del Mar), Jake Gyllenhaal (Jack Twist), Randy Quaid (Joe Aguirre), Anne Hathaway (Lureen Newsome), Michelle Williams (Alma), Valerie Planche (Mesera), Anna Faris (LaShawn Malone), Graham Beckel (L.B. Newsome).

Estreno en Perú: 16 de febrero del 2006

Ennis Del Mar y Jack Twist son dos vaqueros que se conocen al buscar trabajo en Wyoming y al ser enviados a las majestuosas montañas Brokeback desarrollan una relación homosexual que concluiría con ese trabajo. Luego ambos se casarían y formarían sus familias pero, años después, se reencuentran y descubren que sus mutuos sentimientos han crecido mucho más.

Brokeback Mountain

Presentada en nuestro país con el nombre Secreto en la montaña, este extraordinario filme en realidad muestra que no hubo ningún secreto, ya que desde el comienzo y hasta el final la relación homosexual de veinte años terminó siendo conocida –aunque silenciada– por casi todos los involucrados; tal como lo sugiere con sutil ambigüedad el director Ang Lee.

La película muestra, obviamente, cómo los prejuicios sociales –que en ese contexto provinciano y ultra conservador llegan al nivel de un tabú– bloquean toda posibilidad de desarrollar una relación sentimental plena entre los dos vaqueros; pero lo notable es cómo estos prejuicios han sido interiorizados por los propios protagonistas, de tal forma que les impide su realización personal, provocando además la infelicidad en sus relaciones heterosexuales y familiares. En ese sentido, el filme va más allá de un desafío (o provocación) al machismo propio del contexto cultural (y, de paso, del propio western como género) para internarse en los complejos meandros de las relaciones de pareja matrimonial y entre padres e hijos.

Meandros cuya constante –y ese es el segundo gran tema de la película– es la incomunicación que se entroniza y contamina todas estas relaciones, tanto las de quienes conocen el “secreto” como quienes buscan establecerlas con ellos. En consecuencia, Ennis y, en menor medida, Jack se limitan y reprimen a lo largo de una relación de dos décadas con encuentros crecientemente espaciados y que generan tensiones (hasta físicas) que llegan a hacerla intolerable.

Brokeback MountainEn la filmografía reciente de Lee es posible encontrar ambos temas. La (re)presión social y la incapacidad para comunicar sentimientos nos recuerdan a Sensatez y sentimientos (Sense and Sensibility, 1995) y los conflictos maritales y generacionales se manifiestan en filmes anteriores como La tormenta de hielo (The Ice Storm, 1997) y hasta Hulk (2003). Los relatos sobre los padres de los protagonistas de Brokeback Mountain no pueden ser más terribles e ilustrativos sobre la baja autoestima a que los condicionaron y que nuestros héroes tratarán de superar sin lograrlo.

La intensidad de la relación central de esta película y los diversos conflictos que se generan y combinan está lograda a partir de tres elementos audiovisuales.

El primero es esta limitación a nivel del lenguaje, evidenciada en los diálogos breves y hasta monosilábicos, así como en los gestos de los protagonistas (la boca fruncida de Ennis, las cabezas gachas, el llanto seco, etc.). En general, las actuaciones son notables y funcionales al sentido de la película.

El segundo es el ritmo conseguido entre escenas de tempo lento (predominantes en el filme) con unos pocos y puntuales estallidos sexuales y de violencia física –apenas sujetos a fuerte autocontrol– que desfogan las tensiones acumuladas en los distintos tipos de relaciones (de pareja, maritales y filiales), combinadas o por separado.

El tercero es el uso dramático del paisaje. El aprovechamiento de los grandes espacios en exteriores, sobre todo en Wyoming (que en realidad fue filmado en Alberta, Canadá), sugiere libertad y oportunidades abiertas e ilimitadas (aunque ocasionalmente también aislamiento y soledad); en cambio, los interiores tienden a ser opresivos, desolados y hasta vacíos. En esta contraposición predominan los espacios en exteriores (pese a que en conjunto ambas locaciones denoten también marginalidad). Esto crea un fuerte conflicto subliminal entre la represión e incomunicación de los personajes y la potencial felicidad encarnada en un paisaje de belleza abrumadora. Debe destacarse, sin embargo, que algunas locaciones en interiores han sido construidas y presentadas con una pureza devastadora: el dormitorio de Jack, la casa de sus padres o la casa-trailer de Ennis; minimalismo escenográfico que se conjuga muy bien con la concisión y casi mutismo de los personajes que los habitan.

Brokeback Mountain

No es casual que hacia el final de la película vuelva la toma inicial de un vehículo retornando y casi perdido en medio de una panorámica espectacular de este bello estado norteamericano; pero tampoco lo es que el director prefiera añadir una secuencia final en la casa-trailer y que la última toma, significativamente en interiores, contenga los objetos y elementos que definen el sentido del relato y transmiten la tragedia de esta relación.

Finalmente, como lo señalamos más arriba, esta película se beneficia al utilizar elementos ideológicos del western –la libertad de los espacios abiertos a ser conquistados en una cruzada básicamente masculina– para ponerlos “de cabeza” (en términos audiovisuales) y al servicio de una denuncia de la homofobia característica de la cultura de esa región estadounidense entre los años 60 y 80 del pasado siglo. Hay un mensaje sutil pero poderoso en esta película y es que constituye un apenas velado llamado a “salir del closet” ya que, al final, “todo se sabe” y se padece por igual.

No obstante y sin dejar de lado los aspectos polémicos propuestos por este filme, deberíamos juzgarlo sobre todo por sus valores audiovisuales y artísticos, que –como hemos tratado de describir en esta nota– son muchos.

Juan José Beteta

» Lee también la crítica de Secreto en la montaña escrita por Jorge Esponda.

Artículo anterior
Hulk (2003)
Artículo siguiente
Hombre de negro

142 comentarios

  1. ANDRES FELIPE GOMEZ V
    31 de julio de 2007 at 17:22 — Responder

    es una pelicula muy maravillosa almira a lo actores de todo corazon por que son unos hombre muy beraco para hace un papèl de este tipo los amo
    a .ANDRESFELIPE GOMEZ VASQUEZ

  2. 5 de septiembre de 2007 at 21:08 — Responder

    Suscribo lo que dice Andrés Felipe Gómez, esa película encanta por muchas razones, y una de ella es por sus dos protagonistas que lo hicieron increíblemente bien. Sobre todo el catire, quien nunca había demostrado ser muy buen actor. Pero en esta se lució, se vio grande, el peso de la historia descansaba sobre él y cumplió; pero personalmente a mí me gustó más el personaje de Jack Twist, el tipo alegre, reilón, que sueña con lo que quiere y desea alcanzarlo aunque nunca lo logra. Debo ser sincero, fui a ver la película sin muchas ilusiones, sólo por lo de la temática gay para ver qué hacían entre ellos. Pero la historia que se desarrolla entre esos dos, después de la segunda noche, logra convencerte en un momento dado de que eso es amor de verdad. Ya no era una trama morbosa o escandalosa. El tal Jack logra con sus miradas, con esos ojos grandes, transmitir sentimientos. Esa segunda noche en la tienda, cuando mira al otro, uno ve en esos ojos entrega, alegría, esperanza, entrega, amor, coño, aunque se siente raro el decirlo. Todo con una mirada. Y para mí la trama dejaba muchas enseñanzas. La más dolorosa e inquietante fue ver a un Ennis del Mar viejo, solo y amargado, viviendo de recuerdos que no debían ser muy alegres, pensando en todas las oportunidades que dejó pasar de ser feliz, o lo poco que fue porque no se atrevió a enfrentar lo que era y lo que sentía. Llegar así a anciano, pensando con dolor en lo que no se hizo, dijo o vivió, debe ser espantoso. En otro blog leí un cuento bonito, que me gustó porque me encanta Jack y hablaban bonito de él, donde escriben relatos propios sobre las escenas que faltaban para entender la historia. En ella el viejo Ennis, cada noche en la soledad de su caravana, llama a Jack, y le habla. Y Jack acude, joven y guapo como vive siempre en sus recuerdos, y le hace compañía hasta que se acuesta y duerme, sobreviviendo una noche más. Ha pasado el tiempo, pero todavía me gusta leer y hablar sobre esto, y cosa rara, me ha unido más a mucha gente, con la que discuto y hablo mucho sobre cosas de la vida.

  3. Calu
    6 de septiembre de 2007 at 9:19 — Responder

    Julio César:

    Me encantaría que pudieras darme las direcciones de Blog referente a esta película.
    Yo comenté en este lugar el año pasado, recién estrenada esta cinta, que me cambió la vida….
    Saludos cordiales, y ojalá tenga buena acogida mi petición.
    csalgadoa@gmail.com

  4. carlos desde ecuador
    6 de septiembre de 2007 at 17:51 — Responder

    la peli es buena su guion es muy bueno los actores se entregaron a su papel y salio una peli que hizo derramar lagrimas a todos incluso a mi muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy buena la mejor wuauuuuuuuuu

  5. VITO
    9 de septiembre de 2007 at 19:44 — Responder

    Como a julio cesar me encanta también leer sobre esta película. Más que de la película, de los personajes. Con amigos, chicos y chicas, hablamos mucho de ella e inventamos cuentos e historias. A veces me pasan por el celular una frase firmada por uno de ellos y me quedo en la luna, recordándolos. También yo he visitado esas páginas Web, y en una de ellas encontré este cuento que me encantó, sentí un nudo en el estomago al leerlo. A los que aman a jack y enis, espero que les guste:

    CABALGATA

    El cielo hiere de lo hermoso y claro que está mientras los dos vaqueros se mecen al compás del trote de los caballos. Es un cielo despejado y amplio, libre de nubes, de un azul que corta la respiración; de un celeste que a Ennis del Mar le recuerda noches frente a una hoguera, o de rodillas dentro de un tienda de campaña, cuando miró el amor y la entrega en lo más profundo de los ojos del sujeto que cabalgaba a su lado. Sujeto que va hablando mucho como siempre, risueño, alegre y optimista, como si temiera callar y que en medio del silencio la cruda realidad los alcanzara. Pero no, la vida no los alcanzaría nunca porque nunca se detendrían, eso lo habían decidido ya. Y el rostro hosco y delgado del catire se suaviza un poco al pensar, mariconamente, que él sólo se detendría, tal vez, para mirar en los ojos de su compañero y ver en ellos todas esas promesas que le parecían absurdas, fantásticas e imposibles en la voz de otro hombre, pero que emergían fácilmente en esas pupilas. Esa mirada le decía que todo saldría bien, y él lo creía en esos instantes cuando lo eterno se detenía.
    Los dos jóvenes, con sus casi veinte años a cuesta, otean el horizonte, buscan un punto exacto, buscan una vida juntos desde que descendieron de aquella montaña alta y fría, azarosa y algo cruel, pero donde aquellos hombres habían encontrado lo que nunca habían tenido, aquello que ni siquiera se habían dado cuenta no poseer. A Ennis le asusta un poco, teme que vayan donde vayan los vean con burlas, con asco, que los juzguen, que le griten maricas, y muera de rabia o vergüenza: “miren al marica”. Le aterra que sea alguien a quien conoce el que lo grite, entre el desprecio y las risas crueles. Pero calla ese miedo, no tenía derecho a sentirlo cuando cabalgaba junto a Jack, el valiente y hermoso Jack. No quiere expresarlo porque sabe que vencerá al maldito miedo al final, lo sabe desde que emprendió la jornada con ese hombre en busca de su felicidad.
    No sólo buscan un lugar donde asentarse, donde posar los pies y luego los cuerpos mientras se aman, cuando sus manos recorrerían nuevamente el cuerpo del otro, como incrédulo, como no convencido aún de que realmente lo tiene, de que Jack es suyo. Buscan ese lugar donde no hay temores, risas, burlas, desprecio ni agresiones. Jack le dijo que si seguían hacia el Sur, siempre al Sur, llegarían a una tierra sin prejuicios, sin el odio de aquellos que se sienten amenazados en lo que son porque les parece que dos hombres se miran demasiado, como con ternura, como con afectación, como con amor. Jack dice que esa tierra existe, y Ennis quiere creer, como creyó a pie juntillas la mirada larga que esa segunda noche Jack le lanzó cuando él entró a gatas en la tienda: te amo, Ennis del Mar, eres mi vida y ya no soy nada sin ti. Eso fue lo que leyó, y lo creyó, casi llorando ante la inmensidad del regalo.
    Ennis vuelve un poco el rostro y mira a Jack sonreír, no a él, sino al camino, al paraje que está frente a ellos, seguro como está que llegaran pronto a la tierra de promisión. Las mejillas de Jack enrojecen poco a poco por el sol, pero parece no notarlo. Y Ennis nada dice, no quiere distraerlo, no quiere desviarlo de su camino de esperanzas, de sueños, de deseos. A él no le parece algo tan seguro, aunque sigue adelante, sin cansarse, oyéndole decir con vehemencia, con esperanzas: “más al Sur, Ennis, más al Sur estará bien, es por allá”. A él le basta con cabalgar junto a Jack, y si continuaran así, eternamente, estaría bien, hasta que muriera de viejo, a su lado, y cuando Dios le preguntara qué había hecho con su vida, que sí entendía la gravedad de su pecado, él con la vista baja respondería que si, que corrió tras su vida, al Sur; y después esperaría lo que llegara, pero si en esos momentos lograra recordar el tiempo vivido con el otro, ni el Infierno estaría mal.
    Ahora iban a buen paso, y sus temores iban quedando a las espaldas, rezagados, refunfuñando al ir quedando muy atrás. Jack no ha sido muy específico sobre el sitio a donde marchan, pero a Ennis no le importa porque más o menos imagina también ese lugar, aunque le cuesta más, no es un alegre charlatán como el otro. Será un lugar alto, con montañas de suaves pendientes, de verdor, con arroyos claros y fríos, como dicen que una vez fue el Paraíso. Allí levantarían la cabaña, de madera sólida, con los pocos y necesarios muebles para vivir. Sonríe con cierto embarazo pensando en la cama grande y fuerte, resistente, que constituirán, y puede imaginar la mueca libidinosa y atractiva de Jack mientras lo hacen. De noche podrán salir bajo las estrellas, y se sentarán alrededor de una fogata en el porche rústico, que parecerá parte del paisaje, una que jamás se apagará. Fumando y tomando whisky barato hablaran y hablaran, de todo lo que nunca le han contado a nadie, de las cosas que desearon sentir, decir y hacer durante toda una vida, y de las que esperaban realizar todavía. No se cansarían de hablar, y cerrando los ojos, él sonreiría oyendo a Jack contar sus cuentos exagerados sobre el rodeo o las chicas que se habían enamorado de él. Y cuando la noche avanzara, y el whisky menguara entumeciéndolos dulcemente, Jack tocaría su horrible armónica, y a él le parecerían las melodías más hermosas de todo el mundo, y pensaría que nunca hubo un portento musical igual a su Jack.
    Y seguirían así hasta que adivinara en el silencio de Jack ese deseo tan grande que ya no lo dejaba moverse. Y él, Ennis del Mar, se pondría de pie tendiéndole una mano y ayudándolo a levantarse, para mirarlo a los ojos en las penumbras, abrazándolo y finalmente besándolo, como no podía dejar de hacer desde esa segunda noche en aquella tienda de campaña. Su boca lo cubriría y se apoderaría de la suya, hasta que Jack gimiera contra él. Y sabe que Jack haría esa vaina que lo enloquecía cada vez, abrazándose a él, le rodearía la cintura con sus piernas, y él tendría que llevarlo en peso a la cabaña, a la gran cama donde caerían uno en brazos del otro, y la noche no alcanzaría para hacer todo lo que deseaban, para calmar tantas ganas, para explorar tanto, para cansar sus cuerpos. Despertarían con el ensordecedor gorgojear de los pájaros, abrazados, cada uno sintiendo el cuerpo tibio y firme del otro, y por un instante estarían quietos, disfrutando eso y pensando, tal vez, que todo lo habrían perdido y desperdiciado si al bajar de Brokeback Mountain no hubieran montado en los caballos y escapado juntos a la carrera. Jack se estremecería ante tan terrible idea, y Ennis no podría ni imaginar lo que habría sido de su vida si no hubiera aceptado la oferta en los ojos del otro.
    A media mañana irían hasta el pequeño río y gritando como niños se arrojarían en él, abrazándose. El agua, el cielo y las montañas solo reflejarían esas ganas de vivir, esa felicidad de estar juntos, el gran amor que esos dos carajos habían descubierto el uno por el otro. Y mientras cabalgan, todavía no lo suficientemente adentrados en el Sur, Jack sonríe todavía más, lleno de optimismo; y a su lado Ennis no quiere dejar espacio para las inquietudes. Marchan hacia el Sur, no saben exactamente a dónde, pero lo intuyen: una tierra de buenas personas, de gente que habla con todos y de todos pero sin juzgar, sin condenar, sin odiar.
    -Aún hay que seguir más al Sur, Ennis; pero me parece que ya estamos cerca. –le sonríe Jack, echando su sombrero hacia atrás, estudiando el horizonte, forzando su azulada mirada, esperando en cualquier momento que sus sueños se materialicen en forma de montañas, unas montañas amigas, que brindarán apoyo y seguridad. Unas montañas que sabemos que no estarán porque sólo existen en las esperanzas y en los anhelos del joven.
    -Que bien, jack. Ojalá lleguemos antes de que anochezca. –responde Ennis, mirándolo con ese afecto tosco, volviendo la vista al horizonte, donde sólo hay valles y más llanuras, esperando que su deseo, su amor y fe sea igual al de Jack, y tenga la fuerza suficiente para levantar las dichosas montañas. Y repara en que el otro frunce un poco el ceño, con la boca abierta.
    -Mira, creo que hay como una sombra a la distancia, ¿será allí…?
    -No lo sé, Jack, tu vista debe ser mejor que la mía…

  6. […] Gael García Bernal y Michelle Williams (la mujercita del próximo Joker, a quien viéramos en Brokeback Mountain. La historia nos presenta a un neoyorquino (Bernal) quien en viaje por tierras tailandesas junto a […]

  7. huayra
    28 de enero de 2008 at 13:53 — Responder

    Realmente cautivadora
    La mejor película que ví

  8. […] sus fans, y por supuesto afectado a sus amigos, como Jake Gyllenhaal o Ang Lee, actor y director de Brokeback Mountain. Así también, Christopher Nolan le dedica un sentido homenaje en un texto publicado en Newsweek, […]

  9. felipe ochoa
    8 de abril de 2008 at 9:30 — Responder

    definitivamente el que no halla llorado con esta pelicula no tiene sentimientos.al principio pensè que era un film como cualquiera , pero a los 8 minutos de haberse acabado me di cuenta que esta pelicula marco mi vida . dure mas de una semana pensando en que cualquiera de nosotros estaria pasando por lo que pasaros ennis y jack lo mas doloroso para mi fue que ellos nunca pudieron cumplir sus sueños de estar juntos sin mencionar el gran dolor que sintiò ennis al haber perdido el amor de su vida ,verdaderamente ellos si se amaban, la recomiendo. le doy un 10 a esta peli

  10. CRIS
    14 de abril de 2008 at 12:23 — Responder

    LA VERDAD Q BUENAS PELICULAAAAAA DIOS MIO MAS Q BUENA LA REALIDADA REFLEJADA EN EL AMOR Q ELLOS SE SENTIAN ES MAS Q EXELENTE GRACI8AS ESTE PRODUCTOR POR MOSTRA ALGUNAS DE LAS REALIDADES GAY

  11. Alberto
    17 de abril de 2008 at 1:05 — Responder

    Esta es la historia, de la cual se enfoca la sutileza del espíritu humano; El desconcierto y la incertidumbre, el atasco emocional ante el actuar y la imposibilidad de remediar lo que ya se ha perdido. Del error no redimido ante el cual se espera una penitencia social, penitencia que se anhela y va sujeta por la intolerancia, la envidia, el odio, el temor ante lo desconocido.
    Esta Historia muestra el prejucio social y abre al lector hacia una sensivilidad de profundidad espiritual y racional dándose a la reflexión sobre lo que es la diferencia y el respeto al que amerita desde el punto espiritual, social y cultural y religioso.
    Es el drama que se da en el escenario del destino mismo entre la paz y el dolor que desgarra el alma, desgarros que nos convierten en humanos sensibles o bestias que se defienden por segundos delante de la existencia. En cuanto a lo que dice Ennis: Jack, I swear, lo dice en el momento en que ambas camisas estan juntas por un solo vínculo el gancho de ropas, la camisa Azul que es la Jack Sobre la camisa de cuadros que es la de Eniss, y son los arrepentimientos las frustaciones lo que hace decir esta frase (te lo juro) mientras mira las camisas; Y en su mirada el escritor del drama da a entender lo que jack expresa: Siempre Estarás En Mi, unido a mí, asi sea en forma espiritual. en un desolador símbolo; Dos camisas, dos almas unidas y manchadas de sangre por el destino el cual es representado por un gancho de metal y el closert representaría para Jack el rancho anhelado y negado por si mismo al que nunca pudieron ir a vivir.
    Jack, I Swear una frase para muchas interpretaciones, pero que queda guardada en el armario de Jack para siempre

  12. 20 de abril de 2008 at 20:23 — Responder

    me parecio un pelicula demaciado buena yo no soy gay pero la verda q la historia de estos dos hombres es muy conmovedora me encanto y la verdad q tiene un gran mensaje de vida

  13. johandri pirela
    6 de junio de 2008 at 16:23 — Responder

    es una presiosa pelicula y muy pasional. yo creia que el amor entre el mismo sexo no existia.pero cuondo la vi por primera me gusto demasiado y entendi muchas cosas que no entendia.la quiero bolverla a ber pero no la encuentro para comprarla bueno si mas nada que decir chao.

  14. […] qué decir de su opinión sobre Brokeback Mountain? ¿Todo el asunto se reduce a poner a dos tipos ante cámaras, ordenar que se besen y a […]

  15. Anónimo
    17 de septiembre de 2008 at 17:28 — Responder

    unas de las peliculas mas bellas en las e visto en toda mi vida me gusto tanto que hoy en dia me encuentro realizando una inspirada y estudiada guiada por la pelicula el secreto de la montaña muy pronto sabran de ella…..

  16. Josè
    23 de septiembre de 2008 at 18:52 — Responder

    Pèsima. Parece realizada por homofòbicos. Es la expresiòn de la mentalidad del hombre actual, mutilado en la expresiòn de sus sentimientos por una sociedad pacata, machista, indolente, plàstica, superficial y de doble moral.
    Refuerza la idea de que el amor entre dos hombres tiene que ser machista: violento en lo fìsico y en lo afectivo.

  17. einer
    1 de octubre de 2008 at 7:52 — Responder

    quisiera chtear con los actores de prlicula sader donde se filmo en realidad me gusto la pelicula es triste y llore y lloro cada ves que me acuerdo bueno mi deseo es conoserlo y saber donde se filmo es muy buena

  18. tori31
    6 de octubre de 2008 at 19:22 — Responder

    me encanto solo que habria estado mejor si las cojidas se hubieran visto bien y no salir con chingaderas

  19. […] menos tiempo de mostrarse y no llegó a lucir actuaciones tan consagratorias como la estrella de Brokeback Mountain y The Dark Knight (no recordaba que había dado vida al joven Indiana Jones en la tercera entrega […]

  20. josee
    22 de diciembre de 2008 at 3:37 — Responder

    EXELENTE. La primera vez qe vi la peli fue a mediados de este año y me qede tan impactado, asombrado, no se como definir el sentimiento.. qe tuve qe descargarla para volver a verla.
    Me parece exelente la interpretacion de los actores, la trama, el guion.. la historia en sí.
    la verdad, la mejor pelicula qe he visto hasta ahora.
    Alberto, el del comentario 111 realmente me conmovio mucho, pero mucho cn su comentario.
    y ahora.. me voi a dormir cn un nudo terrible en el estomago xD
    saludos

Déjanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

Back

Estrenos Peruanos


COMPARTIR

Secreto en la montaña (2005)