Los olvidados (1950)


Los olvidadosDir. Luis Buñuel | 85 min. | México

Intérpretes:
Alfonso Mejía (Pedro), Estela Inda (Madre de Pedro), Miguel Inclán (Don Carmelo), Roberto Cobo (El Jaibo), Alma Delia Fuentes (Meche), Francisco Jambrina (El director), Jesús Navarro (Padre de Julian), Efraín Arauz (Cacarizo), Javier Amézcua (Julian), Mário Ramírez (Ojitos)

Los olvidados, filmado en el México de los años cincuenta, recrea las vicisitudes y miserias de un grupo de muchachos marginales donde ni la dicha ni las esperanzas existen. Es uno de los retratos más crudos de la pobreza física y moral, con atisbos de denuncia social. Buñuel no tuvo mejor idea que enfocar este mundo sórdido en los adolescentes abandonados del D.F. en distintas maneras, basándose en dos historias que se entrelazan por cosas del destino.

Los olvidados

Buñuel es por antonomasia, uno de los cineastas más admirados y polémicos que la pantalla grande nos ha dado. Su filmografía se basa en plasmar una serie de motivaciones y creencias personales. Un espíritu surrealista (de acuerdo con la época que le tocó vivir en plena juventud), anticlerical, crítico mordaz de la vida burguesa y todos sus vicios. Para redondear el panorama: Un sarcástico antimoralista de espíritu rebelde y contestatario, a su manera.

Los olvidados es una prueba de lo dicho líneas arriba. Filmado en el México de los años cincuenta, recrea las vicisitudes y miserias de un grupo de muchachos marginales donde ni la dicha ni las esperanzas existen. Es uno de los retratos más crudos de la pobreza física y moral, con atisbos de denuncia social.

El maestro no tuvo mejor idea que enfocar este mundo sórdido en los adolescentes abandonados del D.F. en distintas maneras, basándose en dos historias que se entrelazan por cosas del destino: El Jaibo, un joven delincuente que huye de un reformatorio para saldar cuentas con un antiguo compañero, y Pedro, rechazado por su madre y quien busca su amor y redención ganándose la vida honradamente.

Los olvidadosLo interesante de la película es la franqueza con la que Buñuel nos relata la historia, pues aquí no hay una idealización de los pobres. Me explicaré mejor: en muchas cintas aztecas (por cuestiones morales o de tradición) existía la costumbre de ensalzar la imagen del pobre, bajo una aureola de bondad y pureza irrompibles: «Es pobre pero honrado; rico en sentimientos y puro de corazón». Ejemplos hay de sobra: Pepe El Toro (1953) o Un rincón cerca del cielo(1952) -con el inmortal e inefable Pedro Infante.

Felizmente Buñuel nunca se creyó el cuento y alejado de falsos moralismos, describió a sus pobres como seres concretos, capaces de lo peor cuando la desesperación y el hambre apremian: odio, robo, maltrato, crimen. Escenas cruentas pero mezcladas con toques surrealistas, muy propios del realizador (la disputa entre el Jaibo y Pedro por un pedazo de carne cruda o cuando el primero está agonizando). La violencia está siempre presente en la obra de manera contundente -el grupo de chicos atacando a pedradas al ciego o cuando un iracundo Pedro mata una gallinas-, sin dejar de lado el destacable trabajo fotográfico.

Hay que tener en cuenta que la cinta causó una gran conmoción (cómo no) al momento de su estreno, pero se llenó de elogios en el extranjero, ganando la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1951.

Los olvidadosLa cinta es realmente fuerte pero de gran belleza. Sí, en lo grotesco y crudo podemos encontrar el talento del realizador, su eficiencia como narrador de historias y su visión sobre la realidad de aquellos que son relegados por su humilde condición. No es un juez, pero es un excelente observador de lo que sucede a su alrededor. Observa y expone lo real, la triste realidad de los que deben sobrevivir de manera paupérrima, sin ilusiones.

Ellos piden a gritos ayuda, pero no son escuchados. Allí seguirán en alguna esquina, pidiendo limosna, planeando algún robo, esperando a las próximas víctimas de sus miserias. Pasarán por nuestro lado sin causarnos estupor. Nosotros asistiremos a misa como de costumbre, expiando nuestras culpas y punto. En efecto, ellos son los olvidados de una sociedad que hoy por hoy gira en torno al dinero, a la buena posición y al éxito económico, más que a la solidaridad por los más necesitados. Quién como Buñuel para darnos una buena lección: La desgracia humana no tiene límites, si se da por nuestras propias manos.

Norma Malaver

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2 respuestas

  1. […] caso particular, es algo que aprendí de Cobo, que además fue el actor de El lugar sin límites y Los olvidados de Buñuel. Es a través de la mirada que los actores y los seres humanos tenemos como un poder […]

  2. […] del fauno, y esta a su vez fue seguida por un clásico del cine mexicano y de autor como es Los olvidados de Luis Buñuel. Se puede remarcar nuevamente el hecho de la poca costumbre a hacer encuestas […]

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